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  • Artículo cargado el 01/12/2011 - 02:45

Un Perro Verde: Verbitsky impugna la participación obrera en las ganancias de la cúpula empresarial

Juan Manuel LucasSocialismo Latinoamericano

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No es la primera vez que la intelligentzia nac & pop intenta, contra todas las evidencias, construir un discurso que logre por fin disciplinar a la clase obrera y todo gesto de autonomía con respecto al poder de estado. Las crónicas dominicales de Verbitsky constituyen algo así como la quinta esencia de estos complejos ejercicios en que las veleidades académicas y los prejuicios políticos se combinan sobre el trasfondo ideológico del progresismo pequeño burgués.

En su nota titulada, precisamente, “Disciplinamiento”  la manipulación ideológica y teórica con que el Perro construye el sentido de la épica k roza los límites del absurdo si se considera que se trata de un periodista que los lectores bien alimentados del diario fundado por Jorge Lanata no dudarían en definir como “de izquierdas”.

Lo curioso es que en este caso, el autor de la nota no duda en recurrir a un conjunto de fuentes que son inasimilables a las operaciones interpretativas con que intenta dar cuenta de las tensiones entre el sindicalismo moyanista y el gobierno nacional, las rentabilidades empresariales y las disputas por las superganancias en el contexto del “modelo de crecimiento con inclusión”.

Cada línea publicada por Verbitsky constituye una razón para legitimar las aspiraciones que el autor se esfuerza, precisamente, por contener.

Desde el primer párrafo, el artículo constituye una joya para desmentir al colaborador del genial Rodolfo Walsh. Sí hasta hace algunas semanas el Perro dedicaba mares de tinta a contener las proyecciones políticas del moyanismo invocando un curioso “sindicalismo no político”; la introducción de “Disciplinamiento” se dedica a destratar al jefe de la burguesía industrial argentina para remarcar el carácter popular del oficialismo. Lo curioso, es que para Verbitsky, la euforia kirchnerista de De Mendiguren no obedece al explícito veto de Cristina sobre el proyecto Recalde sino al “amable trato personal” con que atiende a José Ignacio.

En una curiosa recuperación de aquella tercera posición que denostó en sus años mozos, para Verbitsky ni De Mendiguren ni Moyano parecen estar a la altura de las circunstancias. Impugnando las desrazones de la burguesía industrial, exultante tras la negativa de la presidenta a apoyar la participación laburante en la rentabilidad empresaria, y de la clase obrera, resentida en sus lúcidas intenciones de disputa de las ganancias extraordinarias, el Perro desautoriza el proyecto Recalde cuestionando, precisamente, aquello que el proyecto no se propone. Para ello, Verbitsky sugiere que el proyecto no sería auténticamente “popular” en tanto no reduce la “heterogeneidad” de las remuneraciones de los trabajadores. Curioso izquierdismo el del autor de “El Vuelo” que impugna la posibilidad de dotar a la clase obrera de una nueva herramienta, reconocida constitucionalmente hasta por la revolución fusiladora, para renegociar la tasa de explotación.

El carácter homogeneizador que Verbitsky le reclama al proyecto Recalde no debe buscarse en el seno de la clase obrera, sino en el entramado social en su conjunto: la progresividad del proyecto radica en que reduce la heterogeneidad entre propietarios y no propietarios impugnando el monopolio intelectual de los primeros sobre el proceso de acumulación, permitiendo que la información de los libros contables juegue un papel decisivo no sólo hacia el cierre de los balances en una hipotética participación, sino también en las aperturas y sus paritarias e, inclusive, garantizando un nivel de control popular sobre los procesos de fuga de capitales con que el propio Verbitsky se indigna algunos párrafos más abajo.

