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    <title>Izquierda Nacional • Socialismo Latinoamericano</title>
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    <description>Izquierda Nacional es la web de la agrupación Socialismo Latinoamericano.</description>
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    <dc:creator>ocalello@izquierdanacional.org</dc:creator>
    <dc:rights>Copyright 2010</dc:rights>
    <dc:date>2010-03-12T02:14:00-03:00</dc:date>
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      <title>Clarín y la veta autoritaria de Cristina Fernández</title>
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      <author>Osvaldo Calello</author> 
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      <description>Hubo, entre las muchas declaraciones que en estos días formuló la presidenta Cristina Fernández, una que llamó especialmente la atención al matutino Clarín. No fue, por supuesto, aquella en la que la jefa de Estado realizó la más formal promesa de sometimiento a las exigencias del capital financiero internacional. “Quiero decirles a los acreedores de la deuda la van a cobrar. No estoy dispuesta a condenar a la Argentina otra vez más al endeudamiento. Vamos a pagar”, fue la solemne promesa que la máxima autoridad del gobierno realizó a fondos buitres, bonistas y bancos, que vienen presionando de todas las formas al país para cobrar una deuda fraudulenta e ilegítima, según lo establecido por la justicia argentina. Esta declaración, que puso al desnudo la subordinación del gobierno kirchnerista al statu quo semicolonial, no llamó la atención al conjunto de la partidocracia que clama todos los días por la institucionalidad vulnerada, ni de la prensa canalla que machaca, una y otra vez, las “verdades” de sentido común del discurso del liberalismo oligárquico. 


Lo que motivó la decida desaprobación del diario Clarín fue una frase de Cristina Fernández referida al golpe de Estado de junio de 1943. En el discurso de apertura de las sesiones del Congreso la jefa del gobierno dijo: “Esta Argentina virtual y mediática que planteó que odiábamos a las Fuerzas Armadas. ¡Por Dios! ¿Nosotros los peronistas, contra los militares? Somos el único partido político vigente en la República fundando por un general. Nuestro ADN se gestó allí cuando las Fuerzas Armadas acabaron con el fraude patriótico de la Década Infame y Perón fue presidente.” Estas palabras debían necesariamente resultar intolerables a la sensibilidad democrática de los cultores de la virtud republicana, y Marcelo Moreno, escriba del “gran diario argentino”, se despachó con un artículo condenatorio. Recordó que el movimiento militar dirigido por militares de “inocultables simpatías nazi&#45;fascistas”, disolvió el Congreso intervino la mayoría de las provincias y las universidades, clausuró sindicados, disolvió los partidos políticos, encarceló numerosos dirigentes políticos y sindicales, cesanteó miles de profesores y maestros, censuró a la prensa, entre otras medidas represivas. El colmo del asunto fue que la presidenta revindicara esa quiebra institucional, nada menos que el Congreso, vulnerado en 1943 por “una insurrección a todas luces ilegítima”. Semejante desmesura movió al erudito escribiente a buscar una analogía notable, que diera cuenta de lo excepcional de la situación. La encontró en uno de los diálogos de Macbeth en el que Shakespeare habla con “tenebrosa poesía” de acontecimientos extraordinarios. Y tras la cita, la mesurada reflexión del autor de la nota: “Suceden cosas extraordinarias en la sociedad argentina de nuestros días. Demasiado extraordinarias. Seguramente la mayoría soñamos con menos asombros”.


Lo notorio de este alegato republicano, es la ausencia de la más mínima consideración respecto de lo sustancial de la afirmación de Cristina Fernández. Es cierto, el golpe de Estado de 1943 puso fin a período de oprobio en la vida nacional conocido como “década infame”. 

Fin de época

La irrupción militar de junio del 43’ significó antes que nada un corte en la historia argentina. Por entonces, tras más de una década de dominio oligárquico afirmado en la política del “fraude patriótico”, mediante el cual conservadores y liberales se mantuvieron en el gobierno burlando la soberanía popular, y en el programa derivado del pacto Roca&#45;Runciman, por cuyas cláusulas el país consolidó su condición de semicolonia del imperio británico, el clima moral y político de la nación reflejaba los rasgos incipientes de una crisis orgánica en curso. Las trampas comiciales, la corrupción y los negociados, el clima de fin de época, señalaban que la vieja República oligárquica había alcanzado el límite de sus posibilidades, y había entrado en un proceso de descomposición. Carecía de ideas, programa y política para dar respuestas a un país que ya no era el de los años dorados de la Argentina agroexportadora, sino el que había surgido tras la crisis del 29’, a la sombra de las condiciones proteccionistas impuestas, primero por el colapso del mercado mundial, y luego por la guerra europea. Nuevas fracciones de clase    –pequeños y mediados empresarios fabriles y un joven proletariado vinculado al mercado interno– habían quedado al margen de toda representación política e institucional. Mientras tanto, una serie de nuevas ideas que giraban en torno a los valores del industrialismo y la soberanía económica, habían aparecido en el firmamento de la República en crisis, anticipando el advenimiento de cambios ideológicos y culturales, indicativos de un próximo desplazamiento del centro de gravedad del poder político. Las publicaciones Tribuna y Reconquista, la Revista de Economía Argentina fundada por Alejandro Bunge, Argentina Fabril editada por la Unión Industrial, los ciclos de conferencias organizados por esa central fabril con presencia de oficiales del ejército, constituían manifestaciones superestructurales de las transformaciones que había experimentado el patrón de acumulación; transformaciones que ya no cabían en las rígidas estructuras del país agroexportador. 


En junio de 1943 la crisis había adquirido un inconfundible aspecto político. Al anunciar que la fórmula del oficialismo en las próximas elecciones sería encabezada por el estanciero Patrón Costas, el presidente Castillo le dijo al país dos cosas: que el “fraude patriótico” volvería a imponerse para asegurar la continuidad del régimen de la década infame; y que el futuro gobierno pondría fin a la posición neutralista y se volcaría a favor del bando aliado. Una y otra alternativa eran rechazadas por la mayor parte de la sociedad. Pero los conservadores ya habían demostrado en diciembre de 1940 su voluntad de no ceder en nada, cuando negaron el apoyo al Plan Pinedo, cuyo pecado fue el de tratar de adaptar el modelo semicolonial a los cambios que había experimentado la economía local, y a la nuevas relaciones de fuerzas que emergerían inevitablemente tras la contienda, ante la declinación irremediable de la vieja metrópoli británica y el asenso del imperialismo estadounidense. 


Por lo demás, los intentos de la fracción liberal de la Concordancia gobernante por dar al régimen una continuidad de apariencia democrática habían sufrido un golpe definitivo. En enero de 1943 falleció el general Justo, meses antes también habían desaparecido Alvear y Ortiz. Justo había sido proclamado candidato a presidente en diciembre pasado en al Cámara de Comercio Británica, y era la figura política en condiciones de aglutinar un frente democrático, incorporando el ala liberal de la Concordancia –los restos del Partido Socialista Independiente y los radicales antipersonalistas&#45; junto a la UCR, cuyo Comité Nacional estaba controlado por el alvearismo, el socialismo y la democracia progresista. La preservación del régimen mediante una solución electoral sin trampas era indispensable, además, para alinear el país en la contienda mundial junto al bando de las democracias imperialistas, tal como exigía el gobierno norteamericano. En esa dirección presionaban el radicalismo alvearista, la democracia progresista, una parte de al Concordancia y, especialmente, los partidos Comunista y el Socialista; éstos últimos, proclamados “partidos obreros”, abrieron a través de la política de “unión democrática” una brecha respecto de las grandes masas trabajadoras, que resistían el intento de precipitar a país en la guerra en alianza con los explotadores extranjeros.


Cuando los hombres del 4 de junio irrumpieron en la escena política, la crisis de representatividad de las instituciones, los partidos y las organizaciones obreras, estaba en pleno desarrollo. Cualquiera que hubiera presenciado los preparativos del golpe de Estado en la noche del 3 de junio en la Escuela de Caballería de Campo de Mayo, no podría menos que asombrarse de la heterogeneidad del grupo que habría de poner al frente del movimiento horas más tarde. Nacionalistas, defensores de la neutralidad argentina y simpatizantes en muchos casos del fascismo y del nazismo, se lanzaron a la acción junto a liberales, partidarios de enrolar al país en la causa de las burguesías occidentales. No tenían un programa común y deferían en cuanto a la política que habría de seguir el gobierno militar. La asunción inicial del general Rawson como presidente, sin que nadie lo hubiera designado, su decisión de nominar ministros que provocaron la desaprobación de los oficiales aliadófilos y de manifestar, al mismo tiempo, su voluntad de romper relaciones con los países del Eje, dejó en evidencia la confusión de las primeras horas. Los jefes del pronunciamiento sólo estaban de acuerdo en un punto: la práctica de la proscripción y del fraude comicial con la que conservadores y liberales habían gobernado desde el golpe de Estado de septiembre de 1930, estaba agotada y la sociedad no habría de soportar una nueva burla electoral. De ese grupo inicial, la fracción nacionalista nucleada en torno al GOU, una secta secreta de la que pocos tenían conocimiento, constituía una minoría. Sin embargo, los cuatro coroneles que componían su estado mayor, Emilio Ramírez, Enrique González, Eduardo Ávalos y Juan Perón, especialmente este último, tenían en claro que la historia estaba girando en una nueva dirección. 


En cierto sentido el GOU fue el partido de la burguesía industrial. Junto a los aspectos reaccionarios que dominaron el plano cultural del régimen y a la represión política, una suerte de nacionalismo burgués se abrió paso en los cuadros de la estructura estatal, y puso en marcha las medidas iniciales del programa que escapaba a los límites del viejo país agroexportador gobernado por una oligarquía conservadora: nacionalización del Banco Central, de la Corporación de Transportes de Buenos Aires, de la Compañía primitiva de Gas, de las empresas telefónicas de provincias dependientes de la Electric Bond and Share; creación de la Secretaría de Industria y del Banco Industrial; expansión de Fabricaciones Militares y, posteriormente, a medida que la lucha de clases fue diferenciando los campos antagónicos, la organización de la Secretaría de Trabajo y Previsión y la reforma de la legislación laboral, iniciativas ésta últimas indicativas que el curso profundo de acontecimientos que habría de volcar definitivamente el balance del poder, estaba en marcha.


El golpe de Estado del 4 de junio de 1943 puso fin a una época y abrió un nuevo período en la vida nacional. En ese tránsito de una época a otra se crearon las condiciones que dieron origen al peronismo. En ciertos momentos especiales la historia no se detiene ante las formalidades a la que rinden culto los liberales y el democratismo pequeño burgués. Si la vieja institucionalidad se erige en un obstáculo, apela a las soluciones de excepción como las revoluciones o los golpes de Estado, y sigue su marcha sin preocuparse por los juicios de aquellos que aferrados al statu quo, interpelan a lo nuevo que irrumpe intempestivamente acerca de sus credenciales republicanas.</description>
      <dc:subject>Politica Nacional</dc:subject>
      <dc:date>2010-03-12T02:14:00-03:00</dc:date>
    </item>

    <item>
      <title>La corporación inglesa que pretende explotar el petróleo en Malvinas, coordinará el canje de la deuda argentina</title>
      <link>http://www.izquierdanacional.org/soclat/articulos/la_corporacion_inglesa_que_pretende_explotar_el_petroleo_en_malvinas_coordi/</link>
      <author>Administrador</author> 
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      <description>Ilustración de Horacio Cardo &#45; Cedida especialmente por el autor



1. ¿Qué está pasando en Malvinas y Atlántico Sur?

Desde hace varios años venimos denunciando la grave situación de permanente retroceso diplomático, político y económico de la Argentina en Malvinas y Atlántico Sur. Un resumen de estos trabajos puede leerse en este sitio web. 


Pero es en este último año cuando el RU ha concretado aceleradamente una serie de hechos que han agravado fuertemente este retroceso. En efecto durante el año pasado el Reino Unido: 


En Marzo elevó una propuesta al Parlamento Europeo proponiendo transformar en europea la base militar inglesa en Malvinas.
En Mayo presentó en la secretaria de CONVEMAR de las Naciones Unidas la extensión a 350 millas en torno a Islas Malvinas, Sándwich y Georgias del Sur. Se trata en total de una superficie de 3.500.000 km2, casi equivalente a todo el territorio continental argentino. 


En Octubre, en una actitud abiertamente belicista se conoció el envió de cuatro aviones TYPHOON de máxima tecnología de combate a la base militar Mont Pleasant en Malvinas , donde a la par se realizaron intensísimos ejercicios militares presididos por el Jefe de Estado Mayor Conjunto de las FFAA británicas. Además se nombró como gobernador de las islas a un militar británico proveniente de Irak, experto en misiones en regiones de alta conflictividad como Líbano e Irlanda del Norte. 


En Diciembre entró en vigencia del Tratado de Lisboa que aprobó la Constitución Europea e incorporó como territorio de ultramar europeo a las islas Malvinas, Islas del Atlántico Sur y Territorio Antártico Británico.

Lamentablemente no ha habido por parte del gobierno nacional una mínima respuesta o cambio de estrategia ante esa escalada de hechos. Su única reacción fue el rezongo, cada vez más tardío y más estéril, consintiendo así en la práctica con esa escalada de hechos consumados. La política de seducción (“Winnie Pooh”) del ex canciller Di Tella, fue sustituida por la política del rezongo inconsecuente  del actual gobierno, sin que para nada cambiaran sus resultados. Por contrario, imitando esa política del “Winnie Pooh”, recientemente nuestra presidenta al asumir el mandato del Unasur, dijo que su principal objetivo era llegar a un acuerdo de Libre Comercio con la Unión Europea. 


