13 Mar 2011Polémica Regali
Ramos, Menem y la Izquierda Nacional
Es notable lo que uno puede aprender leyendo el libro de un autor de quien se está política e ideológicamente muy alejado. Es lo que me está sucediendo con el libro de Alberto Regali sobre Abelardo Ramos.
En las págs. 482 y ss. Regali transcribe la carta que Ramos envió a Guerberof el 4 de junio de 1990 para instruir al MPL en el apoyo a Menem (creo que la Carta está reproducida en nuestra página web www.izquierdanacional.org). Releyéndola, he notado (además de las flagrantes contradicciones lógicas que contiene) que la estructura argumentativa de Ramos conduce inexorablemente al suicidio político de la Izquierda Nacional (suicidio éste que Regali advierte y celebra, o al menos se resigna a él, mientras que yo lo lamento y trato de evitarlo). Además, he notado que esa misma estructura lógica subyace tras el oportunismo ante el kirchnerismo de supuestos “izquierdistas nacionales” como los de “patria y pueblo” y “causa popular” (aunque este último grupito ha dejado de existir, tengo entendido).
Insolito: los trotskistas, y no los menemistas, son el imperialismo
Fíjense cómo razona Ramos en la carta de 1990.
1º afirmación: “Formamos parte de un gobierno de origen popular incuestionable (...). Su rasgo característico es que se libra en su seno un combate feroz entre tendencias antagónicas”.
2ª afirmación: “Frente al Presidente hay una oposición política encabezada por Alfonsín”.
3ª afirmación: “En la Argentina el trotskismo (es) la CIA”
4ª afirmación: Asistimos “al desconcierto producido por la perestroika y el fortalecimiento aparente de EEUU”
5ª afirmación: Ante este panorama, romper con Menem significa “un paso hacia el imperialismo y sus instrumentos locales”.
6ª afirmación: “Fuera del menemismo y contra él sólo está la nada. (Romper con Menem significaría) el retorno inapelable a la secta esclarecida (...), digamos 5000 lectores de nuestro periódico y 40.000 votantes en las elecciones. El propio Trotsky decía que si las condiciones objetivas son demasiado hostiles, se debía retroceder hacia las posiciones teóricas y atrincherarse en ellas”.
Ahora analicemos.
He dicho que Ramos incurre en contradicciones evidentes. Por ejemplo: para argumentar con una cita de autoridad contra quienes proponían -según él- “retroceder hacia la secta esclarecida”, recurre justamente a Trotsky, quien decía, palabras más palabras menos… ¡que a veces hay que “retroceder hacia la secta esclarecida”!
He dicho también que el argumento de Ramos es suicida para la Izquierda Nacional, puesto que no le deja margen para su propia existencia política: o se subsume en el menemismo, o se subsume en la oposición gorila, o se condena al lugar de la secta o le hace el juego al imperialismo. Regali diría (lo dice una y otra vez en su libro) que Ramos está reconociendo que el mundo había cambiado tanto que ya no había lugar para las ideas de un socialismo de Izquierda Nacional y que por eso había que “bajar las persianas” e integrarse al Partido Justicialista.
Pero vayamos a lo que más me interesa puntualizar ahora: el carácter “atemporal” de una estructura de pensamiento que conduce al suicidio político y que sigue vigente en algunos ex compañeros.
Veamos.
Ramos: de la Revolución Permanente al apoyo permanente
Mantengamos la estructura de las 6 afirmaciones modificando sólo los sujetos que ocupan los lugares etablecidos por esa estructura.
Tendríamos entonces lo siguiente:
1ª afirmación: “Formamos parte de un gobierno popular -el de los Kirchner- que todavía tiene asignaturas pendientes”
2ª afirmaciòn: “Frente al Gobierno hay una oposición encabezada por Duhalde y Macri”
3ª afirmación: “El PO es el imperialismo”
4ª afirmación: “Asistimos a un período en el que la correlación de fuerzas no permite al gobierno avanzar más allá de donde llega”
5ª afirmación: “Ante este panorama, romper con el Gobierno significa dar un paso hacia el imperialismo y sus instrumentos locales como Duahlde y Macri”
6ª afirmación: “Fuera y contra el Gobierno está la nada. Romper con el gobierno significaría volver a ser una secta ideológica en vez de políticos realistas”.
Razonando en cada coyuntura política de esta manera, ¿no es obvio que la Izquierda Nacional no tiene perspectiva alguna de desenvolvimiento? La confirmación empírica de lo que digo sería que en todos los casos, quienes así han razonado, empezaron dando el 1er paso (proponer una línea de apoyo llamado por decoro a veces “crítico”) y terminaron dando el 2º paso (autodisolución e integración en una fuerza ajena a los postulados más elemantales de la IN, sea Menem, Rodríguez Saa, Kirchner y hasta Rico o Seineldín; incluso, aunque por la envergadura del personaje merece análisis aparte, esto ocurrió también respecto de Perón).
