| AMÉRICA LATINA / POLÍTICA / ARGENTINA |
| |
Artículo de julio de 2002 |
|
Elecciones de marzo de 2003
El régimen no pondrá fin a la crisis de representatividad
|
| Osvaldo Calello |
| |
El justicialismo se ha sumergido en un período de crisis interna de resultado incierto. La situación, no por grave, deja de ser curiosa. Duhalde, para mantenerse en el gobierno, dio un manotazo de ahogado y adelantó las elecciones, pero al hacerlo tropezó con una suerte de caja de Pandora que al abrirse dejó salir a la maldita criatura que mantenía encerrada. Menem anda suelto y se ha transformado en la peor de las pesadillas para un gobierno que anda a los tumbos, a medida que las encuestas lo confirman como el más serio aspirante a ganar las internas del PJ.
MENEMISMO / ANTIMENEMISMO
¿Por qué crece la figura del ex presidente, al punto de imponer la antinomia menemismo/antimenemismo, como eje de la confrontación preelectoral?
Precisamente, porque la crisis tiende a polarizar las alternativas y, por lo tanto, la continuidad del régimen, que consolidó el menemismo en los años 90’, exige la adopción del programa más “avanzado” y una línea política directa en dirección a los intereses de clase más fuertes dentro del bloque dominante.
La dolarización, la extranjerización del sistema financiero a través del mecanismo de la banca off shore, la liquidación del Mercosur y la incorporación al Alca, el alineamiento incondicional con la política terrorista de Estados Unidos, entre otros puntos, constituyen la solución a la crisis que impulsa la fracción concentrada del capital financiero transnacional. La represión abierta, es la contraparte necesaria de este programa. Por su falta de escrúpulos y sobre todo por su espontaneidad reaccionaria, el menemismo está dispuesto a esto y a mucho más. Como siempre, Menem se ubica según se incline el fiel de la balanza que señala las correlaciones de fuerzas dentro del poder.
A su modo, Reutemann entendió el fondo de la situación. El gobernador de Santa Fe es tan conservador como Menem (su candidato a vice era el menemista Marín, y a jefe de Buenos Aires Mauricio Macri), pero a la vez es un moderado que trata de continuar el “modelo” en el marco de otros equilibrios políticos. Su renuncia a la candidatura subraya el hecho de que la profundidad inédita de la crisis argentina, tiende a colocar la solución posible para los círculos del establishment en el punto extremo del programa de clase.
Desde este punto de vista, la iniciativa de Menem está en línea con la suerte corrida por el gobierno de Duhalde tras siete meses de continuo retroceso. Más precisamente, se corresponde con el resultado de la confrontación inicial entre el Grupo Productivo y la rosca liderada por el capital financiero atrincherado en torno a la banca extranjera, las AFJP y la Bolsa, y asociado con la Sociedad Rural y la Cámara de Comercio. El frente de la Unión Industrial, la Cámara de la Construcción y Confederaciones Rurales, constituyó por entonces la expresión contradictoria y vacilante, pero expresión al fin, de un bloque de burguesía nacional cuyos intereses se habían diferenciado y mantenían diversos grados de oposición tras una década de convertibilidad, con la banca, los grandes terratenientes y los monopolios del comercio exterior.
EXPRESIONES VERGONZANTES
Demás está decir que la nueva alianza, sobre la cual pretendió apoyarse Duhalde para resistir la presión del capital financiero, no resistió la prueba de los acontecimientos. Del Grupo Productivo no queda nada, pulverizado tras la imposición de retenciones a la exportación del agro; el Ministerio de la Producción se ha transformado en una dependencia del Palacio de Hacienda y su titular, José de Mendiguren, está a punto de ser marginado de la conducción de la Unión Industrial.
Si en la época de la dominación imperialista, en general, las contradicciones de clase de los países atrasados y dependientes, colocaron las tareas nacionales y democráticas fuera del alcance de las burguesías nacionales, en la fase actual de mundialización del capital monopólico, el nacionalismo burgués de la periferia no logra generar más que expresiones vergonzantes y caricaturescas, incapaces de enfrentar la presión imperialista concentrada a través de los organismos financieros internacionales, las “consultoras de riesgo” y el Departamento del Tesoro de Estados Unidos.
EL CANDIDATO DEL PJ NO TIENE ASEGURADO EL TRIUNFO
Ahora bien, el fracaso del Grupo Productivo dejó pendiente la tarea central de recomponer el poder oficial a partir de una reorganización del bloque dominante. Como no podía ocurrir de otro modo, el vacío dejado por esa versión degradada de burguesía nacional fue llenado de inmediato. La iniciativa pasó a manos del círculo de gran capital liderado por la banca extranjera. Por fin, el lanzamiento de Menem va en paralelo con el avance de las líneas de derecha de la gran patronal local. Sin embargo, en este punto es preciso formular dos advertencias. Primero, el ganador de la interna del PJ no tiene asegurada, ni mucho menos, la victoria electoral en marzo. Segundo y más importante, la crisis de representatividad que envuelve al conjunto de la dirigencia argentina (no sólo a los partidos políticos), quedará irresuelta cualquiera sea el resultado de las urnas.
