NACIONALES | Artículo del 20 de agosto de 2005
Declaración de la 1ª Reunión Nacional del
Partido Socialista de Izquierda Nacional (PSIN, 2ª época)
Partido Socialista de Izquierda Nacional (PSIN, 2ª época)
 

La Izquierda Nacional habla al pueblo argentino

“…Los filósofos, se han dedicado a interpretar al mundo
y de lo que se trata es de transformarlo…”
Carlos Marx, Tesis sobre Feuerbach

El día sábado 20 de agosto de 2005, en la Ciudad de Buenos Aires y con la presencia de numerosos delegados de todo el país, tuvo lugar la 1ª Reunión Nacional del PSIN 2ª época.

En la misma, luego del Informe Político sobre la situación nacional e internacional, que dio lugar a un movido debate por parte de los delegados allí presentes, se trató la situación de la hermana República de Bolivia, así como aspectos atinentes al saqueo y despojo de los recursos extractivos en todo el país (petróleo, gas y minerales metalíferos), que efectúan las compañías imperialistas.

1. Situación internacional

En lo que hace a la situación internacional, se coincidió en que la misma es de una contrarrevolución a escala mundial, que las burguesías metropolitanas denominan eufemísticamente, “globalización”. Dicha contrarrevolución se funda económicamente, en la tendencia hacia el descenso de la tasa de ganancia de los monopolios imperialistas y que lleva a la sobreproducción y el subempleo. El fenómeno, se manifestó a partir de 1973, con el aumento del precio internacional del petróleo. El primer efecto de la crisis, fue la inmediata recesión del Occidente imperialista, que en una etapa consecutiva se trasladó hacia la periferia del Tercer Mundo, cristalizando por la decisión política de la burocracia soviética de restaurar el capitalismo en la URSS y el área socialista de Europa Oriental (1990) y convertirse ella misma en una burguesía explotadora de mano de obra asalariada.

El patrón de acumulación establecido en los países imperialistas, se fundó en una profunda transformación y avance tecnológico, que determinó el surgimiento de un tipo de desocupación estructural, que es funcional al sistema .

El mismo patrón de acumulación, aplicado a la periferia semicolonial del sistema o sea el Tercer Mundo, en los últimos treinta años sumó a la desocupación estructural, una política de rapiña, despojo y saqueo, caracterizada por la desregulación de los mercados , las privatizaciones a precio vil, la irracional explotación de los recursos naturales, el coloniaje financiero, la precarización laboral y la exclusión social de franjas crecientes de la población.

Lo que indudablemente viabilizó al modelo restaurador desde el punto de vista internacional, fué la última traición de la burocracia stalinista, que conforme al pronóstico formulado por León Trotsky en su obra "La Revolución Traicionada", luego de administrar el Estado Soviético durante casi setenta años -en nombre de un proletariado, al que traicionaron en numerosas ocasiones-, decidieron restaurar la propiedad privada y transformarse en una burguesía que explote mano de obra asalariada. La existencia de la URSS y del bloque socialista, aún con una burocracia totalmente corrompida, dispuesta a traicionar las revoluciones de los países periféricos, negociando las mismas con las burguesías metropolitanas, significaba un freno objetivo -tanto político, como diplomático y militar- a la política de saqueo del imperialismo mundial. Ese fue uno de los  motivos –tal vez el más importante- por el cual las direcciones bonapartistas de los movimientos nacionales que emergieron triunfantes después de la II guerra imperialista (Peronismo, nasserismo árabe, MNR boliviano, APRA de Perú, Partido del Congreso de la India, Partido Comunista Chino, etc, etc, etc), que luego de suceder a sus fundadores (Perón, Nasser, Sukarno, Nehru, Mao Tsé Tung), renunciaron a los programas y procesos de Liberación Nacional, arriaron sus banderas nacionalistas y antiimperialistas y aceptaron ser correas de transmisión del capital imperialista y la usura internacional, a partir de la década del 90 del siglo XX. Las excepciones, como Noriega en Panamá, Milosevic en Yugoeslavia y la más importante de todas, Saddam Hussein, fueron depuestos por las coaliciones armadas por el imperialismo con excusas por demás falaces, después de sangrientas guerras de pillaje y saqueo, que aún no están cerradas. Ese proceso, comenzado el desmembramiento del bloque socialista, pasó rápidamente a la ofensiva en el Tercer Mundo. Su inicio, estuvo dado por el envío de la flota colonialista británica a Malvinas y su transitoria recuperación (1982), continuado luego con la invasión y derrocamiento del gobierno de la República de Panamá (1989), la primera guerra del Golfo Arábigo-Pérsico contra la República de Irak (1991), el bombardeo y desmembramiento de la República Socialista de Yugoeslavia (2001), las guerras genocidas en el Africa Negra armadas por las compañías europeas de diamantes y piedras preciosas. La consolidación de la reacción interior en las antiguas repúblicas socialistas en Europa del Este y la marcada derechización del gobierno Chino, que abrieron el camino para la apertura de sus mercados por parte de las empresas multinacionales y la extensión de una burbuja financiera a todo el planeta, son muestras de estos años de contrarrevolución. En América Latina, una vez cubiertos los tramos necesarios de las dictaduras coloniales (Argentina (1976-1983), Chile (1973-1983), Paraguay, Uruguay, Bolivia, etc, etc, etc), las mismas continuaron con democracias coloniales, a cargo de los partidos que antiguamente expresaron a los movimientos nacionales y antiimperialistas. Esto permitió abrir sus economías y destruir sus mercados internos, “aceptar” las ilegítimas deudas externas y proceder a su pago en base a la transferencia de su ahorro interno e hipotecando su futuro. El endeudamiento externo latinoamericano, esta fuertemente concentrado en cuatro países, Argentina, Brasil, México y Venezuela, que explican el 95% de la deuda latinoamericana. La deuda cubre un doble papel, según sea visto por el imperialismo o por las clases dominantes nativas asociadas al mismo (oligarquías y gran capital nacional). Para el imperialismo, la deuda fue el instrumento financiero utilizado para esclavizar a América Latina –particularmente a la Argentina-, procediendo a una reforma estructural de sus economías, que reconvirtiera al continente en un inmenso productor y exportador de bienes primarios sin valor agregado. De este modo se establecería un modelo de desacumulación de capital, que restablecería la relación centro-periferia, con eje en los EEUU y accesoriamente en la Unión Europea y que desde la crisis de 1929 y hasta bién entrada la década del 70, se había cortado. Para llevar adelante esos procesos, los países latinoamericanos fueron obligados a abrir sus economías a la desigual competencia externa -ese fue el papel cumplido por el terrorismo de las dictaduras coloniales-, con la consiguiente destrucción del trabajo nacional y sus mercados internos, así como la formación de inmensos ejércitos civiles de reserva, el achicamiento del papel económico de sus Estados nacionales y sus FFAA y proceder a un sistemático despojo de las empresas estatales y recursos naturales. Estos dos últimos objetivos eran los elementos estratégicos buscados, ya que las altísimas utilidades generadas por las empresas públicas se podían remesar a las metrópolis, impidiendo así su acumulación interna y el mejorar la distribución del ingreso. Al mismo tiempo el despojo de los recursos naturales no renovables (petróleo, gas, minerales), les permite a las burguesías imperialistas disponer a precio vil, de las materias primas críticas necesarias para sus procesos industriales. De no disponer a precio vil de dichos insumos, en el caso de los EEUU, la recesión industrial estaría a la vuelta de la esquina, con una desocupación no menor a los 20 o 30 millones de trabajadores, debido a la fuerte elevación de sus costos de producción. El mismo esquema es el que le dicta a los sectores más parasitarios y fascistas de la burguesía yanqui (las siete hermanas petroleras, la banca usuraria, el complejo militar industrial y la industria farmaceútica), la necesidad de invadir nuevamente y ocupar a Irak, amenazar a Irán y Corea del Norte, así como comenzar a dar los primeros pasos para la ocupación militar de América Latina (Plan Colombia). Los descarados intentos desestabilizadores y golpistas instigados por el gobierno norteamericano, contra el Gobierno de la República Bolivariana de Venezuela, encabezado por el Presidente Hugo Chávez, se inscriben en esa misma dirección, ya que los EEUU dependen críticamente del petróleo venezolano y al mismo tiempo, temen la expansión de la Revolución Latinoamericana.

Para las clases dominantes latinoamericanas, la deuda cumple el papel de una pantalla para la fuga de capitales. Su parasitismo productivo y sus pautas rentísticas de consumo, les impiden plantear la reinversión de las utilidades en actividades internas. Por otra parte, al estar colonizadas culturalmente –primero por Europa y en las últimas décadas por los EEUU-, sus consumos en materia de turismo hacia el extranjero e importaciones suntuarias, establecen una fuerte sangría de divisas a los balances de pagos latinoamericanos, en desmedro del trabajo nacional. La fuga de capitales, impide la acumulación interna de capital, destinada a financiar la modernización de la industria y las actividades primarias, así como impide la obtención de recursos genuinos para nuestros estados, ya que los capitales fugados son ganancias “negras” que no han sido declaradas impositivamente, pero es también la plusvalía generada por el trabajo nacional y exportada a los EEUU y a Europa Occidental. Por ello, llevan adelante como pauta publicitaria la “privatización” de los servicios públicos, que es en su propio beneficio.

El proceso restaurador de las burguesías imperialistas, está comenzando a dar las primeras muestras de cansancio y abren el camino para las formaciones de nuevas formas de resistencia nacional y también a la Revolución Socialista.

