AMÉRICA LATINA / ARGENTINA | Artículo de enero de 2003
El colapso neoliberal abre el camino al reagrupamiento
de las fuerzas obreras y Populares

La crisis de representatividad refleja el hundimiento
de un capitalismo degradado y semicolonial
juan barat
 

López Murphy, trasparente candidato presidencial del régimen, dice que los depósitos en dólares deben ser reconocidos en la moneda en que se constituyeron.

Sin recordar la fuga de grandes depositantes con la complicidad de los bancos extranjeros, pre y post “corralito”, para protegerse de las consecuencias del cierre del crédito internacional cuando la convertibilidad entró en coma, justifica su postura, la misma de Menem y Nito Artaza, en la seguridad jurídica y la intangibilidad constitucional del derecho de propiedad.

A buen resguardo los fondos de los grupos dominantes y pesificadas sus deudas millonarias 1 a 1, en “igualdad jurídica” con el más modesto deudor hipotecario que compró su departamento de tres ambientes, nos dice ahora que si la devaluación se montó en la pesificación asimétrica, su costo no debe gravar a los ahorristas, sino que debe ser soportado “en todo caso, por el conjunto de la sociedad”. Esto es, el Estado se debe hacer cargo de los platos rotos.

Pero el Estado tiene sólo dos posibilidades: aumentar impuestos o restringir gastos en educación, salud pública, salarios, jubilaciones. En la disyuntiva, y considerando la fuerte renuencia de la burguesía respecto de los impuestos, es fácil advertir hacia quienes apunta este gerente de FIEL, consultora al servicio de grandes empresarios argentinos y extranjeros.

Prat-Gay, flamante presidente del Banco Central, cedido gentilmente por la J.P. Morgan, se resiste a comprar divisas en el mercado monetario para no inyectar pesos “inflacionarios” y no oculta su simpatía por una tasa de cambio del orden de los $ 2,80 por cada dólar.

Sintoniza así con los intereses de las multinacionales beneficiarias de las privatizaciones de empresas públicas, del sistema bancario masivamente extranjerizado y de capitales especulativos, interesados en seguir girando regalías, pagos por insumos y tecnologías autocomprados, por amortizaciones e intereses de préstamos directos y obligaciones negociables, obtenidos y colocadas en el exterior, y en transferir ganancias explícitas o encubiertas. Conviene no menospreciar el hecho de que durante el 2002, año tormentoso para la mayoría de la población, la Bolsa de Comercio proporcionó a sus inversores ganancias promedio del 77%, con no pocos picos que superaron el 1.000 % (mil por ciento, para que no haya dudas; algunos casos testigo, Sol Petróleo, Comercial del Plata...).

El retiro del Banco Central del mercado del dólar provocó su primer caída de importancia luego de la devaluación y enardeció a los exportadores abroquelados en la Unión Industrial, que cayeron sobre Lavagna, quien sedó su inquietud: “el dólar no bajará de $ 3,50”.

Consecuente, liberó los montos para comprar, eliminando el techo de 100.000 dólares, y asegura tener en cartera otros artilugios financieros si esto no fuera suficiente.

La tasa de $ 3,50 por cada dólar, define el negocio brillante de la burguesía exportadora, a la vez que, por la vía de las retenciones, contribuye al equilibrio presupuestario, medicina muy recomendada por el FMI para patologías económicas en la periferia semicolonial.

La misma tasa de cambio hace caer verticalmente las importaciones, proyectando un intercambio comercial superavitario de 15/18 mil millones de dólares anuales, sin tener en cuenta las “fugas” que siempre origina la sobrefacturación de importaciones y la subfacturación de exportaciones, deporte en que la burguesía es experta.

Con este panorama de abundancia real y potencial de dólares genuinos, Duhalde/Lavagna están en condiciones de concretar el sueño dulce de liberar a los bancos de sus deudas con los ahorristas, mediante el bono obligatorio en moneda de origen, materializando y legalizando la fórmula López Murphy: la quiebra originada en el saqueo imperialista y en las superganancias de la burguesía será cargada sobre las espaldas del pueblo argentino.

Guerra de “lobbies” y crisis de representatividad

Es notorio que un dólar de $ 2,80 (Prat-Gay) o de $ 3,50 por lo menos (Lavagna), refleja el conflicto que prevalece hoy en el seno del bloque que dominó durante más de un cuarto de siglo, cuyo eje hegemónico, el capital financiero, quedó cuestionado con el hundimiento del 1 a 1, al que el conjunto se había articulado.

La devaluación determinó la variación de los precios relativos y cambios sustanciales en la posición de que cada componente disponía, con lo que disparó un período de contraposición de intereses.