Tampoco estos temas han sido objeto de preocupación alguna por parte de la oposición parlamentaria, la que parece vivir en Babia ante esta gravísima cuestión, que es el principal desafío geopolítico que Argentina y America Latina enfrenta en su historia, después de la gesta de su independencia. Nuevamente enfrentamos un agudo conflicto territorial con la principal potencia europea, habiéndonos convertido en estado corribereño de Europa, con una enorme zona de disputa de por medio, que cobija enormes riquezas hidrocarburíferas, mineras, e icticolas. 

2. ¿Cuáles son las áreas de cooperación?

Al inicio del 2010 se conoció públicamente que se encuentra rumbo al Atlántico Sur  la plataforma petrolera Ocean Guardian que la empresa DESIRE PETROLEUM contrató para explorar petróleo en Malvinas. Frente a esta nueva gravísima lesión a nuestra  integridad territorial, que ya habíamos denunciado, el gobierno argentino nuevamente elevó “su más enérgica” e inconsecuente “protesta”. Si esta es la única energía que el gobierno pone, para enfrentar este que es sin duda nuestro principal problema externo nacional, no caben dudas que los resultados no van a cambiar. 


Pero la inopia del gobierno, que se extiende a la oposición bipartidista, no parece ser casual. Existen otras razones de peso, otras prioridades gubernamentales compartidas por la oposición bipartidista, siempre preocupada por honrar la deuda, que explican la misma. Una pista de ello la encontramos en las palabras del canciller británico David Miliband. En declaraciones reproducidas por las agencias internacionales el 8/02/10, el jefe de la diplomacia británica manifestó su &#8220;confianza&#8221; en que ambos países mantendrán un diálogo diplomático en relación al problema sobre la exploración petrolera y gasífera en el Atlántico Sur, y sostuvo: &#8220;Pienso que el gobierno argentino tiene más áreas para cooperar con el Reino Unido que para disentir&#8221;. 


¿Cuales son esas “áreas”? ¿Dónde se entrecruzan los intereses argentinos y británicos, de manera que no pueda deshacerse el nudo que nos ata a tanta pasividad e inoperancia? 

3. ¿Quién es la empresa DESIRE PETROLEUM que va a explotar el petróleo en Malvinas?

La información que transcribimos no es información reservada ni secreta, sino que está disponible en el diario inglés Financial Times que es de acceso gratuito y público por Internet. De acuerdo a este tradicional periódico de la City londinense los accionistas de la  empresa DESIRE PETROLEUM Plc son los siguientes: 



	  

  	


  		

  			Accionista
  			Barclays Bank Plc (Private Banking)

  			TD Asset Management, Inc. 

  			Talos Securities Ltd. 

  			Hargreave Hale Ltd. 

  			HSBC Global Asset Management (UK) Ltd. 

  		


  		

 	 		Acciones
  			14,18m

 	 		12,84m

 	 		7,16m

 	 		6,74m

  			6,53m

  		


  		

			% Acciones
			4,45&amp;nbsp;%

			4,03&amp;nbsp;%

			2,25&amp;nbsp;%

			2,12&amp;nbsp;%

			2,05&amp;nbsp;%

  		


	

	




Según la información del Financial Time, el Barclays Bank detenta el 4,45% de las acciones de Desire Petroleum a partir del 16 de septiembre del 2009, siendo su principal accionista institucional. 


En el Anexo agregamos un cuadro con los accionistas y directores de las otras empresas británicas que han sido beneficiadas con áreas de exploración petrolera en Malvinas. 


Pero queremos concentrarnos en DESIRE PETROLEUM  cuyo principal accionista es el Barclays Bank. 

4. ¿Qué relación tiene el Barclays Bank con el gobierno argentino?

El 16 de octubre de 2009, poco después de haber adquirido las acciones de DESIRE PETROLEUM, el BARCLAYS CAPITAL INC junto con sus afiliadas presentó al ESTADO NACIONAL una propuesta de términos y condiciones financieras para la reapertura del canje de la deuda. En tan solo seis días después,  por Resolución 267/2009 el ministro de Economía Amado Boudou aprobó una carta convenio por la que designó a Barclays como “Coordinador Global” en dicho proceso de reestructuración de deuda externa, con la colaboración del Citibank y Deustche Bank. 


Como todos sabemos, este proceso tuvo en el mes de enero pasado una serie de hechos institucionales conmocionantes que culminaron con la destitución del presidente del Banco Central, ante la exigencia de estos bancos de que se pusieran a las reservas del Banco Central como garantía del pago de la deuda en ese proceso de reestructuración. Se generó así una promiscua situación entre deuda externa, el respaldo indispensable de nuestra moneda, y el gravísimo conflicto externo que enfrentamos como nación. 


Ningún país serio del mundo habría aceptado un coctel de esta naturaleza, que conlleva a poner  en manos de un súbdito del Reino Unido nuestro problema de la deuda, con el requerimiento de inusitadas condiciones financieras que depararían un aún mayor debilitamiento de nuestro país, frente al gravísimo conflicto internacional que enfrenta. El cual esta dinamizado por ingentes intereses geopolíticos, económicos y financieros. No debemos olvidar que el Reino Unido logró recuperar su alicaída situación como potencia mundial en debacle, gracias a la explotación hidrocarburífera en el Mar del Norte, la que a la par le permitió equilibrar sus cuentas fiscales. Hoy esas riquezas hidrocarburíferas se encuentran en vías de extinción, y por esa razón las cuentas fiscales del Reino Unido presentan uno de los mayores déficits entre los países europeos. 


Pero mas allá de estas consideraciones, cabe apuntar que BARCLAYS, como “empresa no operadora” inversora en DESIRE PETROLEUM, eludió manifestar esta condición ante   el REGISTRO DE EMPRESAS PETROLERAS PRODUCTORAS creado por la Resolución 407/07 de la secretaría de Energía, con el objeto precisamente de impedir la actividad en nuestro país de empresas, socios, o accionistas que se dedicaran a la explotación de petróleo en la plataforma continental marítima sin la debida autorización argentina, como es el caso de DESIRE PETROLEUM y su socio inversionista BARCLAYS BANK. 


En ese registro BARCLAYS debería haber manifestado mediante declaración jurada sus condiciones y alcances como “empresa no operadora”. Lo que habría eludido expresamente hacer para no quedar incursa en los delitos previstos en los arts. 172 y 292 del Código Penal, en el caso de haber ocultado esa información. Sin embargo, con un obrar que parece ir mas allá de la negligencia, el ministro Amado Boudou honró a BARCLAYS BANK designándolo como coordinador global de Argentina ante el mundo, a los efectos de la reapertura del canje de deuda, poniendo así a Londres como centro de nuestra problemática financiera. 

Conclusión: esto es gravísimo

La reiterada tibieza del gobierno argentino frente a la consumación del despojo en Malvinas tiene una explicación. Mas allá de sus tonantes declaraciones, la necesidad de normalizar la “deuda externa”, le impide actuar de manera soberana e independiente en su política exterior. Y esta sujeción ya se manifestó en el canje de deuda del 2005, que ahora se pretende reabrir, llevado a cabo simultáneamente cuando se debatía la Constitución Europea, que declaraba a las islas Malvinas como territorio de ultramar europeo. 


La declaración conjunta Argentina – Unión Europea que por entonces tramitó  el gobierno del presidente Kirchner, ni siquiera  mencionaba esta álgida cuestión, como si ella directamente no existiera. Una omisión parecida a la que incurrió en relación a las pasteras  europeas sobre el río Uruguay, pero infinitamente mucho mas grave. 


 Una política independiente supondría una estrategia diplomática y económica&#45;financiera totalmente distinta. La que debería comenzar por la inmediata derogación de la resolución 267/09 del ministro Amado Boudou. Y continuar estableciendo una actitud de absoluta reciprocidad con los intereses europeos, similar a la que se practica en el supuesto territorio europeo de las islas Malvinas, con relación a los intereses argentinos. Es inadmisible que vastas concesiones petroleras, mineras, y territoriales, incluso en zonas de frontera, estén a nombre de ciudadanos británicos y europeos, al mismo tiempo que en Malvinas este prohibida incluso, hasta la mera la residencia de ciudadanos argentinos. La aceptación y consentimiento de esta humillante discriminación y su extensión en el tiempo, solo puede  explicarse por un país gobernado por una elite política integrada por perdularios. 


Entendemos que hay un gravísimo incumplimiento en sus deberes por parte del Ministro de Economía  y del Canciller. El primero por designar al BARCLAYS como coordinador global para la reapertura del canje, y el segundo por no poner reparos a esa contratación. Tanto ellos como las máximas autoridades del gobierno han incurrido así en una grave defección al mandato de la Constitución Nacional: “La recuperación de dichos territorios y el ejercicio pleno de la soberanía, respetando el modo de vida de sus habitantes, y conforme a los principios del derecho internacional, constituyen un objetivo permanente e irrenunciable del pueblo argentino”.


 


08&#45;02&#45;2010</description>
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      <dc:date>2010-02-20T21:07:00-03:00</dc:date>
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    <item>
      <title>Pelean por pagar una deuda que es ilegítima</title>
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      <author>Socialismo Latinoamericano • Izquierda Nacional</author> 
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      <description>La crisis del Banco Central que enfrenta al oficialismo con la oposición de centro y de derecha, puso en claro que las diferencias se dirimen sobre una base que es común a las posiciones en pugna. El gobierno reivindica su derecho al control sobre la política monetaria y financiera mientras que sus opositores reclaman el respeto a la autonomía de la entidad. Esa autonomía significa lisa y llanamente mantener a la autoridad monetaria en la órbita de gravitación del capital financiero internacional y de sus agentes locales. En consecuencia, una de las primeras exigencias de un programa nacional&#45;democrático es la de poner fin a esa dependencia y recuperar un resorte de importancia estratégica para la orientación del proceso de acumulación de capital. Pero entre esta demanda y las intenciones del gobierno hay una diferencia más que apreciable: ¿un Banco Central bajo el mando de un connotado representante del parasitismo financiero como es Mario Blejer, antiguo funcionario del FMI, del Banco de Inglaterra y del Banco de Israel, o como antes lo fue Martín Redrado, designado en el cargo por el ex presidente Kirchner?


En definitiva, el plan del gobierno es hacerse de parte de las reservas para garantizar el pago de la deuda (o, simplemente, saldar una parte de los vencimientos de 2010), pagarles a los acreedores que no entraron en el canje y también al Club de París, iniciativas con las que espera crear las condiciones para retornar más adelante a los “mercados”, e iniciar un nuevo ciclo de endeudamiento. Desde su punto de vista, que prescinde de juzgar sobre la legitimidad de la deuda, es indiscutiblemente más conveniente aplicar reservas a su pago que tomar crédito a tasas que para el país oscilan en torno al 15%.


La oposición de radicales, cobistas y cívicos, unidos en esta cruzada a macristas, peronistas disidentes y seguidores de De Narváez se han juramentado en la defensa de la autonomía del Banco Central, pero coinciden con el oficialismo en la necesidad de regularizar la relación con los prestamistas internacionales y pagar todas las deudas, además de reestablecer relaciones plenas con el FMI. La llave de su programa es un fuerte ajuste fiscal para poner fin al desequilibrio en que han caído las cuentas públicas en el último año. Se trata de una típica política anti&#45;obrera y anti&#45;nacional, que lleva directamente al aumento de la explotación y empobrecimiento de las masas trabajadoras.


En consecuencia, el oficialismo y el grueso de la oposición coinciden en lo fundamental. La deuda debe ser pagada. Tal como dijo la presidenta Cristina Fernández “no hay manera de hablar de deuda ilegítima, por más que suene lindo”. Según su sabia reflexión el momento de investigar la deuda fue el de Alfonsín, durante el primer gobierno constitucional tras la dictadura. Curioso criterio. En 2006 el gobierno de Néstor Kirchner pagó de una vez y por adelantado 9.900 millones de dólares al FMI, y presentó la decisión como un acto de soberanía nacional. El 80% de esa suma era parte de la deuda contraída por el gobierno de De la Rúa mediante la operación conocida como “blindaje”, y fue utilizada para financiar la fuga masiva de capitales de 2001 con la complicidad de las autoridades del organismo financiero. Esto fue establecido por una auditoría interna del FMI, entidad que en su carta orgánica prohíbe expresamente maniobras de este tipo. ¿Tampoco en ese momento era posible declarar ilegítima esa deuda? El doble discurso kirchnerista queda al desnudo cada vez que lo que está en juego es la dignidad y la soberanía nacional.&amp;nbsp; 


En junio del 2000 el juez Ballesteros en la causa iniciada por Alejandro Olmos contra José Alfredo Martínez de Hoz emitió un pronunciamiento, entre cuyas conclusiones figura el siguiente párrafo: “Ha quedado evidenciado en el trasuntar la causa la manifiesta arbitrariedad con que se conducían los máximos políticos y económicos de la Nación en aquellos períodos analizados. Así también se comportaron directivos y gerentes de determinadas empresas y organismos públicos y privados; no se tuvo reparos en incumplir la Carta Orgánica del Banco Central de la República Argentina; se facilitó y se promulgó la modificación de instrumentos legales a fin de prorrogar a favor de jueces extranjeros la jurisdicción de los tribunales nacionales; inexistentes resultaban los registros contables de la deuda externa; las empresas públicas, con el objeto de sostener la política económica, eran obligadas a endeudarse para obtener divisas que quedaban en el Banco Central, para luego ser volcadas al mercado de cambios; se ha advertido también la falta de control sobre la deuda contraída con avales del Estado por las empresas del Estado”. Martínez de Hoz, procesado en esa investigación quedó sobreseído por prescripción de la acción penal, pero el juez giró las actuaciones al Congreso, poder, que de acuerdo con la Constitución, es el encargado de “arreglar el pago de la deuda interior y exterior de la Nación”. Sin embargo los legisladores, con el mismo “realismo” de la presidenta Fernández, mantienen desde hace diez años archivado el molesto presente.


