16 Ene 2012Crítica de libros: desenredando la madeja 

Sorprendentes coincidencias
entre el Partido Obrero y el “Tata” Yofre

gcangiano Socialismo Latinoamericano

Es notable hasta qué punto pueden coincidir la izquierda y la derecha cipayas cuando se trata de enfrentar a las fuerzas nacionales y populares de los países semicoloniales. Comparemos, si no, el artículo que transcribo abajo, aparecido en la prensa del Partido Obrero, con el diálogo entre el supuesto ex montonero Luis Labraña y el supuesto periodista Juan “Tata” Yofre, transcripto en el libro “Volver a matar”, de éste último.

Para el Partido Obrero Perón fue un contrarrevolucionario

Alejandro Guerrero, del PO, dice que el regreso al país de Perón en 1973 no fue resultado de las luchas populares que se sucedieron desde 1955 en adelante, como todo el mundo sabe, sino que “Perón regresó traído por los mismos que lo habían derrocado en 1955”. Es decir, a Perón no lo habrían traído el movimiento obrero y los sectores populares, sino que lo trajo la oligarquía para que desarrollara una “tarea contrarrevolucionaria”.

¿Está claro? Según PO las victorias electorales de 1973 significaron… ¡un triunfo del imperialismo y la oligarquía! En consecuencia, las organizaciones supuestamente “revolucionarias” como PO tenían el deber de enfrentar al gobierno peronista y tratar de derribarlo. Eso es lo que justamente hicieron en 1976: llevaron adelante una tarea de agitación tendiente a debilitar al gobierno peronista hasta su derrumbamiento final. Que la caída del gobierno peronista haya sido usufructuada por la rosca oligárquico-imperialista para liquidar al movimiento popular e imponer un programa retrógrado cuyos efectos aún se sienten, es un mero detalle. (Santucho y el ERP, en pleno delirio, creían que el golpe del 24 de marzo era la “antesala de la revolución socialista”). Lo importante es que “desde la Izquierda” PO enseña a sus militantes que Perón fue un contrarrevolucionario decidido a llevar adelante una contrarrevolución.

Las tesis centrales de la cloaca procesista

Lo mismo dice la derecha procesista del “Tata” Yofre y compañía. Veamos el diálogo que Yofre mantiene con el supuesto ex montonero Luis Labraña, un “arrepentido” que recoge aplausos en la cloaca procesista que rodea a Cecilia Pando.

Labraña le cuenta a Yofré lo que le dijo un interrogador policial poco antes de la asunción de Cámpora: “Usted se va a salvar, todos ustedes se van a salvar porque se van a subir a un barco en este momento, pero, acuèrdese bien, que el barco al que ustedes se suben se va a hundir porque lo vamos a hundir nosotros”. Entonces Yofre le responde a Labraña: “El barco era el gobierno democrático que surgiría después del 11 de marzo”. Labraña asiente y agrega: ““me estaba advirtiendo que no iba a durar mucho, porque todo el aparato estaba intacto, que no se iba a admitir el nuevo proceso que se abría”. Pero Yofre objeta: “¿Me permitìs que te corrija un poco? El que no lo iba a permitir era Juan Domingo Perón. Porque cuando vos escuchás hoy a algunos historiadores que hablan del aparato represivo que estaba montado… no, no, es Perón”.

La tesis de Yofre (y de otros autores más o menos ligados a la CIA o a la última dictadura, como Acuña, Márquez, el jovencísimo Laje o, incluso, Ceferino Reato) es que fue el mismísimo Perón el que inició la represión que luego continuarían los golpistas del 24 de marzo.

La tesis completa contiene los siguientes ítems:

1) En sus orígenes, los Montoneros eran rescatables: eran peronistas, católicos y salidos del pueblo llano, pero luego fueron copados por “las FAR, que eran tipos duros, muy alejados del pueblo, eran los rubios, hijos de familias de clase media y clase media alta” que servían “a las necesidades estratégicas dle Bloque del Este y de Cuba”, dice Labraña.

2) Bajo el gobierno militar de Lanusse, a través de la Cámara Federal en lo Penal creada en 1971, se enfrentó “el fenómeno subversivo”. Dice Yofre: “tuvimos la gran oportunidad de combatir el fenómeno subversivo con la ley en la mano”, pero “los terroristas fueron liberados (por el gobierno de Cámpora) y volvieron a cometer actos criminales”.

