13 Abr 2010Fuerzas Armadas 

La idea del pueblo en armas, principio de una nueva concepción para la defensa nacional

La resistencia heroica triunfal vietnamita, la actitud de lucha de los pueblos iraquí, afgano y palestino es el espejo donde tendremos que elaborar nuestra futura estrategia de defensa

En los últimos meses, y debido al incremento de la inseguridad, se está plasmando la idea –, en una singular coincidencia, entre sectores nacionalistas provenientes del peronismo y liberales progresistas–, de instaurar el servicio militar obligatorio, bajo la vieja usanza de la Ley Richieri.

Los fundamentos de ambas posiciones son similares:, las FFAA, por su organización, serían el único órgano estatal que estaría en condiciones de remodelar a las nuevas generaciones, díscolas por cierto, para que luego de un pasaje por los cuarteles, conscripción mediante, puedan insertarse en la sociedad de una manera más disciplinada y respetuosa.

Es interesante esta coincidencia por cuanto pone a la luz, un tema acallado en forma total desde la eliminación de esta ley por el menemismo, dado que a través de estas iniciativas se abre un debate político que consistiría en básicamente ¿Qué hacer con nuestras FFAA.?

A pesar de la coincidencia entre sectores políticos tan antagónicos como progresistas y nacionalistas, la diferencia queda plasmada en los objetivos buscados.

La finalidad del progresismo sigue siendo la misma que iniciara el alfonsinismo:, reducir las FFAA a su mínima expresión posible, una mera Guardia Nacional, alejada de todo aquello que involucre alguna concepción relacionada con la Defensa Nacional, para que simplemente sea una institución más del Estado Colonial,, colaboradora de la democracia formal, en condiciones de solucionar emergencias sociales, incluyendo, si es necesario, sustentar el modelo mediante acciones represivas. La única misión admitida hacia el “exterior” en cumplimiento de la estrategia de EEUU, es oficiar como “Fuerzas de Paz” con el objeto de no desgastar a la soldadesca imperialista en tareas menores como apaciguar y controlar la desesperación de un pueblo hambreado como el de nuestros hermanos haitianos, en una clara misión de restringir su soberanía.

Al no haber “hipótesis de conflicto”, lo que “resta” de las FFAA, deben justificar su presupuesto con cierta lógica de rentabilidad política para el sistema.

El nacionalismo, por el contrario, busca aumentar la incidencia de las FFAA en la política interna, con el fin de regenerar mágicamente un “Ejército Nacional” e industrialista que otrora tuvimos, desempeñando un papel protagónico en el advenimiento del peronismo; en la medida de lograr similitudes con el pasado, aumentan las posibilidades de “repetir la historia” de resurgimiento del Movimiento Nacional, encabezado por el general Perón.

Este planteo nos parece que no tiene en cuenta que los cuadros de las FFAA argentinas han sufrido el mismo tratamiento cultural y político que amplios sectores de nuestras capas medias, y que es imprescindible reconocer que la acción psicológica y cultural del imperialismo, por medio del control de los medios de difusión, ha logrado un triunfo cuyo reflejo más importante se manifiesta en la política desnacionalizadora desde 1976 hasta nuestros días.

Solamente con un frente nacional antiimperialista será posible revertir el pensamiento antinacional y antimilitarista hoy predominante en la Argentina, teniendo en cuenta nuestro pasado histórico y atendiendo las condiciones actuales, para poder elaborar una estrategia de verdadera liberación nacional.

Requisitos esenciales

Como socialistas, no nos oponemos de ninguna manera al servicio militar obligatorio, bajo un gobierno nacional y revolucionario sujeto a una posible agresión imperialista, como puente integrador de la defensa nacional.
El mismo deberá tener en cuenta los siguientes aspectos:

a) Ser para ambos sexos.
b) Períodos cortos, no tan sólo para los jóvenes sino para todos los ciudadanos en condiciones físicas de hacerlo.
c) Contemplar la instrucción del período individual como manejo de armas, acciones de inteligencia, aptitud de enmascaramiento, desplazamientos nocturnos y acciones rápidas de tipo comando, etc.
d) Toda la concepción táctica debe elaborarse bajo la idea de “pueblo en armas”, ya que no existe ninguna posibilidad de enfrentar a una coalición imperialista en el marco de una guerra convencional.
e) La búsqueda es la de coordinar movimientos de manera de desgastar al invasor moralmente, económicamente y, sicológicamente, teniendo en cuenta la ventaja objetiva del conocimiento del terreno y que el tiempo, cuanto más se prolongue la resistencia favorece a nuestros planes.
f) El objetivo principal es formar cuadros políticos con conocimientos militares específicos.