Si algo ha probado la crisis institucional originada en la lucha por el control del Banco Central, es la coincidencia básica en torno a la cual dirimen posiciones oficialistas y opositores. Unos y otros inscriben sus programas en el horizonte petrificado de un país semicolonial, y se ajustan disciplinadamente a su papel principal que es el de reproducir, con variantes, los mecanismos centrales de la dependencia. Cuando la crisis orgánica que no quedó cerrada tras la recomposición del régimen en 2002, reaparezca con toda su fuerza,

las grandes masas trabajadoras y populares organizadas en un vasto Frente Nacional Antiimperialista, los expulsarán definitivamente de la escena histórica.</description>
      <dc:subject>Editorial</dc:subject>
      <dc:date>2010-02-17T19:15:00-03:00</dc:date>
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    <item>
      <title>Manuel Ugarte: unidad latinoamericana en la lucha antiimperialista</title>
      <link>http://www.izquierdanacional.org/soclat/articulos/manuel_ugarte_unidad_latinoamericana_en_la_lucha_antiimperialista/</link>
      <author>Fernando M. Pereyra</author> 
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      <description>Nacido en “cuna de oro”, en el seno de una familia aristócrata, Manuel Ugarte se convirtió en una de las principales figuras militantes latinoamericanista. Su maravillosa prosa fue reconocida en toda Europa y América Latina. Aunque llegó a ser codirector de la revista “Monde” junto a Miguel de Unamuno, durante años fue un absoluto desconocido en nuestro país. Por incurrir en la osadía de enfrentarse al statu quo, se le negó el Premio Nacional de Literatura y hasta un mísero cargo de profesor secundario.
Siendo una de las figuras mas destacadas de las letras iberoamericanas, además de un incansable militante por la unidad latinoamericana, autor de 40 libros y amigo de Rubén Darío, Amado Nervo y demás jóvenes del 900, estuvo condenado al silencio y al olvido por la subestructura cultural manejada por la clase dominante.


Nació el 27 de febrero de 1875 y desde joven mostró una vocación literaria, que le permitió escribir sus primeros trabajos literarios a los 15 años. Con sólo 20 años y junto a unos amigos (entre los que se destacan Belisario Roldán y Alberto Ghiraldo), se aventuró en una publicación propia: La revista literaria. Ya en sus primeros pasos como publicista, Ugarte revindica la cultura nacional, criticando el excesivo afrancesamiento del “modernismo”, y la hermandad entre los intelectuales hispanoamericanos. Desde sus primeras posiciones públicas, se manifiesta en Ugarte lo que será la lucha de su vida y por lo que agotará no sólo su riqueza: la reconstrucción de la Patria Grande y la lucha antiimperialista. 


Cuando en 1898 EEUU invade Cuba, Ugarte se sumerge definitivamente en la lucha política, revindicándose socialista y seguidor de Jean Jaurés, aquel líder socialista de la Francia de la Tercera República. Se verá cautivado por el francés y sus posiciones sobre un socialismo humanitario y reformista y, principalmente, por sus argumentaciones a favor del desarrollo nacional del socialismo, respetando las condiciones específicas de las respectivas realidades nacionales.


También, por aquellos años, Ugarte comienza a vislumbrar el peligro yanqui, advirtiendo la apetencia imperialista del coloso del norte, quien comenzaba a construir una política expansionista y agresiva hacia los países americanos al sur del Río Grande, lo que luego llamaría su “patio trasero”: América Latina.


“Los grandes imperios son la negación de la libertad”, dirá por esos años Ugarte, agregando que “los EEUU continuaran siendo el único y verdadero peligro que amenaza a las repúblicas latinoamericanas. Y a medida de que los años pasen, iremos sintiendo más y más su realidad y su fatalismo. Dentro de veinte años, ninguna nación europea podrá oponerse al empuje de esa enorme confederación fuerte, emprendedora y brutal, que va extendiendo los tentáculos de su industria y apoderándose del estómago universal hasta llegar a ser el exportador único de muchas cosas”, advirtiendo a su vez de la necesidad de la unidad Latinoamericana, ya que “la América del Sur sólo podrá salvarse a condición de unificar su esfuerzo”.


En 1899 Ugarte viaja a EEUU para indagar profundamente a esa joven nación con ansias expansionistas. Ahí, dirá más tarde Ugarte, “en los EEUU nació el origen de mi convicción en lo que se refiere al peligro del imperialismo norteamericano”.


A mediados del año 1901, aparece en El país, de Buenos aires, “El peligro yanqui”, el que será el primer artículo antiimperialista de Manuel Ugarte. En él ya se puede apreciar la máxima preocupación de Ugarte, la unión de los países latinoamericanos, la reconstrucción de la Patria Grande:


“Si vemos que las repúblicas hermanas van cayendo lenta y paulatinamente bajo la dominación o influencia de una nación poderosa, ¿aguardaremos para defendernos que la agresión sea personal? ¿Cómo suponer que la invasión se detendrá al llegar a nuestras fronteras? La prudencia más elemental aconsejaría hacer causa común con el primer atacado. Somos débiles y sólo podemos mantenernos apoyándonos los unos sobre los otros. La única defensa de los quince gemelos contra la rapacidad es la solidaridad”


Por el año 1903 y ya instalado en Buenos Aires, Ugarte adhiere públicamente al Partido Socialista convencido de la necesidad de operar una transformación en la sociedad de manera de acabar con las desigualdades, la miseria y la opresión. Advirtiendo a la vez que “no hay manera posible de transformar una realidad, si previamente no se ha logrado adquirir un conocimiento detenido y minucioso de la misma”, para lo que es necesario un pensamiento creador, liberándose de formulas salvadoras y ajenas. Desde esta concepción sostendrá la necesidad de que los socialistas sean patriotas, pero no con un “patriotismo brutal y egoísta que arrastra a las multitudes a la frontera para sojuzgar a otros pueblos”, sino con aquel que se expresa en la defensa contra las intromisiones imperialistas. Es decir, considera a la independencia nacional no como una cuestión emocional sino como un paso necesario hacia la absoluta libertad e igualdad en la sociedad.


Estas posiciones nacionalistas de Ugarte, lo llevaron a confrontar con la dirección del Partido Socialista argentino, quién a través de La Vanguardia (órgano oficial del Partido Socialista argentino) lo atacó afirmando que “Tenemos motivos para creer que la intervención o conquista de las repúblicas de Centroamérica por los Estados Unidos puede ser de beneficios positivos para el adelanto de las mismas”. Esta desafortunada declaración de La Vanguardia, se ubicaba en las antípodas del pensamiento de Ugarte, manifestado en diferentes artículos periodísticos, libros y conferencia.


Enfrentado con la conducción del Partido Socialista argentino, se embarca en su mayor acción militante: emprende una gira por los países latinoamericanos llevando su discurso de la necesidad de la unión latinoamericana, para hacer frente al imperialismo. Entonces gritará en cada tribuna que disponga: “Unámonos. Unámonos a tiempo, que todos nuestros corazones palpiten como si fuesen uno solo y así unidos, unidas nuestras veinte capitales, se trocaran en otros tantos centinelas que al divisar al orgulloso enemigo, cuando éste les pregunte: ¿Quién vive?, les respondan unánimes, con toda la fuerza de los pulmones: ¡La América Latina!”


En varios países tendrá inconvenientes, pues el imperialismo reconoce a sus enemigos y trata de neutralizarlos. Así, se verá impedido de ingresar a El Salvador y a Nicaragua. Pero en otros lo recibirán con los abrazos abiertos: en Colombia hablará ante 10.000 personas.


Mientras Ugarte agotaba sus fuerzas y su riqueza en su lucha contra el imperialismo y la reconstrucción de la Patria Grande, La Vanguardia, nuevamente contradiciendo todo el discurso ugartista, saldrá a elogiar fervorosamente el zarpazo yanqui sobre el canal de Panamá ya que para el Partido Socialista argentino “contribuirá probablemente al progreso de Colombia”. La ruptura de Ugarte con el Partido es inevitable.


Alejado del Partido Socialista, Ugarte continua su predica por la unidad latinoamericana y la lucha antiimperialista, unificando en una sólo bandera la lucha social de los trabajadores y la nacional de los países sometidos. Y ahí estará el eje su pensamiento: la unión de esos dos ismos que para algunos es irreconciliable: el socialismo y el nacionalismo.


Dirá Ugarte al respecto:


“Si aceptamos que hay pueblos inferiores dentro del mundo, tendríamos que aceptar que hay clases inferiores dentro de la sociedad y el mismo olvido egoísta se transformaría en arma contra nosotros mismos. Por eso, se une de manera estrecha la causa del proletariado con la causa de la defensa latinoamericana… luchemos no sólo para que los ciudadanos puedan gobernar dentro de la nación, si no para que las naciones puedan disponer de sí mismas dentro de las luchas del mundo, acabando con las dos autocracias, la que nacionalmente se llama tiranía y la que internacionalmente se llama imperialismo”.


En ésta definición sobresale los más importante del pensamiento ugarteano, y el legado dejado a las generaciones futuras, marcando un camino a seguir. Así, Ugarte se adelantará varias décadas al desarrollo de la izquierda nacional, aquella corriente surgida al calor del Frente Nacional Antiimperialista representado por el peronismo.


Esta nueva izquierda, que tendrá en Jorge A. Ramos a su principal exponente, retomará el pensamiento de Ugarte y desarrollara aún más profundamente la idea de la necesidad de unificar la lucha nacional antiimperialista y la lucha de los trabajadores contra sus explotadores, reconociendo que la contradicción fundamental en los países coloniales no es capital&#45;trabajo, sino países imperialitas&#45;países dependientes. La izquierda Nacional  reforzará aquella idea de Ugarte de la necesidad de la unidad latinoamericana a los efectos de desembarazarse del poder imperialista y reconstruirse como la Gran Patria Latinoamericana, objetivo que sólo puede alcanzarse con las clases humildes al frente de la lucha, revelándose aquí la necesidad de la lucha social: la independencia nacional sólo podrá ser sostenida en el tiempo, profundizando la revolución democrática y llevándola hasta sus últimas consecuencia: el socialismo.


El pensamiento de Manuel Ugarte es completado con ésta visión de la izquierda nacional (que revindica completamente a Ugarte, como origen de sus ideas), que determina que en los países dependientes la lucha antiimperialista y la constitución de un Frente Nacional junto a otros grupos sociales, representa un avance en la lucha por el socialismo.</description>
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      <dc:date>2010-03-07T00:00:00-03:00</dc:date>
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      <title>La participación del comunismo argentino en el asesinato de León Trotsky</title>
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      <author>Administrador</author> 
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      <description>La campaña contra Trotsky

En esos días el camarada Laborde nos llamó a Rafael Carrillo y a mí, ambos miembros del secretariado del comité Central, para tratarnos un problema confidencial sumamente delicado. Se trataba de lo que le había comunicado un camarada que se acreditaba como delegado de la Tercera Internacional Comunista: éste le había planteado la decisión de eliminar a Trotsky y le requería su cooperación personal como secretario general del Partido y la de un equipo adecuado para asegurar la eliminación de aquel. El camarada Laborde le dijo que era un problema sumamente delicado, que el PC consideraba a Trotsky como un político derrotado y que necesitaba unos días para resolverle. El delegado de la III Internacional le indicó que nadie más debería saber de este asunto pues era estrictamente confidencial.


Sin embargo, Laborde decidió tratar el caso con nosotros dos. Los tres estábamos completamente entendidos de que era un problema sumamente grave y estrictamente secreto. Con mucha calma y cuidado examinamos el problema. Después del análisis riguroso que merecía, concluimos en lo que reiteradamente habíamos venido señalando: que Trotsky estaba políticamente derrotado, que su influencia era casi nula y que, además, lo estábamos exhibiendo en todo el mundo. Su eliminación, por otra parte, traería como consecuencia un gran daño para el PCM y para el movimiento revolucionario en México, así como para el PCUS, la URSS y el movimiento comunista internacional en su conjunto. Decidimos, pues, que era evidentemente un gran error el planteamiento de la eliminación de Trotsky. Expuesto este punto de vista, Laborde le expresó al delegado de la III Internacional nuestra decisión. Dicho representante lo amenazó; le dijo que se atuviera a las consecuencias derivadas de su actitud puesto que la indisciplina a la III Internacional se pagaba muy caro. Laborde le expresó que nosotros actuábamos de acuerdo con nuestros principios y considerábamos incorrecta la idea de eliminar  a Trotsky.


Ante las amenazas del enviado de la III Internacional a Laborde, examinamos en el secretariado el problema y decidimos ir a Nueva York para entrevistar a Earl Browder, miembro del CO de la III Internacional. En la primera oportunidad nos trasladamos hasta Nueva York y los tres hablamos con Browder. Le expusimos en todo detalle este problema y sin meditarlo demasiado nos dijo categóricamente que estaba de acuerdo con nosotros. Nos daba la razón y nos conminó a no tratar ya nada con el enviado. El iría a Moscú y explicaría el problema.

