Cuando menos lo esperaba, el gobierno acaba de experimentar una derrota política aplastante en el Senado, cámara en la que hasta el momento contaba con una segura mayoría. El propósito de convalidar el régimen de retenciones a las exportaciones agrarias mediante una ley se volvió contra sus inspiradores, y ahora son las organizaciones rurales las que tienen a su favor un antecedente institucional en medio de una disputa que se mantiene abierta.
Testimonios de sus compañeros
Alberto Guerberof, quien fuera uno de los fundadores del Partido Socialista de la Izquierda Nacional (1962), del Frente de Izquierda Popular (1971) y del Movimiento Patriótico de Liberación (1987), falleció el 1 de julio en Buenos Aires. Aunque en los últimos años había adoptado posiciones alejadas de la corriente socialista de Izquierda Nacional que hoy se expresa en Socialismo Latinoamericano (se había aproximado al kirchnerismo), le rendimos homenaje a su trayectoria.
Reproducimos abajo testimonios de algunos compañeros que compartieron períodos de lucha junto a Guerberof.
La resistencia del frente de clases agrarias colocó al gobierno de Cristina Fernández en un terreno de dificultades, cuya importancia era impensable cinco meses atrás. El prolongado conflicto que estalló en abril y reapareció en mayo le costó al kirchenrismo el apoyo que aún conservaba entre la clase media rural, abrió fisuras en el bloque oficialista y le permitió a la oposición de radicales, cívicos y macristas levantar cabeza.
El viernes 16 de mayo, en Comodoro Rivadavia, Miguel Martínez fue detenido por la policía en momentos en que se trasladaba hacia FM del Mar, una de las radios en la que es columnista. Martínez es ampliamente conocido en la ciudad por su presencia en la prensa escrita y radial, y como militante del movimiento popular de lucha contra la entrega del petróleo y en apoyo a las reivindicaciones obreras y populares. Desde hace más de tres décadas sostiene las posiciones de la izquierda nacional, y por lo tanto se ubica en un campo antagónico respecto a las políticas de los gobiernos provincial y nacional.
En un reciente viaje me han dicho: “Pero che, que linda que está Rosario!”. Harto ya de que los visitantes ocasionales de la ciudad refieran sobre lo mucho que ha progresado Rosario, no pude contener un exabrupto. Atónito quedó mi interlocutor, y en su rostro se reflejaba el desconcierto ante mi observación por nada elogiosa del estado de la ciudad. Y antes de que se me creyera por loco le respondí.
Quienes recuerden el festejo de los 100 días de Alfonsín a principios de 1984 sentirán una cierta decepción ante los 100 días de los gobernantes actuales. En el caso de la provincia de Santa Fe el médico Hermes Binner ha transitado su primer período con una absoluta falta de medidas significativas. No se pusieron en marcha acciones importantes ni en educación, ni en salud, ni en seguridad, ni en obras públicas, pero… eso sí, se realizaron “actos culturales”.
La actual situación por la que atraviesa la hermana república de Bolivia es una de las más graves que afectó a la Nación Latinoamericana en los últimos años. La burguesía cruceña, con el guiño de Lula, pretende separarse de la región del altiplano para gozar en forma exclusiva de los recursos económicos con que cuenta.
En mi carácter de ex soldado combatiente de Malvinas me permito efectuar algunas reflexiones críticas sobre la nota del veterano Edgardo Esteban, publicada en el número del mes de febrero de Le Monde Diplomatique.
El asesinato del comandante Raúl Reyes y de otros 16 combatientes de la FARC en territorio ecuatoriano dejó al desnudo, una vez más, la naturaleza del régimen terrorista que impera en Colombia, sostenido por la oligarquía local y el imperialismo norteamericano. Para justificar su acción, el gobierno de Uribe no vaciló en fabricar descaradamente mentira tras mentira y en precipitar la región al borde un conflicto armado. Reyes y sus compañeros fueron masacrados sin posibilidad a atinar a defensa alguna. Sin embargo, en su primera versión Uribe pretendió hacer creer que las fuerzas colombianas habían respondido a un ataque desde el territorio ecuatoriano. La evidencia era tal que su gobierno no tuvo más remedio que reconocer la falacia. Pero los militaristas colombianos parecen estar convencidos que pueden construir la realidad a su antojo, tal como intentó hacer la pandilla de la Casa Blanca en el caso de Irak. El campamento rebelde fue bombardeado y destruido por completo, sin embargo Uribe y sus secuaces no tuvieron empacho en afirmar que tienen en su poder dos laptops de Reyes, milagrosamente intactas tras el ataque, conteniendo documentos que revelan las relaciones y compromisos de los gobiernos de Rafael Correa y Hugo Chávez con las FARC.
