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  • Artículo cargado el 17/05/2010 - 20:51

Los medios de comunicación al servicio del pueblo y de la Patria

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Debe terminarse con el modelo empresarial único de propiedad privada de la prensa, y con el modelo único de propiedad estatal. Es necesario garantizar el pluralismo en las formas de propiedad de los órganos de prensa, con clara preferencia por las modalidades de propiedad social.

La escalada en el enfrentamiento entre el gobierno y los MCS avanza; lo interesante es ver hasta dónde llega y cuáles son sus resultados concretos, más allá de telenovelesco intercambio.

Debe destacarse algo que por obvio no deja de ser importante: el gobierno (a través de Néstor Kirchner) acaba de decir que “la primera fuerza de la oposición es la concentración mediática”, y uno de los aludidos (La Nación) critica sus dichos por “cuestionar a los medios de comunicación”. Se trata de dos cosas distintas, que La Nación sabe que lo son pero pretende confundir. Una cosa es la libertad de prensa y otra el libertinaje empresarial.

El principal enemigo a vencer es el poder real que se agrupa detrás de la concentración mediática; la responsabilidad del gobierno –entre otras muchas– es haberlos apañado cuando eran aliados y ahora descalificarlos por estar enfrentados, no por las razones de fondo a las cuales el gobierno alude sólo en el discurso.

Solanas desde Clarín

Con amplio “despliegue informativo” –en realidad propagandístico¬ en defensa de su causa–, el monopolio empresarial de la comunicación ha dado amplia cobertura a la declaración de repudio a lo que califican, hipócritamente, de “atentado a la libertad de expresión”.

El 20 de abril, Clarín publicó: “El líder de Proyecto Sur condenó el escrache de periodistas con afiches anónimos. Solanas: ‘Nos encaminamos a un fascismo disfrazado de progre’”.

Ahora bien, la crítica de Solanas arriba mencionada, ¿en cuál clase de las críticas reseñadas se inscribiría? ¿Se trata de una crítica formulada desde el campo nacional-popular, o desde el campo de la oposición regiminosa que tiene el kirchnerismo?

Con su crítica al “fascismo” del gobierno, ¿Solanas fortalece ideológicamente al campo popular o lo debilita? Realmente, ¿puede acusarse de “fascista” al kirchnerismo? Ni vale la pena detenerse a considerar el carácter falaz de la acusación.

La verdad es que el gobierno ha decidido enfrentarse con el poder mediático más concentrado. Lo hace con los métodos que son inherentes a su propia naturaleza, no con los que emplearía una revolución proletaria, por ejemplo. Pero, aun así, se trata de un enfrentamiento real. De un lado el gobierno, y del otro el poder mediático de Clarín, La Nación y la SIP.

En este enfrentamiento, los militantes del campo popular no podemos dudar de qué lado colocarnos. Y menos aun podemos colocarnos del lado equivocado. Eso es lo que, desgraciada pero no casualmente, hace Solanas.

Desde el PO

Sobre la disputa gobierno-Clarín, Prensa Obrera titula así: “Repudiamos los escraches y ‘juicios éticos’ contra los periodistas de Clarín”. No es una nota que exprese la opinión particular de alguien, ¡es una nota firmada por el Comité de Redacción de Prensa Obrera!

Todos estamos informados acerca de lo que sucedió en las últimas semanas. Aparecieron unos carteles sin firma denunciando a la “élite periodística” de la prensa venal: Mariano Grondona, Magdalena Ruiz Guiñazú, Nelson Castro, Ricardo Kirchbaum, Joaquín Morales Solá y otros personajes por el estilo, de nefasta historia profesional y política. Hebe de Bonafini se sumó a la denuncia organizando un “juicio ético” en Plaza de Mayo. Los denunciados pusieron el grito en el cielo: sólo un gobierno autoritario, castrista-estalinista-chavista- fundamentalista puede atreverse a hacer semejante cosa. ¡Habráse visto!

Inmediatamente, todo el arco de la partidocracia salió a acompañar a los “damnificados” por el “atropello”. No faltó nadie: ni los macristas, ni los duhaldistas, ni Carrió, ni los “socialistas” de Américo Ghioldi… ¡Hasta Solanas pidió pista en un baile que promete dividendos electorales!

Al leer sobre toda esta parodia acerca de los “ataques a la libertad de prensa”, uno piensa: si esta gente hace tanto barullo por las bravatas kirchneristas, ¿qué no sería capaz de hacer en el momento en que un gobierno de frente antiimperialista los mande por aire a las playas de Miami a confraternizar con el gusanerío? Ya me los imagino en el programa de Oppenheimer cacareando contra el “fascismo” con aires de puritanos.

¿O acaso un proceso encaminado hacia la emancipación nacional y social debería respetar a los aparatos ideológicos antinacionales y antipopulares y a sus agentes disimulados como “periodistas independientes”?

Bueno, leyendo la declaración de Prensa Obrera, me parece ahora que ciertos “trotskistas” sí creen que habría que respetar a los “periodistas independientes”. ¿Qué otra cosa cabe concluir cuando uno lee en Prensa Obrera lo siguiente?: “El juicio ético […] es una metodología intimidatoria y fascistizante”; “El escrache oficialista [es] un método de intimidación que, en definitiva, amenaza las libertades en todos los planos.”

Sí. Aunque parezca mentira, los juicios precedentes no han sido formulados por la SIP, sino por quienes pretenden ser herederos de León Trotsky. ¿Se imaginan los lectores lo que el viejo León Davídovich habría dicho respecto de estos impensados defensores de la libertad de… ¡la camarilla de rufianes encargada de construir la “opinión pública” en un país semicolonial!?

Lo que debe hacerse

¿Puede hablarse de verdadera libertad de expresión cuando los grandes medios de difusión están en manos de los pocos pero poderosos que ejercen el poder real en nuestra Patria?

Todos los grandes medios nacionales deben ser expropiados y su propiedad transferida a los más significativos sectores sociales organizados del país. Al expropiar el inmenso poder de una prensa monopolizada por reducidos grupos de presión, no se transfiere al Estado ese poder, sino a las organizaciones sociales de la nación.

Debe terminarse con el modelo empresarial único de propiedad privada de la prensa, y con el modelo único de propiedad estatal. Es necesario garantizar el pluralismo en las formas de propiedad de los órganos de prensa, con clara preferencia por las modalidades de propiedad social.

Como el periodismo contribuye decisivamente a moldear el alma de un pueblo, a condicionar el desarrollo de su cultura, a formar o deformar sus ideas y valores, y a definir la percepción de sus propios problemas y de su propia realidad, su control genera un inmenso poder político que, por la propia salud en la nación, no debe ser monopolio de grupos de presión ni del Estado.

Esta reforma estructural contribuirá de manera muy importante a sentar las bases de una cultura pluralista, democrática y creadora. Por tanto, la crítica y la discrepancia deberán seguir existiendo en el nuevo ordenamiento de la prensa, pero como expresión auténtica de los grandes grupos sociales organizados que constituyen a la Nación.

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