En el caso de Irak, la resistencia nacional del pueblo iraquí, pese a las desiguales condiciones de lucha contra los ocupantes imperialistas anglosajones, que practican un horroroso genocidio y la ilegítima e ilegal detención de su Presidente Saddam Hussein, está impidiendo el despojo de su petróleo, a un gigantesco costo en vidas humanas y que ha llevado a los ocupantes a una situación de inmovilización como en Vietnam. Pese a la desinformación de las cadenas imperialistas tipo CNN, lo cierto es que el sabotaje casi diario a los oleoductos, los ataques a las líneas de abastecimiento y a los convoyes en carreteras y ciudades, con las consiguientes bajas de la soldadesca imperialista, han llevado a estas a una creciente desmoralización que está repercutiendo en los mismos EEUU, donde esta creciendo el movimiento en pro del retiro de las tropas

En nuestra América morena, el alza de masas, está comenzando a desplegarse con gran intensidad, sobre todo en los Andes Meridionales (Bolivia, Perú y Ecuador). En el caso de Bolivia, a partir del derrocamiento y huida del carnicero y ex presidente “Goñi” Sánchez de Losada, en la jornada del 17 de octubre de 2003, se ha desatado un proceso pre-revolucionario, con la constitución de un doble poder. Ese doble poder, es la base de la guerra civil entre el Occidente mestizo (La Paz, El Alto, Cochabamba y otras ciudades), proletario y campesino y el oriente, capitalista, blanco, con recursos multimillonarios de gas y petróleo, que pretende usurpar, practicando la secesión y si fuera necesario, sostenido con tropas intervencionistas norteamericanas con base en Paraguay y Colombia. La clave del actual proceso revolucionario está en Bolivia y en Venezuela. En la primera, las masas mineras y campesinas, han probado en la lucha de las calles de La Paz, su poder para enfrentar y derrotar a las fuerzas coaligadas del raquítico Estado boliviano, las empresas imperialistas de hidrocarburos (REPSOL-YPF, British Petroleum, Texaco, Chevron, Total, etc, etc, etc) y la burguesía blanca y racista de Santa Cruz de la Sierra y Tarija. El movimiento proletario –con base en la Confederación Obrera Boliviana-, ha acercado aliados en los sectores nacionalistas de las FFAA y resulta claro, que este verdadero frente único antiimperialista, que está a la izquierda de todos los políticos, incluido el socialdemócrata Evo Morales, que deposita su confianza en un incierto e improbable triunfo electoral de elecciones, que pueden estar perfectamente amañadas para el triunfo de la derecha neo-rosquera, tiene que avanzar en el sentido de una política de poder estatal. Para ampliar su base de poder, debe no efectuar concesiones de tipo electoral, sino terminar con el secesionismo cruceño, ocupar los yacimientos de gas y petróleo y nacionalizar los recursos gasíferos y de petróleo. Morales no es confiable, ya que en el pasado reciente, apoyó al referendum tramposo, sostuvo al presidente pequeño-burgués Carlos Mesa, como ahora lo hace con su sucesor Rodríguez y ha permitido la continuidad del saqueo gasífero. Según señala el cro. Andrés Soliz Rada, “…los referéndum y cambios de gobierno no detuvieron el saqueo del gas. Gonzalo Sánchez de Lozada (GSL) no pudo concretar la construcción de Tarija – Tocopilla (Chile), pero liquidó YPFB y las empresas estratégicas del Estado, dictó un nuevo Código Minería al servicio de COMSUR e Inti Raymi (digitada por los adenistas Carlos Iturralde y Ronald Maclean), y logró que la Enron se apropiara de nuestros oleoductos, gasoductos y poliductos. Jorge Quiroga Ramírez no concretó la supuesta venta de gas a EEUU, cuando su objetivo real era venderlo a las transnacionales asentadas en Chile, pero consiguió, junto con Bánzer, vender nuestras refinerías de petróleo a precios vergonzosos. Hoy Quiroga Ramírez, emerge como el candidato con mayor respaldo del imperio. Carlos Mesa, antes de su tramposo referéndum, reabrió la venta de gas a la Argentina al precio “solidario” de 0.98 dólares el millar de pies cúbicos. Esta acción antinacional contó con el respaldo del Movimiento al Socialismo (MAS) de Evo Morales. Eduardo Rodríguez Veltzé, pese a presidir un gobierno transitorio, ha ampliado los volúmenes de venta de gas a la Argentina, con los mismos precios “solidarios” y de enorme perjuicio para Bolivia…”. A lo relatado por Soliz, se agrega la presencia de efectivos yanquis a 100 km de la frontera paraguaya con el Oriente boliviano, dispuestas a sostener la secesión de Tarija y Santa Cruz y ahogar en sangre a la Revolución Boliviana. Resulta claro que como en Petrogrado en 1917, la revolución tiene que avanzar en la dirección del poder, so pena de terminar el proceso como en Chile en 1973, donde el respeto del Presidente Salvador Allende por la institucionalidad oligárquica –con la complicidad siniestra del stalinismo-, permitió a la CIA y a la contrarrevolución preparar el golpe a la luz del día, sin oposición alguna por parte del gobierno de la Unidad Popular. Es necesario, no volver a repetir esas trágicas experiencias.

La Venezuela del Presidente cro. Hugo Chávez, está comenzando a asentarse como proceso revolucionario, pero resulta necesario para profundizar el proceso político, avanzar en el terreno económico, con el consiguiente predominio del sector planificado por sobre el sector privado, asentado en la Ley del Valor, lo que aparentemente esta comenzando a hacer.

El otro aspecto, más político, está referido a las manifestaciones del Presidente Chávez –sobreactuadas a nuestro juicio-, de apoyo a los Presidentes Kirchner y Lula de Argentina y Brasil, respectivamente. No nos cabe duda alguna, en el caso del primero, que su administración, se inscribe en la línea histórica, de la pequeño-burguesía cipaya, antinacional y antiobrera de la dirección montonerista de la década del 70, de odio de clase al proletariado, expresado en los asesinatos de los dirigentes obreros, que apuntaban contra la jefatura del Frente Unico Antiimperialista del Gral. Juan Domingo Perón y que alfombraron el camino al golpe de 1976, con sus actos de terrorismo individual. Kirchner es enemigo de la Unidad Nacional de América Latina y, si se reune con el cro. Chávez, como dice la prensa del régimen, es para bajarle los decibeles al líder venezolano. Grandes proyectos de Chávez, como por ejemplo, crear una empresa latinoamericana de energía y combustibles (PETROSUR), puesta al servicio de América Latina–por sus grandes reservas y capacidad de refinación-,, que tendría un inmenso poder para lidiar internacionalmente con las Siete Hermanas imperialistas, en la fijación de precios uso de los productos finales y la descontaminación del planeta, uniendo a las empresas nacionales de Brasil (PETROBRAS), Venezuela (PEDEVESA), México (PEMEX) y un equivalente de la Argentina, no pueden realizarse en esta última, sin renacionalizar la industria petrolera y volviendo a YPF (Yacimientos Petrolíferos Fiscales). Esta, al igual que todas las empresas estatales, fueron privatizadas y extranjerizadas a precio vil, por el menemismo, a partir de 1990, estableciendo a partir de allí, una política de despojo del patrimonio público, que Kirchner y su elenco montonerista no está dispuesto ni tiene las agallas para revisar. En la Argentina, el capital imperialista (REPSOL-YPF, TOTAL, AMOCO, Pan American Energy, etc, etc, etc), controla totalmente la producción, transporte, refinación, comercialización y exportaciones de crudo y subproductos, fijando precios oligopólicamente en una estructura totalmente desregulada y con un Estado a su pleno servicio. La supuesta empresa estatal “nacional”, ENARSA, no es nada más que la pretensión de las empresas trasnacionalizadas de privatizar la plataforma submarina –único sector de territorio sin extranjerizar- y que el Estado efectúe las costosas inversiones de extracción en el Mar Argentino y que ellas no están dispuestas a desembolsar, para lque luego, el crudo obtenido se lo trasladen a precio vil. Kirchner, al igual que Mesa y Rodríguez –su sucesor- en Bolivia, Ricardo Lagos en Chile y en gran medida Lula en Brasil, son expresiones de la pequeño-burguesía latinoamericana que tienen un respeto reverencial por el imperialismo, tal como antes de renunciar lo puntualizara a la prensa norteamericana, el ex Subsecretario para Relaciones Latinoamericanas, el fascista Roger Noriega. No es por casualidad que Lula y Kirchner le pagan puntualmente al Fondo Monetario los intereses y amortizan capital de una deuda ilegítima, –lo que el argentino, con gran cinismo llama “desendeudar”-, practican brutales ajustes fiscales, envían tropas a Haití y mantienen un inmenso Ejército Civil de Reserva (4.000.000 de ocupados y subocupados en la Argentina) y sostienen la política de retraso salarial de los que estén empleados, con el objeto de asegurar una gigantesca plusvalía a la gran burguesía y al capital extranjero, para que luego la fuguen fuera del país.