En efecto, el período de crisis política e institucional que se ha abierto en diciembre pasado no será clausurado con el advenimiento de un nuevo gobierno. Este período tiene como rasgos salientes, de una parte un orden de contradicciones pendientes entre las clases gobernantes, y de la otra, la pérdida de influencia ideológica del discurso neoliberal en amplias capas de la pequeña burguesía. Diciembre marcó un punto de ruptura y de radicalización en una fracción de la sociedad que había visto esfumarse las ilusiones de los primeros años de la década del 90’, y bruscamente se encontró precipitada a engrosar las columnas de “nuevos pobres” de clase media.
LOS TRABAJADORES Y EL FRENTE NACIONAL
Esta crisis está señalando que las clases dominantes no pueden ejercer el poder con la plenitud que lograron ejercerlo en el último cuarto de siglo. Sin embargo, ¿se ha formado en el otro polo de la sociedad un poder alternativo? Lo cierto es que el campo popular, a pesar del avance que significa una parte de la experiencia de las asambleas barriales, y la organización de los trabajadores desocupados en el movimiento piquetero, no ha logrado aún direccionar sus fuerzas en torno a un programa unificado.
Frente a la crisis de la hegemonía neoliberal, los componentes de un principio ideológico contrahegemónico (antiliberalismo, antiimperialismo, democratismo radicalizado, etc), no han alcanzado todavía articularse en torno a un nuevo eje político. Falta algo, y ese faltante tiene que ver con el contenido social del proceso de rearticulación.
EL CICLO POLÍTICO / SINDICAL
INICIADO EN 1945 ESTÁ AGOTADO
Así es, la crisis de diciembre y sus manifestaciones posteriores, desnudó una ausencia decisiva: la de la clase trabajadora, constituida como centro de gravedad del conjunto de fuerzas enfrentadas al intento de recomponer el poder dominante. El problema es de naturaleza política, y su superación depende de los avances que registre la experiencia de los cuadros combativos de movimiento obrero en la construcción de una dirección de clase independiente. Este es un asunto que excede los limites de la acción sindical, por más politizada que ésta resulte. En consecuencia, está fuera del alcance de la burocracia nacional burguesa de las dos CGT, así como de la conducción centroizquierdista de la CTA.
La cuestión interesa no sólo a los trabajadores. La consistencia en cuanto a programa, ideología, y dirección que alcance el Frente Nacional Revolucionario en formación, tiene mucho que ver con el resultado de la lucha que se libra dentro del movimiento obrero por la conquista de una posición autónoma.
El ciclo político-sindical iniciado en los jornadas de octubre de 1945 está agotado. Los trabajadores deberán encontrar su propio camino redefiniendo su identidad de clase, pero al mismo tiempo eligiendo las palabras que permitan hablar un mismo lenguaje nacional, popular y democrático con el conjunto de las grandes masas que forman filas en el frente de batalla contra la dependencia semicolonial.
|
|
|
 |
DE JUAN D. PERÓN A NESTOR KIRCHNER
Osvaldo Calello | El presidente Kirchner declaró recientemenste que el día del pago de la deuda al Fondo Monetario “lloraba en silencio porque terminaron las ataduras”. Ese día de enero pasado el país desembolsó 10.000 millones de dólares y saldó, de una vez, los compromisos pendientes con la institución que representa los intereses de la usura internacional. Al parecer Kirchner lloraba en silencio una vez ejecutada la decisión. Sin duda debería haberlo hecho, aunque no por las razones aludidas.
PABLO RIVERA | El poder nunca es individual, todo poder tiene una base social sobre la cual apoyarse. El individuo que lo ejerce, ya sea un monarca o un presidente es sólo la cabeza visible, la personificación del poder. Si el rey se muere se lo sustituye por otro rey, pero el feudalismo no desaparece. Entonces, para saber quién tiene el poder político, hay que ver qué intereses están detrás de éste, en otras palabras, hay que buscar sus bases sociales.
MARIELA GARCIA | El documento del Ministerio sostiene que “la nueva ley debe reafirmar muchos de los fines y principios ya acordados (...) y avanzar hacia nuevos principios orientadores de la educación pública nacional hacia el futuro". Los fundamentos de esos "nuevos" principios, que el documento escamotea al debate, son indiscutiblemente los del Banco Mundial: una educación con fecha de vencimiento; una educación al servicio del mercado mundial.
JOAQUÍN FONT | El Ingreso Ciudadano o Renta Básica es “un ingreso pagado por el Estado a cada miembro de pleno derecho de la sociedad incluso si no quiere trabajar de forma remunerada, sin tomar en consideración si es rico o pobre o, dicho de otra forma, independientemente de cuáles puedan ser las otras posibles fuentes de renta, y sin importar con quien conviva”.
|
|
 |
|
| |
|
| |
|