Se orquesta la intriga

A las pocas semanas se presentaron movimientos muy sospechosos. Llegó a México Vittorio Codovilla, argentino; Martínez, venezolano, y otros compañeros enviados por la III Internacional, diz que a cooperar con el PCM ante la situación crítica en la que se encontraba. Luego se observó la intervención directa de los enviados en todos los asuntos del PCM. Se nos comenzó a colocar en el banquillo de los acusados a Laborde, a mí, que seguíamos una línea, según ellos, sectaria&#45;oportunista. El oportunismo residía en la línea de “unidad a toda costa”. En efecto, era oportunista, pero ellos se hacían de la vista gorda; pretendían no saber que dicha línea había sido impuesta por la Internacional Comunista, no obstante nuestra resistencia en junio de 1937. de tal suerte que resultaba bastante grotesco que, siendo una línea establecida en México en forma indicativa, en disciplina a la Internacional y con intervención directa de Browder, ahora por aplicarla se nos acusara de oportunistas. Así fue como se desenvolvió toda una actividad muy deshonesta, basada en intrigas, particularmente contra Laborde y contra mí. Se suspendió a Laborde de la Secretaría General, a mí del Buró Político y se integró una llamada comisión depuradora de la dirección del Partido, encabezada por Andrés García Salgado. Pocos años después éste se convirtió en un sindicalero gubernista.


Yo procuraba, en ese ambiente, asistir todavía a las reuniones de la dirección. Hice unos apuntes y expresé con cifras y fundamentos que en 1939 el general Cárdenas había iniciado un giro hacia la derecha (…) Codovilla se interesaba por esta exposición (…) Impresionado, según él, por el giro del cardenismo, Codovilla tuvo una conversación conmigo a solas. Comentando sobre la crisis en el PCM, me insinuó con toda claridad que yo era el abocado para ser el secretario general en sustitución de Laborde. Rechacé esta insinuación y le dije que él y otros sabían de mis diferencias con Laborde, de carácter secundario y táctico, pero que yo no estaba dispuesto a todo ese maniobrerismo, que estaba considerando regresar a mi trabajo en los ferrocarriles y que esa era mi posición de acuerdo con la norma de honestidad revolucionaria que me había fijado. Codovilla se molestó. A partir de entonces se acuñó la frase “los sectario&#45;oportunistas Laborde y Campa”.

“Stalin es un cabrón”

Llegamos así al congreso extraordinario en el cual se nos expulsó. Yo me presenté a él y rechacé los cargos que se nos imputaban. Laborde no se presentó porque dijo que era evidentemente una farsa. El ya estaba convencido de que Stalin estaba participando en todo el problema de la liquidación de Trotsky y en la utilización de la Internacional Comunista en contra nuestra por la actitud que asumíamos. El siempre había tenido un buen concepto de Stalin pero ahora lo rectificaba, pues esto era un hecho sumamente grave. Indignado por sus maniobras, en una ocasión llegó a decir que Stalin era un “cabrón”. Examinamos la situación en que se nos colocaba. Al ser expulsados todas las agencias internacionales, particularmente las norteamericanas, nos asediaron. Querían declaraciones de nuestra parte, pues Trotsky había escrito un artículo señalando que nuestra expulsión tenía relación con las intenciones de Stalin de liquidarlo. Trotsky escribió: “Lo que sucedió, muy probablemente, fue que la GPU encontró cierta oposición entre los dirigentes del PCM… quien se oponga a un atentado contra la vida de Trotsky, es, evidentemente, un trotskista”


Algunos camaradas plantean el interrogante de si en esa fase de la crisis del PCM no hubiese sido preferible plantear el fondo del problema para contrarrestar la crisis. En 1940 ni siquiera examinamos esa hipótesis. El ambiente general en el movimiento comunista internacional era de una disciplina incondicional a la III Internacional dirigida por el PCUS. Plantear discrepancias implicaba expulsión del movimiento comunista con la satanización correspondiente (…).


Todavía no habíamos sido expulsados del PCM cuando Laborde y yo recibimos informes de que Sequeiros estaba organizando un equipo de compañeros para asaltar la casa de Trotsky, actividad que realizaba con gran ligereza. En el semanario dominicano “Ahora” apareció una entrevista a Sequeiros con el título “Sequeiros narra atentado contra Trotsky” en la cual David declaró: “Stalin estaba preocupado de que en su exilio en México Trotsky pudiera ser el centro de otro movimiento chovinista que buscara sustituirse a sí mismo por el poder soviético. Así que ordenó a un alto funcionario de la NKSD, Leonid Eitington, organizar la liquidación física de Trotsky y le concedió medios ilimitados. Pero el líder del PCM, Laborde, se mostró renuente a apoyar este acto de violencia y en la práctica se negó a ayudar… Finalmente, Laborde y su gente fueron expulsados y el partido fue dejado bajo nuestro control”.


Sequeiros expone con gran desparpajo los hechos relacionados con lo que fue un drama político para nuestro Partido y para el movimiento comunista internacional.


Fracasado el intento de Sequeiros se puso en práctica una tercera variante. Ramón Mercader, que operaba bajo el seudónimo de Jacques Mornard, asesinó a Trotsky la tarde del 20 de agosto de 1940.


(…)


Durante décadas, Laborde y yo nos mantuvimos firmes resistiendo las calumnias e infamias lanzadas en nuestra contra por tipos como Rafael Carrillo y otros. No podíamos defendernos porque al hacerlo hubièramos creado situaciones políticas muy tensas dentro del marco que estableció la Segunda Guerra Mundial ya en marcha. Nuestra defensa hubiera implicado un grave daño a la URSS, al movimiento comunista internacional y, en particular, al PCM.


Laborde y yo comentamos que era una necesidad informar de la verdad. Lo requieren las nuevas generaciones de comunistas y revolucionarios para tener en cuenta esas experiencias y actuar en forma más consecuente y eficaz en las luchas de nuestra patria.


Desde que salí de la prisión, en 1970, insití ante la dirección central del PC en la necesidad de aclarar esas verdades históricas. Se estuvo de acuerdo, con la consideración de que había que esperar el momento adecuado para hacerlo.


(…)


Yo mantuve discusiones y diferencias con Laborde sobre problemas políticos y tácticos, lo que es normal en la dirección del Partido, pero siempre constructivamente y con una solidaridad muy fuerte ante todas las peripecias que nos tocó experimentar juntos.


Codovilla conoció esas diferencias y en forma sucia, trató de utilizarlas intentando halagarme con objeto de indisponerme contra Laborde. (…)


El XX Congreso del PCUS se realizó del 14 al 25 de febrero de 1956, cuando aún no había transcurrido un año desde la muerte de Laborde. Poco después del XX Congreso, el PC francés invitó al PCM a enviar una delegación a su congreso nacional. Estos hechos le habrían dado un gran gusto. En relación con el XX Congreso, yo me lamentaba de que no hubiera vivido un año más para confirmar lo justo de sus ataques violentos contra Stalin por haber ordenado la liquidación de Trotsky y estar de acuerdo en las sucias maniobras contra nosotros por parte de Browder y Codovilla.


(de Mi testimonio. Memorias de un comunista mexicano, Valentín Campa)</description>
      <dc:subject>Historia</dc:subject>
      <dc:date>2010-02-27T01:22:00-03:00</dc:date>
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      <title>A seis décadas de la nacionalización de los ferrocarriles ingleses</title>
      <link>http://www.izquierdanacional.org/soclat/articulos/a_seis_decadas_de_la_nacionalizacion_de_los_ferrocarriles_ingleses/</link>
      <author>Fernando M. Pereyra</author> 
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      <description>I. Raúl Scalabrini Ortiz y la inmensa tela de araña metálica donde está aprisionada la República

El 13 de febrero de 1947 el Estado argentino, luego de una larga negociación (conducido por Miguel Miranda), adquiere los ferrocarriles ingleses, que junto a la adquisición en diciembre del 1946 de las empresas de capital de francés, completa la nacionalización del trasporte ferroviario en sus 40 mil kilómetros de vías e instalaciones.


Un día después, el 14 de febrero, cumple 49 años de vida Raúl Scalabrini Ortiz. Sin duda que para el hombre que había denunciado y demostrado como el ferrocarril en manos ingleses representaba el arma más letal contra la independencia de la patria, y que había bregado incansablemente por su nacionalización, la firma del traspaso del ferrocarril a manos del Estado, era el mejor regalo de cumpleaños que podía recibir.


Scalabrini había nacido en la ciudad de Corrientes, el 14 de febrero de 1898, y trascurrido su juventud en un país sometido a la hegemonía oligárquica agroexportadora, fue testigo de la primer experiencia nacional, acaudillada por Yrigoyen.


De esos años son su militancia en el grupo “Insurrexit”, el cuál con su orientación marxista le brindaría la posibilidad de apreciar la importancia de los factores económicos y sociales en el desarrollo histórico. 


No obstante, desde joven se inclinaría por la literatura. Así, será  alumno regular de Ingeniería y a la vez escritor.


Luego de un viaje por Europa, el cual lo decepcionaría profundamente y, a diferencia de la gran mayoría de los jóvenes de la época, volvería al país mas “argentinalizado” que antes, se vinculará con el grupo “Martín Fierro” iniciando una prometedora carrera como literato. 


En 1923 se inicia como cuentista con &#8220; La Manga ”. Periodista de varias publicaciones. Escribe “El hombre que está sólo y espera”, que cosecha numerosos elogios. Sin dudas, se vislumbra una excelente carrera de periodista y escritor.


En ese camino ascendente se halla cuando estalla la crisis económica mundial, el capitalismo se desmorona y millones de trabajadores son arrojados a la desocupación, el hambre y la indigencia. El comercio internacional, del cual la oligarquía extraer sus ganancias, se ve extremadamente reducido. Los comodites de las materias primas desciende estrepitosamente y modelo agroexportador hace agua. Al caer los precios de las exportaciones se produce una escalada de desocupación, hambre, tuberculosis, delincuencia y suicidios, señalando el inicio de la Década Infame.


En esta desgarradora realidad, y mientras la “intelligentzia” argentina juega con metáforas exisitas y se fuga de la realidad, Raúl observará en toda su dimensión el país vasallo. Entonces emprenderá la titánica tarea de descubrir la verdadera realidad nacional: a partir de 1932 hundirá profundamente el escalpelo del análisis en la patria vasalla e iniciará la tarea de toda su vida.


Para ello, “es necesario –dirá&#45; una virginidad a toda costa. Era preciso mirar como si todo lo anterior a lo nuestro hubiera sido extirpado. La única probabilidad de inferir lo venidero yacía, bajo espesas capas de tradición. En el fondo de la más desesperante ingenuidad”.


Así, inicia la colosal tarea de inventariar las riquezas argentinas y a descubrir quienes son sus verdaderos dueños, llegando a la conclusión de que los argentinos nada poseen mientras el imperialismo inglés se lleva nuestras riquezas a precios bajísimos a cambio de sus productos manufacturados en precios desmedidos. Succionándonos así nuestra jugosa renta, a través del dominio sobre los resortes vitales de nuestra economía: créditos, fletes, seguros, etc.


En 1935, se acerca a Forja y desde allí y el periódico Señales denunciará incansablemente la expoliación imperialista. A través de las conferencias y los cuadernos de FORJA, Scalabrini se convierte en el gran fiscal de la entrega. Pero por sobre todos estos negociados, él apunta decididamente a la clave del sistema colonial: el ferrocarril. Esos rieles tendidos por el capital extranjero son &#8220;una inmensa tela de araña metálica donde está aprisionada la República &#8220;, denunciará Raúl.


Por esos años, se sumerge en la historia nefasta de esos ferrocarriles y paso a paso desnuda la verdad:


“El instrumento más poderoso de la hegemonía inglesa entre nosotros es el ferrocarril. El arma del ferrocarril es la tarifa… Con ella se pueden impedir industrias, crear zonas de privilegio, fomentar regiones, estimular cultivos especiales y hasta destruir ciudades florecientes. Es un arma artera, silenciosa y, con frecuencia, indiscernible hasta para el mismo que es víctima de ella”. Y sin quedarse en las definiciones ideológicas apelaba a los números: “Para impedir la simple industria de la molienda… una bolsa de harina remitida a Salta paga $ m/n 2.53 si se envía de Córdoba (862 km.) y solamente $ m/n 2.06 si se la remite desde Buenos Aires (1600 km.). Es decir que la molienda es imposible en Córdoba y el salteño tiene forzosamente que alimentarse con harina molida en Buenos Aires…Para hacer 100 km. de recorrido, el trigo que va directo a Buenos Aires paga $ m/n 4.97. Con el mismo recorrido, el trigo que va a cualquier otra estación de la línea paga $ m/n 6.15… La harina que sale de Buenos Aires para cualquier estación paga con un recorrido de 100 km. $ m/n 5.95. Si sale de una estación del interior, por el mismo recorrido paga $ m/n 7.36”.


Con la tarifa del ferrocarril como arma principal, Inglaterra mantenía a la Argentina en el primitivismo agrario. Con una trama semejante a la de la tela de araña, lo ingleses expoliaban al país, lo exprimían a través del puerto de Buenos Aires y por allí entraban los productos manufacturados, con los cuales nos pagaban el saqueo a nuestras materias primas y por ese mismo motivo las tarifas se encargaban de impedir cualquier emprendimiento industrial, por más sencillo que fuera, o centralizarlo en Buenos Aires bajo el control de los comerciantes ingleses asentados en esa ciudad.


Por todo eso, decía Scalabrini Ortiz: “El ferrocarril no es argentino nada más que para maniatar, para usar, sofocar y explotar los productos naturales, es decir, que sólo es argentino como factor primordial del anti&#45;progreso”.


Allí reside, para él, el verdadero cáncer de nuestra soberanía y en torno a él han crecido las restantes enfermedades que han terminado por hundirnos: la moneda y el crédito manejado por la banca extranjera, el estancamiento industria, la no explotación de la riqueza minera, ni de la hidroelectricidad, la subordinación a barcos, tranvías y restantes servicios públicos extranjeros, la expoliación de los empréstitos a través del interés compuesto. 

