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Con las declaraciones de sus principales representantes, que son hoy portada de los diarios argentinos, el FMI se ha transformado —sin pretenderlo, claro— en uno de los principales aliados del pueblo argentino en su búsqueda de una alternativa para salir de la profunda crisis que, en todos los órdenes, atraviesa el país.
Mientras el gobierno de Duhalde se empeña en buscar la ayuda, y comprensión de los organismos internacionales, ideólogos y corresponsables de la bancarrota argentina, los principales representantes del FMI afirman, sin pestañear, que de la crisis Argentina "no hay salida sin sufrimiento".
Al mismo tiempo, el pueblo argentino, por encima de las estructuras gremiales y partidocráticas empeñadas en perder cualquier rasgo de legitimidad, continua, lentamente pero firmemente, con las dificultades obvias, dándose su propia organización para indicar el camino que debe transitar el gobierno.
Duhalde y su equipo no termina de comprender que para conducir una salida del Proceso de Reorganización Nacional iniciado por Martínez de Hoz en 1976 su verdadero apoyo es el pueblo movilizado, y en lugar de ponerse al frente de un proceso histórico de carácter refundacional del país, se agota en anunciar una política que sus subordinados se encargan de matar antes de nacer, así, sólo por citar un ejemplo, en el proyecto de presupuesto 2002 no aparece el incentivo docente y sí el pago de parte de la fraudulenta deuda externa.
En las inumerables asambleas barriales que se desarrollan en la Capital Federal y otras ciudades del país, con los matices del caso, se van sintetizando las principales consignas que definen con claridad la política, la única política, que puede poner al país de pie.
Organizaciones de piqueteros y asambleas vecinales están promoviendo una movilización pacífica para el próximo domingo-lunes hacia la plaza de mayo a la que deben sumarse millones de los argentinos para exigirle al gobierno que, de una vez por todas, asuma su compromiso histórico y se ponga, sin titubeos del lado del pueblo.
Sería de esperar que estas iniciativas se extiendan a lo largo y lo ancho del país.
Las consignas no son muchas pero si claras y sintetizan las ideas que deben guiar la acción del gobierno:
NO PAGO DE LA FRAUDULENTA DEUDA EXTERNA
NACIONALIZACIÓN DE LA BANCA, EL COMERCIO EXTERIOR,
AFJP, EMPRESAS PRIVATIZADAS.
PLAN DE EMERGENCIA NACIONAL PARA EL TRABAJO,
LA ALIMENTACIÓN Y LA SALUD
POLITICA EXTERIOR ORIENTADA A FORTALECER EL MERCOSUR INTEGRANDO A LOS DEMAS PAÍSES LATINOAMERICANOS
JUICIO Y CASTIGO A TODOS LOS RESPONSABLES DE LA CRISIS
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