22 Mar 2011Politica Nacional
Un comentario crítico sobre el artículo de Marcelo Moreno
El sábado 19 de marzo pasado, Marcelo Moreno publicó un artículo en el diario Clarín titulado “Original ‘Homenaje al pensamiento y al compromiso nacional’”.[] Comienza señalando que es “es original porque puede servir acaso para entender algo que, a priori, resulta medio confuso: la matriz intelectual de la cual se nutren los que nos gobiernan”, enfatizando posteriormente que “lo más curioso es el recorte que la visión K hace de la producción intelectual”. Más adelante, también afirma que en la selección de pensadores hay ausencias. Consideramos que no es original ni tampoco confuso y que las ausencias que señala Moreno no son tales para dicha visión. Si uno analiza el discurso oficialista y el de los expositores de dicho homenaje (“Pacho” O`Donnell, Galasso y Coscia) tienen cierta coherencia y lógica, aunque se comparta o no, esa visión.
No discutiremos si tal o cual personaje elegido tienen altura de pensador como señala Moreno, ya que nos llevaría a extendernos demasiado y nos alejaría del eje del artículo. Los tres expositores mencionados retoman y se dicen “sucesores” con diversos matices de todos los personajes homenajeados. Si uno analiza los discursos oficiales a partir de la reivindicación de ciertos hechos del pasado, la historia que se reivindica (como se vio con más fuerza desde los festejos del bicentenario, la reivindicación de la Vuelta de Obligado y la aparición de agrupaciones juveniles que tuvieron mayor protagonismo tras la muerte de Néstor Kirchner hay cierta coherencia y continuidad.
Al mismo tiempo, entre los “homenajeados” había diferencias que no siempre se pueden poner en la misma línea de pensamiento como señala el autor del artículo. Daremos dos ejemplos: 1) más allá de que Hernández Arregui y Cooke intentaban establecer conexiones entre el marxismo y el peronismo, hay que tener en cuenta los diversos contextos históricos que ambos escribieron y actuaron (la práctica política para ambos no estaban disociados de lo teórico) y sus diferentes opciones políticas. 2) el revisionismo histórico no era una corriente única, sino que había varios “revisionismos”. José María Rosa o Fermín Chávez reivindicaban personajes distintos y procesos históricos que Jorge Abelardo Ramos porque paralelamente unos (los primeros) se consideraban peronistas, mientras que el segundo intentaba tener organizaciones políticas propias independientes aunque consideraban positivamente (con ciertas críticas) la experiencia de los gobiernos justicialistas. El debate sobre el carácter del peronismo sobre las diversas lecturas que se hacían de ese movimiento político y su líder tenían que ver con el carácter heterogéneo y las diversas tácticas que desarrollaban. Cierta “claridad” que podemos tener desde el presente sobre los rumbos que tomaría Perón quizás no fuera tan fácil de determinar por entonces.
Los diversos revisionismos no pretendían “competir” con historiadores académicos como Halperín Donghi o José Luis Romero porque el lugar de donde escribían era distinto: lo hacían desde la militancia política. Solamente tras la tras la llegada de Cámpora al gobierno en 1973 tuvieron cabida en los ámbitos académico-institucionales. Habría que remarcar que el auge de la “historia social” de la que de algún modo expresaban Halperín Donghi y Ro-mero comenzó a tener vigencia a partir del rectorado de la UBA del segundo a partir de la “Revolución Libertadora” que derrocara a Perón en 1955. En cambio, las diversas corrientes “revisionistas” homenajeadas estaban y reivindicadas por intelectuales K tuvieron su desarrollo más masivo por “fuera” de los ámbitos académicos ya que todo lo ligado al peronismo estaba prohibido y perseguido por entonces. No entraremos a discutir los motivos porque son “reconocidos” ciertos historiadores y otros no. Solamente queremos remarcar que no siempre coinciden los reconocimientos académicos que generalmente escriben para un público más restringido con los historiadores más reconocidos a nivel popular. En la década del ’60 y los ’70, libros de historiadores no profesionales (es decir, sin formación académica) algunos de ellos no vinculados a los revisionismos como Félix Luna, u Osvaldo Bayer y otros si ligados (como los mencionados anteriormente) vendían más ejemplares que los ligados a los ámbitos universitarios. Quizás, hoy salvando las distancias y los cambios históricos ocurridos, historiadores más de difusión y no “profesionales” como Galasso o Pacho O’ Donnell, o con formación académica pero no reconocido en esos ámbitos como Felipe Pigna tengan otro tipo de reconocimiento. Habría que indagar o preguntarse porque motivos esto ocurre.
Con respecto a las supuestos “ausencias”, queremos remarcar que Ernesto Palacio o Adolfo Martínez Zuviría –alias Hugo Wast– nunca fueron reivindicados en las décadas del ’60 y ’70 por la militancia radicalizada del ’60 y ’70 ya que eran considerados como parte de otro tipo de revisionismo más ligado al catolicismo, o como solían llamarlos los otros “revisionistas” como aristocrático u oligárquico. Si bien dichos autores pudieron tener lazos con el peronismo habría que señalar que no tenían puntos en común con las diversas visiones que se desarrollaron en los 60 y 70 y que el “kirchnerismo” intenta ser el heredero, aunque para algunos sea solo discursivamente. Toda visión tiene algún “recorte” más allá de la apreciación o caracterización que tengamos y que autores valoramos y al mismo tiempo intenta legitimarse como la “verdadera” sea desde los ámbitos estatales, académicos o medios de comunicación. Desde esa “verdad” se trata de denigrar, subestimar o deslegitimar las otras visiones. Podemos dar algunos ejemplos. La discusión entre quienes realizan historia “académica” y critican a aquellos que hacen historia “militante”. No casualmente, el surgimiento de las diversas corrientes revisionistas surgió como crítica a la que llamaban “historia oficial” que se enseñaban según dichos autores en los diversos ámbitos institucionales-estatales.
Volviendo al eje de la nota, sería: la de los que realizan el homenaje es claramente oficialista e intenta hacer el recorte para justificar y legitimar la acción presente, la de Marcelo Moreno indudablemente es crítica con el kirchnerismo. A veces, el debate actual sobre el kirchnerismo se convierte como en la época del peronismo (entre la década del 40 y el 70 del siglo pasado) una cuestión de blanco o negro. No fue nuestra intención posicionarnos al respecto, simplemente quisimos destacar que en el debate sobre la historia se discute los rumbos del presente y del futuro.
- http://www.clarin.com/sociedad/Original-Homenaje-pensamiento-compromiso-Nacional_0_447555368.html↑