II. Hacia la nacionalización de los FFCC

Luego de que el 17 de octubre de 1945, el pueblo argentino rescatara al Coronel de las garras pro&#45;imperialistas y oligárquicas del ejército, Perón inició su campaña electoral como candidato a presidente de la Nación. Ganadas las elecciones y ya antes de asumir el poder, con el apoyo del gobierno de facto, los equipos técnico del electo presidente comenzaron a impulsar reformas sustanciales, como la reforma financiera mediante la creación del Banco Central, a través del cual se nacionalizaron los depósitos.


Ya desde esos primeros pasos, se vislumbrar como un objetivo imperioso la necesidad de la nacionalización de los servicios públicos, entre ellos, claro está, el Ferrocarril.


Sólo las remesas financieras anuales que ocasionaban los FFCC en manos extranjeras (principalmente inglesas), alcanzaba la cifra de 150 millones de pesos. Se puede comprender la descapitalización anual que ello generaba.


Pero ello no era todo. Como bien había denunciado durante años Scalabrini Ortíz, el ferrocarril en poder extranjero representaba el “factor primordial del antiprogreso”. Su nacionalización no pasaba por un capricho nacionalista y sentimental, sino su adquisición equivalía a adquirir soberanía, ya que el control de los FFCC permitiría al estado nacional “regular la circulación interna de mercaderías y de pasajeros, orientar las corrientes de tráfico y de comercio exterior, distribuir la fabrilidad y las manufacturas, diseminar la actividad y la población, estimular las iniciativas de las provincias sofocadas por el alejamiento ferroviario y organizar coordinadamente el transporte del país”. En otras palabras, el FFCC pasaría a ser, ahora sí, un instrumento del progreso y un elemento esencial para el desarrollo armónico de las fuerzas productivas del país en todo su territorio, como así también el instrumento clave para consolidar la independencia económica.


Scalabrini Ortiz, como defensor acérrimo de la nacionalización de los ferrocarriles, interpelará a Perón en dos ocasiones. La primera en 1944 y ante la solicitud de la nacionalización, el coronel Perón se comprometió a la misma, no sin antes “remover algunos obstáculos”. La segunda, cuando Perón ya era el flamante presidente, Scalabrini Ortiz se reunió con él reafirmando que la nacionalización de los FFCC “contienen el comienzo de la independencia argentina”, por lo que “ningún progreso será posible mientras ellos permanezcan al extranjero”. Y luego de una larga charla le dejó un memorándum donde afirmó la necesidad de la nacionalización para poder organizar el sistema fundamental de transporte, la circulación interna y la diseminación de las industrias; comenzar a tener un dominio real y efectivo sobre nuestro propio suelo y procurar el desenvolvimiento de regiones sumidas en un verdadero letargo, entre otras cosas.


Las negociaciones comenzaron en 1946, y ya desde el inicio surgieron las voces cipayas contrarias a la nacionalización de los FFCC. Estas voces argumentaron que la concesión estaba a punto de caducar. Lo que era falso. Las concesiones eran a perpetuidad, lo que vencía el 1º de enero de 1947 era el privilegio inglés de no pagar aduana por los productos que importaban, tanto maquinarias como combustible. Precisamente, cuando nuestro país descubre petróleo, los ingleses se niegan a tender vías hacia la Patagonia porque implicaba una competencia a la importación de su carbón.


Luego de haber escuchado un informe de algunos “notables” técnicos de economía, que le informaron la desahuciada noticia de que era imposible adquirir los FFCC, por que el Estado no contaba con el dinero para comprarlos, Perón acudió a su amigo Miguel Miranda (a la sazón, presidente del Consejo Económico Nacional y futuro Ministro de Economía y gran hacedor de la independencia económica y el desarrollo nacional): “Miranda &#45;le dijo Perón&#45; vea que hay que comprar mucho, pero no tenemos plata”. “Esa es la forma de comprar &#45;le respondió Miranda&#45; sin dinero”


Miranda comenzó la operativa haciendo circular la noticia de que el gobierno estaba interesado en comprar los FFCC. Al poco tiempo una comisión del Directorio de la FFCC se reunión con Perón y Miranda, para ofrecerle al gobierno argentino la venta de los mismos.


Perón mismo contó lo que sucedió en esa reunión:


“&#45;¿Cuánto piden por los FFCC?&#45; les preguntó Miranda. –El valor de libros, o sea unos 10 mil millones de pesos&#45; le contestó uno de los ingleses. Miranda se limitó a sonreír, mirando al suelo. Siguió un largo silencio en el que estuve a punto de intervenir, pero me abstuve, porque entendí que era parte de su táctica. Después de un rato el inglés volvió a decir: &#45;¿Y uds. cuánto ofrecerían? –Apenas mil millones&#45; dijo Miranda&#45; Todo ese fierro viejo no vale más&#45; agregó. Los ingleses se enojaron y se fueron a Londres. Parecía que las negociaciones habían terminado, pero no fue así.”


Entre tanto, mientras Scalabrini a través de “Unión Revolucionaria” y la “Comisión pro nacionalización de los ferrocarriles” lanzaba una campaña pública por la nacionalización de los ferrocarriles, los obreros ferroviarios, enterados del fracaso momentáneo de las negociaciones, iniciaban una serie de medidas de fuerzas y simultáneos saboteos, que pusieron a los ingleses ante la perspectiva de importantes pérdidas económicas, por lo que al tiempo retornó la comisión negociadora, ahora con el precio rebajado a 8 mil millones de pesos. 


El precio que los técnicos del ministerio habían establecido en el proceso de valuación realizado antes de iniciada las negociaciones, establecía un valor aproximado de 6 mil millones de pesos (eran 40 mil kilómetros de vía, instalaciones, material rodante y de tracción y unas 25 mil propiedades que figuraban como bienes indirecto –bines inmuebles, puertos, estancias, terrenos, etc.)


Mientras se negociaba, los ingleses cometieron una imprudencia, acostumbrados a tratar con cipayos incurrieron en lo que Perón llamó “un error que les fue funesto”. Así lo contó él:


“Una noche, al representante de los FFCC ingleses en la Argentina, Míster Edy, muy amigo de Miranda, se le ocurrió ofrecerle una comisión para repartir entre Miranda y yo, de 300 millones de pesos, si la venta se hacía por 6 mil millones de pesos. Miranda lo escuchó y al día siguiente me decía: &#45;Presidente, vamos a comprarlos por mucho menos de 6 mil millones. Si nos ofrecen una comisión para que le paguemos esa cifra, es porque, sin comisión, podemos sacarlos más barato”.


La negociación culminó con un precio de 2.029 millones de pesos, que teniendo en cuenta el pedido inicial de los ingleses de 10 mil millones, dejaba una ganancia al país de más de 5 mil millones de pesos.


Pues bien, quedaba lo más difícil: pagar, cuando no había dinero para hacerlo. 


“Pagamos con trigo &#45;contó Perón años más tarde&#45; Pero, como quiera que fuese, ese trigo había que pagarlo a los agricultores. La elevación de precios en los cereales producida en 1948 vino a favorecernos. El gobierno, por intermedio del IAPI, compró el trigo a los chacareros a un precio de 20 pesos el quintal, los que quedaron contentos, pues antes lo vendían a 6 pesos. Luego de un tiempo ese mismo trigo se vendió a los ingleses, en pago de los ferrocarriles, a razón de 60 pesos el quintal, ganado en la operación un 66%, con lo que el precio de 2.029 millones de los FFCC quedó reducido a un 33%, es decir, unos 676 millones. Ahora bien, ¿cómo pagó  los 676 millones? De manera muy simple: emitió 676 millones de pesos, con lo que pago a los chacareros. De las 25 mil propiedad adquiridas como bienes directos, bastó vender una parte para obtener casi mil millones de pesos. Con ello se retiraban de circulación los 676 millones y el resto se incorporaba al Estado conjuntamente con los FFCC y pagando hasta el último centavo, y aún ganando dinero, sin un centavo”.


De un precio inicial de 10 mil millones, El gobierno había conseguido reducirlo a algo más de 2 mil millones, casi el 20 % del precio inicial. Había conseguido pagarlo con trigo, y mediante el control del comercio exterior, a través de IAPI (otra de las fabulosas armas de nuestra independencia), de ese 20% del precio inicial, sólo pagó el 33 %. Sin palabras. 


El 1º de marzo de 1948, en un acto multitudinario en plaza Retiro, se hacía pública la toma de posesión de los FFCC. Con ellos no sólo se adquirió soberanía, sino la principal herramienta para el desarrollo nacional integral y armónico, librándoselo de la tiranía del interés y orientándolo en el exclusivo servicio del país.</description>
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      <dc:date>2010-02-20T23:07:00-03:00</dc:date>
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      <title>Repsol&#45;YPF y la continuidad del saqueo de los recursos energéticos</title>
      <link>http://www.izquierdanacional.org/soclat/articulos/repsol_ypf_y_la_continuidad_del_saqueo_de_los_recursos_energeticos/</link>
      <author>Gustavo O. Lahoud</author> 
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      <description>El pasado 22 de diciembre de 2009, las autoridades de Repsol&#45; YPF presentaron un ambicioso plan de exploración y extracción de petróleo y gas que persigue el objetivo de reconstituir un horizonte de reservas de hidrocarburos que permitan sostener un esquema productivo sostenido en el mediano y largo plazo.


En líneas generales, el plan  comprende una inversión del orden de los u$s 500 millones en exploración en áreas anteriormente exploradas y en otras que no registran operación alguna en la actualidad, mientras que, en toda la cadena del negocio hidrocarburífero, desde las operaciones upstream (extracción) hasta la refinación, transporte y comercialización (downstream),  se prevé una  inversión de otros u$s 1.200 millones, totalizando aproximadamente u$s 1.700 millones de inversión durante el 2010.


Por otra parte, se pauta una perspectiva de planificación exploratoria integral en alrededor de 250 bloques en distintas cuencas sedimentarias del país que actualmente no son operados por ninguna compañía. En este caso, el horizonte de inversiones planificado se extiende hasta el 2014 y supondría una inversión de por lo menos, unos u$s 5.000 millones en exploración y actividades productivas.


Ahora, más allá de los fríos datos descritos, es relevante profundizar en aquellos aspectos centrales que conforman la matriz estructural del negocio energético en la Argentina, uno de cuyos operadores fundamentales es Repsol&#45;YPF.


En primer lugar, el denominado proceso de argentinización de Repsol&#45;YPF, iniciado hace dos años a través de la entrada en la gestión de la empresa hidrocarburífera del grupo empresarial Eskenazi, empieza a mostrar un despliegue ya más ambicioso, en términos de la compleja trama de intereses políticos y económicos que hay detrás del mismo. En tal sentido, hay una proyección de largo plazo que está vinculada con la opcin estratégica del grupo empresarial mencionado, que intenta ser parte importante de una reconversión integral de todo el negocio hidrocarburífero en la Argentina. Pero, simultáneamente, juega otro elemento relevante, de más corto plazo, que está relacionado con las opciones políticas del gobierno kirchnerista, autor inconfundible de la mal llamada argentinización o nacionalización parcial trucha del recurso y, desde ese lugar, agente propiciador de la entrada del grupo Eskenazi en el negocio petrolero. En efecto, la entrada privilegiada de este grupo en el negocio del petróleo y el gas, va de la mano de la consolidación de un escenario político, económico y jurídico que, en materia de recursos naturales hidrocarburíferos,  cristaliza un horizonte de juego oligopólico concentrado en todos los eslabones de la cadena, cuya contracara es la profundización del escenario estratégico de desguace y provincialización de los recursos, dificultando, de esa manera, cualquier proceso serio de planificación de la diversificación de la matriz energética nacional a largo plazo.


En segundo término, la presentación de cualquier plan de exploración y producción en un contexto de crisis estructural del modelo energético anárquico y desregulado, y con el agravante de que el Estado nacional se ha autolimitado en su misma autonomía y capacidad de acción en el papel rector y planificador de los recursos naturales hidrocarburíferos —lo cual ha sido aún más evidente luego de la sanción de la llamada Ley corta de 2006, que profundizó el esquema de provincialización de los recursos—, supone la consolidación de un escenario de hechos consumados, revestidos del sofisma de la llamada seguridad jurídica (tal como lo expusiera el mismo Eskenazi en la presentación del plan). Esto es así ya que, justamente, si hay un rol que las empresas esperan que el Estado nacional cumpla de manera eficiente en la actual coyuntura energética, es el de garante de las actuales condiciones jurídicas, políticas y económicas imperantes en el negocio del petróleo y el gas en todos los eslabones de la cadena.


Finalmente, un tercer eje analítico que es interesante abordar, está relacionado con las opciones estratégicas que empresas como Repsol&#45;YPF toman  en función de las características del mercado en una multiplicidad de aspectos que van desde lo puramente técnico hasta lo centralmente político pasando por las decisiones tomadas a partir del juego de los otros actores participantes. En tal sentido, la presentación anunciada por Repsol&#45;YPF confirma que, en ese horizonte, las empresas siempre realizan una lectura sistémica de las condiciones múltiples existentes en el mercado, del juego de los otros actores, de la correspondiente configuración y correlación de fuerzas y de la mayor o menor capacidad de presión sobre las autoridades que ocasionalmente ocupan los cargos públicos en las distintas jurisdicciones del Estado.


En función de todo ello, los análisis parciales y segmentados, que sacan fotos estáticas de la realidad permanentemente, suponían, en el caso de Repsol&#45;YPF, que la empresa estaba desinvirtiendo masivamente en todo el negocio hidrocarburífero y de la energía en el país, cuando, en realidad, lo que hacía y hace es encarar una diversificación profunda de sus intereses estratégicos en todos los eslabones de la cadena del negocio y en la planificación aún más amplia de todo el sector energético, contando, para ello, con la complicidad decisiva de la actual administración kirchnerista.


