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  • Artículo cargado el 07/07/2009 - 02:15
A propósito de Proyecto Sur

¿Proyecto de centro izquierda o realineamiento antiimperialista?

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La elección de Proyecto Sur en la Capital Federal fue nota de tapa el lunes 29. El frente encabezado por Pino Solanas encontró un amplio espacio vacío, terreno en el que habitualmente se ubican las fuerzas de centro izquierda que, en modo alguno podía ser colmado por las candidaturas grotescas de Heller o Ibarra. Por lo demás, la necesidad de dar una respuesta desde ese ángulo se había vuelto más que apremiante para la baja clase media y las capas pobres de la ciudad, de cara a la gestión administrativa cerradamente reaccionaria y represiva del macrismo, centrada en los negocios de las corporaciones a costa del interés común.

El primer interrogante que surge ante esta novedad política apunta a la consistencia del nuevo realineamiento. Proyecto Sur se organizó en torno a una figura públicamente reconocida por la defensa de la soberanía sobre los recursos básicos, y levantó un programa nacional-democrático que, en sus líneas más avanzadas plantea la nacionalización del petróleo, el gas y la gran minería, y reclama la revisión legislativa de la ilegítima deuda externa, según la exigencia de la justicia.

Sin embargo, la clave del futuro de Proyecto Sur no está en la letra del programa, sino en el curso de construcción política que adopte la fuerza emergente. El resultado electoral es puramente coyuntural. Lo importante es la política que establece el nexo viviente entre los objetivos del programa y la construcción de la organización militante. En este sentido los seguidores de Solanas deben decidir si su fuerza se consolida como alternativa electoral de centro izquierda, dirigida al electorado progresista, o profundiza la experiencia en el sentido de una construcción antiimperialista.

El primer camino ya lo siguió Solanas a comienzo de los 90’ cuando decidió liquidar el Frente del Sur para aliarse con el Chacho Alvarez y reciclarse en el sistema partidocrático. El segundo camino depende de la decisión de la militancia de constituir un principio de voluntad colectiva por fuera de las prácticas puramente electorales.

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Comentarios:

Carlos A. Zelada dijo:

Acertadamente, a nuestro juicio, dice Colello:
“Sin embargo, la clave del futuro de Proyecto Sur no está en la letra del programa, sino en el curso de construcción política que adopte la fuerza emergente.”

La Política es ante todo el discurso del Poder; por eso, precisamente, no depende de al voluntad de alguien en particular, cualquiera sea su envergadura personal. Hay intereses que están más allá del individuo o, incluso de los grupos. No obstante, la existencia de una corriente, por importante que fuere, no asegura sus posibilidades de obtener un lugar al sol. No cabe duda que los intereses de las mayorías, aun no aglutinadas por ningún dirigente, existen y, también, el imperialismo que hoy, al menos por estos lares, no se hace sentir con la fuerza de las armas. De otra forma, basta con las presiones económicas que encorcetan a los gobiernos que son tales solo juridicamente.
Si Solanas optara como ya optó en otro momento y que Colello recuerda, por la vía institucional, será lamentablemente un fracaso político aun cuando de cuenta testimonial de la injuria que se le hace al pueblo argentino.
Es que el antiimperialismo es el Desfiladero de la Termópilas que deberá transitar una fuerza que no será de “centro-izquierda” como quieren los intelectuales bien pensantes. No será el “debate de ideas” lo que hará que Argentina se sacuda el yugo de quienes la exprimen desde afuera con la complicidad de los de adentro.
Para bien o para mal el Poder no es una banda presidencial o sea la vigencia formal de las instituciones. Es, crudamente, la lucha por la distribución de la riqueza, esa que el sector agrícolo-ganadero detenta, que la UIA hilvana según sea la conveniencia del momento y la cohorte siempre ansiosa de ascender de la clase media apoya en nombre de las buenas maneras.
No se lucha y se muere por el 50&50;% célebre. Se lucha y se sacrifica por sentimientos de justicia que están más allá de las anquilosadas instituciones que hoy conforman el Estado.

Enviado el 08/07/2009 a las 01:41

Pancho dijo:

Los votos de Solanas son en parte producto del descontento generado en el progresismo por la inconsecuencia del kirchnerismo con lo “nacional y popular” que postula. Pero también recoge votos de izquierda y centroizquierda gorilas (los que ayer votaron a Zamora, a Carrió, antes de que se volcara a la derecha con Prat Gay; o de Patricia Walsh, antes de que el MST se fuera con la oligarquía sojera). Ahora Pino hace declaraciones tendientes a congraciarse con la clase media opositora de Buenos Aires. Eso no es bueno.

Enviado el 08/07/2009 a las 21:52

Mario A. Gurioli dijo:

Se abre una esperanza.

Pero en el Bauen gente de CTA cantó contra “la puta CGT”; irrumpimos al grito de “¡Perón, Perón!”, como en las viejas épocas.

El dilema como siempre es socialdemocracia o nacionalismo revolucionario.

¡¡¡Viva Perón, carajo!!!

Enviado el 17/07/2009 a las 11:52

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