09 Ago 2010Editorial 

ANTE EL AVANCE DE LA PARTIDOCRACIA OPOSITORA Y LA GRAN PATRONAL

Por un realineamiento de las fuerzas obreras y populares

La gran prensa, la elite patronal y la oposición partidocrática le apuntan al gobierno, pero su objetivo de fondo es el retorno pleno a la situación anterior a diciembre de 2001 • En su programa no escrito el primer punto es la consolidación de los privilegios intocados por el kirchnerismo y el recorte de los derechos de los trabajadores

Aprovechando los errores, contradicciones y, sobre todo, el carácter orgánicamente reaccionario de la oposición encabezada por radicales, cívicos, macristas y peronistas federales, desde hace un año el kirchnerismo ha lanzado una ofensiva con vistas a dejar atrás el resultado de las últimas elecciones y asegurarse el futuro en las que vienen.

La situación preocupa y mucho, a los defensores de los valores republicanos. Días atrás trascendió la reunión que mantuvo Héctor Magnetto, máximo jerarca del grupo Clarín acompañado de sus escribas de confianza, con dirigentes del Peronismo Federal y Mauricio Macri. El encuentro, convocado por el jefe de imperio mediático, estuvo destinado a aleccionar a los dirigentes de la centro derecha sobre la necesidad de que unifiquen fuerzas, ante el riesgo que la dispersión le despeje el camino a Néstor Kirchner. Coincidentemente, la Unión Industrial y la Asociación Empresaria Argentina reclamaron, mediante una declaración pública, “seguridad jurídica, reglas de juego estables y previsibles y el pleno respeto de la actividad privada”. Juntas, ambas cámaras patronales expresan el interés de la gran burguesía industrial y lo más concentrado del capital extranjero y nacional. A esto se sumó el sesgo definidamente reaccionario que presentó el reciente festival ganadero de la Sociedad Rural, reforzado por la asistencia de buena parte de la oposición partidocrática, ocasión que resultó propicia para que el procesado Mauricio Macri recibiera una merecida ovación.

Las tribulaciones de los demócratas

Desde hace largo tiempo la gran prensa, imbuida de los valores democráticos y republicanos, viene expresando una inquietante sensación de congoja e incertidumbre. Una quincena atrás, por ejemplo, La Nación publicó dos comentarios políticos sobre el asunto. En uno de ellos Morales Solá, tras comprobar la fragilidad de la mayoría opositora en el Senado, señaló las “sospechosas deserciones” que se producen a la hora de votar y aludió a la sugestiva capacidad de “seducción” del kirchnerismo, léase poder para presionar, chantajear, corromper… El caso es que mediante una variedad de recursos que otorga el manejo de los resortes estatales, el gobierno ha logrado trabar en el Senado una serie de proyectos aprobados en Diputados, que de sancionarse recortarían sensiblemente su margen de maniobra.

En otra nota, el inefable Mariano Grondona reconoció que lo que se tomó como irreversible –la derrota electoral del kirchnerismo el 28 de junio del año anterior– no era tal, y que el resultado de la próxima contienda es incierto. Sus expectativas están centradas ahora en la “amplia reserva de los indecisos”, gente que puede haber sido ganada por los valores republicanos e institucionales, que el viejo golpista, ahora reconvertido en ardiente demócrata, no se cansa de exaltar. Eso sí, vuelve a advertir a la oposición que sus posibilidades de batir al oficialismo dependen de que no presente más de dos opciones: el Acuerdo Cívico y el Peronismo Federal.

Por cierto que la situación de los opositores al gobierno no es brillante. En el Acuerdo Cívico la tensión entre Elisa Carrió y el resto aumenta y disminuye según el estado de humor de la jefa de los cívicos. Recientemente, con el dramatismo de rigor con que envuelve su patética figura, Carrió amenazó con abandonar la coalición si su presencia “molestaba”. En la otra ala de la partidocracia opositora, la antigua alianza Macri/De Narváez entró en crisis luego de que saliera a la luz el caso del espionaje telefónico, del que el jefe de gobierno porteño no puede dar una explicación mínimamente decorosa. Para peor Duhalde le advirtió que ni sueñe con una candidatura presidencial sostenida desde el Peronismo Federal, y Solá también hizo saber que no lo quiere cerca de ese agrupamiento.