En definitiva, el horizonte de planificación de los recursos energéticos controlado —por  un conjunto de empresas oligopólicas— estará cada vez más atado al negocio de las mismas, mientras que el Estado —bajo estas reglas— asegura la continuidad de la dependencia y del saqueo de los recursos, consolidando, de esa manera, un proceso estructural de apropiación de la renta hidrocarburífera y de desguace progresivo de la capacidad de decisión nacional en materia de recursos naturales estratégicos.</description>
      <dc:subject>Energía</dc:subject>
      <dc:date>2010-02-17T19:06:00-03:00</dc:date>
    </item>

    <item>
      <title>La reconstrucción del ferrocarril tiene importancia estratégica para la formulación de un proyecto nacional</title>
      <link>http://www.izquierdanacional.org/soclat/articulos/la_reconstruccion_del_ferrocarril_tiene_importancia_estrategica/</link>
      <author>Socialismo Latinoamericano • Izquierda Nacional</author> 
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      <description>El tema de las concesiones ferroviarias hay que verlas dentro del marco de la desindustrialización, que ya se había producido en el periodo del proceso militar con Martínez de Hoz y que se continúa de alguna manera —porque no se logró desindustrializar absolutamente. Muchos talleres ferroviarios, que son una industria importantísima, quedaron. Fabricaciones Militares quedó; SOMISA quedó. Entonces había que terminar el proceso, porque en realidad el fondo de la cuestión era desestructurar las regiones y las economías del país. Y sacar la posibilidad de que un Estado, un gobierno razonable utilizara el Estado como debe ser usado con manejo de equilibrio de intereses, planificación a mediano y largo plazo, orientación del crédito, en fin, todas esas cosas que se aborrecían en el Consenso de Washington y que evidentemente son las herramientas con las cuales las grandes potencias crecieron.


Entonces, para instalar esto, primero hubo infligir una derrota cultural muy grande. Es decir, la derrota cultural viene fundada en que los argentinos éramos incapaces de manejar los resortes básicos de nuestra estructuración como Nación. ¿Cuáles son esos resortes básicos? Las que conocemos históricamente, las que decía Scalabrini: la energía, el transporte, las comunicaciones, que ahora le podemos agregar la minería, el agua. Yo personalmente creo que no hay ninguna posibilidad de transformación real de la sociedad, si la sociedad no vuelve a tomar, a través de la institución del Estado —por supuesto, no este Estado, sino un Estado organizado, inteligente— el manejo de estas variables, que yo llamo “variables instrumentales”.


El ferrocarril fue una herramienta estructurante del espacio nacional y, además, era de alguna manera promotor de industrias semipesadas y pesadas, —no olvidemos la fabricación de rieles, no olvidemos la fabricación de locomotoras, de electrónica, etc.— había que atacar esa posibilidad, y ya se ve en los primeros pasos lo que Cavallo hace con Menem inicialmente, es sacar los trenes de pasajeros del área metropolitano, formar una empresa para los ferrocarriles metropolitanos. Los trenes interurbanos tirárselo por la cabeza a los gobernadores, sin que existiera la posibilidad de que una provincia hiciera circular trenes de larga distancia. Por razones económicas, técnicas, por un montón de razones. La prueba es que no pasó nada. Y después, desestructurar el sistema de cargas. ¿Cómo lo desestructuró? En vez de hacer que la carga fuera un servicio público, cómo tenía la obligación Ferrocarriles Argentinos —la empresa estatal—, dividió en varias “unidades de negocios” —cómo les gustaba decir a estos tipos— y adjudicó líneas de carga a, digamos, grupos económicos que utilizan el ferrocarril como un transporte interno de su proceso de producción y comercialización. Son los casos, por ejemplo, de Fortabat o Camargo Correa. El ochenta y pico por ciento de la producción que lleva es producción propia o de empresas asociadas, piedra, arena, cemento, etc. El caso más patente, más patético, es haber entregado el ferrocarril Mitre —hablo de la parte de cargas— al grupo Urquía, y son tan colonizados que le pusieron Nuevo Central Argentino.


El caso típico de esa división en unidades de negocios es el de los ferrocarriles metropolitanos, unos 1000 kilómetros alrededor de la Capital Federal. Dividieron y da la casualidad que los grupos adjudicatarios de esas concesiones tienen una fuerte vinculación al transporte automotor

¿Qué quedó en pie de la antigua estructura ferroviaria?

Calculá que de los 35 mil kilómetros de vías que se podían explotar antes de las concesiones hoy se explotaran unos 8 mil kilómetros, 9 mil en el mejor de los casos. Con una diferencia, que en aquel momento, sobre 15 mil kilómetros vos podías circular a velocidades entre 90 y 120/140 kilómetros por hora. Hoy en ningún lado de esas vías interurbanas a más de 40 a 50 kilómetros por hora, ¡30! O sea, tenés la velocidad preferrocarril. Eso significa algo que en general se mantiene oculto, es decir, la descapitalización. Acá hay líneas que están abandonadas absolutamente; tienen tres o cuatro descarrilamientos diarios andando a 20 km/h. Se han destruido locomotoras, se han destruido vagones, el patrimonio, esa acumulación que hizo la sociedad durante tantos años se fue al carajo. Vos le das a un empresario activos por miles de millones de dólares. Al tipo que le va a importar mantener esos activos o modernizar esos activos. Si en el componente de costos ferroviarios uno de los valores más altos es el de la amortización de los activos. Entonces, como esa amortización en realidad no figura el tipo trabaja hasta exprimir todos los activos, si se caen 10 vagones los deja. Vos vas por la provincia de Entre Ríos, mismo Corrientes, y vas a ver vagones tirados al costado de la vía. Lo mismo que la vía para Mendoza. Entonces esa destrucción de activos, que las autoridades de los distintos gobiernos que tuvimos la conocen perfectamente, pero no actúan.

¿Qué opinás sobre el tema este del ferrocarril o de la unión de los pueblos a través de ferrocarriles bioceánicos?

Mirá, ese… hay un proyecto del Banco Mundial que es el proyecto IRSA, que firmaron todos los países del UNASUR, sumando. Duhalde en representación de la Argentina; lo firmó Lula, en fin. Ese proyecto es del Banco Mundial y lo único que hace es establecer vinculaciones este&#45;oeste en Sudamérica para bajar los costos de los productores multinacionales. Y nos deja colgados con los ejes norte&#45;sur, que son los que a nosotros, personalmente por estar en el lugar que estamos, nos conviene.

Ahora, desde el punto de vista político, ¿qué te parece que hay que hacer?

Mirá, yo vengo desde hace años, me acuerdo en uno de los congresos de la CTA en Mar del Plata, había 12 mil personas, en la comisión que yo participaba había 2 mil. Dije, “che, no somos capaces de escribir diez, quince puntos en un pizarrón sobre los que estemos de acuerdo”. Y esas diez o quince cosas tienen que estar vinculadas con esto que yo te digo que llamo las “variables instrumentales” del modelo de transformación. Es decir, qué opinamos del transporte, qué opinamos del petróleo, del gas, de la minería; no que opinamos, qué tenemos que hacer. Si nos ponemos de acuerdo con esos diez puntos después podemos pelear por lo demás. Pero el compromiso debería ser: esto es la, digamos, son los elementos que aglutinarán un frente, un movimiento, lo que sea. Me parece importante el esfuerzo que ha hecho la Constituyente Social, al menos genera el camino por donde se podría discutir algo de esto.


Entonces lo que hay que construir es una fuerza, digamos, nueva. Yo creo que la experiencia con Solanas acá en la Capital es clara, el tipo vino con un discurso que no tenía un carajo que ver decían los demás, que vos me digás “bueno, no hay estructura” o que se yo qué puede pasar, pero tipo que hace, pone cuatro o cinco ejes en discusión y la gente dice “puta, este parece que habla distinto”. No sabe lo que va a pasar. Pero por lo menos le cambian el discurso.

¿Cuál debería ser el punto de partida de una política de reconstrucción ferroviaria?

La primera medida es mandar a hacer un inventario detallado, compararlo con los bienes que se entregaron y sacar la cuenta de lo que pasó. Esa para mi es la primera. Y la segunda es seguir la ruta de los subsidios, la ruta de los subsidios quiere decir: “donde fue”, “en qué gastaste”; porque por ahí te vas a encontrar con que se usaron subsidios para hacer barrios cerrados. ¡Qué es así! O subsidios que se usaban para triangular, lavar guita y repartirse “beneficios” en los directorios. Está denunciado, no por mi, por Sergio Taselli, en su momento. Entonces esas dos medidas creo que son, digamos, las que pueden indicar un cambio de orientación en la política nacional, que el Estado asuma y diga “hermano yo te entregué tanto, quiero ir a verlo”. Porque los inventarios los hacen por declaración jurada los mismos concesionarios. ¡Pasó con el San martín! ¡Pasó con el Roca! Nosotros sabemos que falta cualquier cantidad de material y acá no pasa nada.</description>
      <dc:subject>Entrevista</dc:subject>
      <dc:date>2010-02-17T19:01:00-03:00</dc:date>
    </item>

    <item>
      <title>No al pago de la ilegítima y fraudulenta deuda externa, si a que los dineros del pueblo vuelvan al pueblo</title>
      <link>http://www.izquierdanacional.org/soclat/articulos/no_al_pago_de_la_ilegitima_y_fraudulenta_deuda_externa/</link>
      <author>Socialismo Latinoamericano • Izquierda Nacional</author> 
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      <description>Las personas y organizaciones abajo firmantes hemos decidido unir esfuerzos y acciones para desterrar el saqueo económico y el flagelo social que para el Pueblo Argentino significa la deuda externa.
Las organizaciones y personas abajo firmantes hemos decidido unir esfuerzos y acciones para desterrar el saqueo económico y el flagelo social que para nuestro pueblo significa la deuda externa. Para ello acordamos organizarnos en base a la más amplia unidad por el No a la deuda externa. Este es un espacio abierto y democrático para la participación de todas las personas y las organizaciones políticas y sociales que defiendan el interés de la Nación y del pueblo frente a los intereses de la banca internacional y sus socios internos.




Masivo acto de repudio al pago de la deuda ilegítima y fraudulenta



El pasado viernes 12 se realizó una numerosa concentración popular frente al obelisco de la ciudad de Buenos Aires, en rechazo al pago de la deuda externa, calificada por la justicia como fraudulenta, pero convalidada por la complicidad de justicialistas, radicales, y otras expresiones de la partidocracia semicolonial. A continuación el texto de la declaración firmado por las organizaciones convocantes.




Tal como lo sentenció la Justicia, en la causa que inició Alejandro Olmos, la deuda externa es ilegítima y fraudulenta. Se constataron 477 delitos, pero no se sancionó a ningún responsable. Ningún acto jurídico pudo ni podrá sanear jamás ese origen ilegitimo, ya que el delito no debe rendir beneficios. En lo esencial, como parte de un régimen  económico de hambre, entrega y saqueo de los recursos, la deuda externa fue impuesta a sangre y fuego por la dictadura militar genocida que asoló a nuestro país entre 1976 y 1983, y por lo tanto fue, es y será una deuda odiosa, o sea nula de toda nulidad.


Esa deuda es también fraudulenta por los delitos cometidos en las sucesivas renegociaciones: capitalización, Plan Brady, canjes, mega&#45;canje, vaciamiento del 2001, etc. Denunciamos que en ninguna renegociación se realizó una auditoría previa, ni un registro de acreedores, ni se verificó la deuda reclamada. Exigimos que se aceleren todas las causas judiciales abiertas, ya que su resultado favorable puede implicar la nulidad de lo actuado.


La última renegociación, realizada en el 2004 por Kirchner y Lavagna, fue una verdadera estafa nacional e internacional cuyas consecuencias recién ahora salen a luz. La deuda que los K dicen haber matado, en realidad goza de buena salud y crece día a día. Pese al maquillaje que intentaron al destruir el INDEC con la excusa de frenar la deuda ajustada por el CER, ésta sigue subiendo. Y para pagar los vencimientos e intereses el gobierno metió mano a cuanta caja encontró, empezando con las provincias y los jubilados. Hoy más de 20 provincias están en rojo y a punto de la cesación de pagos; mientras los jubilados y trabajadores ven sus ingresos licuados por la inflación.


Ahora, con el Fondo del Bicentenario, Cristina intenta pagar otra parte de la deuda con las reservas del Banco Central y así poder “volver a los mercados financieros internacionales”. O sea: pagar ahora, para que supuestamente les vuelvan a prestar. Es similar al famoso “blindaje” de fines del 2000, que terminó en la brutal crisis del 2001. En ambos casos poniendo como garantía de pago a las reservas, que son ni más ni menos que el ahorro generado por el trabajo de millones de hombres y mujeres de toda la Argentina.


Nos oponemos a que las reservas del BCRA se usen para pagar la deuda y también a que se utilicen para fugar capitales. En los últimos cuatro años, Redrado permitió que salieran del país 40.000 millones de dólares y es por esa fuga que debió ser destituido. La nueva presidente del BCRA Marcó del Pont defiende la misma política de pagar deuda ilegítima. Las reservas deben ser utilizadas para resolver los problemas del pueblo argentino  y no el problema de los acreedores externos.&amp;nbsp; 


Repudiamos el método de gobernar mediante Decretos de Necesidad y Urgencia o el veto parcial de las leyes. Y alertamos que tanto el gobierno K como el grueso de la oposición parlamentaria sólo discuten las formas, pero en el fondo unos y otros coinciden en pagar la deuda y volver a “los mercados”. Por eso el pueblo trabajador no debe llamarse a engaño y rechazar los pactos espurios entre el bipartidismo PJ&#45;UCR y demás socios menores.