3) Entonces llegó Perón, dice Yofre, que “volvió a reformar el Código Penal, y luego María Estela Martínez de Perón intentó recrear un mecanismo similar al de la Cámara Federal Penal (…) pero ya era tarde. Se había perdido la confianza en la Justicia y en el Parlamento”.

4) La consecuencia de lo anterior —dice Yofre— fue que “frente a los hechos terroristas comenzó a imperar la respuesta de la ‘ley de la calle’ y llegaron las patotas, hasta que se ordenó a las Fuerzas Armadas ‘aniquilar’ a la subversión”.

Derecha e izquierda cipayas identifican a Perón con Videla (al nacionalismo burgués con el liberalismo oligárquico)

De los ítems precedentes surgen claramente dos cuestiones:

a) la implícita exculpación del terrorismo estatal de la dictadura de 1976, puesto que los militares habrían hecho lo que se les ordenó, y luego del fracaso de los “civiles”;

b) la co-responsabilidad de Perón en la política represiva.

Es notable que respecto de la co-responsabilidad de Perón en la represión, la derecha filoprocesista coincida con la ultraizquierda del estilo de PO. Unos y otros visualizan una línea de continuidad entre Perón y Videla. Sin embargo, esa línea de continuidad no existió jamás. Es cierto que Perón se decidió a reprimir con severidad a las organizaciones que practicaban la “lucha armada” contra su gobierno. Sin embargo, esa represión tenía como propósito defender un programa (inviable) de capitalismo nacional más o menos autónomo contra quienes lo objetaban “por izquierda” y “por derecha”.

Podríamos decirlo de la siguiente manera: el nacionalismo burgués encarnado por Perón se encontraba en 1973 sin posibilidades de controlar los aparatos represivos estatales (las FF.AA. infiltradas por la CIA le eran hostiles), y sufría simultáneamente el desafío que le presentaban las organizaciones militares irregulares, que durante un tiempo (sólo durante un tiempo) encarnaron una perspectiva de desenvolvimiento hacia el socialismo del proceso popular abierto. Para enfrentar a estas últimas, Perón debió entonces dejar la vía libre al terrorismo paraestatal (Triple A), ya que no controlaba los aparatos represivos estatales. Pero el enfrentamiento entre el terrorismo y el contraterrorismo favoreció el repliegue de las masas populares, y ese repliegue fue letal tanto para el nacionalismo burgués (Perón) como para sus críticos “de izquierda”. Quienes lo aprovecharon fueron las viejas clases dominantes, que tenían a su servicio a las Fuerzas Armadas infiltradas hasta el tuétano por la CIA y el Pentágono.

Vemos, entonces, que la política represiva desatada contra las organizaciones guerrilleras o terroristas (y contra el movimiento popular) debe ser distinguida según al servicio de qué intereses y qué política se lleve a cabo. No hacer esta distinción es un despropósito que conduce a trazar una línea de continuidad entre Perón y Videla, calificando a ambos como “contrarrevolucionarios”, tal como hacen la ultraizquierda y la ultraderecha. Conduce, en definitiva, a pasar por alto las diferencias existentes entre dos entidades complejas pero opuestas entre sí como son el Frente Nacional Antiimperialista, por un lado, y el Bloque Oligárquico Imperialista, por el otro.

El kirchnerismo ha lanzado un Instituto de Revisionismo Histórico. Este Instituto, en vez de limitarse a repetir de manera degradada las tesis expuestas por el “viejo” revisionismo respecto de temas mil veces abordados, debería estudiar estos problemas no tratados, ofreciendo una perspectiva diferenciada de lasque ofrecen la izquiersa y la derecha cipayas.

Etiquetas:
  • 16 Ene 2012Crítica de libros: desenredando la madeja 

¡Suscribite a nuestra lista de correo!