La hipocresía izquierdista y la obsecuencia oficialista del autor se acentúan: “Hasta el autor del proyecto –dice el popular Perro- cree que si los trabajadores esperaron 54 años desde que una reforma constitucional incluyó la participación obrera en las ganancias, pueden esperar otro año para poner a prueba la voluntad patronal de acordar en paritarias como planteo Cristina”. ¿Qué más debería esperar la CGT? ¿No son las editoriales semanales del propio Página12 las que festejan el cambio en la correlación de fuerzas que supone el 54% de apoyo popular? ¿No constituye el arrollador triunfo oficialista una posibilidad única para “profundizar el modelo” en un sentido popular? Si no es ahora ¿cuándo Perro? Los macaneos de Página por conocidos, no dejan de ser eficaces. No interesa aquí que una ley implique hacer del proyecto una política de estado que superaría cualquier coyuntura gubernamental, lo más relevante del párrafo de Verbitsky es precisamente lo que no dice. El proyecto Recalde es un proyecto de participación por empresa, es decir, por unidad de producción, a diferencia de las paritarias, ámbitos de negociación por rama de producción. Es imposible darle cauce al proyecto Recalde de acuerdo a las sugerencias de Cristina y los pobres avales de Verbitsky. Es una ley que apunta a los sectores más concentrados del capital definidos por empresa. Negociar ganancias en paritarias no sólo es imposible sería, además, sumamente riesgoso para los sectores pymes que el oficialismo se esmera en confundir con la mítica “burguesía nacional”. La ley, en tal sentido, democratizaría las instancias mismas de la producción y reproducción social trascendiendo los espacios que el estado, capitalista muy al pesar de los titiriteros del progresismo vernáculo, ofrece como espacio para las negociaciones salariales.

Verbitsky lo sabe, pero no puede reconocerlo en tanto escribe implícitamente contra la CGT desde un conjunto de datos que, paradójicamente, avalan a esta última. Dice el Perro: “…en las empresas de la cúpula se han obtenido rendimientos excepcionales gracias a sus costos laborales muy inferiores al incremento de la productividad, lo cual arroja un costo laboral unitario menor al del 2001”.

En consonancia con los datos que ofrece, la interpretación verbitskiana avergonzaría a cualquier estudiante de historia. Tanto que el cuadro de datos en que se apoya la lectura de la nota realizado por el Cifra, centro de estudios de la CTA dirigido por Eduardo Basualdo, difícilmente pueda ser utilizado para legitimar por izquierda el proceso de acumulación económica y su forma de regulación política desde el 2003 a la fecha. Lo que los datos aportados por Verbitsky demuestran es que, al menos en el caso de las 200 empresas de mayor facturación de la Argentina, la redistribución del ingreso ha sido inversa a la publicitada por el oficialismo.

Alcanza ver para ello los datos sobre la evolución post 2001 del costo laboral unitario. Un índice que relaciona la productividad de las empresas con sus costos de reproducción de la fuerza de trabajo. En definitiva, un indicador indirecto de lo que el marxismo define como explotación y un excelente eje para comprender aquella máxima que definía al capital como una relación social.

Los datos aportados por Verbitsky evidencian que a caballito de los aumentos de la productividad post crisis, y a pesar de una recuperación del costo salarial que recién en 2009 alcanzó los valores del 2001, el costo laboral unitario se ha mantenido curiosamente muy por debajo de los valores de base. Durante la última década la productividad de la cúpula ha aumentado muchísimo más que los salarios y por lo tanto los costos laborales unitarios se han mantenido comparativamente bajos.

El propio Verbitsky reconoce que son esas híper “utilidades” las que han sostenido estructuralmente el continuo proceso de fuga de capitales de los últimos años: “…los incrementos de productividad alimentaron las utilidades patronales que a su vez explican la fuga de capitales”, es decir, aún con palabras que el Perro parece haber olvidado, los datos evidencian que en términos de valor la tasa de explotación de la fuerza de trabajo ha aumentado en relación al 2001. El aumento del salario real ha ido acompañado de un aumento comparativamente mayor de la rentabilidad. En resumidas cuentas, el capital como el emergente de las relaciones sociales asimétricas con que el modelo socializa la producción y privatiza la “rentabilidad”. Los trabajadores ganan más pero los empresarios ganan muchísimo más. El propio Verbitsky ofrece los datos para comprender el núcleo de intereses que el proyecto Recalde pretendía afectar: “la tasa de rentabilidad promedió el 3,5% durante el periodo 1991-2001 y saltó al 8,5% entre el 2003- 2010”.