Vietnam, Palestina, Afganistán e Irak, ejemplos a considerar

Pero también entendemos que con ésta modalidad de un servicio militar revolucionario no alcanza para derrotar a un enemigo objetivamente superior en medios bélicos. El alma de la resistencia no es tan sólo militar, sino fundamentalmente política:, un pueblo que no esté dispuesto a defender lo que le pertenece, desde su cultura, su historia, su barrio, su escuela, sus recuerdos como síntesis de su dignidad personal y colectiva, irremediablemente terminará siendo derrotado; sin un proceso revolucionario paralelo a la resistencia, no tendremos futuro como latinoamericanos libres.

El punto de inflexión clave político en la formación de un combatiente revolucionario, es revertir el actual principio cultural de considerarse inferior; del otro lado hay también un hombre, que puede tener un armamento superior, pero que se encuentra en territorio hostil, alejado de su modo de vida, con tanto miedo a superar como cualquiera de nosotros, sin tener, en definitiva, una claridad conceptual de a quién o a qué representa.

Los hijos de la burguesía imperialista no participan en forma directa en la acción bélica:, mandan, en representación de sus intereses, al pobrerío de sus propios países, y es allí donde se encuentra el talón de Aquiles del soldado invasor en relación al combatiente del país invadido.

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  • 13 Abr 2010Fuerzas Armadas 

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Comentarios

El  20/04/2010 a las 19:03 Juan dijo:

Creo que el antimilitarismo existente en buena parte de la sociedad no tiene que ver necesariamente con un sentimiento antinacional, sino con el rechazo al accionar antipopular que han desempeñado las FFAA a lo largo de la historia, y en especial durante la última dictadura.

No cuestiono la idea del “pueblo en armas”, pero es improbable que las FFAA actuales puedan dar algún paso en esa dirección, y resulta por lo menos ingenuo depositar la más mínima confianza en una institución cerrada que funciona como casta, que no ha sido depurada, y cuyos elementos no liberales y antinacionales están más cerca del fascismo que del socialismo latinoamericano y revolucionario.

Con este panorama, considerar a las FFAA argentinas como un aliado del pueblo en la lucha por la liberación y la defensa nacional (con una concepción socialista y popular), es más una expresión de deseo que una posibilidad, tan lejana a nuestra realidad como pretender instalar modelos revolucionarios europeos. En síntesis, la propuesta de un servicio militar obligatorio con las características que se plantean en la nota y bajo la dirección de un gobierno nacional y revolucionario requeriría primero formar una sociedad distinta, con ideas distintas, de la cual emerja una dirigencia política distinta y militares distintos. Entonces, hasta que eso suceda, es mejor mantener alejada la idea de volver a la colimba obligatoria.

Un respetuoso saludo.

El  20/04/2010 a las 20:04 Gastón dijo:

Juan,

de acuerdo a tu comentario, lo que puedo decirte es que para modificar la realidad en las que nos encontramos sumergidos no basta solamente con gestos de buena voluntad, pero si con politicas de acercamiento hacia las FFAA. No incluirlas nos acerca a rifar la soberania como actualmente vivimos en cada rincon de nuestro territorio nacional.

Que la idea de “pueblo en armas” no sea el pensamiento de la sociedad, al menos actualmente, no significa que este determinado a perecer. y si lo fuera, quien asegura que el antimilitarismo continue in eternum???

Las energias de los distintos sectores nacionales y populares deben ir en el sentido de la emancipacion, y para eso, las FFAA deben ser parte de ese espacio.

Saludos

Gastón

El  01/07/2010 a las 01:34 Roberto dijo:

No creo que estemos en condiciones de fortalecer nuestras FFAA cuando, el sector de los medios pro-yanquis tenga tanta influencia en la sociedad. Es mas probable que se vuelva en contra del pueblo, antes que aliarse al pueblo revolucionario y anti-nacionalista.
Primero deberiamos dejar que se siga debilitando el cuarto poder, y su influencia sea desenmascarada.
Robert

El  01/07/2010 a las 19:55 Roberto dijo:

3.500.000 de Vietnamitas murieron.
58.200 de Americanos.

Basta de festejar la victoria y juzguemos a los responsables vivos que amasaron fortunas con esta masacre.

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