Comentarios

El  16/01/2012 a las 22:54 Carlonga dijo:

No estoy de acuerdo con el siguiente párrafo, el cual es coincidente con la tesis tanto de los procesistas como Yofre & Pando, como de los delirantes e idiotas útiles del PO, que son los sucesores castrados de los Santucho:

“el nacionalismo burgués encarnado por Perón se encontraba en 1973 sin posibilidades de controlar los aparatos represivos estatales (las FF.AA. infiltradas por la CIA le eran hostiles), y sufría simultáneamente el desafío que le presentaban las organizaciones militares irregulares [...]. Para enfrentar a estas últimas, Perón debió entonces dejar la vía libre al terrorismo paraestatal (Triple A), ya que no controlaba los aparatos represivos estatales.”

Esto no es correcto por lo siguiente:
1) Dudo que realmente haya existido una Triple A organizada desde cero con elementos civiles conducidos por un incapaz como el brujo López Rega, mucho menos avalado por Perón.  Ninguna de ambas cosas está probada y de hecho fue Perón en vida quien el 01/05/74 advirtió a López Rega acerca de no tocar a quienes se retiraban de Plaza de Mayo para evitar un derramamiento de sangre brutal.
2) Torturar a una persona,  requiere un “know-how” tanto físico como psicológico para que ésta diga lo que sabe, sin contar además con el “entrenamiento” de quienes deben hacerse cargo de las tareas “operativas”, que son someter a los mas variados tormentos que solo una mentalidad mórbida puede practicar con frialdad o con regocijo, dependiendo del nivel de locura de ésta.  Concretamente, para torturar hay que saber cómo, y además, saber elegir bien a quien.
3) El único aparato con esa estructura logística y know-how para llevarse a la gente y matar, nos guste o no eran las Fuerzas Armadas y tal vez la policía.  Un imbécil como López Rega no estaba en capacidad, por mas que no le faltaran ganas, de armar una Triple A.
4) No es casual que la historia oficial escrita por pseudoizquierdistas del PO y demás derechohumanistas amarillos acerca del “enganche” entre Triple A y aparato represivo del Proceso, sea el versito de que “los elementos de la Triple A se incorporaron a las filas de los grupos de tareas” ¿quiénes eran? ¿no sería mas lógico decir que ya desde antes del golpe las FF.AA. estaban operando y chupando?

El  17/01/2012 a las 13:39 Gustavo Cangiano dijo:

¿Qué significa decir “dudo de que haya existido una Triple A organizada desde cero con elementos civiles conducidos por López Rega y avalada por Perón”? Puede discutirse si la Triple A fue una organización centralizada o si fue, como dice González Janzen, por ejemplo, una suerte de “confederación” de organizaciones. Pero de su tétrica existencia no puede dudarse. El último libro aparecido sobre el tema (“Todos mataron”, de R. Canaletti y R. Barbano) ilustra su portada con una fotografía en la que la presidenta Isabel y su ministro López Rega brindan una conferencia de prensa custodiados por Rodolfo Almirón y Juan Ramón Morales, agentes operativos de la Triple A responsables del asesinato del Padre Mugica, entre otros, bajo el gobierno de Juan D. Perón. El propio Perón convocó a los policías retirados Villar y Margaride al servicio activo para que llevaran adelante la tarea de represión de las organizaciones armadas de la izquierda cipaya (ERP, Montoneros y otras menores). Concretamente: si Perón ignoraba todo lo que estaba cocinándose en los sótanos más repugnantes del aparato estatal, entonces era un verdadero tonto.

Pero Perón no era tonto en absoluto. Para desarrollar su programa de capitalismo nacional, necesitaba dos cosas: 1) imponerse sobre la derecha liberal que controlaba resortes decisivos del poder (entre ellos las FFAA); 2) disciplinar a las organizaciones que vehiculizaban las presiones “desde abajo” que pugnaban por trascender los límites del capitalismo nacional y avanzar hacia el socialismo. El vértigo de los hechos determinó la manera concreta en que estos propósitos trataron de implementarse, así como el fracaso en su implementación. Los cipayos de izquierda y derecha (PO y los Yofre, entre otros) creen que atribuir a Perón la responsabilidad política por la Triple A implica homologar a Perón con Videla. Pero no es así. El significado de una política represiva depende del programa a cuyo servicio esté y de los interesess sociales que sirva. Videla utilizó el terror estatal para cubrir las espaldas de Martínez de Hoz y para beneficiar a la rosca oligárquico-imperialista. El peronismo, a través de la Triple A, intentó reprimir a quienes obstaculizaban (en ese momento “por izquierda”) el desenvolvimiento de un programa de capitalismo autónomo. Desde esta perspectiva, no hay continuidad entre el terrorismo paraestatal de la Triple A y el de las FFAA en el poder a partir de 1976, aun cuando estas últimas hayan apoyado al terrorismo de la Triple A porque les resultaba funcional a los efectos de promover el reflujo de masas, condición necesaria para la contrarrevolución que ellas encarnaban. Y cuando gran parte del personal de la Triple A haya pasado a revistar con posteiroridad al golpe en los “grupos de tareas” del videlismo. Creo, en suma, que el error de “los pseudoizquierdistas del PO y los derechohumanistas” no consiste en decir que hubo “continuidad” entre Triple A y Proceso en el nivel del personal interviniente en la represión. El error consiste en no advertir que esa “continuidad” por así decir “técnico-instrumental”, ocultaba una profunda discontinuidad en el plano de los intereses de clase puestos en juego.