Kirchnerismo, Estado y sindicatos

La pequeña burguesía kirchnerista, mientras tanto, se prepara para el combate. Excluida de su programa toda medida que quiebre el status quo heredado del neolibealismo ortodoxo, por caso las nacionalizaciones de la gran minería y el petróleo o la estatización del sistema bancario y del comercio exterior, esta organizando sus fuerzas según las reglas del juego parlamentario y electoral.

Su situación tampoco es fácil. Néstor Kirchner necesita ganar en primera vuelta, vale decir que tiene que alcanzar el 40% de los votos y sacarle diez puntos de diferencia al segundo. En caso contrario, los votos de la oposición se unificarían y sería derrotado en una nueva elección. Sabe que la batalla decisiva se librará en la provincia de Buenos Aires, especialmente en las franjas más carenciadas del cinturón suburbano, donde en junio de 2009, perdió los votos que necesitaba para imponerse a De Narváez. Dos hechos en las últimas semanas confirman la importancia que el gobierno otorga al problema: el desembarco de Alicia Kirchner en la provincia, respaldada en los recursos de Desarrollo Social, y la promoción de Hugo Moyano en la jefatura del PJ provincial.

Precisamente éstos son los soportes principales con los que cuenta el gobierno para afrontar las presentes luchas políticas: la maquinaria central del Estado y el aparato sindical que responde a la CGT. A lo largo de la historia del kirchnerismo, a medida que se deterioraba la alianza inicial con la alta burguesía industrial, este segundo factor ha cobrado importancia especial.

A esta alianza concurren intereses convergentes. El gobierno necesita influir sobre la orientación del movimiento obrero por la necesidad de mantener neutralizada una masa de trabajadores, en cuyas filas un porcentaje apreciable está sumergido en la precarización laboral, la subocupación o directamente en la desocupación. A su vez, la dirigencia sindical sabe que a un gobierno con cierto sesgo desarrollista es posible arrancarle concesiones, que los regímenes de neoliberalismo ortodoxo no están dispuestos a ceder.

Esta particular relación que el kirchnerismo ha establecido con la dirigencia gremial, no es otra cosa que la manifestación particular del estrecho vínculo que los sindicatos mantienen desde hace décadas con el Estado. Además del control del aparato de las obras sociales, la dirigencia de la CGT ocupa posiciones en las carteras de Trabajo,  Desarrollo Social y Planificación, logró colocar un hombre de confianza en la Administración General de Puertos, y tiene planes para la organización de un próximo Ministerio de Transportes.

El doble papel de la burocracia sindical

Sin embargo la participación de esta dirigencia en la administración de ciertas áreas del aparato estatal no le otorga al modelo actual un carácter más progresivo. Más bien, esta presencia obra como uno de sus principales reaseguros. La burocracia sindical cumple un doble papel. Por una parte constituye, a través de la negociación salarial, un mecanismo indispensable para la reproducción de la fuerza de trabajo en los cuadros del orden capitalista. Por la otra, su control sobre el aparato gremial la erige en un serio obstáculo para el desenvolvimiento de corrientes autónomas en el movimiento obrero y la vigencia de la democracia en sus organizaciones. En este segundo sentido su horizonte ideológico no difiere del de la burguesía, y constituye un componente conservador, necesario para el sostenimiento del régimen de explotación.

La importancia de este asunto para la lucha por un realineamiento nacional, democrático y antiimperialista del campo popular, es ciertamente significativa. Basta tener presente el papel que jugó la burocracia sindical en la restauración de la institucionalidad semicolonial tras la crisis de diciembre de 2001, para comprenderlo. Una próxima oleada de luchas obreras y populares pondrá nuevamente el problema de la dirección de la clase trabajadora a la orden del día. En ese momento la democracia en los sindicatos y la independencia ideológica, política y organizativa de los trabajadores, dejarán de ser consignas de agitación y propaganda, y habrán de transformase en una fuerza material.