2. Informes

Los informes de los cros. que estuvieron recientemente en el NOA, así como de los cros. intervinientes en los recientes conflictos de petroleros y estatales, en el Norte de la Pcia. de Santa Cruz y el SO de la Pcia. del Chubut, se concluyó en el apoyo a la lucha de los trabajadores por sus reivindicaciones salariales y de mejoras en las condiciones de empleo, frente al maridaje de las patronales imperialistas y las administraciones provinciales, municipales y nacionales –de decidido cuño kirchnerista-. Que este maridaje antinacional y antiobrero, que combina las condiciones de hambreamiento de los trabajadores argentinos por parte de las empresas imperialistas, junto al despojo de los recursos (gas y petróleo), lo que pueden hacer en razón de la legislación colonial que impuso el menemismo y que continuaron el duhaldismo y la actual administración montonero-kirchnerista. Esta situación es similar a lo que ocurre en las provincias productoras de minerales metalíferos (Salta, Jujuy, Catamarca, San Juan, Chubut y Santa Cruz), en donde la legislación efectuada bajo el menemismo y de la cual son responsables funcionarios de aquel origen, como el actual Gobernador de la Pcia. de La Rioja, Angel Mazza, que revistaba en aquella época como Secretario de Minería de la Nación, permite a empresas imperialistas como Meridian Gold, Barrick Gold, BHP Orion, FMC Lithium y otras de origen inglesas, canadienses, australianas y norteamericanas, saquear los recursos minerales y exportarlos sin valor agregado, tener estabilidad fiscal por 30 años, no pagar ningún tipo de gravamen nacional, provincial y/o municipal, tomar el agua de riego de las comunidades agrarias –en el caso del NE de Catamarca-, contaminar el suelo y las napas freáticas, así como comercializar las divisas en el extranjero e industrializar el mineral en las metrópolis imperialistas.

La conclusión a que arribaron los compañeros delegados, es que este despojo –que constituye la privatización del subsuelo de la República-, es similar al efectuado a partir de la década del 90 con las empresas públicas –obra de la Revolución Nacional y del esfuerzo contributivo de generaciones de ciudadanos-, que efectuara el Partido Injusticialista, con la absoluta complicidad de la partidocracia (UCR, izquierda y derecha cipayas, socialdemocracia, etc, etc, etc) al entregarlas a la voracidad de la usura imperialista, en forma simultánea con la legalización de la ilegítima Deuda Externa, traicionando así el pensamiento y la obra del Gral. Juan Domingo Perón, cuando este, estuvo a cargo de la Jefatura del Frente Nacional.

3. La recuperación del despojo y la Revolución Permanente

El saqueo de las empresas públicas, la extranjerización del Estado y el despojo de los recursos naturales, resulta consecuencia directa de la recolonización en que fué sumida la Argentina, a partir del golpe imperialista del 24 de marzo de 1976, en sus dos etapas: la dictadura colonial y la democracia colonial. Las clases dominantes, socias nativas del imperialismo, fueron y son usufructuarias menores del régimen colonial y participan del saqueo. Los partidos políticos pequeño-burgueses –PJ, UCR, el “progresismo” y ciertos sectores de la izquierda cipaya-, son los empleados del sistema y con su gestión en el poder político, han convalidado o han participado en el despojo, mediante actos y decisiones políticas que constituyen elementos de alta traición a la patria, según se demostrará más adelante.

El despojo y satelización de los argentinos –parias en su propia tierra- respecto de los imperialismos yanqui y europeo, fueron legislados constitucionalmente por la Constitución de dos (2) votos –Pacto Olivos I y II-, promulgada en 1994 , la que institucionaliza a los Tratados Internacionales, por encima de las leyes argentinas y acepta sede judicial extranjera, en los casos de controversias suscitadas dentro de nuestras propias fronteras, entre el Estado Nacional y los particulares no residentes. Esos criterios absolutamente inaceptables para la soberanía argentina, tienen como antecedentes a los contratos financieros suscriptos en la época de la dictadura, entre el Estado Argentino o las Empresas Públicas y la banca usuraria y que luego se han tomado como “modelo”, por las sucesivas administraciones de la democracia colonial.

Que este “programa”, de reinserción de la Argentina en el Mercado Mundial, comenzado con el golpe antes aludido, es la plena generalización del Programa Contrarrevolucionario, impuesto por la minorías explotadoras y oligárquicas a partir del 16 de septiembre de 1955 y que tuviera como comienzo el criminal bombardeo de la Plaza de Mayo, el nefasto 16 de junio de 1955, del cual hace poco se cumplieran cincuenta (50) años.

Que la aplicación del programa imperialista, supuso necesariamente la formación de un ejército civil de reserva que al presente y dejando de lado las falacias estadísticas, tiene más de 4.000.000 de desocupados y la exclusión social para 20.000.000 de argentinos, que han quedado fuera del circuito de consumo. Estos aspectos sociales son funcionales, con la necesidad política de los sirvientes políticos de la usura imperialista de pagar la ilegítima deuda  externa que llevó a desfinanciar al Estado, la educación, la justicia, la defensa nacional, mientras que simultáneamente las clases dominantes, fugaron y fugan capitales, en forma simultánea con el aumento de la regresividad en la distribución del ingreso y la extranjerización de la economía y la cultura.

Que habiendo concluido el ciclo del bonapartismo, con la desaparición del Gral. Perón y la aplicación del programa imperialista de destrucción del Estado y la economía, así como expulsada transitoriamente la presencia de la clase obrera en la cosa pública, por la vía de la apertura indiscriminada del Sector Externo, la competencia desleal, la extranjerización del aparato productivo y financiero, se abre el camino al surgimiento de una nueva dirección del Frente Unico Antiimperialista, pero esta vez con un carácter socialista y revolucionario. Ello se debe a que, sin estar maduras las condiciones económico-sociales para la socialización de los medios de producción y de cambio –por la naturaleza dependiente y colonial de la Argentina, a partir de 1976-, resulta imprescindible la Revolución Socialista –al igual que en la hermana República de Bolivia-, para poder completar las tareas de la Revolución Nacional, que el Peronismo –como Jefatura Bonapartista del Frente Unico Antiimperialista– dejó inconclusas en 1955. Al mismo tiempo y en el proceso de Revolución Permanente cortar el nudo gordiano de la dependencia y la esclavización financiera que ahoga al Pueblo Argentino, en las condiciones actuales de descomposición mundial del capitalismo y de creciente fascistización de las burguesías metropolitanas. Ocurre que, sin estar resueltas las condiciones de estancamiento de la sociedad argentina que planteara en 1964 el documento Clase Obrera y Poder , debido a la naturaleza parasitaria y rentística de la oligarquía argentina, que ponía en peligro la acumulación de capital y la reproducción simple y ampliada del mismo que había generado el Peronismo en sus dos primeros gobiernos, el golpe de 1976 agravó y potenció dichas condiciones, al levantar la semiautarquía del país respecto del mercado mundial que había imperado desde 1930. Estos aspectos están referidos a la imposibilidad del país de acumular internamente, sin que el Estado recupere para sí, el control soberano de los recursos naturales, de las finanzas públicas y de las Empresas Estatales, dada la extranjerización de los mismos. Esto se da simultáneamente, con la estructuración de un sistema oligopólico de no más de 500 empresas formadoras de precios, que en más de un 80% son extranjeras y que concentran los ingresos y los patrimonios. A estos aspectos se agregan la fuga de capitales de las clases dominantes, su consumo parasitario, los servicios comerciales y financieros del Balance de Pagos y el pago de servicios y de capital a la usura imperialista, que establecen una sangría imposible de sostener con la plusvalía generada por el trabajo nacional. Todo el sistema económico vigente, esta legalizado de una forma tramposa y en contra del interés nacional.

La ley de Entidades Financieras (Nº 21.526), promulgada en 1977 por Videla y Martínez de Hoz y que estableció una economía de especulación financiera, en forma simultánea con la apertura del Sector Externo y que determinó el cierre de más de 17.000 establecimientos industriales entre aquel año y 1985, así como la pérdida para muchos ahorristas y deudores de sus propiedades bajo el imperio de la circular 1050 del Banco Central de la República Argentina, está vigente y ningún gobierno de la democracia colonial sea de la UCR o del PJ, osó revisar o derogar. Lo mismo podemos decir de las leyes de Reforma del Estado (Nº 23.696) y de Emergencia Económica (Nº 23.697), que el Congreso menemista promulgó en 1989 y que abrieron el camino para la entrega a precio vil de las empresas públicas. Según el Dr. Julio González , el tratado de “restablecimiento de relaciones diplomáticas” entre la Argentina y el Reino Unido , firmado en febrero de 1990 en Madrid, verdadera acta de rendición firmada por Menem y Cavallo en su condición respectiva de Presidente y Ministro de RREE de la República, contiene un anexo en el que se efectuó el inventario valorizado de las empresas públicas que estaban comenzando a “privatizarse”. Dicho trabajo, efectuado por un equipo que coordinaba el decano de los hombres de negocios ingleses en la Argentina, por aquellos años, el Vizconde Montgomery, hijo del que fuera comandante de las fuerzas británicas en Africa durante la II guerra, estableció que el valor de las empresas públicas nacionales argentinas a febrero de 1990, estaba en el orden de los diez billones de dólares (u$s 10.000.000.000.000.-) o si se quiere, diez millones de millón de dólares. Teniendo en cuenta que la suma de las ventas de las empresas efectuada por el Estado Nacional –sin contar los bienes provinciales: bancos, tierras, hoteles y empresas–, ascendió a 26.000 millones de dólares (u$s 26.000.000.000, se concluye rápidamente que los administradores vendepatria y cipayos del Estado nacional obligaron a este a desprenderse de un patrimonio, por el 2,6% de su valor. Esto tiene un nombre: precio vil. Pero a ese precio vil, se le agregaron las condiciones de pago, 35% en efectivo y 65% en títulos públicos de la deuda argentina. Haciendo cuentas, el 35% de 26.000 millones son 9.100 millones de dólares (u$s 9.100.000.000.-) y los títulos es probable que se hayan comercializado para la época a un 12% -en promedio-, lo que daría otros 2. 028 millones de dólares (u$s 2.028.000.000.-). Sumando ambos importes, se arriba a un total de 11.128 millones de dólares (u$s 11.128.000.000.-), el que relacionado con los diez billones de valuación, determina que las empresas públicas, fueron regaladas por el 0,11% de su valor de libros. Este “criterio” financiero constituyó un verdadero despojo a la República Argentina , amén de que el Estado Nacional se desprendió de instrumentos valiosísimos para el control de precios, como por ej. era YPF , en forma simultánea con la pérdida de empresas que le proporcionaban ingresos genuinos. En ningún momento del proceso de remate del acervo público intervinieron los organismos técnicos competentes del Estado, como el Tribunal de Cuentas de la Nación, sino que muy por el contrario, la valuación estuvo a cargo de consultoras internacionales, socias de los intereses del saqueo y despojo. Ellas “tasaron” los aviones tipo Jet Boeing 737 de Aerolíneas Argentinas (AA), a razón de un dólar cada uno. O que el principal intangible de una compañía de aviación comercial, las rutas aéreas -equivalente a una marca o a un secreto industrial en una industria de procesos, se valuara a cero dólar . Criterios similares se aplicaron con el regalo de SOMISA al Grupo Italo-argentino TECHINT, que con un valor de libros de tres mil millones (u$s 3.000.000.000.-), fue entregada por ciento cuarenta millones de dólares en efectivo (u$s 140.000.000.-) y doce millones (u$s 12.000.000.-) en bonos a valor nominal. Como esos bonos TECHINT probablemente los adquirió al 12%, el valor final desembolsado estaría en el orden de los ciento cuarenta y tres millones cuatrocientos cuarenta mil dólares (u$s 143.440.000.-) o sea el 4,78% del valor de SOMISA –menos del 5% del valor de libros-. En rigor de verdad, la operación de compra de SOMISA, por parte de TECHINT, solo fué un adelanto financiero, ya que el valor de las mercaderías en existencia, las materias primas y los productos en proceso de elaboración, superaban largamente al “adelanto”. Dicho en otros términos, la “compra” de SOMISA en la realidad la pagó la propia SOMISA con sus propias existencias. En el caso de ENTEL, con dos (2) meses de facturación, se transfirió una empresa cuyo valor de libros superaba largamente los veinte mil millones de dólares (u$s 20.000.000.000.-). A esos despojos, hubo de agregarse las leoninas leyes de entrega de la energía eléctrica, de los recursos mineros (Nº 24.196), el levantamiento de 28.000 km de ramales ferroviarios y la entrega en concesión de 30.000 km de la red caminera nacional (peajes viales).

