- Patético Diccionario de Bolsillo
- Artículo cargado el 08/10/2009 - 23:16
Raúl Alfonsín
Una palabra, una frase o una oración pueden ser más elocuentes que ciertos textos y discursos, para lograrlo necesitan ser espontáneas y directas, expansivas y sinceras. Pero los parlamentos o escritos extensos tienden a acartonarse, suelen quedar prisioneros de las formas corriendo el riesgo de perder expresividad y comunicación. Nuestros prosistas notables poseen ese preciado don de la eficacia en la brevedad. Sirven de ejemplo el más destacado del siglo XIX y el más sobresaliente de la centuria siguiente. Con disculpas para los lectores decidimos comenzar con el patetismo supremo de Sarmiento y de Borges. Pero ellos nos serán los únicos elegidos. Muchos otros segundones o imitadores también serán invitados a esta columna. Usted podrá ayudarnos a seleccionarlos: esperamos sugerencias.
Aramburu: la Revolución Libertadora tenía una línea progresista y democrática que a mi juicio estaba representada por el general Aramburu.
Cámpora: la renuncia del doctor Cámpora se debió a un golpe de la derecha.
Convertibilidad: no estamos de acuerdo con el modelo neoconservador de hambre y entrega del país, pero no queremos abandonar la convertibilidad.
De la Rúa: la idea de echarlo a Fernando es descabellada. Es preciso que en este momento difícil nos mostremos unidos.
Democracia: en la democracia no sólo se vota. En la democracia se come, se educa, se cura…
Diecisiete de octubre: encaré el 17 de octubre con la misma óptica, asociando la concentración en la Plaza de Mayo con los actos de masas del fascismo.
Economía de guerra: entonces me equivoqué. Esperé demasiado tiempo para pronunciar ese discurso. Es probable que en ese momento la gente convocada a la plaza para expresar su voluntad de defender la democracia no esperara palabras tan dramáticas. Mi recuerdo de ese episodio no es grato.
Errores: uno de los errores más graves que cometí fue haber adelantado tanto la fecha de las elecciones, llevándolas al 14 de mayo, cuando en verdad los tiempos previstos por la constitución nos permitían llegar hasta el primer domingo de julio. Coincidimos en la conveniencia de que las elecciones no se llevaran a cabo durante los meses de invierno. Razones climáticas podrían dificultar la acción política; actos masivos, recorridas de algunas áreas, traslados y demás.
Guerra de Malvinas: comenzó como un carro triunfal y finalizó como un carro atmosférico.
Lanusse: abrió realmente la posibilidad de una recuperación democrática en esa etapa.
Peronismo: fue un fenómeno complejo, con alas fascistas y proimperialietas.
Presidencialismo: es preciso terminar con el presidencialismo y pasar a un sistema parlamentario mixto que es el que propicio. Las soluciones, aunque lleguen a resultar traumáticas, no implican una lesión institucional, porque las dificultades pueden llegar a superarse con la caída del primer ministro y de su gabinete, tanto por decisión del presidente como de la Cámara de Diputados.
Privatizaciones: muy a mi pesar, como usted comprenderá, puedo llegar a sentirme en alguna medida responsable por no conseguir privatizar los teléfonos y Aerolíneas cuando lo propusimos.
“Revolución Libertadora”: era explicable que yo recibiera el episodio como una liberación si había vivido toda la etapa previa como una dictadura.
Semana Santa: a partir de ese momento, sectores de la prensa y la oposición lanzaron la versión de que yo había pactado con ese grupo insubordinado. Casi inmediatamente después de ese domingo de Pascua comenzó a circular una decía ración atribuida al grupo de Rico que caracterizaba al desenlace de la crisis como producto de un acuerdo negociado. hasta se dijo que los insubordinados habían salido victoriosos de este arreglo. Fue una campaña de inteligencia en que los rumores daban cuenta de las más disparatadas versiones.
Tercer Movimiento Histórico: es una fórmula que en algún momento resultó atractiva.
Traslado de la Capital: otro error, a mi criterio muy grave, aunque puede ser que no se comparta mi opinión, fue no contagiar mi convicción sobre la importancia del traslado de la Capital.
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