amÉrica latina / Venezuela | Artículo del 17 de abril de 2002
Venezuela y Argentina: pueblo y ejercito
gustavo cangiano
 

Hay que imprimir un rumbo político a la bronca popular. Hay que aprender de Venezuela y plantear la unidad de los patriotas, civiles y militares, en un Frente Nacional Antiimperialista que acabe con la alternancia partidocrática de los "democráticos", quienes en cualquier momento se asustan, olvidan sus buenas maneras, y llaman a un nuevo Videla, como hicieron en 1976.

Los que lo dieron por muerto
El viernes 12 de abril las noticias decían que el gobierno de Chávez ya no existía. En la madrugada, la agencia Reuters distribuyó un cable: "Cesa en sus funciones gobierno de Chávez". Una fórmula higiénica con la que pretendía disimular el mugriento golpe asestado por la oligarquía venezolana con el apoyo de la pequeña burguesía cipaya.

Sobre la base de este cable, el opinólogo de Página 12 dedicado a la política internacional, Claudio Uriarte, explicó lo que había sucedido. Tras festejar "el fin de un ciclo político", señaló que "su base social (la de Chávez) se licuó", porque "Chávez nunca hizo nada (...) la única idea de gobierno que tenía consistía en llamar a elecciones".

Uriarte tituló su nota "Anatomía de un suicidio". Leída a pocas horas de haber sido escrita, está claro que quien se ha suicidado como experto en política internacional es el propio Uriarte, y no Chávez, que está más vivo que nunca.

Los que apoyaron el golpe
El mismo 12 de abril Rodolfo Terragno produce una pieza de antología, que debe ocupar un lugar privilegiado en su currículum. Terragno sangró por la herida de su amigo Carlos Andrés Pérez, el play boy socialdemócrata a quien Chávez echó a patadas y que carga sobre sus espaldas los 10 mil muertos del Caracazo. Hoy Pérez despotrica contra Chávez desde su exilio dorado en EEUU, acusándolo por promover la lucha de clases “poniendo a los pobres contra los ricos”. A la manera oblicua del progresismo, Terragno apoyó el golpe no halagando a los golpistas (eso queda para los neoliberales confesos), sino denigrando al presidente transitoriamente depuesto.

Lo llamó demagogo, autoritario, ignorante y lo comparó con Fujimori, concluyendo que Chávez andaba escondiéndose del pueblo que lo quería colgar. ¿No estará proyectando, señor Terragno? Otro que no anduvo con vueltas fue Tomás Eloy Martínez, el autor de un recordado libro contra Perón que marcó su ingreso a los suntuosos salones por los que deambulan los escritores consagrados por el imperialismo. “Estuve contra Chávez desde un principio”, afirmó tras calificar de autocrática a la Revolución Bolivariana. Finalmente, y como para demostrar que es un hombre civilizado, reclamó una “salida constitucional” a “la inoperancia de Chávez”.

Las lloronas de la democracia
Hace mucho que los arqueólogos encontraron fósiles cuya antigüedad es superior a la que la Biblia atribuye al planeta Tierra. Para muchos cristianos, el hallazgo es una prueba de ... ¿qué la Biblia miente? ¡Noo! Es una prueba de la grandeza de Dios, que supo desparramar por aquí y por allá algunos huesitos más antiguos que el planeta a fin de poner a prueba la fe de los creyentes.

Nuestros creyentes democratistas son como esa clase de cristianos. No tienen remedio, son inmunes a los hechos. Para Mempo Giardinelli la lección de Venezuela es que "el pueblo asimiló la vía democrática". Pero lo que el pueblo asimiló, en verdad, es otra cosa: que no hay que creer en los cacareos democratistas de esa legión de escritores, profesores, intelectuales, politiqueros, periodistas, etc que a la primera de cambio se quitan el guante de seda y nos muestran el puño de hierro. Yanquis y europeos, los padres de esa "vía democrática", le dieron de inmediato su apoyo a ese Martínez de Hoz venezolano que es Carmona. Lo hicieron en nombre de una supuesta democracia que el populista Chávez venía violando. De paso, se preparaban para hincar sus dientes sobre el petróleo venezolano. Business are business. Si los títeres sumisos que gobiernan la mayor parte de las "democracias" latinoamericanas dudaron un poco antes de seguir a sus amos, si le solicitaron a Carmona no que liberara y restituyera de inmediato al presidente legal, sino que se legalizara él mismo llamando en un año a elecciones, eso no fue por fidelidad a Tocqueville, sino por temor a hipotecar su pellejo. Aquí también, business are business. La "democracia" significa para nuestros politiqueros y profesores un régimen partidocrático con alternancia, libertad de prensa y allanamiento a las órdenes del FMI. Como se sabe, la alternancia es gatopardismo, la libertad de prensa una mentira burda y el allanamiento al FMI una verdad penosa. El pobrerío bajó de los cerros para plebiscitar a su líder y a su Revolución Bolivariana. En la calle se encontró con sus hermanos: los militares patriotas. Mientras esta conjunción prodigiosa se producía, los politiqueros y profesores seguían envueltos en sus extravíos tan hipócritas como vacíos sobre la "democracia".