Para recuperar estos despojos al Pueblo Argentino, que fué quién financió durante generaciones con su contribución impositiva la creación de empresas como YPF, Gas del Estado, Entel, Aerolíneas Argentina, Agua y Energía, SEGBA, SOMISA, Obras Sanitarias de la Nación, etc, etc, etc, así como el área de Producción para la Defensa, que pasaron primero al gran capital nacional (Techint, Pérez Companc, Amalita Fortabat, Macri, Bulgueroni, Pescarmona, etc, etc, etc) y en una segunda etapa han sido extranjerizadas, lo mismo que las tierras de gran parte de la Patagonia y de todas las provincias, que en una primera aproximación sumarían al año 2004, una superficie en manos extranjeras de más de 39.000.000 de Ha, o si se quiere una superficie mayor que la correspondiente a las Repúblicas de Italia y Francia. Cabe señalar que la defraudación de la deuda, impone la obligación, no solo de no reconocer ni pagar ni un solo centavo de aquella, que no este verdaderamente justificado, sino que también nos impone la estrategia política de ver cómo se recuperan los 120.000 o 140.000 millones de dólares fugados o lo que surja de la compulsa contable, y procesar a sus responsables. Debemos ver que el gran capital nacional y los carteles imperialistas, usurparon y usurpan durante más de quince años el patrimonio público y percibieron en ese período una fabulosa renta en dólares , ya que las tarifas de las empresas públicas, estaban indexadas en dicha moneda, sin reinvertir prácticamente nada, desde que se hicieron cargo. Además, las empresas públicas que fueron creadas con la contribución impositiva de generaciones de argentinos, por la Ley de Emergencia Económica fueron entregadas sin pasivos, ya que de los mismos se hizo cargo el Estado, agrandando así el monto de la Deuda Externa y trasladándola a todo el Pueblo Argentino, lo cual implica que el precio “pagado” por los GGE y el capital imperialista, solo tuvo en cuenta los activos de las empresas públicas. En todos los casos de “privatizaciones”, los despidos del personal de las empresas públicas y de la Administración Central, estuvieron a cargo del estado –mediante “retiros involuntarios” y/o Fondos de Reconversión Laboral-. En línea con esa “política”, se actualizaron tarifas antes de la transferencia al “Sector Privado”, de modo de asegurarle a los monopolios imperialistas y a los GGE, suculentas utilidades y rentas en dólares, actualizadas por los Precios Mayoristas de los EEUU.

Se señalaba más atrás que sin estar maduras las condiciones económico-sociales para la socialización de los medios de producción y de cambio,  en la Argentina –por la naturaleza dependiente y colonial de la Argentina, a partir de 1976-, resulta imprescindible un proceso revolucionario permanente que lleva directamente a la Revolución Socialista, en el proceso de alcanzar las tareas inconclusas nacionales de Liberación Nacional y Social. Hay cinco (5) problemas a resolver, a saber:

1.- La investigación y las sanciones correspondientes a los responsables y beneficiarios del endeudamiento externo, desde 1976 y hasta el presente. Junto a la investigación, el resarcimiento al estado Nacional, por la defraudación ocurrida en el período mencionado. El procesamiento de los responsables políticos e intelectuales, que en el Poder Ejecutivo, en el Poder Legislativo y en el Poder Judicial, así como en los medios de comunicación, propiciaron el vaciamiento y despojo de la República, mediante las leyes y sus respectivas reglamentaciones de un orden legal absolutamente tramposo y en contra del interés nacional. El cargo básico es de traición a la Patria.

2.- La investigación y resarcimiento al estado nacional de la fuga de capitales, por parte de los responsables y beneficiarios de la defraudación impositiva, desde 1976 en adelante.

3.- El desconocimiento total y absoluto de todas las concesiones para explotación y comercialización de los recursos naturales renovables y no renovables (petróleo, gas, minerales, pesca, tierras, áreas forestales, etc, etc, etc), así como la derogación de toda legislación nacional y/o provincial, inclusive derogando aquellas partes del articulado de las constituciones provinciales que se opongan total o parcialmente, al Art. 40º de la Constitución de 1949, cuyo imperio deberá ser restituido.

4.- El desconocimiento total y absoluto de todas las privatizaciones, concesiones de uso o prácticas que constituyan el establecimiento de aduanas interiores (peajes), totalmente violatorias del orden constitucional. La nueva administración de las empresas públicas nacionales, provinciales y/o municipales, quedará a cargo de sus trabajadores: técnicos, profesionales y empleados. Principio del Control Obrero de la producción.

5.- La ruptura total y definitiva de la República Argentina, con el Fondo Monetario Internacional (FMI), con el Banco Mundial (BM), con el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y con el Club de París, instituciones financieras de la usura imperialista europea y norteamericana. Como la adscripción a esas organizaciones, las efectuó un gobierno de facto (Aramburu y Rojas, septiembre de 1956) –sin ratificación del Congreso de la Nación-, por medio de un decreto-ley, mediante otro decreto y sin pasar por el Poder Legislativo, el país puede desafiliarse de inmediato. Eso sí, al momento de la desafiliación, el FMI deberá devolver de inmediato a nuestro país las cuotas parte, tanto en oro y divisas, como en moneda local, con más sus intereses desde septiembre de 1956. A partir del momento de la desafiliación a los organismos mencionados, el Comercio Exterior de la República Argentina, se regirá por un sistema de tipo bilateral (Intercambio Compensado), sin intercambio de divisas. Las divisas y el oro amonedado y en lingotes, serán de exclusiva propiedad del Banco Central de la República Argentina (BCRA), quedando prohibida por medio de una legislación penal, creada a tal efecto, la tenencia y/o comercialización por parte de los particulares de dichos medios de cambio. Por otra parte, la República Argentina pugnará en el concierto mundial, por un nuevo organismo internacional de financiamiento del Sector Externo de los países del Tercer Mundo, basado en la igualdad jurídica y monetaria de los mismos, con arreglo a que el comercio mundial, se efectúe sin transferencia de divisas, sino trabajo contra trabajo y que solo los saldos en cuenta corriente, al final de los períodos en cuestión, sean cancelados en divisas.

Resulta claro que la resolución y la puesta en práctica de los cinco puntos mencionados, supone por ejemplo en el caso del punto 2.- (recuperación de los capitales fugados, cuyo orden de magnitud superan largamente los 120.000 millones de dólares (u$s 120.000.000.000.-), implica de suyo, la nacionalización de la gran industria, de la banca y de otros activos, ante la imposibilidad práctica de poder recuperar los capitales fugados, con más sus intereses. Ello se debe a que el gran capital nacional (Pérez Companc, Bridas, Pescarmona, Macri, TECHINT, etc, etc, etc) y extranjero compuesto por la banca y las grandes empresas imperialistas, no va traer los capitales fugados pacíficamente ni mucho menos abonar los impuestos correspondientes, con más sus intereses. Pero la nacionalización de la gran industria y la banca, supone pasar por encima de la propiedad privada de los medios de producción y de cambio, límite que el Peronismo en 1955 no estuvo dispuesto a traspasar, motivo por el cual cayó en aquel año, al no haber nacionalizado a las estancias de la Pampa Húmeda, base del poder secular de la oligarquía . Este paso fundamental de la Revolución Nacional, supone un salto cualitativo de cantidad en calidad, que llevaría directamente a la Revolución Socialista. Resulta obvio de toda obviedad, que esta tarea esta en línea directa con el cambio en la dirección del Frente Nacional, que llevaría a que el proletariado asuma su conducción . Al igual que la Unidad Nacional de América Latina, meta de los Libertadores en las guerras de la Independencia, así como la actualización en el siglo XXI del Plan Revolucionario de Operaciones de Mariano Moreno –1er. intento teórico de Capitalismo de Estado-, las tareas inconclusas del siglo XIX, quedaran a cargo del proletariado latinoamericano que es el heredero histórico y ejecutor de las mismas, en la etapa de descomposición final y a escala mundial del régimen capitalista .