En este marco, los “conductores” políticos-Duhalde/Remes y Duhalde/Lavagna- fijaron la meta de un pronto acuerdo con el FMI.

Pero el FMI se convirtió en “lobbista” de primera línea y terminó de desangrar a nuestra mal llamada democracia, cuya entente partidocrática (Justicialismo, UCR, FREPASO residual, Cavalistas y provinciales conservadores) se atropelló para conceder las leyes que les fue exigiendo votar u omitir: Ley de Quiebras, derogación de la Ley de Subversión Económica, bloqueo de la prórroga de la suspensión de ejecuciones hipotecarias y prendarias, que, junto a los decretos de “Necesidad y Urgencia”, conformaron un digesto de sumisión y entrega con que los cipayos esperan, todavía en vano, calmar la ira que el “default” provocó a la usura internacional.

Las fricciones y conflictos entre facciones de la burguesía siguen sin resolverse y llevan a todo el bloque, unas buscando recuperar pérdidas y otras conservar ganancias, a una lucha que se expresa en presiones contradictorias que explican casi todas las marchas y contramarchas del gobierno y la partidocracia que lo sustenta, y que no cesarán mientras ninguno de los intereses en pugna consiga imponer una nueva hegemonía.

La guerra entre facciones de la burguesía desacomoda a la entente partidocrática, con lo que asistimos a la atomización del justicialismo y a la desaparición del FREPASO (oportunismo sin historia) y del radicalismo, que agoniza en la interna Moreau-Terragno.

Tiene significación verificar la prolongada agonía del radicalismo, que concluyó su vigencia popular en 1945, cuando se pronunció por Braden. ¿Por qué lucharon duramente Terragno y Moreau? Por la disputa de la jefatura de una banda partidocrática para negociar prebendas con el gobierno de turno, a cambio de votos o quorum en el Congreso, que harán posibles las leyes que imponen los “lobbies”.

Al último movimiento nacional del siglo, el peronismo, le correspondió, en el momento en que enajena su identidad compleja y policlasista a la gran burguesía y al imperialismo, esto es, desde la “renovación” y el menemismo, un destino similar.

La “renovación” y Menem, (Menem también fue “renovador” y aliado de Alfonsín) vaciaron el peronismo de su pragmático contenido nacional.

¿Qué queda?

Por un lado, la corroboración práctica de que en el capitalismo las crisis del sistema son pagadas puntualmente por “toda” la sociedad, tal como lo expresa nuestro bien aprendido Lopez Murphy. Por otro, un bloque dominante que conserva con dureza el poder real, pero que aún no logra restablecer el equilibrio de un reparto consentido, en la medida en que la asimetría que en forma espontánea ocupó el “agujero negro” que liberó el colapso de la convetibilidad, demostró ser de suficiente magnitud como para no permitir, durante un año ya, el establecimiento de un nuevo principio hegemónico.

No es que haya colapsado la clase dominante, pero el proceso de dominación no se ejerce todavía en los términos de homogeneidad y consenso que son propios de la sociedad capitalista en un estadio de normalidad.

El capitalismo semicolonial, conjugado con la exacción imperialista, en su versión neoliberal, ha logrado, por fin, introducir en la Argentina, tiesa alumna del FMI con Cavallo/Menem y Cavallo/De la Rúa, en un sistema capitalista periférico, pobre y víctima, un capitalismo “paranormal”. La Argentina ha salido de la caída del peronismo en 1955, del Proceso, de la democracia “procesista”, del menemismo y su señal “progre”, la Alianza, con el 55 % de pobres y más de 9.000.000 de indigentes o menesterosos, esto es, compatriotas que mueren lentamente.

Pero también, la Argentina que en forma espontánea, en dos días de furia eyectó a De la Rúa, se quedó con nuevas formulaciones, en sus comienzos espontáneas, nuevas formas de expresión y organización popular: las asambleas y los piqueteros.

En el momento de la euforia, las asambleas se “comieron al mundo”.

Los piqueteros lucharon en las duras condiciones de la pobreza, del desempleo y la marginación. Ambos grupos político-sociales han pasado un largo año en que se contrayeron en cuanto a la masividad inicial, a cambio de lo cual persisten con organizaciones para-militantes, donde a veces prevalecen los militantes de la izquierda antiperonista del 45 y del 55.

Pero esto no era evitable. Importan, en cambio, los miles de nuevos militantes que, en muchos casos en función de la necesidad extrema, de la que no están exentas las asambleas, se han incorporado a la lucha social y política, sin la claridad que pudiera placer a la intelectualidad libresca, sino forjados de algún modo por la historia verdadera.

Del modo que ella dispone, estos nuevos militantes reemplazan a los que el imperialismo aniquiló durante el Proceso, negra instancia de la contrarrevolución.

