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  • Artículo cargado el 17/12/2011 - 19:38

Que nos dejó el acto moyanista

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Si algo ha caracterizado la política argentina de los últimos tiempos, es la ausencia en ella de los trabajadores. Y es precisamente su arrolladora presencia la que ha empezado a incomodar a la pequeña burguesía.

Hasta ahora ella, que ha ostentado el poder estos últimos años, se venía sintiendo cómoda con una clase trabajadora que parecía no exigir demasiado políticamente. Crecimiento del empleo, discusiones paritarias, ciertas mejoras sociales hacía creer a la pequeña burguesía que los trabajadores permanecerían inclaudicablemente a su lado, pero la cerrada postura del gobierno respecto a algunos reclamos cegetistas (económicos y políticos) y su acelerado acercamiento hacia los industriales han puesto en tela de juicio el tambaleante romance que existió entre los trabajadores y la pequeña burguesía desde el 2003.

Terminado el acto moyanista de Huracán, las voces oficialistas y opositoras negaron el hecho más trascendente: 50 mil trabajadores se movilizaron a un acto de carácter puramente político, en el que se exigieron no sólo reivindicaciones económicas sino fundamentalmente políticas. 50 mil trabajadores se movilizaron para exigir ser tenidos en cuenta a la hora de las grandes decisiones.

Oficialistas y opositores por igual, enmarcan las críticas moyanista en la mera pelea pejotista por una porción del poder. Pero lo que evidencia el acto es que más allá de los intereses personales o corporativos que puedan tener los moyanos y la cúpula cegetista, los trabajadores han vuelto a la calle dispuestos a poner el cuero en una lucha política. Y eso asusta.

No podemos vaticinar cual será la resolución de ésta disputa entre la CGT y el gobierno, pero sin lugar a dudas que luego de la demostración de fuerza que han hecho los trabajadores, no podrán resolver sus rencillas domésticas ninguneando a la clase trabajadora. Una vez que se ha puesto a los trabajadores en la calle, ya no es fácil mandarlos tranquilamente a su casa.

Por otra parte, hacia dentro del kirchnerismo se presenta una nueva grieta. Hasta ahora ellos han podido construir aquel discurso oficial de que ellos representan el campo nacional y popular y teniendo enfrente la oposición gorila-liberal, les ha sido fácil crear es imaginario. La pregunta que se abre a partir del acto de Huracán es cómo podrá el kirchnerismo sostener su ideario de nacional y popular con un enfrentamiento con los trabajadores? No existe algo más nacional y popular que los mismos trabajadores, no estando ellos con el gobierno, cómo puede el oficialismo pretenderse los representantes de los nacional y popular?

Sin lugar a dudas el 2012 se presentará como un año conflictivo. Con una inflación que no puede ser detenida y se traga el salario, con la pretensión del gobierno de ponerle techo a las paritarias, con la CGT decidida a salirle al cruce en defensa de las reivindicaciones obreras y mientras la gran burguesía nacional e internacional sigue siendo la gran benefactora del modelo desarrollista, el kirchnerismo pare ser conducido a un callejón sin salida.

Quedará en manos de los sectores verdaderamente nacionales, populares y revolucionarios poder construir una alternativa revolucionaria que esclarezca la situación y pueda erguirse como una verdadera opción de poder.

Si el año 2001 encontró a la clase obrera en una situación de retroceso, debilitada, depresiva, maniatada, con falta de confianza en su fuerza y descompuesta políticamente, al punto de no haber podido erguirse como protagonista fundamental de los sucesos del 19 y 20 de diciembre (siendo este uno de los hechos que imposibilitaron la resolución revolucionaria de la crisis), 10 años después vemos una clase trabajadora decidida, que poco a poco recupera la autoconfianza y que se pone en condiciones de volver a luchar. Dependerá de los revolucionarios saber como aprovechar el momento para ir preparando el terreno para la definitiva independencia nacional y la revolución social.

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Comentarios:

Damian dijo:

Ya sabemos que la burocracia está herida por no obtener sus prebendas, y sabemos también que el gobierno no representa a los laburantes, sino mas bien a la burguesía nacional. Partiendo de esto es que debemos analizar cual es la posición que debe tener un revolucionario, algunos dirán tenemos que tener una política independiente, otros dirán que en este contexto se debe apoyar críticamente a Moyano. Yo personalmente apuesto por lo segundo teniendo en cuenta que el grueso de los laburantes no se encuentran en el estadio de clase para sí, y que las reivindicaciones de la CGT son positivas y justas. Es decir las condiciones objetivas no estan dadas para la toma del poder tipo bolchevique pero debemos inclinar la balanza hacia la izquierda lo mas que podamos y eso implica discutir con los trabajadores respecto de la recuperacion de los gremios con elementos clasistas….

Enviado el 27/12/2011 a las 12:29

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