4. Consideraciones finales

El Movimiento Nacional que tuvo sus grandes triunfos con el 17 de octubre de 1945, con el Cordobazo del 29 de mayo de 1969 y con la histórica recuperación de las Islas Malvinas el 2 de abril de 1982, pareciera que se hubiera hundido en el tiempo y que la contrarrevolución se pudo asentar. Nada ha quedado del poderoso frente de clases del 45, formado por el proletariado industrial, los sectores nacionales de las FFAA y los sectores medios y bajos de las clases medias. La Argentina está totalmente extranjerizada y los argentinos somos parias en nuestra propia tierra. Extranjeras son la economía y la cultura, extranjeras son las empresas públicas hijas de la Revolución Nacional y del esfuerzo tributario de generaciones de ciudadanos, lo mismo que los recursos naturales que son saqueados discrecionalmente. La estructura de la producción está totalmente cartelizada y de las 500 empresas formadoras de precios, el 80% son extranjeras.

La restauración imperialista establecida con el golpe del 24 de marzo de 1976, con Martínez de Hoz a la cabeza, estuvo determinada por la necesidad del capital imperialista, de la usura bancaria y de los grandes grupos económicos (GGE), de reinsertar a la Argentina en la división internacional del trabajo, de la que había salido en 1930 y que el Peronismo había establecido como política de Estado. Para ello, había que demoler hasta sus cimientos el sistema económico y social que generó la Revolución Nacional entre 1945 y 1955 y que, en mayor o menor grado, había subsistido hasta 1976. Esa reinserción que necesariamente debía completar la tarea inconclusa de los fusiladores del 55, requería, socialmente hablando, de una dictadura colonial de corte semifascista, que permitiera trasladar el poder económico y financiero del país -por medio del capitalismo de Estado-, al capital trasnacionalizado y a la usura internacional de la banca extranjera.

El golpe, más allá de los argumentos de la lucha antisubversiva esgrimidos y supuestos por los generales en aquel momento, fué la expresión objetiva de necesidades económicas y políticas de las burguesías imperialista. Esas necesidades se fundaban en la etapa actual del régimen capitalista, que está caracterizada por su internacionalización y descomposición. Y esa descomposición se expresa bajo la forma de una burbuja de parasitismo financiero y saqueo de los recursos naturales, que esta fundada en la tendencia hacia la baja de la tasa de ganancia de los monopolios metropolitanos.

Precisamente por el motivo aludido, el parasitismo financiero que succiona a la factoría ex-próspera, requiere de ciertos y determinados sistemas políticos, que viabilicen el saqueo y "aseguren" el flujo financiero a las metrópolis y la dictadura imperialista de ser posible, a perpetuidad.

Dicho en otras palabras, a los grupos económicos nativos como Pérez Companc, Techint, Macri, Soldati, Fortabat y a los banqueros y empresas multinacionales que controlaron, en una primera etapa, la industria, el comercio, las finanzas, la minería, los servicios y empresas públicas privatizadas y extranjerizadas, etc, les resultaba imprescindible un sistema político que fuera funcional a sus intereses, que, en última instancia, es el interés del imperialismo mundial. Así, dictadura colonial y democracia colonial, son etapas de un mismo proceso.

En la segunda etapa del mismo proceso –abierta a partir de 1983-, y de la cual los partidos del régimen -UCR y PJ-, son simples ejecutores y administradores de las ordenes dictadas por el capital financiero internacional -particularmente desde el menemismo en adelante-, en una actitud demencial de Traición a la Patria, aceptaron la total y absoluta extranjerización de la economía y la cultura.

Los inspiradores y beneficiarios de aquel golpe, para llevar a cabo la tarea de reinserción de la economía argentina, necesitaron “disciplinar” a la clase obrera. Para ello, las políticas del Estado en manos de los agentes del imperialismo, -bajo el imperio del terror policial de la dictadura, primero, y luego del terror económico, con la democracia colonial-, debieron bajar los salarios, el consumo y la inversión interna y apartar al Estado como agente económico. Así, pudieron apoderarse de los sectores estratégicos de la economía, destruir la industria y las economías regionales y extranjerizar al país.

Con el menemismo, el capital financiero internacional asociado a los GGE, se apoderó de la extracción, el transporte y la comercialización de la energía eléctrica, de las actividades extractivas –minería metalífera- y de su transformación como el petróleo y el gas y sus derivados. Absorvió los medios de comunicación -radios, estaciones de televisión y gran parte de los medios gráficos-, así como el transporte aéreo, la telefonía y gran parte de las industrias monopólicas u oligopólicas. Lo mismo se puede decir de la distribución de agua potable, del tratamiento de los líquidos cloacales. Se establecieron aduanas interiores en caminos y vías acuáticas -vulgo peaje -, que elevaron artificialmente los precios de los fletes de las cargas transportadas por carretera y agua. En esos años, fueron extranjerizados los puertos y aeropuertos y fueron levantados casi 30.000 km de servicios ferroviarios de transporte de cargas y personas .

Se privatizó el régimen jubilatorio (AFJP), con el objeto de crear artificialmente un mercado de capitales, en base al bolsillo de los asalariados. La demencial idea del ministro de Economía del menemismo Domingo Felipe Cavallo, el mismo que socializara en 1982 las deudas de los GGE, llevó a incrementar sideralmente el déficit del Sector Público e incrementó la Deuda Externa, bajo el imperio del régimen de tipo de cambio fijo llamado Convertibilidad.

Se remataron a precio vil las empresas estatales ligadas a la química pesada, a la petroquímica, la siderurgia, mientras que la flota de ultramar fué desarmada y desguazada, así como fueron destruidas criminalmente las actividades ligadas del Area de Producción para la Defensa.

La desregulación de las actividades profesionales elevó sideralmente el desempleo y más del 60% de la población empleada, lo está en negro, en condiciones de precarización laboral, sin obras sociales ni aportes previsionales.

Una masa no menor a los 4.000.000 de argentinos, vegeta por años en la desocupación y en las grandes ciudades, los desocupados recogen la comida en los cestos de residuos, en un país que tiene un récord de producción de 80.000.000 de toneladas de granos.

El 10% más rico de la Argentina dispone de un ingreso cuarenta veces superior al del 10% más pobre, mientras que en 1974, esa relación no superaba las doce veces.

Una monstruosa e ilegítima deuda externa, pesa sobre los 37.000.000 de argentinos, como una soga que le impide respirar al organismo, mientras las clases dominantes fugaron por estos años hacia las metrópolis imperialistas, una masa de capital no menor a los u$s 120.000 millones, equivalente al 70% de aquella y un poco menos si la referenciamos al PBI (u$s 190.000 millones).

Kirchner, al igual que el ex presidente Eduardo Duhalde, se pelean entre sí y despotrican contra el FMI, pero ambos pagaron entre el 2002 y el 2004, como al Banco Mundial (BM) y al Banco Interamericano de Desarrollo (BID), más de 10.000 millones de dólares. Ellos equivalen a varios años de los miserables presupuestos nacionales y provinciales de Educación, Salud Pública y Defensa Nacional, mientras que la misma deuda en cada refinanciación, sigue creciendo sin final previsible ni voluntad política de los gobernantes y las clases dominantes de terminar con el nudo gordiano de esta criminal Dependencia. Todo el superávit fiscal del año 2004 de $ 18.000 millones (u$s 6.000 millones), obtenido con un brutal ajuste del presupuesto público,  congelando las remuneraciones del Sector Público y de los jubilados, fué a parar a subsidios a las corporaciones nacionales y extranjeras y a pagar servicios y amortizaciones de capital a las entidades financieras mencionadas. El Sr. Kirchner y su ministro Lavagna, no tienen previsto enviar al Congreso un proyecto de investigación de la ilegitimidad de la deuda. En lugar de ello, los diputados kirchneristas en el 2003, junto a los menemistas y duhaldistas y bajo la presión del FMI, derogaron la Ley de Subversión Económica que hubiese permitido procesar a muchos banqueros, que fueron cómplices de la fuga de capitales en el 2001 y a lo cuales se premió con una pesificación de sus pasivos, al igual que el gran capital industrial (Pérez Companc, Techint, Amalita Fortabat, Macri, etc, etc, etc) nacional y extranjero y que usurpan la propiedad de las Empresas Públicas (hijas de la Revolución Nacional en el período de 1946-1955) y que el menemismo extranjerizó a precio vil. A las remesas financieras que transfierieron los Estados Nacional y provinciales, caben agregar las transferencias “legales”, en concepto de remesas de utilidades y pago de servicios reales –royalties, fletes y seguros por cargas transportadas en barcos y aviones de bandera extranjera, etc, etc, etc-, transferidas a las casas matrices de las empresas estatales privatizadas y extranjerizadas. Como se ve la sangría es continua y gigantesca y por ello la República Argentina, era el “ejemplo” que exhibían “al mundo”, el FMI y el imperialismo norteamericano -entre 1990 y el 2002- de lo que era la Administración Menem-Cavallo, ejemplo sí pero de destrucción económica y de Traición a la Patria.