Las victimas del antimilitarismo
Para el radical (o frepasista, o seguidor de Lilita... ¿quién sabe en qué andará hoy este hijo no reconocido del alfonsinismo?) Carlos Raimundi, “el protagonismo militar es gravísimo, porque eclipsa lo social” (sic). Para el trotskista posmoderno Luis Zamora, “lo peor es que las fuerzas armadas decidan”. A Raimundi lo entendemos. Después de haber bebido en las fuentes nutricias de Chacho Alvarez, ¿qué otra cosa cabía esperar de él? La confusión de Zamora es más grave, porque se trata de un hombre honesto y prestigioso. Con seguridad que ha leído a Marx, a Lenin, a Trotsky. ¿No aprendió entonces que el antimilitarismo es una ideología liberal y antimarxista?

El "protagonismo militar" en Venezuela no es "gravísimo", ni es "lo peor". Es magnífico, y es "lo mejor". Sin la participación de los sectores patrióticos de las fuerzas armadas, Chávez estaría preso y el pobrerío habría sido masacrado. En 1989, durante el Caracazo, las masas no contaron con apoyo militar para su levantamiento. En 1992, fueron los militares chavistas los que no pudieron sumar a las masas. En uno y otro caso, los golpistas de hoy (que eran los "democráticos" de entonces) salieron victoriosos. Pero las masas populares y los soldados patriotas convergieron finalmente en un Frente Nacional y Antiimperialista, y así surgió la Revolución Bolivariana. Ese, y no otro, es el camino de la victoria. En Venezuela y también en la Argentina, donde no por casualidad la gesta venezolana del 13 de abril recordó a la del 17 de Octubre. Es un camino que hay que saber recorrer y no erosionar con prejuicios antimilitaristas, que aunque se expongan desde la "izquierda", son en realidad de derecha, bien de derecha. Ya habrá tiempo, en el curso mismo de una revolución que se echa a andar, de ir viendo quiénes de sus actores iniciales quedan en el camino y quiénes la prosiguen hasta sus instancias últimas.

Venezuela y Argentina
Los argentinos ya hemos manifestado nuestro repudio a la partidocracia y sus amos de la usura internacional. Primero en las urnas, votando contra menemistas y neomenemistas vergonzantes, y después en la calle, derribando a De la Rúa y sus socios cavallistas y frepasistas. Pero el pronunciamiento popular llegó hasta el punto de plantear que se vayan todos. Con esto no alcanza. La movilización popular debe pasar a un estadío superior si no quiere agotarse en inoperantes asambleas barriales que pierden progresivamente su fuerza inicial. Hay que imprimir un rumbo político a la bronca popular. Hay que aprender de Venezuela y plantear la unidad de los patriotas, civiles y militares, en un Frente Nacional Antiimperialista que acabe con la alternancia partidocrática de los "democráticos", quienes en cualquier momento se asustan, olvidan sus buenas maneras, y llaman a un nuevo Videla, como hicieron en 1976.

 
En esta edicion
DE JUAN D. PERÓN A NESTOR KIRCHNER
Osvaldo Calello | El presidente Kirchner declaró recientemenste que el día del pago de la deuda al Fondo Monetario “lloraba en silencio porque terminaron las ataduras”. Ese día de enero pasado el país desembolsó 10.000 millones de dólares y saldó, de una vez, los compromisos pendientes con la institución que representa los intereses de la usura internacional. Al parecer Kirchner lloraba en silencio una vez ejecutada la decisión. Sin duda debería haberlo hecho, aunque no por las razones aludidas.
 
PABLO RIVERA | El poder nunca es individual, todo poder tiene una base social sobre la cual apoyarse. El individuo que lo ejerce, ya sea un monarca o un presidente es sólo la cabeza visible, la personificación del poder. Si el rey se muere se lo sustituye por otro rey, pero el feudalismo no desaparece. Entonces, para saber quién tiene el poder político, hay que ver qué intereses están detrás de éste, en otras palabras, hay que  buscar sus bases sociales.
 
MARIELA GARCIA | El documento del Ministerio sostiene que “la nueva ley debe reafirmar muchos de los fines y principios ya acordados (...) y avanzar hacia nuevos principios orientadores de la educación pública nacional hacia el futuro". Los fundamentos de esos "nuevos" principios, que el documento escamotea al debate, son indiscutiblemente los del Banco Mundial: una educación con fecha de vencimiento; una educación al servicio del mercado mundial.
 
JOAQUÍN FONT  | El Ingreso Ciudadano o Renta Básica es “un ingreso pagado por el Estado a cada miembro de pleno derecho de la sociedad incluso si no quiere trabajar de forma remunerada, sin tomar en consideración si es rico o pobre o, dicho de otra forma, independientemente de cuáles puedan ser las otras posibles fuentes de renta, y sin importar con quien conviva”.
 
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