A partir del fallo Olmos, el Congreso debió haber investigado la ilegitimidad de la deuda y hasta ahora no lo hizo. La Justicia no condenó a los responsables. Los sucesivos gobiernos desde 1983 renegociaron y pactaron la continuidad de una deuda sucia a espaldas del pueblo. Esto evidencia que los poderes del Estado están al servicio de un régimen de  dominación, donde la deuda es el principal instrumento. Nosotros creemos que los delitos financieros no pueden quedar impunes. Proponemos una Comisión Investigadora Independiente integrada por personas de intachable trayectoria y organizaciones populares, que investigue la estafa de la deuda externa y determine las responsabilidades de los funcionarios que en vez de defender el interés popular fueron funcionales al poder económico&#45;financiero internacional, incluidos los fondos buitres. Y como en estos años ya se pagó o renegoció deuda ilegítima, exigimos también que se pongan en marcha mecanismos legales para recuperar el patrimonio público despojado y que los responsables asuman sus responsabilidades penales y civiles. Es en ese sentido que días atrás intimamos por carta documento a la Presidenta de la Nación y a ambas cámaras del Congreso.


También decimos No a la Deuda Externa por ser un mecanismo de dependencia del exterior y de condicionamiento de nuestra soberanía. La dependencia de los capitales externos es una de las causas de  la vergonzosa política de sumisión y silencio del gobierno nacional, que le ha permitido al Reino Unido avanzar en el saqueo del petróleo en las cuencas marinas cercanas a nuestras Malvinas. El colmo de esa política de entrega, es que el Ministro Boudou ha contratado para el manejo de la deuda externa al banco inglés Barclays. Este banco es a su vez el principal accionista de la empresa inglesa DESIRE PETROLEUM, petrolera inglesa que está empezando este mes a explotar el petróleo de nuestras Malvinas. Repudiamos esta contratación y pedimos la inmediata revocación del contrato con el banco inglés Barclays.


Todo esto es necesario y será posible en tanto romper con la eterna deuda sea una verdadera causa de unidad nacional y popular. Romper con la deuda externa exige una movilización de carácter político por el repudio de la deuda externa y a la par proponer las elementales medidas de cambio que ello plantea, como –entre otras&#45; la nacionalización de la banca, el comercio exterior, control de cambios e impedir la fuga de capitales. Para lograrlo necesitamos poner en marcha una amplia movilización política, cultural, jurídica, educacional y social. La primera tarea consiste en una campaña de esclarecimiento que instale en el debate popular el grave problema de la deuda externa y sus posibles soluciones. Exigimos a la CGT y la CTA y llamamos a las organizaciones sindicales y movimientos sociales a pronunciarse públicamente contra la deuda externa.


En resumen, pagar esa maldita deuda significa más entrega, hambre, enfermedad y muerte. Estamos convencidos de que la solución pasa por que el pueblo recupere la capacidad de decidir su propio destino. Por todas estas razones, reafirmamos:


No al pago de la ilegítima y fraudulenta deuda externa.

No al pacto de los que quieren pagar a toda costa, ni con decretazos, ni con acuerdos bajo la mesa.

Si a que los dineros del Pueblo deben volver al Pueblo en salud, educación, trabajo y vivienda.

Si a una campaña de debate y esclarecimiento por la deuda para convocar a una Consulta Popular que decida sobre la deuda.


Firmantes:

AAgrupación Causa Nacional

Agrupacion Las Piqueteras

Asamblea Permanente por la Escuela que Queremos

Asociación de Ex Detenidos Desaparecidos

Autodeterminación y Libertad

Asociación de Profesionales en Lucha

Central Popular de Lucha

Centro de Abogados por los Derechos Humanos

Centro Cultural Alejandro Olmos

Centro de Estudiantes del Colegio Carlos Pellegrini

Centro de Estudios Económicos Mariano Fragueiro

Comisión Nacional Salvemos al Tren

Convergencia de Izquierda

Cooperativa 15 de Enero

Corriente Clasista y combativa

Corriente Estudiantil Popular y Antiimperialista

Corriente de Trabajadores Desocupados Aníbal Verón

FETERA Flores en la CTA

Foro Argentino de la Deuda Externa 

Foro Patriótico y Popular

Frente estudiantes en Lucha

Frente Obrero y Socialista

Frente Gremial Proyecto Sur

Frente por la Justicia Social 

Frente Santuchista

Gestar &#45; Proyecto Nacional

Instituto de Relaciones Ecuménicas

Intransigencia Popular

Izquierda Socialista

Liberpueblo

Marea del Sur en Proyecto Sur

Movimiento Asambleas del Pueblo

Movimiento Nacional Ferroviario

Movimiento por un Pueblo Libre

Movimiento Sin Trabajo Teresa Vive

Movimiento Socialista de los Trabajadores &#45; Nueva Izquierda

Movimiento de Organizaciones Peronistas (Quilmes)

Movimiento de Organizaciones Peronistas 17 de Octubre (Florencio Varela)

Multisectorial de la Zona Oeste contra la Deuda 

Nueva Soberanía

Movimiento Patriótico Revolucionario Quebracho

Organización Libres del Pueblo

Partido Comunista Revolucionario

Partido Comunista de los Trabajadores

Partido Revolucionario de los Trabajadores

Partido Socialista Auténtico

Partido de Trabajadores por el Socialismo

Partido Obrero

PRT Santucho

Partido Socialista de la Izquierda Nacional 2ª época

Polo Obrero

Socialismo Latinoamericano.</description>
      <dc:subject>Declaraciones</dc:subject>
      <dc:date>2010-02-11T05:34:00-03:00</dc:date>
    </item>

    <item>
      <title>La batalla de Copenhaguen</title>
      <link>http://www.izquierdanacional.org/soclat/articulos/la_batalla_de_copenhaguen/</link>
      <author>Guillermo Hamlin</author> 
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      <description>Primero, hubo una importante acción psicológica previa del imperialismo preparando a la población mundial para el ataque que estaba por lanzar: forzar la firma de un pacto climático que implicaba el cobro de impuestos a la emisión de dióxido de carbono.


Segundo, hubo acciones de espionaje previos a la realización de la Cumbre que revelaron manipulaciones en los informes científicos sobre el clima, exagerando la supuesta gravedad.


Tercero, hubo más acciones de espionaje al trascender durante el curso de la  Cumbre, el contenido del denominado “documento danés”, borrador del pacto a firmar que iba a ser propuesto por los países imperialistas.


No faltaron tampoco las maniobras de diversión, ni el montaje de un “clamor popular”, exigiendo a los líderes mundiales la “salvación del planeta”, conducido por las conocidas ONGs transnacionales al servicio del imperialismo, como WWF y Greenpeace, con todas sus filiales, a cuyos sinceros e inocentes militantes  costearon el viaje desde remotos lugares del planeta,  y la consiguiente “represión” que dio más espectacularidad a la mascarada.


No faltó tampoco el armado de una cumbre paralela “opositora al comercio de emisiones”, pero que aceptaba la tesis del IPCC que el dióxido de carbono “es el malo de la película”. El KlimaForum09, apareció como una cumbre “alternativa”, pero que hayan sido financiados por los mismos organizadores del evento de la ONU, los descalifica.


También hubo ataques sorpresivos y escaramuzas inesperadas de último momento, como la aparición de Hillary Clinton anunciando el aporte de 100.000 millones de dólares para el comienzo del programa de combate al calentamiento global.


Para concluir, el ataque final de Obama, y la resistencia de los países del Tercer Mundo, que describiremos más adelante.

 

Los representantes de algunos países del Tercer Mundo, expresaron, durante el transcurso de  la Cumbre Climática de Copenhague, y también luego de la misma, su preocupación respecto de “la trampa tendida por los países industrializados” al proponer como límite máximo, a la elevación de la temperatura media de la tierra, los 2º Celsius.


Manifiestan que alcanzar ese valor “es inaceptable y tendrá consecuencias catastróficas”, dado que ya es observable la ocurrencia de “eventos climáticos extremos” en la retrospectiva de los últimos diez años, “que afectó especialmente a los países más pobres” y que las metas de reducción de las emisiones de dióxido de carbono y otros gases de invernadero, según “el criterio científico universalmente reconocido”, deben alcanzar para el año 2020 los niveles de, al menos 45 % y no inferiores al 80 % para el año 2050. 


Paradójicamente, éste discurso de las inminentes consecuencias catastróficas del supuesto futuro calentamiento global, y con las mismas cifras, es el utilizado por los países imperialistas, precisamente para urgir a los países del Tercer Mundo, a la firma de tratados internacionales que, de ser firmados, efectivamente causarían catastróficas consecuencias a nuestros países. 


Aquel guarismo, de 2º C, es el que precisamente se mencionaba en el llamado “documento danés” que se filtró al periódico inglés The Guardian. El texto completo contenía además, otras propuestas más que inaceptables . 


Este texto era el “proyecto secreto” del acuerdo que el grupo de los países imperialistas pretendían que firmaran los países del Tercer Mundo. Había sido redactado por la compañía PricewaterhouseCoopers, como colofón de la reunión de empresas interesadas en los negocios “verdes”, celebrado  en mayo del 2009 y distribuido entre los hombres de confianza del círculo íntimo del sistema imperialista.


Esta reunión, que se llevó a cabo en Copenhague entre los días 24 y 26 de mayo, fue organizada por los líderes de las grandes corporaciones empresarias. El evento fue denominado “La Cumbre de Negocios Globales sobre Cambio Climático”. Asistieron los principales ejecutivos de las grandes corporaciones, así como Al Gore y Ban Ki Moon Secretario General de la ONU. La ministra de Clima y Energía de Dinamarca, Connie Hedegaard, señaló que “nosotros, los políticos del mundo tenemos la responsabilidad de alcanzar un verdadero acuerdo sobre cambio climático en diciembre de 2009 en Copenhague. Pero es la sociedad empresaria  la que puede proveer las herramientas para que ésta visión se convierta en realidad. Los negocios pueden suministrar las soluciones inteligentes para hacer posible la vida en una sociedad a la vez moderna y sustentable.”[1]


Todo esto tiene poco que ver con el medio ambiente y mucho de programa financiero para maximizar ganancias. Incluía límites desiguales en cuanto a la emisión carbónica para el año 2050: los países imperialistas podrían emitir hasta casi el doble de lo que podrían emitir los países del Tercer Mundo. Además se proponía la realización de auditorías independientes a éstos países, para controlar el estricto cumplimiento de las emisiones pactadas en el tratado.


Pero eso no era todo: lo peor era que se proponía que la financiación de la llamada “ayuda para la lucha contra el cambio climático”, que cancelaría la así llamada “deuda climática”, se obtuviera a partir fondos provenientes de impuestos a la emisión de dióxido de carbono que todos los países firmantes deberían pagar y confiar al Banco Mundial, quien emitiría los créditos y que junto con otras nueve organizaciones privadas formaría parte del “Fondo Ecológico Global”, a quien se le planea entregar el control de los recursos naturales del planeta.


Esta es la verdadera “trampa”. La Décimo Quinta Conferencia de las Partes (COP 15) de la Convención Marco de la Naciones Unidas sobre el Cambio Climático que se desarrolló en Copenhague, Dinamarca, no tiene nada que ver con el clima, sino con la “guerra por los recursos del planeta” y Copenhague fue una de las batallas de la misma. 


Este grosero, burdo y descarado borrador de propuesta de los países imperialistas, mereció el repudio inmediato de los países del Tercer Mundo, al trascender su contenido gracias a lo que podría catalogarse como una acción de “espionaje”.


También puede llamarse de esa manera a las revelaciones de los vergonzosos contenidos de los e&#45;mails copiados del C.R.U. (Unidad de Investigación del Clima británico) difundidos por un hacker anónimo, el 19 de noviembre, unos días antes de la realización de la cumbre en Copenhague, en donde llega al conocimiento del público, lo que se le ocultó durante todo el tiempo: que el IPCC amaña los datos sobre el clima y que no hay tal consenso entre los científicos. Como consecuencia del escándalo, la justicia británica inició una investigación y debió renunciar a su cargo el Director del C.R.U. Phil Jones.[2]


El amaño de datos del IPCC y la falta de consenso entre los científicos del clima ya había sido denunciado por nosotros en el artículo de mi autoría “Acerca de la así llamada Teoría del Calentamiento Global” (versión en pdf), publicado en enero de 2009 en nuestra página www.izquierdanacional.org 


Al Gore no acepta debates, a pesar de que ha sido reiteradamente desafiado a hacerlo por distintos y distinguidos científicos que refutan la teoría del calentamiento global antropogénico. Su argumento para el constante rechazo es siempre el mismo: “la ciencia está establecida”. 


Los científicos que osan refutar la teoría son llamados de diversas maneras: escépticos, negacionistas, etc.


El escepticismo es la actitud esperable del científico ante la formulación de una nueva teoría científica. Tratará por lo tanto, de validar o rechazar la teoría mediante la comprobación empírica.


Un científico no “niega” una teoría, trata de comprobarla, si encuentra evidencia que no la comprueba, rechaza la teoría que se verifica como falsa.


La ciencia no puede estar “establecida”, eso significaría el fin de la ciencia, ya no habría investigación, ningún avance sería ya posible ni necesario, ya se sabría absolutamente todo. Suena parecido al “fin de la historia” ¿No es cierto?


Los interrogantes que generan éstas actitudes de Al Gore y de sus seguidores, considerando que ellos creen que hay una certeza tan grande al respecto, son: ¿Por qué no aceptar un debate público con los negacionistas y humillarlos con tan profunda sabiduría? ¿Por qué no enfrentar a los escépticos, dotados de tan sólidas evidencias,  avergonzarlos públicamente y obligarlos a reconocer su error?