Bajo las condiciones de ocupación colonial, que han llevado a cabo, tanto la dictadura como la democracia colonial (Alfonsín, Menem, Duhalde y Kirchner), no es posible acumular internamente, pues la sangría externa, la concentración de las propiedad y los ingresos, así como la estructura cartelizada de la economía lo impiden. Por otra parte, los compromisos políticos y económicos de la pequeño burguesía política (alfonsinismo, renovadores, menemistas, aliancistas, socialdemócratas y ex montoneros) con el imperialismo, y el colonialismo, le impiden cuestionar la ilegitimidad de la Deuda Externa efectuar una política nacional hacia el proletariado –bajando la desocupación, por la vía de la inversión pública y el aumento del salario real-, hacia las clases medias –renacionalizando el sistema jubilatorio- y su respeto casi reverencial por el imperialismo y el colonialismo, les impide –con la excusa de los crímenes de la dictadura- plantear una política efectiva de recuperación del territorio ocupado de las Islas Malvinas. Así, por ejemplo, se niegan a restablecer el Servicio Militar Obligatorio, se niegan a cuestionar la destrucción del misil Cóndor II que efectuaron Menem, Cavallo y Di Tella, se niegan a recuperar al Area Material Córdoba, elemento imprescindible este último para la producción y ventas de aviones comerciales y militares o a prestar continuidad a la producción de submarinos en el Astillero Domeq García. La verdadera razón de estas políticas antinacionales, se funda en el antimilitarismo cipayo y antinacional de la pequeño-burguesía de la Capital Federal, vigente desde 1930 y que la llevó a participar de la Unión Democrática (1946), a vivar y a participar de la Revolución Libertadora (1955), así como a integrar las huestes del montonerismo contra Perón y contra la Revolución Nacional. Así fue utilizada por el imperialismo, para que con sus provocaciones –ataques contra instalaciones militares-, sus atentados y asesinatos de dirigentes sindicales (Alonso, Vandor y Rucci) y oficiales de las FFAA, establecieran el puente de plata que requería la reacción imperialista, para acelerar y justificar el golpe de Estado, contra el Gobierno Popular de Isabel Perón.

La mayor restricción de la Argentina, es que social y económicamente no existe soberanía sino coloniaje económico y esto hace que el eje de gravedad en la toma de decisiones, esté situado fuera de nuestras fronteras. Ello ocurre porque la Argentina es una colonia financiera del imperialismo mundial. Por supuesto que existen responsabilidades emergentes, por parte de un sistema político que oportunamente tendrá que ser juzgado. Esto es lo que los argentinos debemos revertir. El segundo paso es la Liberación Nacional y Social de la Argentina, que debe ser nuestra meta.

Si no existe soberanía nacional, mal podemos hablar de desarrollo autosustentable del país, de las regiones y de las Provincias, que como la nuestras vegetan en el subdesarrollo, mientras la plusvalía generada por el trabajo argentino va a parar a las metrópolis imperialistas en pagos de la deuda, remesas de utilidades y fuga de capitales y nos despojan de nuestras riquezas mineras y de las mejores tierras productivas. Para ello, la Izquierda Nacional pondrá todo su empeño y voluntad política para reconstruir el Frente Unico Antiimperialista o Frente Nacional. Pero, mal puede alcanzarse dicho frente, si no existe una conducción socialista revolucionaria del Frente Unico Antiimperialista –base de la dictadura revolucionaria del Frente Plebeyo (proletariado y clases medias)-, que sustituya organizativa y políticamente a la antigua dirección bonapartista y que permita alcanzar el poder para terminar con esta contrarrevolución permanente, ocurrida a partir de la desaparición del Gral. Juan Domingo Perón en 1974.

Cabe acotar un pequeño comentario, acerca de las inminentes elecciones parlamentarias del 23/10/05. Ni el gobierno de la pequeño-burguesía de los ex montoneros, unidos a antiguos duhaldistas, cavallistas, menemistas y procesistas conversos, ni la pseudo oposición de izquierda y derecha, pueden dar ninguna solución a los argentinos, puesto que esta democracia colonial, esta diseñada para ser funcional a los intereses del gran capital industrial (GGE), del capital imperialista, de los organismos financieros internacionales y la banca usurera, permitir el despojo y la usurpación de los recursos y las empresas estatales extranjerizadas y una política antinacional y antiobrera. Al mismo tiempo esta política es desmalvinizadora y acepta los designios impuestos por la Unión Europea y los EEUU, dejando de lado sus arrestos verborrágicos –en el caso del Presidente Kirchner-, moralizantes y pro-oligárquicos como Elisa Carrio o expresando la política del gran capital (López Murphy-Macri). La izquierda cipaya, legaliza a esta farsa como ala izquierda del sistema, al no cuestionar la naturaleza tramposa del régimen. Mientras tanto, las grandes masas peronistas constituidas por el proletariado (ocupados y desocupados) en las grandes ciudades y el pobrerío del Interior, han sido traicionados por la maquinaria electoral de esa organización llamada Partido Justicialista y pugna por su reproducción fisiológica. Ni que hablar de las candidatas a diputadas nacionales por la Provincia de Buenos Aires por el “Peronismo”, ”Chiche” Duhalde y Cristina Fernández, con discursos absolutamente vacuos y con un profundo odio hacia las clases trabajadoras, de las que aquel movimiento “casualmente” provienen y sin ningún proyecto concreto de país ni de gestión de gobierno . Lo que sí esta claro, de que en caso de ganar las elecciones el llamado “Frente Para La Victoria”, etiqueta partidaria del oficialismo kirchnerista, las exigencias del imperialismo en cuanto a bajar el tipo de cambio nominal, los ajustes tarifarios y la represión hacia la clase obrera, los asalariados y las clases medias, irán en aumento, en virtud de las exigencias del imperialismo norteamericano y el FMI, en materia financiera de cumplimiento del Tratado de Dubai y militar con el envío de tropas argentinas de “Cuerpos de Paz” a Haití y eventualmente a sofocar la Revolución en Bolivia.

La posición oficial del Partido Socialista de Izquierda Nacional (PSIN 2ª época) es que estas elecciones solo deciden, que partidos del régimen con sus votos convalidarán en las cámaras, la profundización de la entrega del país al imperialismo y al colonialismo, un mayor sometimiento al régimen colonial, más pagos a la usura imperialista, más hambre para los desocupados, más miseria para los asalariados, más desocupación, más indefensión nacional y por lo tanto nada hay que justifique la presencia ciudadana. Lo que corresponde es la abstención, el voto en blanco o el voto anulado

Los sectores nacionales de las FFAA, han sido reducidos a la mínima expresión, debiendo asistir impotentes a la demolición de las mismas, en medio de una absoluta indefensión nacional, consecuencia de la propia política desmalvinizadora de achicamiento del Estado, dictada por los agentes imperialistas enquistados en aquel y que resulta del agrado de los EEUU, del Reino Unido y de la Unión Europea.

Pese al lúgubre cuadro descripto en el párrafo anterior, existen indicadores de que la Historia se ha puesto en marcha nuevamente desde aquel junio de 1975, en que la clase obrera puso en fuga al “Brujo” López Rega, dando por tierra al “Rodrigazo” y estuvo a un tris de reiniciar el ciclo de la Revolución Nacional, en la última movilización política del proletariado peronista. Ya era tarde y la cúpula del Partido Justicialista –en condiciones muchísimo más graves que en el 55-, se negó a enfrentar con la armas en la mano a la contrarrevolución y la consecuencia de esa cobardía aún la debemos soportar. Las movilizaciones del 19 y 20 de diciembre del 2001, dieron por tierra con el Proceso –políticamente-, pero obligaron al régimen a establecer un cambio en las formas y en el lenguaje. Los cortes de ruta y las acciones piqueteras, son manifestaciones en esa dirección. ¿Qué es lo que hace falta socialmente, para que cualitativamente cambie la situación y la Revolución Nacional reaparezca, pasando de una situación de retroceso a una situación ofensiva, construyendo un poder alternativo al estado manejado por los sirvientes del imperialismo?. A juicio de la Izquierda Nacional, hay tres elementos a considerar. La transformación de las huelgas económicas en luchas políticas y la creación de formas de poder alternativas, que vayan delineando un nuevo poder, base de un nuevo Estado. La conceptualización de que la lucha del Pueblo Argentino, al igual que la lucha de todo el Tercer Mundo (Asia, Africa y América Latina), es el de una guerra con el mundo imperialista, que solo podrá concluir con la Revolución Socialista. Por último, el establecimiento del elemento subjetivo, que es el partido del proletariado. En tal sentido la IN, tiene mucho por decir ya que como se señalaba en un documento fechado el 29/09/04 “…1.- La Izquierda Nacional de la Argentina, es el resultado de la confluencia de dos grandes corrientes de masas, que se sintetizan en la misma. La Revolución Rusa de octubre de 1917 y la interpretación marxista de la lucha de clases en la Argentina y América Latina, por una parte, y el movimiento de masas que, nació el 17 de octubre de 1945 y cuyo agotamiento final comenzó con la muerte de su Jefe Histórico el Gral. Juan Domingo Perón el 01/07/74 y que las sucesivas conducciones del llamado Partido Justicialista, a partir de 1984, -menemismo, duhaldismo y kirchnerismo-, traicionaron los postulados que dieron origen al Peronismo.

