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El peronismo histórico fue la expresión política del surgimiento de un capitalismo nacional.
Esto sucedió en un momento particular de la historia que fue la crisis de los años 30 y la segunda guerra mundial.
Esta crisis de los países imperialistas ha tenido como consecuencia la caída del precio de los productos agricolas exportables por lo cual disminuido este ingreso fue más barato producir y comprar productos industriales locales que importarlos de Inglaterra.
La industrialización impulsada sobre todo por el estado hizo crecer el peso social y político del proletariado que constituyó el principal apoyo a la política nacionalista de Perón.
Este no fue un fenómeno solamente argentino o latinoamericano, fue durante esa crisis de los países imperialistas que se ha vuelto independiente la India en 1947, luego triunfó la revolución China en 1949, la revolución nasseriana en 1952 por nombrar algunas.
Pero precisamente por surgir en un momento de crisis, el capitalismo nacional tiende a descomponerse una vez superada esta en los países centrales. La oligarquía aliada al imperialismo se ve a su vez fortalecida.
Actualmente los países centrales no viven una crisis como la de los años 30 o la de la guerra interimperialista del 39-45, más bien tienden a repartirse entre ellos el botín que representan los países periféricos.
Sin embargo la crisis general del capitalismo de ningún modo ha desaparecido.
Más bien con la política imperialista las contradicciones inherentes al sistema capitalista han sido desplazadas hacia la periferia sobre todo bajo la forma de una capitalismo financiero y especulativo que impide todo desarollo y que ha acentuado la polarización y la miseria.
Por eso la crisis del sistema capitalista se manifiesta con toda su amplitud en la periféria.
Esta situación favorece a la clase capitalista de los países centrales doblemente porque le permite tener relativamente quieta a su clase trabajadora y en el plano ideológico de presentarse como modelo de desarollo económico y político frente al resto del mundo.
¿Es Kirchner un nuevo Perón?
Al asumir la presidencia Kirchner ha manifestado su intención de desarollar un capitalismo nacional.
Con lo arriba mencionado una salida nacional tipo burguesa es actualmente muy improbable en el caso argentino porque no existe de manera alguna el surgimiento de un capitalismo nacional.
La caída de De la Rúa y cierto cambio de actitud en la élite gobernante argentina responden más bien al fuerte estallido social de diciembre del 2001 y al repudio popular al modelo neoliberal y no a una situación como la del 45.
En otras palabras, ahora no estamos asistiendo al surgimiento de un capitalismo autóctono sino al desgaste de un sistema que no encuentra más salida.
Dicho esto el progresismo de Kirchner fracasará si se queda dentro del marco de las aspiraciones pequeño burguesas de encontrar 'un lugar dentro del sistema.
Si cede ante el FMI y el imperialismo sumirá más al pueblo en la miseria y este a su vez responderá saliendo a las calles como en diciembre del 2001.
El único camino es el de una nueva revolución nacional dentro del marco de la revolución nacional latinoamericana con un frente nacional antiimperialista dirigido por los trabajadores como base y con una fuerte participación del estado para impulsar el desarollo ecónomico, clave de la soberanía política.
La crisis de la Argentina es la crisis del capitalismo en general
Como hemos visto, la 'crisis argentina' es la crisis del capitalismo en general.
No hay una 'crisis por país', creer lo contrario sería caer en una trampa ideológica.
Como sabemos, las crisis del sistema capitalista se producen cuando este no logra colocar
sus excedentes en inversiones productivas.
Con su política imperialista los países centrales han logrado hace tiempo exportar las contradicciones propias al sistema capitalista hacia la periferia, o dicho en otras palabras, exportar su crisis.
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