El  17/01/2012 a las 17:54 Carlonga dijo:

Sr. Cangiano, leo sus artículos como también los de otros autores de este sitio. Creo que cuentan con una claridad política sorprendente y si hay algo de lo que no puede tachárselos, es de gorilas. En este aspecto saben ustedes ser mas consecuentes con la idea de lo nacional y de lo revolucionario, que varios que dicen ser peronistas. Se lo digo siendo uno. Si hice ese comentario mas arriba, fue porque justamente las gorileadas no son moneda corriente en este espacio de reflexión por más que y aquí pareciera que hubiese ocurrido un (pequeño, no exageremos) desliz.

Ud. bien mencionó a Margaride y a Villar, justificando con ello la existencia de la Triple A.  Tal vez me expresé yo mal, no pretendí negar la existencia de tal organización, sí niego en cambio su entidad en tanto invento y armado del propio Perón, y además, sin personal y logística de las FF.AA. Muerto el “viejo”, que es cuando la actividad de la Triple A se inicia, el “sello” lo pone López Rega con aval de Isabel, pero quiero ver hasta qué punto el brujo tenía un control real sobre dicha organización, teniendo en cuenta todo lo que manifesté anteriormente: solo las FF.AA. tenían el conocimiento “técnico” para secuestrar y cometer las aberraciones que se cometieron, lo tenían fresquito a partir de su reciente huída del poder en mayo de 1973, y definitivamente bien madurado y ensayado ya desde fines de los ‘50 mediante las visitas de militares francesas provenientes de Argelia que propició el Dr. Frondizi.

Ud. bien dice que Perón de tonto no tenía nada, y concuerdo con Ud. De hecho cuando habla del asesinato de Mugica, le pregunto ¿hasta qué punto era conveniente políticamente para el General mandar a matar a alguien como el Cura Mugica, que fue justamente quien le paró el carro al propio Pepe Firmenich, diciéndole que no iba a avalar continuar metiéndole caños al gobierno popular? Mugica en vida al igual que varios militantes de la Tendencia que se opusieron a la continuación de la lucha armada ante el gobierno legítimamente constituido, eran indudablemente convenientes para Perón para poder dividir las filas de lo que se suele llamar “peronismo combativo” (pequeñoburgueses universitarios autoproclamados de forma soberbia vanguardia esclarecida del proletariado, por mas que nunca hayan pisado una fábrica y trabajado en ella).
Es muy interesante su observación relativa a la continuidad-discontínua entre quienes mataban con Perón vivo, o al menos previo a producirse el golpe cívico-militar-liberal del 24 de Marzo, fundamentándolo en los intereses de clase que había de por medio. Concuerdo con ella, pero en lo que insisto es en la discontinuidad “técnica y operativa” de un período y otro ¿para qué iba a querer la Armada con su elitismo y gorilismo naturalmente inherentes a supuestos matones de cuarta reclutados por un gobierno peronista, teniendo entre sus filas a miembros del cuadro de oficiales que podían llevar a cabo esas tareas con mucha mayor “profesionalismo” (el Lagarto Astiz, el Tigre Acosta o “Sérpico” Cavallo, todos a órdenes del Delfín Chamorro)? Si supuestamente los miembros de la Triple A se incorporaron al aparato represivo del Proceso, ¿cómo lo hicieron? ¿había un aviso en La Nación o La Prensa, por decir los diarios mas gorilas, en el que se solicitaban postulantes para chupa-gente? La lógica lleva a pensar que hubo una continuidad entre los actores operacionales en uno y otro periodo.