2.- La IN es la expresión científica del proletariado argentino organizado políticamente, surgida del análisis materialista de la historia argentina y latinoamericana y del papel de las masas en los siglos XIX y XX. Es el elemento consciente del inconsciente proceso social, sin compromisos ni oportunismos, con respecto al imperialismo -como la izquierda cipaya- o respecto al nacionalismo burgués. La expresión teórica del análisis se funda en la Teoría de la Revolución Permanente, elaborada por León Trotsky en 1905 y cuya plena vigencia y actualidad, es la guía para la Unidad Nacional de América Latina, en la actual etapa de contrarrevolución a escala mundial. Dicha contrarrevolución está encabezada por la burguesía imperialista norteamericana, que constituye el enemigo público de la humanidad, como lo era en 1939 la Alemania nazi…”

La Izquierda Nacional llama al Pueblo Argentino y en particular a su clase trabajadora, a las clases medias pauperizadas y empobrecidas, a los sectores nacionales de las FFAA a conformar el nuevo Frente Nacional, que continúe al 17 de Octubre de 1945, al Cordobazo del 29 de Mayo de 1969 y al 2 de Abril de 1982 –1ª Recuperación en el siglo XX de las Islas Malvinas y que termine para siempre con la balcanización de América Latina y de la opresión imperialista y colonialista.

Viva la Patria.
Por la Liberación Nacional y Social de la Argentina.
Por el no pago de la ilegítima Deuda Externa.
Por la recuperación de las empresas públicas, privatizadas y extranjerizadas y su administración en manos de sus operarios, técnicos y profesionales.
Por la recuperación de los recursos naturales y su reintegro a los argentinos.
Por la nacionalización de la banca, el Comercio Exterior y la gran industria.
Por la nacionalización del latifundio y de las grandes estancias de la Pampa Húmeda.
Por la plena restauración de la Constitución de 1949.
Por la definitiva recuperación de las Islas Malvinas.


Por la Unidad Nacional de América Latina.
Por el apoyo a las Revoluciones en marcha (Cuba y Venezuela) y los procesos de los pueblos que luchan por su liberación en Bolivia y Ecuador.
Por el apoyo a los pueblos de Irak y Palestina, a sus luchas contra la ocupación imperialista y sionista.
Por la Revolución Socialista Latinoamericana.

Partido Socialista de Izquierda Nacional (PSIN, 2ª época)
Comité Ejecutivo Nacional
Leopoldo Markus
Sec. de Prensa y Propaganda
CE: lmarku@mecon.gov.ar/leopoldo_2003130@hotmail.com/ing_hamlin@hotmail.com, ing_hamlin@yahoo.com.ar
TE: 011-4349-5528/011-15-5118-7367/011-4953-4458/011-15-5452-7303

Buenos Aires, 25 de agosto de 2005

  La desocupación estructural, es consecuencia de dos fenómenos concurrentes. Por una parte, las políticas de ajuste fiscal, aplicadas originariamente en los EEUU y en Gran Bretaña a partir de la década del 70 y luego exportadas al resto del mundo. Por la otra, el aumento casi exponencial de la productividad de la mano de obra, lo que en pocos años hizo crecer a niveles nunca antes alcanzados, el ejército civil de desocupados. El ajuste fiscal, basado en el descenso de la presión tributaria a los ricos y la baja del gasto social, fué el certificado de defunción del Estado de Bienestar. La razón del agotamiento del esquema keynesiano, de un estado redistribuidor de ingresos, se funda en la baja de la tasa de ganancia de los monopolios y oligopolios imperialistas. Debe recordarse, que el análisis de la tendencia hacia la baja de la tasa de ganancia (motor de la burguesía, en su búsqueda del lucro), lo formuló a mediados del siglo XIX, Carlos Marx. El actual período de recomposición de la tasa de ganancia, es la causa fundamental de la violencia con que se presentan las políticas de ajuste, tanto en las metrópolis, pero por sobretodo en el Tercer Mundo. Tales políticas, mal denominadas de "capitalismo salvaje", expresan la única política posible que pueden aplicar las burguesías metropolitanas en la presente etapa, tanto en su propio territorio como en la periferia semicolonial. El "único" remedio "conocido", es la Revolución Socialista, que puede resolver la contradicción de los dos factores intrínsecos sobre los que se asienta la sociedad capitalista: la anarquía de la producción y  la lucha de clases.

  Es una política irracional mal denominada "modernizadora", que retrotrae a la civilización al siglo XVIII, si la medimos por el total divorcio del ejercicio del poder de policía por parte del Estado. Así, la población puede envenenarse por falta de controles públicos a la producción y comercialización de alimentos y medicamentos. Se levantaron 28.000 km de servicios ferroviarios que vinculaban al país y fueron "sustituidos", por un transporte automotor de cargas y de pasajeros, polucionante y antieconómico. Se establecieron aduanas interiores en caminos y ríos, que obligan a los usuarios al pago de gabelas feudales, llamadas “peajes”.

  Es tal el grado de traición del sistema de la partidocracia, que los convencionales “peronistas” de Santa Fé en 1994, no fueron capaces de declarar soberana a la Asamblea Constituyente, restituir el imperio de la Constitución de 1949 y en segundo acto “derogarla”, La desvergüenza de los “diputados” fué tal que optaron por el silencio y no la nombraron, lo que mide hasta que grado esta presente y que fue el punto más alto de la Revolución Nacional al documentar sus logros. La Izquierda Nacional se compromete, si llegara al poder, a restaurar de inmediato la Constitución de 1949, como paso previo al llamado de una Asamblea Constituyente, que proceda a su actualización.

Clase Obrera y Poder, Tesis Políticas del III Congreso del Partido Socialista de la Izquierda Nacional, Villa Allende, Pcia. de Córdoba, Agosto de 1964.

El Dr. Julio González, fue el último Secretario Legal y Técnico de la Presidencia de la Nación bajo el Gobierno Popular. Fue detenido el 24 de marzo de 1976, junto con la Presidente María Estela Martínez de Perón y encarcelado inmediatamente en una nave de la Armada. En el barco-prisión, donde estuvo detenido tres meses, los democráticos oficiales de la Armada lo despertaban puntualmente todas las noches a las tres de la madrugada, para torturarlo psicológicamente. Luego, continuó purgando en diferentes prisiones de la dictadura colonial hasta 1983, en que fue liberado. O sea, el Dr. González purgó con siete años de injusta e ilegal prisión por el “delito de ser un patriota y haber defendido los intereses de la Revolución Nacional. Pocos “peronistas” del tipo Menem. Duhalde o Kirchner pueden decir lo mismo.

Los Tratados de Paz por la Guerra de Malvinas, desocupación y hambre para los argentinos”, Julio González. Ed. El Copista, Córdoba, 2005.

Que las empresas públicas fueron “entregadas” por el 0,11% de su valor, constituyó la profecía autocumplida del agente de la usura suiza Roberto Alemann, “obviamente” ex Ministro de Economía-, de que “…para privatizar las empresas del Estado hay que regalarlas…”.

YPF, por ejemplo, era una empresa integrada verticalmente que desarrollaba tareas de exploración, prospección, extracción, transporte, refinación y comercialización del petróleo. La comercialización de los subproductos, se efectuaba a todo lo ancho y lo largo de la República, en donde la red de estaciones de servicio, que servía al automovilista o al transportista, permitía proveerse a los mismos de combustibles, lubricantes y otros subproductos, en lugares adonde la actividad “privada” no llegaba debido a que no era rentable. Esa actividad de fomento, estaba subsidiada con las utilidades producidas en las zonas de mayor densidad. Era una empresa, que disponía de uno de los laboratorios más avanzados del mundo en Investigación y Desarrollo –ubicado en Florencio Varela, PBA.-. Por otra parte, en los yacimientos, generalmente  ubicados en zonas muy alejadas de las grandes ciudades, YPF ponía a disposición de sus trabajadores, barrios de viviendas, centros comerciales y establecía la infraestructura de servicios que requerían aquellos y sus familias, en materia de Educación, Salud y seguridad. Todos estos beneficios a su personal y al igual que sus inversiones en exploración y tareas de mejoramiento de sus productos, YPF los financiaba con las ganancias provenientes de la venta de sus productos, sin requerir de ningún tipo de subsidio proveniente del Tesoro Nacional, como cínicamente mentía la prensa liberal, para inducir a su privatización. Pero el elemento central de esta posibilidad es que la renta petrolera era apropiada por el Estado y era reinvertida dentro del país. Sus compras en materia constructiva e industrial, generaban empleo e inversiones por parte de sus proveedores y determinaban, que por cada empleado de YPF, se generaban indirectamente otros cuatro (4) puestos de trabajo. Así con 50.000 agentes que tenía YPF hacia 1992, se puede decir con seguridad, que otros 200.000 se generaban por las compras a la Industria Argentina. Hoy REPSOL-YPF, tiene 5.000 agentes (10 veces menos) y ello explica que los desocupados ex trabajadores de YPF, corten las rutas en Chubut, Santa Cruz, Salta, Jujuy, Mendoza, etc, etc, etc, para exigir que sean reintegrados nuevamente al trabajo del que fueron expulsados, por la extranjerización y despojo del recurso. En la irracional política de destrucción liberal, a partir del menemo-cavallismo, fueron disueltas las Gerencias de Geología –básica para la exploración y prospección-, los laboratorios antes mencionados y la Flota naviera de transporte fluvial y marítima. Después de “privatizada” YPF, el consorcio angloespañol REPSOL-YPF, dejó de explorar y efectuar prospección, dedicandose únicamente a la extracción y exportación, enviando el total de las utilidades a las casas matrices. Esa política de inversiones y ventas, llevó a que el horizonte de reservas conocidas y cubicadas pasara en el caso del petróleo de 14 a 7 años, en el mejor de los casos. En el caso del gas de 40 años, a poco más de 15 años. De continuar con esta irracional y criminal política, en pocos años, la Argentina, podría convertirse en una importadora neta de hidrocarburos, con un horizonte de precios en alza.