En septiembre de 1940 el presidente Castillo nombró al frente del Ministerio de Hacienda a Federico Pinedo, dirigente del antiguo Partido Socialista Independiente y exponente del ala liberal de la Concordancia, el bloque de fuerzas conservadoras y liberales a cargo del gobierno. Hacía una década que los círculos tradicionales de terratenientes, comerciantes, banqueros y capitalistas extranjeros había derrocado al gobierno de Hipólito Yrigoyen e impuesto, primero una dictadura de signo nacionalista y contenido profundamente antinacional, y luego una democracia de carácter fraudulento, no menos satelizada.
El Regimen capitalista tiene en nuestro país dos grandes grupos de intelectuales orgánicos: los liberales y los progresistas. Ambos desempeñan, como si de una función teatral se tratara, roles distintos aunque trabajan (consciente o inconscientemente) para un mismo fin: contribuir a la dominación de las clases populares mediante la cración de una arquitectura ideológica persuasiva que impida la hegemonia cultural en el seno de ellas de un autentico pensamiento alternativo de construcción de una sociedad diferente de la vigente.
La revolución venezolana ha entrado en una fase que resultará definitoria respecto a su futura orientación. Tras el resultado del referéndum del 2 de diciembre el presidente Chávez ha declarado a modo de autocrítica: “Yo estoy obligado a reducir la velocidad de marcha. He venido imprimiéndole una velocidad a la marcha más allá de las capacidades o posibilidades del colectivo; lo acepto, y allí uno de mis errores”, y advirtió, “las vanguardias no pueden desprenderse de la masa. ¡Tienen que estar con la masa! Yo estaré con ustedes, y por eso tengo que reducir la velocidad”. Más adelante dijo: “Para nada es un espíritu de rendición, ni de moderación ni de conservatismo. Es realismo. ¡Realismo! Calma, paciencia, solidez revolucionaria. Nadie debe sentirse derrotado ni desmoralizado; todo lo contrario, se requiere más fuerza moral, más mística revolucionaria, mayor capacidad del pueblo para organizarse, mayor conciencia popular, mayor voluntad del gobierno, del pueblo, de las instituciones, de la revolución”.
Concluido el nefasto mandato de Martin Lousteau al frente del Banco Provincia de Buenos Aires, los trabajadores del BAPRO no tuvieron respiro cuando Scioli confirmó en la presidencia a Guillermo Francos. Este representante de los intereses de las multinacionales y fiel servidor de Domingo Cavallo llega a la entidad con un pasado que merece ser relatado.
Revolución y contrarrevolución en la Argentina
El libro fue publicado originalmente en Buenos Aires en 1957 por la editorial Amerindia. En 1961 una edición ampliada de dos tomos. Posteriormente la obra alcanzó cinco volúmenes. La publicación de 1988 llega a la presidencia de Raúl Alfonsín. Hay ediciones más recientes de Distal y del Congreso de la Nación.
La excelente acogida que el nombramiento del nuevo ministro de economía ha generado en los medios más influyentes de la Argentina no parece auspiciar, para aquellos que todavía lo esperan, un cambio de rumbo en la claudicante reconstrucción económica y política que sostiene el progresismo kirchnerista.
Con la ya publica ida del presidente del Banco Provincia de Buenos Aires, Martin Lousteau [1] y algunos de sus colaboradores cercanos,[2] los distintos medios se encargaron de resaltar de este “niño prodigio” sus grandes logros académicos y políticos de manera mas que superficial. Me voy a detener en algunos de sus “mayores logros” al frente del Banco Provincia.
En la entrada que tiene Wikipedia referida a la izquierda nacional, gentilmente hemos sido citados como “un grupo de propaganda llamado Izquierda Nacional, de presencia universitaria y con publicaciones en internet”. A pesar de la buena voluntad del redactor, hay algunas apreciaciones que no coinciden exactamente con la realidad. La nota se refiere a Socialismo Latinoamericano, grupo militante editor de la página Izquierda Nacional sobre el que se afirma que “ha derivado en posiciones más izquierdistas y debate con otros grupos trotskistas la herencia de León Trotsky”. La segunda parte de la afirmación es una verdadera novedad, y sería bueno conocer cuando y donde se ha librado o se libra semejante debate. Socialismo Latinoamericano se nutre de la tradición teórica y de la práctica política cimentada por Trotsky, Rosa Luxemburgo, Gramsci, Lenin, a la luz de las enseñanzas de los fundadores del marxismo en el siglo XIX. En sus posiciones están presentes las tesis centrales formuladas seis décadas atrás por los iniciadores de la izquierda nacional. Desde ya que no tenemos nada que disputar a los grupos trotskistas.
Toda corriente política de pretensiones revolucionarias debería plantearse objetivos tácticos y estratégicos en relación a los niños, púberes y adolescentes. La importancia de éstos para la moledora partidocrática es de nula importancia por una razón tan obvia como elemental: no votan. Sin embargo, debería considerarse la posibilidad de instrumentar líneas de acción para aproximar a las jóvenes conciencias argentinas a la concreta realidad de la Argentina semicolonial.
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