Lo que son hoy, aún en su insuficiencia política, constituye una base de reconstrucción.

En última instancia, son lo que, insuficiente pero progresivo, abre una ventana hacia la revolución nacional y la igualdad social.

Luchar por ideas, luchar por solidaridad, luchar por los niños, por la propia vida, es luchar, confusamente por ahora, por América Latina Bolivariana, Sanmartiniana, poder nacional que emergerá y confrontará con el imperialismo.

¿Y qué más?

Todo el mundo político y social que emerge con la caída de De la Rúa, no es suficiente, pese a las fantasías que la vieja izquierda europeísta quiera difundir.

La Argentina depredada conserva, pese a todo, una clase obrera ocupada, por eso auténtica, con dos millones y medio de trabajadores en blanco y tres millones y medio “en negro”. (Datos del INDEC). Sus direcciones sindicales tradicionales, provenientes del modelo sindical peronista, que protegió económica y socialmente a la clase obrera a cambio de castrar su independencia política en el curso de una lucha nacional antiimperialista, han dejado de tener existencia real.

La clase obrera deberá recuperar sus sindicatos a partir de la reconstitución de su conciencia política.

Esto no es un proceso fácil en tiempos de desempleo generalizado.

Pero hay un punto de partida objetivo. No todos los marginalizados son fácilmente asimilables en las fábricas de la burguesía.

La antigüedad del desempleo y la introducción de tecnología no facilita el reemplazo de un trabajador por un desocupado de años, o por un no ocupado siempre, como los jóvenes que fueron expulsados a las márgenes.

Además, hay una masa no habituada a la disciplina autocrática de la fábrica burguesa.

Entonces, con millones de marginalizados/desempleados, ¿cuántos menos constituyen el ejército industrial de reserva, útil a la burguesía?.

Pero direcciones sindicales regiminosas, dadas al canje de prebendas, acomodadas a la negociación sin lucha, se defienden genéricamente de su incapacidad frente al combate contra la patronal, en base a la enorme desocupación, que, de paso, no sólo no enfrentaron, sino que apoyaron explícita o implícitamente durante el menemismo.

Es fuerte la posición de la burguesía frente a los trabajadores, pero mucho menos que lo que dicen los números estadísticos y la sensación general de desamparo.

Cuando todos, asambleas, piquetes, revolucionarios, contribuyamos patrióticamente a reconstituir el entramado político del proletariado, habremos encontrado, por fin, el caudillo antiimperialista de América Latina.

 
En esta edicion
DE JUAN D. PERÓN A NESTOR KIRCHNER
Osvaldo Calello | El presidente Kirchner declaró recientemenste que el día del pago de la deuda al Fondo Monetario “lloraba en silencio porque terminaron las ataduras”. Ese día de enero pasado el país desembolsó 10.000 millones de dólares y saldó, de una vez, los compromisos pendientes con la institución que representa los intereses de la usura internacional. Al parecer Kirchner lloraba en silencio una vez ejecutada la decisión. Sin duda debería haberlo hecho, aunque no por las razones aludidas.
 
PABLO RIVERA | El poder nunca es individual, todo poder tiene una base social sobre la cual apoyarse. El individuo que lo ejerce, ya sea un monarca o un presidente es sólo la cabeza visible, la personificación del poder. Si el rey se muere se lo sustituye por otro rey, pero el feudalismo no desaparece. Entonces, para saber quién tiene el poder político, hay que ver qué intereses están detrás de éste, en otras palabras, hay que  buscar sus bases sociales.
 
MARIELA GARCIA | El documento del Ministerio sostiene que “la nueva ley debe reafirmar muchos de los fines y principios ya acordados (...) y avanzar hacia nuevos principios orientadores de la educación pública nacional hacia el futuro". Los fundamentos de esos "nuevos" principios, que el documento escamotea al debate, son indiscutiblemente los del Banco Mundial: una educación con fecha de vencimiento; una educación al servicio del mercado mundial.
 
JOAQUÍN FONT  | El Ingreso Ciudadano o Renta Básica es “un ingreso pagado por el Estado a cada miembro de pleno derecho de la sociedad incluso si no quiere trabajar de forma remunerada, sin tomar en consideración si es rico o pobre o, dicho de otra forma, independientemente de cuáles puedan ser las otras posibles fuentes de renta, y sin importar con quien conviva”.
 
a
 
Web Anterior
    AMÉRIca latina
    marxismo latinoamericano
    los 70: peronismo e iN
    declaraciones del foro
    lecturas recomendadas
separador
 
 
El contenido de esta página es de libre circulación mencionando la fuente
Ir al la página Principal de la IN Ver Principal web Anterior