En la quiebra de la empresa norteamericana BRANIFF, sus rutas fueron valuadas en más de 800 millones de dólares, sin tener ni la longitud ni la calidad de las rutas de AA. Por ejemplo cuanto cuesta la ruta aérea a Nueva Zelanda y Australia pasando por el Polo Sur, y que desarrolló AA. En la actualidad esa ruta la usufructúa, la empresa australiana Qantas. Las rutas de AA, abarcaban toda la Argentina –vuelos de cabotaje, América Latina, los EEUU –costa atlántica y el Pacífico-, Extremo Oriente y Europa. Cuanto vale ese intangible; sin embargo las “consultoras” internacionales ni la consideraron. Ese es un criterio para el saqueo, pero nada tiene que ver con la racionalidad económica.

REPSOL-YPF, en el año 2001, tuvo utilidades mundiales del orden de los 1.500 millones de dólares, de los cuales 1.000 millones salieron de sus actividades en la República Argentina. O sea que el petróleo despojado a los argentinos y vendido al resto del mundo, produjo utilidades que jamás podría haber obtenido una empresa distribuidora de combustibles como era REPSOL en España, antes de venir a la Argentina. Esas fabulosas utilidades REPSOL las obtuvo debido a su irracional política de ventas de exportar crudo e importar combustible refinado y otros subproductos, haciendo deficitaria la balanza comercial del Sector. Para llevar adelante esa política de ventas, REPSOL extrajo crudo en forma indiscriminada, sin explorar, con la lógica consecuencia de la caída del horizonte de las reservas. Además por el Decreto Nº 1.212/89 del PEN, se permite que hasta el 80% de las utilidades sean comercializadas en el extranjero, legalizando así el Estado Nacional la fuga de capitales, por parte de las empresas imperialistas.

En la actual situación mundial con precios en alza, debido al más que probable fin de la era del petróleo, las ganancias de las empresas petroleras aumentan día a día. Al momento de escribir estas líneas, el precio internacional del crudo se sitúa en el orden de u$s/m3 443.- (u$s/barril 70.-), mientras que el costo de producción en la Argentina es de u$s/m3 44.- (u$s/barril 7.-), o sea que REPSOL-YPF gana diez (10) veces más o sea un 1.000% de utilidad. Sin embargo, REPSOL-YPF sigue presionando sobre el gobierno absolutamente servil del señor Kirchner, para “adecuar” los valores de naftas y subproductos del mercado interno a los valores internacionales, y que el Pueblo Argentino se “vaya acostumbrando” al “ahorro energético”, tal como declaró hace muy poco con gran cinismo, el Presidente de REPSOL Argentina, Antonio Brufau. Resulta claro que al gallego este, todavía no le enseñaron como decía el Gral. San Martín, “…que los criollos no son empanadas, que solo se comen con abrir la boca…”. De existir YPF, la situación internacional de los precios mundiales, no repercutiría en el mercado interno y el costo de vida no tendría que dispararse. La “privatización” incide directamente, pués los accionistas extranjeros de REPSOL, pretenden que el consumidor interno pague el precio mundial, con independencia de los costos de producción internos. Ese es el sentido de las palabras de Brufau.

Hubiese sido la respuesta nacional y revolucionaria al reto de la guerra civil lanzado por la oligarquía con el bombardeo de la Plaza de Mayo, el 16 de junio de 1955.

Decía “Clase Obrera y Poder” en 1964, “La alianza plebeya del proletariado con la pequeño burguesía constituye el fundamento estratégico de la revolución argentina. Englobamos en el proletariado a los asalariados industriales y del transporte, a los peones agrícolas y a vastas formaciones proletarias y semiproletarias de las provincias "pobres"”.

En rigor de verdad, la profundización del programa del Peronismo, ya la esbozaron en 1957 los sindicatos peronistas agrupados en la CGT y las 62 Organizaciones, que en lucha contra la llamada Revolución Libertadora, elaboraron los Programas de la Falda y Huerta Grande. En los mismos, ya se planteaba la nacionalización del Comercio Exterior, la banca, la gran industria, el principio de la Planificación Económica y el ataque contra el latifundio y la propiedad inculta. Iba más allá de los límites de la propiedad privada, que declamaba el Peronismo.

Que el imperialismo y sus vasallos denominan globalización.

Prohibidos constitucionalmente, cuando no existan vías alternativas.

El cierre de los ramales ferroviarios de media y larga distancia que transportaban pasajeros, fué presentado por el menemismo como una suerte de “modernización”. El desmantelamiento del servicio ferroviario se manifestó, en primer término, como el saqueo y remate a precio vil de los pañoles de herramientas, repuestos, materias primas y activos rodantes, en beneficio de “los amigos del poder”. En segundo término, el levantamiento de la red de más de 30.000 km del transporte de pasajeros y carga, como símbolo de “modernización”. La sustitución de aquel, se efectuó por medio del transporte vial -camiones y omnibus-, con bajísima relación carga/potencia, polucionante y eminentemente antieconómico. El levantamiento de la red, dejó en la desidia, el olvido y la muerte a miles de pueblos antes servidos por el ferrocarril, obligando al éxodo de la juventud y a la lenta resignación para los mayores. No consideramos la traza, ya que la misma, en mayor o menor grado, era radial con centro en Buenos Aires, consistente con los fines del imperialismo inglés, tal como lo analizara magistralmente en la década del 30, Raúl Scalabrini Ortiz. La futura Revolución Nacional, por supuesto deberá modificar esa traza por otra nueva, norte-sur y este-oeste que permita integrar las diversas regiones y provincias argentinas y vincularnos, por el Pacífico, con el norte de América Latina, así como por el este, con el Brasil y su litoral marítimo del Océano Atlántico, llevándola a un total no menor a los 100.000 km.

Junto a su cobardía innata.

Es tal el grado de descreimiento de la ciudadanía, en el sistema demoliberal, que los últimos testeos electorales, han dado como resultado elevadísimos niveles de abstención y/o de votos en blanco. En el caso de la Pcia. de Santiago del Estero, las elecciones convocadas en el año 2004 por parte de la Intervención Federal, con el objeto de llamar a una Convención Reformadora de la constitución provincial, la abstención superó el 65%, o sea que el presentismo estuvo en el orden del 35%. Cifras similares se obtuvieron en Catamarca en años anteriores y en general la abstención y el voto en blanco, crece año a año.

Lo de una guerra no es un eufemismo, sino una cruda realidad. Episodios de esta guerra, fueron el envío de la flota colonialista inglesa a Malvinas y su reocupación (1982). La desaparición de la URSS  y del campo socialista (1992), como consecuencia de la decisión de la burocracia stalinista de restablecer el capitalismo y convertirse ella misma en una burguesía que explote mano de obra asalariada. Las invasiones a Grenada (1989), a Afganistán y a Irak (2003), así como la guerra civil, los criminales  bombardeos de la OTAN a la República de Yugoeslavia, que junto a las políticas rascistas de las minorías aliadas del imperialismo, llevaron a aquella a su disolución (2000). El intento de golpe de estado en Venezuela y de magnicidio contra su Presidente, Hugo Chávez Frías (2003). Ni que hablar de los 1.500 millones de desocupados a escala mundial. A ello debe sumarse, el recalentamiento de la atmófera por obra del sistema polucionante que crea la industria capitalista con sus emisiones de monóxido de carbono (CO) y dióxido de carbono (CO2) y la negativa del imperialismo norteamericano a firmar los Tratado de Kyoto, con el objeto de reducir tales emisiones. En nuestra Argentina, nuestras víctimas son los 50 niños que diariamente mueren por desnutrición y hambre. Son los desocupados que buscan el alimento en los tachos de residuos, cuando simultáneamente el país obtiene cosechas del orden de las 80.000.000 de toneladas de granos. Otras víctimas, son nuestros jubilados con jubilaciones de $ 300.- y el acortamiento en tres (3) años de la esperanza de vida. Otras formas del genocidio, son la reaparición de enfermedades desaparecidas como la tuberculósis u otras pandemias o la existencia de 2.000.000 de chagásicos.

 
En esta edicion
DE JUAN D. PERÓN A NESTOR KIRCHNER
Osvaldo Calello | El presidente Kirchner declaró recientemenste que el día del pago de la deuda al Fondo Monetario “lloraba en silencio porque terminaron las ataduras”. Ese día de enero pasado el país desembolsó 10.000 millones de dólares y saldó, de una vez, los compromisos pendientes con la institución que representa los intereses de la usura internacional. Al parecer Kirchner lloraba en silencio una vez ejecutada la decisión. Sin duda debería haberlo hecho, aunque no por las razones aludidas.
 
PABLO RIVERA | El poder nunca es individual, todo poder tiene una base social sobre la cual apoyarse. El individuo que lo ejerce, ya sea un monarca o un presidente es sólo la cabeza visible, la personificación del poder. Si el rey se muere se lo sustituye por otro rey, pero el feudalismo no desaparece. Entonces, para saber quién tiene el poder político, hay que ver qué intereses están detrás de éste, en otras palabras, hay que  buscar sus bases sociales.
 
MARIELA GARCIA | El documento del Ministerio sostiene que “la nueva ley debe reafirmar muchos de los fines y principios ya acordados (...) y avanzar hacia nuevos principios orientadores de la educación pública nacional hacia el futuro". Los fundamentos de esos "nuevos" principios, que el documento escamotea al debate, son indiscutiblemente los del Banco Mundial: una educación con fecha de vencimiento; una educación al servicio del mercado mundial.
 
JOAQUÍN FONT  | El Ingreso Ciudadano o Renta Básica es “un ingreso pagado por el Estado a cada miembro de pleno derecho de la sociedad incluso si no quiere trabajar de forma remunerada, sin tomar en consideración si es rico o pobre o, dicho de otra forma, independientemente de cuáles puedan ser las otras posibles fuentes de renta, y sin importar con quien conviva”.
 
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