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  • 09 Ago 2010Editorial 

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Comentarios

El  12/08/2010 a las 06:37 gomez mariano dijo:

Hoy,hay dos frentes,como casi siempre. El frente antinacional,donde estan el ala conservadora,Macri,etc,y el ala democratista,Carrio y la “ultraizquierda” o izuqierda del regimen,el kichnerismo etc.
Gobierno y antigobierno rpresentan de algu modo el conjunto del frente antinacional. Ahora,como estudiemos y anilizemos la onformacion del frente antinacional esuna cuestion. Estan los eternos y pura sangre de Grondona y estan los nuevos especimenes,como filmus y sus amigos.Hay de todo.
Y despues estamos nosotros.Expresion del frente naional,no la unica,sino la poco visible.

El  03/09/2010 a las 15:59 ricardo fort dijo:

que opinan de pino? de la industrializaciòn, nacionalizaciòn de la energìa, construcciòn de submarinos nucleares, etc?

El  07/09/2010 a las 14:30 juan manuel dijo:

Que es mucho más fácil hacer un submarino nuclear que construir al sujeto político capaz de sostener un proyecto de liberación nacional.

El  08/09/2010 a las 20:15 Facundo Arrieta dijo:

Ricardo: en este enlace encontrarás varias referencias a (Pino Solanas (PiSo) y a Proyecto Sur (PrSu):
http://www.izquierdanacional.org/search/results/80f85d84835cb0c341e14dbeed1146c1/
Saludos
Facundo

El  14/09/2010 a las 11:36 Atah dijo:

Estimado Ricardo Fort:

Pino Solanas centra su estrategia partidaria en la ruptura de la falsa opción alianza oficialista o alianza opositora, o, como él lo llama, el bipartidismo. Se presenta con Proyecto Sur como una tercera vía nacional-popular dentro del sistema aparentemente democrático que en 1983, Ronald Reagan, llamó “democracias posibles” y en los 2000, Bill Clinton y George Bush, llamaron “democracias gobernables”. Es decir, Pino, no rechaza este régimen de administración semicolonial, que perpetúa la dependencia y la marginación política de la clase trabajadora super explotada, sino que le aporta un matiz protestatario.
Socialismo Latinoamericano descree de esta forma “democratista”, estas apariencias de libertad que encubren la continuidad de los mismos intereses que en otro momento acudieron a la represión policíaco militar: los de las potencias opresoras, los de la banda de oligarcas y burgueses extranjerizadores de la riqueza nacional.
Es cierto que Pino y otros compañeros del Proyecto Sur denuncian los hechos de despojo de los recursos estratégicos que consuman las trasnacionales con la complicidad del gobierno, o, al menos, con su cobarde abstención. Y también debe reconocérseles el esfuerzo que va más allá de la denuncia intentando una respueta programática con la premisa de la nacionalización.
Pero, peor aun que el personalismo de Pino (deformó intentos previos de tipo frentista como el Frente del Sur trasmutado en el pequeñoburgués Frente Grande), Socialismo Latinoamericano atribuye al actamiento de la “partidocracia”, con sus juegos mediáticos y “armados”, la nula voluntad de movilización y formación de base, es decir, de construcción de poder popular. De ahí que el regimen semicolonial -sus expresiones liberales más o menos brutales- aliente el verticalismo, el culto a liderazgos fotogénicos o a figuras providenciales con la subsecuente desactivación post electoral de cualquier movimiento incipientemente revolucionario. Socialismo Latinoamericano, al revés y consciente de que el juego democrático es tal, un juego de apariencias que viene perpetuando una contra revolución de 35 años, se propone reponer en el campo de lucha cuadros militantes perdidos como consecuencia de la represión de aquellos años o quebrados por la dictadura ideológica que la sucedió y que hoy obsta a la difusión del socialismo revolucionario en el seno de quien será sus principal ejecutor: la clase trabajadora.
En cuanto a la segunda parte su pregunta, intentaré ampliar la contundente respuesta de Juan Manuel que, creo, encierra la escencia de la defensa de la soberanía nacional. Pero lo haré en en siguiente mensaje porque este ya es suficientemente largo.


Saludos

Atah

El  15/09/2010 a las 15:29 Administrador dijo:

Aquí encontrarás algunas de las posiciones sobre Pino Solanas:

http://www.google.com/search?q=Pino+Solanas&sitesearch;=www.izquierdanacional.org

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