Por cierto, la sanguijuela de Yofre y su séquito publicita y le da tanta entidad a la Triple A, para poder decir que en la Argentina “había terroristas y subversivos de derecha y de izquierda”, y mostrar así una especie de pluralismo por parte de ellos, para decirlo eufemísticamente.

El  23/03/2013 a las 01:24 Ariel dijo:

Me gustaría hacer un aporte sobre la excelente pregunta que surgió: “¿para qué iba a querer la Armada, con su elitismo y gorilismo naturalmente inherentes, a supuestos matones de cuarta reclutados por un gobierno peronista, teniendo entre sus filas a miembros del cuadro de oficiales que podían llevar a cabo esas tareas con mucha mayor “profesionalismo” (el Lagarto Astiz, el Tigre Acosta o “Sérpico” Cavallo, todos a órdenes del Delfín Chamorro)?

La respuesta puede encontrarse en informaciones ocultadas o poco citadas. Me refiero a la OPERACION GLADIO. Opino que debería ser tomado como un error del incipiente Revisionismo Histórico argentino no relacionar la OPERACION CONDOR con la OPERACION GLADIO ¿porque? PORQUE SON OPERACIONES DIRIGIDAS Y ACTIVADAS POR LOS MISMOS SERVICIOS DE INTELIGENCIA DE LA OTAN (el Shin Beth y el Mossad)

Entonces si toma mas sentido la posibilidad de que esos “matones de cuarta” reclutados por la PROPAGANDA DUE hallan sido en realidad AGENTES EUROPEOS de gran profesionalidad. En este momento recuerdo que se denuncio que en Ezeiza había FRANCOTIRADORES APOSTADOS.

Pueden investigar las múltiples evidencias y seguir el rastro de los servicios de inteligencia occidentales desde Europa, Tel Aviv hasta Córdoba o Buenos Aires, el caso mas emblemático fue la VIOLACIÓN DE LA SOBERANÍA que efectuaron los servicios israelitas para secuestrar y ejecutar en ritual a un famoso jerarca nazi.

Espero sepan valorar mi comentario en su medida justa.

Saludos.

Comentar





Recordar mi información personal

Por favor ingrese la palabra que se ve en la imagen de abajo:



¿Notificarme de comentarios nuevos?

*  Campos obligatorios

Blog de comentarios provisto porDisqus

Compartir / Imprimir
Enviar por e-mail este artículo a un amigo





Más notas en Izquierda Nacional

Socialismo Latinoamericano • Izquierda Nacional

Socialismo Latinoamericano • Izquierda Nacional

Socialismo Latinoamericano • Izquierda Nacional

Descargar afiche de:Peronismo, camporismo e Izquierda Nacional

Ediciones de Socialismo Latinoamericano publicará en mayo Peronismo, camporismo e izquierda nacional y a continuación un segundo libro sobre Ramos y la izquierda nacional. Se trata de los primeros títulos de una colección destinada a librar en el terreno de la política, la historiografía y la cultura, una batalla de capital importancia por constituir una visión totalizadora que descifre las claves del pasado y eche luz sobre los problemas candentes del presente. América Latina ha sido a lo largo de su historia tributaria de las ideas que imperaban en las metrópolis y, en consecuencia, presa de una perspectiva deforme y subordinada respecto del sentido de las luchas de sus pueblos y su trágica balcanización. Mientras tanto nuevas cuestiones –problemas identitarios,  demandas ecológicas, crisis de las experiencias socialistas…– se han presentado y exigen ser abordadas. Aquel pasado histórico, cuyos asuntos pendientes reaparecen en el presente, y los problemas que definen una nueva época, deben ser dilucidados desde una perspectiva crítica, emancipada de todo tutelaje ideológico de los viejos y nuevos núcleos de intereses que dominan en los círculos editoriales, el periodismo y el terreno cultural.

Descargar afiche de:Salió Socialismo Latinoamericano número 29
Descargar afiche de:Salió Socialismo Latinoamericano número 28
Descargar afiche de:Revisionismo Histórico