- Editorial
- Artículo cargado el 09/10/2009 - 00:19
Un corte radical
Se trata de desplazar el centro de gravedad de la lucha política fuera de las prácticas institucionales tradicionales; de establecer una firme unidad entre esa lucha y los movimientos de resistencia social; de volcar toda la energía militante hacia la construcción de una voluntad colectiva nacional-popular; de levantar el programa y las ideas que encarnen en las capas mas profundas y explotadas del pueblo trabajador en abierto desafío al discurso del “sentido común” dominante; de construir de abajo hacia arriba un gran frente nacional-antiimperialista para poner fin a más de tres décadas de contrarrevolución.
Tras más de seis años de kirchnerismo y casi ocho de “modelo productivo”, los resultados de la gestión gubernamental denuncian claramente la naturaleza de los intereses que han prevalecido en este tiempo en las esferas del poder. Una reciente investigación del Instituto de Estudios y Formación de la CTA, acerca del proceso de concentración y extranjerización del capital, y su impacto sobre la distribución del ingreso y, particularmente, sobre el nivel de vida de los trabajadores y las grandes masas populares, saca a la luz el curso profundo de la vida nacional en esos años*. Algunas de sus comprobaciones resultan claves. Así, mientras en 1997 la facturación de las doscientas mayores empresas era equivalente a casi 32% del PBI, en 2007 esa proporción había llegado al 56%. En esos años la tasa de desocupación se redujo muy por debajo de lo que fue el crecimiento del PBI pero, sobre todo, el trabajo en negro pasó del 37% de los trabajadores ocupados al 41,5%, mientras que la pérdida de poder adquisitivo del salario de los primeros fue de casi 23%. De forma tal, la tasa de pobreza creció 3% y la indigencia 36%, con la consiguiente ampliación de la brecha entre los estratos más pobres y los más ricos de la escala social. ¿Podía extrañar la caída de votos que en el segundo cordón del Gran Buenos Aires selló la suerte del oficialismo en la provincia en pasado 28 de junio? El estudio destaca, además, que en ese período mientras los grupos patronales locales perdieron posiciones, las corporaciones extranjeras ocuparon con amplitud más de la mitad de la cúpula capitalista.
Fuerte impulso hacia la concentración y extranjerización del capital, redistribución regresiva del ingreso, situación de sobreexplotación para una parte sustancial de las masas trabajadoras al margen de toda legislación laboral y previsional, marcan una tendencia irreversible que es inherente a un patrón de acumulación que tiene por eje los negocios del capital monopólico, local y extranjero, invertido en petróleo, la gran minería, las principales ramas productoras de insumos industriales y la agroindustria. Siguiendo esta línea programática, que reviste un carácter estructural, el kirchnerismo ha resuelto terminar su mandato y dar batalla en 2011 para garantizar cierta continuidad, al menos, de sus intereses en la política y en los negocios. Para lograrlo deberá hacer frente a un amplio campo opositor, altamente inestable, conformado por viejas y nuevas maquinarias electorales, en el que confluyen desde la derecha integrada por macristas y ex menemistas agrupados en el PRO, el centro liberal reunido en torno a radicales y cívicos, expresiones de un democratismo pequeño burgués cada vez más conservador, hasta la “izquierda” socialdemócrata de prolijos socialistas.
De mantenerse inmutable este cuadro político, la suerte del país, de los trabajadores de las grandes masas populares estará sellada por un tiempo indefinido. Sin embargo, la reproducción del drama nacional no es inexorable. En diciembre de 2001 las luchas callejeras, dejaron al desnudo la profunda crisis de representatividad de un régimen institucional estructurado para burlar la soberanía popular. El proceso restaurador iniciado en 2002 no resolvió ninguno de los problemas pendientes. Tampoco las expresiones de resistencia han cesado. Reaparecieron y se mantienen firme en los movimientos en defensa de los recursos naturales y el medio ambiente, amenazados por la minería depredadora; en las batallas obreras contra los despidos y los cierres de plantas; en las luchas de base por imponer a la burocracia la democracia sindical; en las protestas contra los tarifazos aplicados por las compañías de gas y electricidad con la complicidad del gobierno… Incluso esa resistencia se expresó el 28 de junio a través del voto en la Capital Federal al programa nacionalista-democrático de Proyecto Sur.
Así, el problema está planteado. Se trata de desplazar el centro de gravedad de la lucha política fuera de las prácticas institucionales tradicionales; de establecer una firme unidad entre esa lucha y los movimientos de resistencia social; de volcar toda la energía militante hacia la construcción de una voluntad colectiva nacional-popular; de levantar el programa y las ideas que encarnen en las capas mas profundas y explotadas del pueblo trabajador en abierto desafío al discurso del “sentido común” dominante; de construir de abajo hacia arriba un gran frente nacional-antiimperialista para poner fin a más de tres décadas de contrarrevolución.
Se trata, al mismo tiempo, de organizar una fuerza revolucionaria de izquierda nacional, que desde un programa socialista impulse la radicalización de las tareas nacional-democráticas, y retome el curso que abrieron, primero las masas yrigoyenistas, y luego los trabajadores peronistas. Esa izquierda nacional nació en las jornadas de octubre de 1945; sostuvo a los dos gobiernos populares de Perón en los años 40’ y 50’; a partir de septiembre del 55’, a través del periódico Lucha Obrera formó parte del campo de resistencia a la dictadura oligárquica; integró desde una posición independiente el Frente Nacional en los años 70’. Esa izquierda nacional está hoy en pie y dispuesta a dar batalla.
- Las transformaciones en la cúpula empresarial durante la última década: nuevos liderazgos, similar patrón productivo y mayor extranjerización. Mayo 2009}↑
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Comentarios:
Jorge Alberto Robles dijo:
Es todo un hallazgo que el voto pequeño burgues que Abelardo Ramos calificaria como la base del PI, Frepaso y quizas del MAS sea llamado voto del programa Nacionalista Democratico. Como todos sabemos la Capital Federal es el bastion del nacionalismo demoratico, algo empañado por el apoyo a Macri y a Carrio. Que Solanas sea la guia de la izquierda nacional, en todo caso es otra prueba de los estragos en el espiritu revolucionaria y en el campo de las ideas que la contrarrevolucion del 76 y las consecuentes adecuaciones democraticas han hecho. Disculpenme que firme como Jorge Alberto Robles (JAR) ya que esto en el pasado haya despertado suspicacias y comparaciones con no se quien de Mar del Plata, pero es asi como han decidido mis finados padres que me llamase.
Enviado el 21/10/2009 a las 15:24
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