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  • Artículo cargado el 06/03/2009 - 04:46

¿Dirección burguesa o revolucionaria del Frente Nacional?

No vamos a profundizar en este artículo en algo que estamos de acuerdo las diferentes vertientes de la izquierda nacional popular argentina: que en los países atrasados y dependientes como el nuestro, las contradicciones de clases entre burguesía y proletariado están sobredeterminadas por una contradicción de carácter nacional entre país opresor y país oprimido. Es por ello que se considera necesaria la conformación de un Frente Nacional Antiimperialista, que lleve adelante una revolución nacional que cumpla las tareas democrático-burguesas pendientes.

Hasta aquí, repito, no creo que haya divergencias. Pero estas aparecen en la estrategia que siguen algunos sectores de la izquierda nacional.

Ya en los inicios de la aparición de ésta corriente ideológica surgen estas divergencias, en ese entonces respecto al peronismo que representaba ese Frente Nacional. Entonces algunos sectores (Puiggros, Hernández Arregui) sostenían la necesidad de incorporarse la Peronismo para dar la lucha desde allí por la profundización de la revolución nacional, subordinándose a la conducción burguesa del Movimiento. Por el contrario, otro sector, del cuál Ramos y Spilimbergo serán sus mayores referentes, sostendrán la necesidad de constituir un partido socialista que manteniendo la independencia orgánica apoyara la revolución nacional, presionando por la profundización hacia una revolución social.

Concientes de que las burguesías de los países coloniales y semicoloniales no estaban dispuestas a desempeñar ningún papel revolucionario, esta Izquierda Nacional se conformará orgánicamente como un partido socialista revolucionario (primero en el PSIN –Partido Socialista de la Izquierda Nacional- y luego en el FIP –Frente de Izquierda Popular-) enarbolando las banderas nacional democráticas junto a las grandes masas obreras y populares, a los efectos de la profundización del proceso que el peronismo, por sus contradicciones inherentes a su conformación como frente policlasista, no era capaz de realizar.

En efecto, las experiencias de los movimientos populares enseñan que las tareas nacionales y democráticas no alcanzan su plenitud a menos que los trabajadores y los sectores más avanzados de a sociedad radicalicen el programa en sentido anticapitalista. Y que para ello es necesario conformar una organización independiente de los sectores burgueses que conforman el frente, que busque hegemonizar el mismo y llevarlo hasta sus últimas consecuencias.
Esto mismo se propuso Lenin en Rusia durante la revolución de febrero, contrariando a los mencheviques quienes insistían en que el carácter burgues de la revolución le otorgaba a la burguesía el derecho a dirigir el gobierno provisional.

Así, Lenin, desde el partido bolchevique, enarbolando las banderas nacional-democráticas junto a las masas empobrecidas de obreros y campesinos, les disputó el poder a la burguesía.

En la Actualidad, nuestros compañeros de Libres del Sur (del mismo modo que otras vertientes y desprendimientos de la Izquierda Nacional) siguen esperando que ciertos sectores burgueses acaudillen la revolución nacional, a la cual ellos apoyarán. Esto se evidencia en la afirmación que hace Tumini en una nota reciente en polémica con Galasso: “ningún proyecto nacional se puede sostener frente a enemigos poderosos sin construir fuerza política que lo defienda. Kirchner se negó sistemáticamente a hacerlo”. Es decir, los compañeros de Libres del Sur ponían todas sus expectativas en que la burguesía argentina se dispusiera a iniciar el camino de la revolución nacional y subordinarse a su conducción. Actitud aún más evidenciada cuando dice: “tampoco es posible defender los proyectos nacionales sin organización y participación popular… Nada de eso promovió –seriamente- Kirchner. Más bien trabó y desalentó desde el gobierno el protagosnismo del pueblo”. Es decir que Libres del Sur subordinaba sus bases populares a la decisión del gobierno, entregaba sin más su arduo trabajo de base a la conducción burguesa.

Saludamos que los compañeros de Libres del Sur hayan podido escapar a la trampa discursiva del kirchnerismo y que nuevamente los tengamos de este lado de la trinchera, remarcándoles la necesidad imperiosa de construir una organización revolucionaria que convoque a la verdadera reconstrucción del Frente Nacional Antiimperialista y lo conduzca hasta la revolución social.

Aquí no ponemos en discusión si el kirchnerismo representa o representó en algún momento, el Frente Nacional Antiimperialista. Nuestra posición es que no. Para los compañeros de Libres del Sur, la convocatoria del kirchnerismo a convergir bajo su ala fue interpretada como la intención de reconstruir el Frente Nacional. Nuestra crítica en este artículo se basa no en ésta lectura del Libres del Sur sobre el kirchnerismo, sino sobre su actuación respecto de lo que consideraban un proceso hacia la Liberación Nacional.