El científico británico Christopher Monckton, ante la negativa de Gore a debatir el tema, difundió un escrito donde demuestra que en la archidifundida película Una verdad Incómoda, que mereció el Oscar de Hollywood, hay “35 errores científicos inconvenientes”.[3] 


El más importante de esos errores es precisamente, afirmar que el aumento del dióxido de carbono en la atmósfera causa el aumento de temperatura. La causalidad es la inversa: aumentos de temperatura  que ocurren en el planeta debido a un incremento en la actividad solar producen con posterioridad  un aumento del contenido de  dióxido de carbono en la atmósfera. Esto fue comprobado al analizar información paleo climática obtenida de probetas de hielo de la Antártida.


Esto es conocido por los geólogos quienes nos advierten de que en la edad geológica de la tierra (5.000 millones de años), hubo contenidos atmosféricos de dióxido de carbono, mucho más alto que los actuales (400 ppm), hasta 17 veces, 7000 ppm en el Cambriano, 600 millones de años atrás, y 11 veces en el Ordovícico 4400 ppm, 450 millones de años atrás, cuando hubo una Era Glacial.


La pregunta que nos hacemos es ¿Por qué el dióxido de carbono se comportaría en forma diferente en el presente? La única explicación lógica es que si el CO2 no fue causa de calentamiento en el 99,99 % de la vida geológica de la tierra, tampoco lo es ahora. 


Los astrónomos también saben que en estos últimos 200 años en que efectivamente hubo un calentamiento global en la Tierra, del orden de 2º Celsius, también lo hubo, y de la misma magnitud, en los vecinos planetas de Marte y Venus, donde no hay civilizaciones industriales que puedan generar incrementos de dióxido de carbono, pero que sí están bajo la influencia de los ciclos solares, al igual que nuestro planeta.


En el año 1990 el IPCC presentó dentro de sus informes un gráfico en donde se podían apreciar las variaciones de la temperatura media de la tierra desde la última Era Glacial hace 12.000 años. 


Allí se observaba que hace 6.000 años atrás se había producido el Calentamiento Holoceno, con temperaturas superiores a las actuales en 3ºCelsius, luego hubo otro calentamiento llamado Romano 200 años AC, con temperaturas superiores en 2º Celsius a las actuales y en el año 1.100 DC se produjo el Calentamiento Medieval con también 2º Celsius superior a las temperaturas actuales. Aquellas condiciones permitieron a los vikingos colonizar Groenlandia (Greenland) Tierra Verde, nombre debido obviamente a la ausencia del manto de hielo que hoy la cubre. 


Los vikingos debieron abandonar sus colonias cuando se produjo el enfriamiento llamado la Pequeña Edad de Hielo, de la cual nos estamos recuperando ahora, ocurrida entre los años 1.500 y 1.800, también registrada, en el gráfico del IPCC de 1990, con temperaturas medias de 2º Celsius menores a las temperaturas actuales.


Hay evidencia arqueológica de los asentamientos vikingos y de su retirada. Hay evidencias históricas del cultivo de viñedos en la cercanías de Londres y en Polonia, en la Edad Media, donde ahora no se lo puede hacer debido al frío, pero no hay evidencias arqueológicas, ni registro histórico de desastre natural alguno, ocurridas en aquellas épocas, como las que el IPCC está pronosticando, en forma alarmista, para incrementos de temperatura similares a los ya acaecidos en la historia del planeta, en épocas en que obviamente no existía una civilización industrial.


El IPCC esquiva estas obvias conclusiones mediante la difusión de un gráfico elaborado por Michael Mann en 1998, conocido como “el palo de hockey”, en donde se “borran” el Período Cálido Medieval y la Pequeña Edad de Hielo. Este gráfico fue denunciado como fraudulento por los científicos canadienses MacIntyre y Mackitrick, pero la denuncia fue desestimada por el IPCC.


Como vemos, no las tienen todas consigo. Por eso Gore y su banda esquivan los debates. Temen hacer un  papelón, por eso prefieren las “apelaciones a la autoridad científica” del IPCC.


Sabemos que los 2.500 científicos que integran el plantel del IPCC, así como todo el personal de todas las burocracias creadas alrededor del mundo que trabajan, difunden, investigan y ejecutan tareas vinculadas al “calentamiento global” están incluidos dentro del sistema de lo que yo llamo “mecenazgo” del IPCC. 


Se comprende que en la medida en que los estudios, investigaciones, informes, etc, de éste conjunto de personas dentro del sistema beneficiado por el “mecenazgo”, arrojen los resultados esperados por el IPCC, sus fuentes de trabajo serán “sustentables”, es decir perdurables en el tiempo.


Por lo tanto no puede esperarse, de éstos científicos informes divergentes con la verdad impuesta desde el poder, salvo el caso de algún “arrepentido” o algún valiente, que siempre los hay.


Fuera del sistema del “mecenazgo” del IPCC, hay por supuesto muchos más científicos que los 2.500 del plantel del IPCC. Para impedir que la producción de éstos científicos pueda llegar a falsear la teoría oficial, han montado un sistema defensivo, que en términos futbolísticos podríamos denominar, “5 en el fondo y 4 en el medio” (están ganando 1 a 0 con el gol que hizo Al Gore y pretenden mantener el cero en su meta). Una investigación, para ser publicada en revistas científicas que el IPCC considera “serias”, debe ser sometida a la “revisión de pares” (peer&#45;review, en inglés). Es decir el editor de la revista envía para su revisión, la investigación candidata a ser publicada, a “pares” elegidos por el IPCC, lo que garantiza que se producirá el necesario “rechazo” del sistema defensivo, si el proyecto se opone o pone en duda la teoría oficial del IPCC, con el argumento de que “no califica” o que “no es pertinente”.


Como vemos, el IPCC de científico no tiene nada, es un organismo político de la ONU, destinado a “bajar la línea políticamente correcta” a todos los gobiernos del mundo, a sus Ministerios y/o Secretarías de Medio Ambiente y Desarrollo Sustentable, a todas y cada una de las oficinas y organizaciones de Meteorología, Universidades y Centros de Investigación, de todo el planeta.


Es decir no hay debate posible, es la “verdad científica impuesta desde el poder”. 


Esta “verdad” científica impuesta es la que conviene por supuesto, al imperialismo, del cual la ONU es uno de sus instrumentos.


Las razones de estas maniobras fraudulentas son transparentes: la posibilidad de seguir adelante con un fraude mucho mayor aún que la fabulosa estafa de los derivativos como el del “crédito hipotecario para el negro de Alabama”, que hizo estallar la burbuja de Wall Street, y será llevada a cabo por el mismo grupo de estafadores.


El sistema de comercio de emisiones de dióxido de carbono está en constante crecimiento y se pronostica que su mercado podría llegar a ser el doble que el del mercado de petróleo, en la próxima década.[4]


Los conglomerados financieros que ya han tomado posiciones, son los estafadores globales de JP Morgan Chase, Bank of America, Merrill Lynch, Barclay`s, Citi Bank, Nomura, Societè Genèrale, Morgan Stanley, Goldman Sachs,  y por supuesto PricewaterhouseCoopers, quien junto con Enron y Arthur Andersen fueron pioneros en el negocio del comercio de emisiones y que trabajando al mismo tiempo como contadores y consultores para las firmas emisoras de CO2, obran como verificadores de los proyectos de reducción de emisiones. Estos conflictos de interés estaban ya en los orígenes de los escándalos de Enron y Arthur Andersen. 


Por supuesto que la legitimidad de éste comercio reside en la legitimidad del “Consenso sobre el Calentamiento Global”.


Consenso que ya hemos visto es inexistente. Los políticos pueden llegar a un consenso, pero ese concepto es impropio para la ciencia, donde una teoría es cierta o falsa, no puede ser sometida a votación.


Muchos de los científicos del clima que rechazan los procedimientos y conclusiones del IPCC, se organizaron en un Panel Internacional Nogubernamental de Cambio Climático, el NIPCC.


El último documento que emitieron, el “Global&#45;NIPCC Final Report 2009, de junio de 2009,  es un compendio de estudios e informes de científicos “escépticos” que consta de 855 páginas, las últimas 100 contienen las listas de los 31.478 científicos que firmaron el “Petition Project” presentado al gobierno de los EEUU por el Dr. Frederick Seitz, ex Director de la Academia de Ciencias de los EEUU, donde declara que “el Protocolo de Kyoto no tiene fundamento científico cierto”. Para los que estén interesados, tenemos éste documento en un archivo pdf, a disposición.


Pero además de los oscuros negocios del comercio de emisiones, el imperialismo tiene propósitos aún más oscuros: el establecimiento de un férreo control sobre los recursos del planeta, de manera de evitar el desarrollo industrial del Tercer Mundo y por ende lograr la reducción de su población, a través de un “genocidio silencioso”.


El propuesto control de las emisiones de dióxido de carbono, mediante la realización de auditorias “independientes” a los países signatarios del pacto, obraría en forma similar a los controles de la AIEA, la Agencia Internacional de Energía Atómica de la ONU. Es decir, mientras ésta última practica la política de “desarmar a los desarmados”, este nuevo ente de fiscalización propuesto por la ONU, practicaría la política de “subdesarrollar a los subdesarrollados”.


Los intentos de último momento de llegar a un acuerdo en la Cumbre fueron  bochornosos, los países imperialistas con EEUU a la cabeza, trataron de forzar a los países del Tercer Mundo a firmar como un consenso de la Cumbre, el proyecto presentado por Obama.


China se negó a jugar el papel que los EEUU pretendían que jugara, el del G&#45;2, es decir, un acuerdo espurio y antidemocrático entre los dos países erigidos en líderes virtuales de la humanidad. Hubo una búsqueda desesperada de Obama para encontrarse a solas con el presidente chino Hu Jintao, quien lo esquivó en reiteradas oportunidades. Sin el apoyo chino el ataque de Obama perdió consistencia.


Entonces los países del Tercer Mundo resistieron y no aceptaron el atropello. Fue un desenlace triunfal para el Tercer Mundo: derrotaron al imperio en la batalla de Copenhague. Celebremos que no se firmó nada vinculante.


Los países del Tercer Mundo estamos ganando algunas batallas en ésta “guerra por los recursos del planeta”, en donde el imperio utiliza todas las opciones para el logro de sus fines, desde la invasión directa como en Irak y Afganistán, hasta éste colosal fraude del “calentamiento global”, en donde pretendieron que firmáramos nuestro propio certificado de defunción: limitar las emisiones de dióxido de carbono que son las emisiones industriales por excelencia, donde las que más emiten son la siderurgia y la cementera, precisamente las industrias más demandadas en los países como los nuestros en desarrollo. 


En Copenhague se pudo verificar otra vez, que el imperialismo  está perdiendo poder en forma paulatina sobre el mundo en desarrollo. Su poderoso aparato bélico se empantana en Irak y Afganistán, no logra vencer la heroica resistencia de los pueblos agredidos y tampoco puede forzar a representantes del Tercer Mundo a firmar éstos tratados nefastos. Esto era impensable unos pocos años atrás. 


El imperialismo acusó el impacto: los medios en general calificaron al resultado de la Cumbre como un fracaso. Por supuesto que utilizando las formas de la usual hipocresía: “Seguimos sin un acuerdo para salvar el planeta” es el título de un artículo de Joseph Stiglitz, publicado en Clarín el 8 de enero de 2010. Pero su verdadera preocupación está en la frase donde expresa que “Las consecuencias del fracaso ya se pueden ver: el precio de los derechos de emisiones del Sistema de Intercambio de Emisiones de la UE ha caído.”


El temor del imperialismo es que los escándalos del C.R.U., que es el principal proveedor de información del IPCC, y lo filtrado del documento danés, comiencen a afectar la credibilidad en la solidez de los  negocios “verdes”. 


En ésta Cumbre volvió a evidenciarse que ésta supuesta preocupación del imperialismo por “salvar al planeta” no es más que una hipócrita fachada que oculta los verdaderos intereses y propósitos.


No hay menciones ni recomendaciones para otros temas ambientales más que para el “calentamiento global”, el cual se ha convertido en una verdadera industria. 


No se menciona, por ejemplo, el desastre ambiental producido por las intervenciones militares imperialistas sobre poblaciones del Tercer Mundo, con el objeto de apoderarse de sus recursos. La utilización de proyectiles perforantes de uranio empobrecido hace que el efecto nocivo continúe por mucho tiempo luego del conflicto, lo que agrava la situación de emergencia sanitaria  provocada al colapsar, debido a los destrozos provocados por los bombardeos “inteligentes”, los sistemas de suministro de aguas corrientes, de energía eléctrica y desechos cloacales.


No se menciona la utilización masiva que hacen del agua las industrias imperialistas en Africa y América Latina, como en el caso de la minería, privando y/o limitando a la población lugareña del vital elemento.


No se mencionan los efectos que pueden provocar las industrias mineras imperialistas que hacen lixiviado con cianuro e instalan diques de cola en zonas sísmicas, en América Latina.


No se mencionan los efectos que produce en la fauna marina, la pesca depredadora que hacen las flotas de los países imperialistas.


No se mencionan las experiencias e investigaciones para la utilización del clima con fines bélicos. Nada se dice del Proyecto 2025 de la Fuerza Aérea de los EEUU.[5]


A los países imperialistas sólo les interesan los negocios y por ello deben asegurarse el acceso a los recursos de todo el planeta, para lo cual necesitan dar otra vuelta de tuerca a la “gobernabilidad” del Tercer Mundo, se preparan para otro ataque en diciembre de éste año en México, donde se celebrará la próxima “Cumbre de Cambio Climático”.


Los países del Tercer Mundo seguiremos defendiendo nuestro derecho al desarrollo que es el que el imperialismo viola de muchas maneras: la del fraude del “Calentamiento Global” es una más.</description>
      <dc:subject>Izquierda Nacional, Bolivia</dc:subject>
      <dc:date>2010-01-28T04:59:00-03:00</dc:date>
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