|
El Fondo Monetario decidió que las elecciones se realicen en abril y sin exagerar es posible afirmar que está en condiciones de ordenar cómo se debe resolver la interna del PJ. La dependencia del país respecto a la gerenciadora del capital usurario internacional es completa. A esta altura, la pretendida resistencia del gobierno de Duhalde a sus imposiciones suena ridícula.
Los partidos tradicionales que en los últimos veinte años han administrado el gobierno según los intereses de los grandes grupos económicos locales y del capital extranjero, se han sumergido en una profunda crisis de representatividad, y las “fuerzas emergentes” que han surgido como alternativa, no pasan de ser una reproducción de un viejo régimen partidocrático, corrompido y putrefacto. La confesión de Duhalde de que no quiere internas en el PJ, porque las maniobras fraudulentas serían tanto o más escandalosas que las organizaron Terragno y Moreau en la UCR, lo dice todo.
Los viejos y “nuevos” partidos del régimen no son reformables. Tampoco lo son las instituciones de la democracia colonial. El predominio pleno del capital extranjero y la presencia de una burguesía nativa, dependiente moral, ideológica y económicamente, domesticando y envileciendo a las organizaciones partidarias, han vaciado a esas instituciones de todo contenido originado en la soberanía popular.
El levantamiento popular de diciembre de 2001 dejó al desnudo que por debajo de la crisis de representatividad, está en curso de desarrollo una crisis de hegemonía en los círculos tradicionales del poder. Esa crisis no la clausurarán las elecciones de abril. En cambio se han creado condiciones para un amplio reagrupamiento del campo popular. Condiciones para la organización de un Frente Nacional Revolucionario, por el cual los trabajadores y el conjunto de las fuerzas patrióticas y populares pongan fin al orden de la dependencia respecto del imperialismo y reconquisten la soberanía económica y política, en marcha hacia la construcción de una sociedad libre de toda forma de desigualdad y explotación.
|