Son estos datos los que explican las alegrías empresarias y las broncas cegetistas, no las extrañas elucubraciones de un análisis que llega a equipar los reproches con que la presidenta intenta “concientizar” a la cúpula empresarial con las prácticas extorsivas y cuasimafiosas de fuga y especulación con que el capital trasnacionalizado le marca la cancha a la presidenta: “En las relaciones con el estado los reclamos y exigencias siempre provenían de las grandes empresas. Ahora también se recorre el camino inverso” dice el Perro. Ese camino no se consolidará a base de un voluntarismo retórico que ha demostrado su absoluta incapacidad para comprometer a la “cúpula” con los intereses de la nación, sino con una política que reconozca la necesidad y posibilidad de sostener un programa antiimperialista aprovechando el inédito respaldo popular con que cuenta el gobierno k.

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Comentarios:

MIriam dijo:

Bueno tengo que decir que no leí del todo el artículo porque me pareció muy malo. A veces el lenguaje es practicamente inentendible:

“Lo curioso es que en este caso, el autor de la nota no duda en recurrir a un conjunto de fuentes que son inasimilables a las operaciones interpretativas con que intenta dar cuenta de las tensiones entre el sindicalismo moyanista y el gobierno nacional, las rentabilidades empresariales y las disputas por las superganancias en el contexto del “modelo de crecimiento con inclusión””

¿Lo qué?

Por otro lado no rebatis mada Claramente Por ej cuando Verbitsky dice una de las razones de la presidenta para estar en contra de la ley e reparto de ganancias es que los proyectos de ley existentes, benefician a uno pocos, es decir expuso sus fundamentos. Si no te parece cierto tendrías que haber citado la ley para demostrar que no es así,en vez de insistir con la misma cantinela.
De paso te pregunto ¿Que opinión te merece el que los legisladores sindicales no hayan estado cuando se votó la ley del peon rural?

Además hay mucha boludez en lo que decis, por ejemplo cuando postulas que no estar con Moyano ni con Mendiguren es defender “la tercera posición” (refiriéndose a la postura de Perón en cuanto a política exterior) Seria “una” tercera posición, no “la tercera posición. Siempre que uno no sea maniqueo van a haber “terceras posiciones”
SLDS

Enviado el 13/02/2012 a las 14:25

juan manuel lucas dijo:

Hola Miriam, la idea básica es la siguiente: los datos que el perro utiliza lo que demuestran es que el proyecto Recalde tenía un inocultable carácter popular y antiimperialista… los índices de rentabilidad de la cúpula trasnacionalizada son hoy más altos que en los noventa. El proyecto Recalde era de participación por empresa… obviamente que beneficia “a unos pocos”, en definitiva, la inmensa mayoría de lso que laburan en las empresas de la cúpula. La propuesta del perro y de Cristina es que eso se arregle en paritarias, eso es absurdo, el proyecto le pega a las empresas más concentradas no a las pymes por eso proponía participación por empresa. La tercera posición de Perón no era exclusiva de la política externa… ni yanquis ni marxistas era una traducción, todo lo curiosa que se quiera, de ni burgueses ni obreros, defensores de la comunidad organizada. De todas formas tu crítica es bastante lúcida considerando que el artículo te pareció muy mal y no lo leíste… te invito a seguir interviniendo en un debate crítico para la coyuntura nacional…
Por último, no me sorprende para nada que el moyanismo se abroquele burocráticamente defendiendo al Momo… el doble perfil de las burocracias que le dicen… ahora te pregunto… ¿estas a favor o en contra del proyecto Recalde? 
saludos cordiales.

Enviado el 17/02/2012 a las 01:24

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