Por supuesto, esta estructura de razonamiento es absolutamente ajena al socialismo de la Izquierda Nacional, como está archiexplicado en los textos fundamentales de nuestra corriente y como pudo verse en la línea política seguida por el PSIN en los 60, el FIP en los 70/80, y por Socialismo Latinoamericano en los 90 y en este comienzo de siglo.
Los supuestos “politicos realistas” liquidaron a la izquierda nacional. Los “ideologos” la mantenemos viva
Pero, ¿acaso esta línea histórica de la IN es la de los “ideólogos” y “sectarios”, que son lo opuesto a los “políticos realistas”?
Es lo que afirma Regali.
Escribe, por ejemplo, refiriéndose al Ramos anterior a su capitulación final: “Hubo un incorregible principismo en el accionar del Colorado. Pero esta misma integridad intelectual lo aislaba de la política concreta”. Y profundiza su interpetación, que parece inspirada en el darwinismo social, con el siguiente párrafo: “La realidad material se había transformado y casi ninguno de los protagonistas podía percibir la incompatibilidad de ésta con sus ideales (...). Por cruel que parezca sobrevivirán en la política aquellos que tengan la capacidad de comprender las nuevas culturas de la actividad, para los otros la declinación será indetenible al menos temporalmente”.
Es decir: como el mundo se habría modificado en una dirección contraria a los intereses de las masas populares y del socialismo, correspondería actuar con “realismo” y abandonar “los ideales” para hacer “política concreta”. Es lo que habrían hecho quienes ayer se fueron con Menem y hoy -siempre con alta dosis de “realismo”- se reciclaron en el kirchnerismo: Pablo Fondevila, Elida Vigo, Pimpi Colombo, Víctor Ramos, etc. Regali dice insólitamente: “si nunca la IN llegó al poder tal cual se lo proponía, tampoco estuvo al margen del mismo”. ¿No estuvo al margen del poder? Veamos lo que nos explica Regali: Juan Alberto Geobergia accedió a una banca de diputado nacional, Víctor Ramos fue designado presidente del INADI”, etc.
Hay acá un grueso error de Alberto Regali (y de Ramos y demás cultores del “realismo político”).
Ciertamente, el más elemental cálculo de probabilidades habría aconsejado a cualquier militante de la Izquierda Nacional romper con la corriente y sumarse al PJ o a la UCR, si su objetivo personal hubiera sido ocupar un espacio de poder. El propio Regali no ocuparía el espacio que ocupa si hubiera seguido militando en la IN, en vez de hacerlo en el PJ cordobés de De la Sota y Schiaretti. Pero quien ocupa ese espacio es Regali, y no la IN. Más aún: lo ocupa Regali a condición de no militar en la IN, sino de hacerlo en el PJ. Lo mismo puede decirse de Elida Vigo, que es senadora justicialista, de Jorge Coscia, o incluso de Luis Verdi, hasta hace poco vocero de Duhalde, o de Jorge Raventos, vocero de Menem, o de tantos otros. Nadie niega que hayan “subido alto” en la escalera que conduce al poder político en la Argentina semicolonial. Pero lo han hecho a título personal, y no personalizando el ascenso del socialismo de la IN. Lo han hecho como portadores de proyectos políticos ajenos al socialismo de la IN, lo cual es más que obvio. ¿Donde está el “realismo”, entonces? ¿Qué dato puede mostrarse a fin de poner en evidencia que con la disolución del MPL y el ingreso de sus militantes al menemismo la IN (y no individuos que en el pasado pertenecieron a la IN) ganó protagonismo politico? ¡El propio Regali llama “autoengaño” a los delirios de Ramos sobre lo que harían él y sus seguidores dentro del PJ de Menem! ¡El propio Regali cuenta que los funcionarios que el MPL había colocado en el gobierno menemista esperaban despredenrse de una buena vez de ese peso muerto que para ellos significaba el Partido!
Como decía Ramos que decía Trotsky: hay momentos en los que no queda más opción que atrincherarse en las propias posiciones teóricas. Cuando había que hacer esto, debido a la inmensa ola contrarrevolucionaria que azotaba el país y el mundo, Ramos hizo lo contrario. Así le fue, mirando el asunto desde la perspectiva de la IN y no desde su perspectiva personal. Aunque incluso desde esta última perspectiva no parece haberle ido tan bien. Regali cita palabras de Andrea, la mujer de Ramos: “Jorge murió de ilusiones perdidas. Murió porque todo lo que èl había pensado, ideado y planificado y soñado, no existìa más, no había posibilidad de que existiera”, Y Regali acota tal vez con razón: “tal vez fue el artífice de su propia muerte”.
Ramos murió físicamente. Aquellos de sus seguidores que acompañaron su triste final mutaron políticamente y hoy siguen sus caminos sin más lazos con la IN que los de un pasado cada día más lejano. Recae en nosotros la tarea de refundar una Izquierda Nacional Revolucionaria en el siglo XXI, y, por esa vía, recuperar lo que haya de recuperable en el Ramos que echó los cimientos de un auténtico Socialismo Latinoamericano
Ojalá podamos hacerlo.



