MALVINAS | Artículo de abril de 2002
“Es necesario reconocer al lobo detrás de cualquier disfraz”
Foro de la Izquierda Nacional
 

Este 2 de abril se cumple el vigésimo aniversario de la guerra anticolonial que libró la Argentina contra el Imperio Británico y su aliado norteamericano. La propaganda yanqui e inglesa intentó (y lo intenta aun hoy) presentar aquella guerra como un enfrentamiento entre la ‘democracia’ británica y la dictadura argentina. Se trata de una trampa argumental que debe ser desenmascarada para las jóvenes generaciones de patriotas latinoamericanos. Las tropas británicas que asesinaron a más de mil soldados argentinos no pretendían reinstalar las libertades democráticas en nuestro país sino simplemente recuperar un enclave colonial vital para sus intereses estratégicos en el Cono Sur. La prueba de ello es que la dictadura militar genocida que gobernaba Argentina desde el año 1976, era sostenida por la usura internacional, el FMI, el Departamento de Estado y por los propios intereses británicos lanzados a la reconquista de las islas. Los militares argentinos, junto con los servicios secretos israelíes, habían colaborado con EU en Centroamérica entrenando a las fuerzas de choque de la CIA para derribar al sandinismo (la contra). “Somos los mejores amigos de EU” declaraba el general Galtieri poco tiempo antes de la ocupación de Malvinas. El ministro de Economía de la dictadura era por entonces Roberto Alemann, una de las más prominentes figuras del liberalismo argentino y hace pocos días insultado en la vía pública por ahorristas estafados en el famoso corralito de Cavallo.

El pueblo argentino apoyó masivamente la recuperación de las Islas Malvinas, a pesar de que ella fue encabezada, como queda dicho, por un gobierno antipopular que dos días antes había sido repudiado en la calle por el movimiento obrero. Los derechos argentinos sobre Malvinas constituían una reivindicación nacional de larga data, consagrada por innumerables pronunciamientos de la ONU e ignorada por la diplomacia británica, de forma tal que esa aspiración soberana trascendía las motivaciones políticas de quienes conducían al país en ese momento. La guerra de Malvinas debe ser concebida como un capítulo más en la guerra de emancipación nacional de un país pobre por su integridad territorial conculcada por una gran potencia imperialista. Los miles de ex-combatientes que en los próximos días se reunirán en el sur argentino para recordar a sus hermanos caídos, tienen muy presente la diferencia entre la legítima lucha de Malvinas y las intenciones más o menos aviesas de quienes dirigieron a las tropas argentinas de entonces. La propaganda imperialista, que como es usual encuentra un inmediato eco entre los medios de comunicación y los estratos sociales acomodados de la Argentina, tejió una vulgar leyenda en torno a Malvinas intentando tergiversar el sentido histórico de la lucha, para transformarla en un pequeña maniobra política de las cúpulas liberales de las fuerzas armadas argentinas. Los ex-soldados combatientes denunciaron la falsificación desde el primer momento y supieron captar el significado profundo de la gesta, emparentada con las luchas centenarias de Latinoamérica por su emancipación nacional del yugo imperialista. Como decía un pensador revolucionario: "es necesario reconocer al lobo detrás de cualquier disfraz". Aun cuando pretenda justificarse detrás de frases pomposas y grandilocuentes que invocan la ‘democracia’ y la ‘libertad’, los acontecimientos de Malvinas enseñaron que el imperialismo no es un retórica de panfleto sino una realidad de sangre y de muerte. Por tal razón, hoy, a veinte años de la gesta patriótica, los militantes de la Izquierda Nacional hacemos nuestra la consigna: MALVINAS, VOLVEREMOS.

 
En esta edicion
DE JUAN D. PERÓN A NESTOR KIRCHNER
Osvaldo Calello | El presidente Kirchner declaró recientemenste que el día del pago de la deuda al Fondo Monetario “lloraba en silencio porque terminaron las ataduras”. Ese día de enero pasado el país desembolsó 10.000 millones de dólares y saldó, de una vez, los compromisos pendientes con la institución que representa los intereses de la usura internacional. Al parecer Kirchner lloraba en silencio una vez ejecutada la decisión. Sin duda debería haberlo hecho, aunque no por las razones aludidas.
 
PABLO RIVERA | El poder nunca es individual, todo poder tiene una base social sobre la cual apoyarse. El individuo que lo ejerce, ya sea un monarca o un presidente es sólo la cabeza visible, la personificación del poder. Si el rey se muere se lo sustituye por otro rey, pero el feudalismo no desaparece. Entonces, para saber quién tiene el poder político, hay que ver qué intereses están detrás de éste, en otras palabras, hay que  buscar sus bases sociales.
 
MARIELA GARCIA | El documento del Ministerio sostiene que “la nueva ley debe reafirmar muchos de los fines y principios ya acordados (...) y avanzar hacia nuevos principios orientadores de la educación pública nacional hacia el futuro". Los fundamentos de esos "nuevos" principios, que el documento escamotea al debate, son indiscutiblemente los del Banco Mundial: una educación con fecha de vencimiento; una educación al servicio del mercado mundial.
 
JOAQUÍN FONT  | El Ingreso Ciudadano o Renta Básica es “un ingreso pagado por el Estado a cada miembro de pleno derecho de la sociedad incluso si no quiere trabajar de forma remunerada, sin tomar en consideración si es rico o pobre o, dicho de otra forma, independientemente de cuáles puedan ser las otras posibles fuentes de renta, y sin importar con quien conviva”.
 
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