07 Dic 2010Libros
Presente y pasado en la obra y la práctica de Spilimbergo
Presentación del más reciente libro de Honorio Díaz. Al término de las exposiciones se produjo un animado debate sobre la actualidad de la obra de Spilimbergo, el presente político y el papel autónomo que debe desempeñar la izquierda nacional en la actual coyuntura
“Spilimbergo no sólo fue un notable escritor. También fue un extraordinario expositor oral. Sus discursos y conferencias vinculaban la coherencia argumental con la graciosa amenidad. Hoy carecemos de su presencia oratoria y la fuerza de su voz, pero quedan sus libros dotados de vigorosa actualidad que siguen batallando contra la injusticia y la dependencia”. Con estas palabras Honorio Díaz remató su intervención durante la presentación de su libroJorge Enea Spilimbergo: socialismo y nacionalismo, recientemente editado por Plexo Libros.
La presentación fue realizada en Buenos Aires el pasado 25 de noviembre ante una nutrida concurrencia vinculada a la izquierda nacional y a Socialismo Latinoamericano y contó con la presencia de representantes de otras fuerzas políticas.
En su exposición Honorio recordó que derrocado el peronismo en 1955 se produjo un asalto en la Universidad de Buenos Aires. José Luis Romero tomó la conducción de la enseñanza de historia y Gino Germani organizó la carrera de sociología. “Con la escuela francesa por un lado y la norteamericana por el otro se hizo suponer que las ciencias sociales alcanzaban por fin un nivel verdaderamente científico. La objetividad y el neutralismo servía para descalificar lo mejor de la ensayística nacional de elaboración no académica”.
El centro del ataque de los “democratizadores” fue la izquierda nacional mediante el silenciamiento o la descalificación de su producción historiográfica. Honorio señaló que “el asedio cayó sobre la superación de la antinomia entre el liberalismo y el mitrismo y el nacionalismo rosista, la valoración del rol de las masas en la historia, la asignación del carácter nacional y progresivo del peronismo, la postulación de la unidad latinoamericana como clave en la lucha antiimperialista, el rol decisivo de la clase obrera en el frente nacional, etc”.
Ramos y Spilimbergo iniciaron una lucha común en 1950 y esa práctica se prolongó durante tres décadas. “Durante ese período desarrollaron una extraordinaria acción propagandística y construyeron las dos principales organizaciones políticas de la corriente: el PSIN en 1962 y el FIP en 1973”, precisó Honorio. “Esa sociedad arrojó una nutritiva complementación y división de tareas: Spilimbergo escribió sobre el arte latinoamericano y Ramos sobre la literatura argentina; el primero historió el socialismo tradicional y a la ultraizquierda y el segundo al stalinismo local”.
Honorio destacó que los ensayos de Spilimbergo se produjeron a lo largo de una década. Sus libros se extienden del temprano Diego Rivera y el arte de la revolución mexicana (1954) a Clase obrera y poder (1964). “Estas obras poseen una joven madurez, un parejo elevado nivel teórico y alcanzan su culminación en el estudio de la Cuestión nacional en Marx y la tesis del PSIN en 1964.
El acto de presentación del libro de Honorio fue abierto por Gustavo Cangiano con una semblanza de Spilimbergo dirigida a señalar un aspecto sustancial de su práctica política e intelectual: el del lugar desde el cual Spilimbergo actuó y produjo sus textos políticos. “Desde 1983 estamos acostumbrados a ver que jóvenes inteligentes, estudiosos y bienintencionados actúan política e ideológicamente desde ‘el lugar de enunciación’ de la universidad, los grandes diarios y revistas, institutos de investigación y demás “aparatos ideológicos” del Estado semicolonial”, explicó Gustavo. “Este hecho determina que su discurso carezca de la fuerza disruptiva que ellos esperan que tenga. Al fin y al cabo, si la universidad produce una excelente tesis doctoral sobre Marx, eso significa que el contenido de esa tesis es perfectamente asimilable por el régimen vigente, puesto que de lo contrario no habría salido de sus entrañas”.
Spilimbergo perteneció a una generación cuyo “lugar de enunciación” no fueron las instituciones oficiales sino las instituciones alternativas (fundamentalmente, el partido revolucionario) generadas desde abajo para enfrentar al régimen vigente. “Esta es una enseñanza particularmente importante hoy en día: hay que “reencontrar” el “lugar de enunciación” que devuelva a los discursos “contrahegemónicos” el sentido disruptivo que han perdido”.
A continuación Osvaldo Calello se refirió a dos obras fundamentales en la producción de la izquierda nacional: La cuestión nacional en Marx y Clase obrera y poder. La primera de esas obras encierra las enseñanzas centrales de las revoluciones burguesas tardías en Europa, la lucha de clases en los movimientos independentistas y de unificación nacional, la importancia de la revolución agraria en la perspectiva abrir un cause nacional, democrático y de masas en los procesos emancipatorios. Estas cuestiones, en condiciones históricas diferentes, aún encierran lecciones de valor para los movimientos de tipo nacional-popular que se desenvuelven en los países atrasados y dependientes.
Clase obrera y poder reúne dos aspectos sustanciales de la lucha política. Reconstruye teóricamente, siguiendo las prescripciones metodológicas de Marx, la formación social semicolonial y sus tendencias políticas gravitantes como una totalidad concreta, y establece una guía imprescindible para la práctica revolucionaria. Esto es así porque la producción teórica e historiográfica de Spilimbergo fue realizada desde el lugar de la militancia política.
Al término de las exposiciones se produjo un animado debate sobre la actualidad de la obra de Spilimbergo, el presente político y el papel autónomo que debe desempeñar la izquierda nacional en la actual coyuntura.



