- Entrevista
- Artículo cargado el 08/10/2009 - 22:58
Hay un vinculo necesario entre la deuda externa y los crímenes de lesa humanidad
Luego de la causa abierta por Alejandro Olmos contra Martínez de Hoz, Mario Cafiero consiguió que la cuestión de la deuda externa volviera a estar en la mira de la justicia. Pero esta vez lo que está el tela de juicio no es sólo su carácter fraudulento, sino la vinculación existente entre esa deuda y los crímenes de lesa humanidad cometidos por la dictadura. Vale decir, están en el foco de la acusación banqueros, organismos internacionales, gobiernos, que financiaron el terrorismo de Estado. En el diálogo que reproducimos, Mario Cafiero aborda este asunto.
La deuda vuelve a aparecer como un de los problemas centrales de la Argentina, después de años que el gobierno de Kirchner había anunciado la solución definitiva. Creo que es una de las promesas falsas que hizo Kirchner a la sociedad. Hoy se vuelve a ver con claridad que la Argentina carece de financiamiento y aparece nuevamente este acercamiento al Fondo Monetario Internacional, en el marco de una persistente fuga de capitales, de 3 mil millones de dólares por bimestre, y cuando todos los números se empiezan a poner de azul hacia rojo.
La cuestión de seguir destinando fondos al pago de la deuda empieza a hacer agua. Kirchner no resolvió el problema de la deuda, se quedó a mitad de camino, no hizo ninguna solución de mercado, ni tampoco hizo una solución de Estado, que es la que nosotros proponíamos: auditar la deuda externa, buscar un reparto mucho más equitativo de las cargas de la deuda en cuanto se determinara su ilegitimidad o ilegalidad; anular operaciones ruinosas como el megacanje. Era posible terminar con el tema de la deuda externa después de la crisis del 2001, porque los acreedores o se avenían a la solución de Estado que proponía Argentina o sus acreencias eran opciones nulas.
A todo esto tenemos una democracia que nunca ha investigado la deuda, una deuda que todos sabemos que tiene un origen ilegítimo, una deuda sucia, una deuda contraída por un gobierno que cometió crímenes de lesa humanidad. Nosotros seguimos trabajando en la causa judicial específicamente, para demostrar que sin el apoyo financiero estos crímenes de lesa humanidad no se hubieran cometido en el grado que se cometieron, por lo tanto los que financiaron a la dictadura son partícipes necesarios de estos crímenes de lesa humanidad. Se trata de delitos imprescriptibles y le estamos pidiendo a la justicia que profundice la denuncia que presentamos hace cuatro años, que está en sus primeros pasos de investigación en la justicia, solicitando información al Departamento de Estado de los Estados Unidos, al Fondo Monetario, al Banco Mundial, a bancos privados, a los países europeos, que fueron fuertes sostenedores de la política de Martínez de Hoz
¿Qué posibilidades hay de que la denuncia avance en la justicia?
Yo me llevé una gran sorpresa cuando a principios de este año se me nombró colaborador co-adyudante en esta causa y se me permite acceder al expediente y presentar sugerencias para la investigación, o sea me parece que hay una voluntad de parte del juzgado de llevar adelante esta investigación. En lo personal creo que nosotros como argentinos nos debemos una explicación de ese proceso tan nefasto de la historia, donde hoy aparece solamente la cuestión del terrorismo de Estado y sus responsables, pero este terrorismo de Estado fue un medio, una herramienta, para instalar un sistema económico y ese sistema económico hoy perdura; y por lo tanto poder desnudar estas complicidades entre el sistema económico que nos impusieron y el terrorismo de estado que le daba sostén, me parece importante desde el punto de vista histórico. Ningún país vive mirando al pasado, pero ningún futuro se construye sin tener en claro como fue la historia, cómo fueron las complicidades entre los grupos que instalaron este modelo. A lo largo de su desarrollo ha tenido distintas etapas. La implantación de la deuda externa con terrorismo de Estado, la implantación de este modelo de libre movilidad de los capitales, que tiene que ver con la fuga y la deuda que vivimos hoy, con la destrucción del sistema bancario y financiero de ahorro nacional, desfinanciamiento de la industria y de la pequeña y mediana empresa, fue la primera etapa. La segunda consistió en que la democracia no investigara y partir de allí que aceptara esta política de ajuste; de canje de activos públicos por deuda, esa fue la etapa de las privatizaciones de Menem, y ahora estamos en la etapa del canje por los recursos naturales. Por eso el país se ha convertido en un gran exportador de commodities soja, petróleo, gas, pesca, minería. Quizás la parte final sea el canje por territorio, porque sabemos si uno la mira, que la Argentina es un país importantísimo, desde el punto de vista de sus extensión territorial, además teniendo en cuenta la proyección hacia la Antártida.
Hay un asunto relevante relacionado con esto último: el reclamo de extensión del área de soberanía en el Atlántico Sur. ¿Cuál es la situación?
Se están ocultando cosas fundamentales que tienen que ver con Malvinas, Atlántico Sur, Antártida. Se oculta que es un área de enorme cantidad de recursos. Por ejemplo, en la causa de la deuda, que yo presenté en la justicia, la acompañé con la desclasificación de documentos del Departamento de Estado. Era un informe del año 1976 que sitúa a la Argentina como un país con un enorme potencial petrolero, porque dice que en el Atlántico Sur se encuentran el doble de las existencias de las reservas de petróleo de Occidente. Se ocultan los recursos, se oculta la situación de total dominio por parte de los ingleses de la explotación de la pesca, de la exploración de petróleo, de los avances que están haciendo en los últimos años. Gran Bretaña fue ampliando su soberanía alrededor de Malvinas, Georgias, Sandwich. Son más de dos millones de kilómetros cuadrados que se han ido sumando a su soberanía, ilegítima por supuesto. Esto se oculta, y también se oculta que la Argentina tiene enormes posibilidades de hacer valer sus títulos jurídicos. Si Inglaterra no se sienta a negociar es porque sabe que si se sienta pierde, porque jurídicamente es mucho más fuerte la posición argentina que la posición británica. Y partir de allí nosotros, con un conjunto de organizaciones políticas, hicimos una serie de reclamos a la Cancillería, y tuvimos una respuesta que fue positiva, en el sentido que Cancillería cambió su política, que era una política minimalista, que consistía en presentar sólo en la parte no disputada de la soberanía con el Reino Unido, esa ampliación hasta las 350 millas. Vale decir que la Cancillería no presentaba las 350 millas en la Antártida. Cambiaron esa posición por una que nosotros entendemos correcta, que es reclamar por las 350 millas de toda el área. Hemos trabajado y editado un documental, que se llama La pampa sumergida, que ahora lo estamos difundiendo.
El otro gran asunto es el la depredación minera, la Barrick y el veto a la ley de los glaciares
Estamos tratando de colaborar en una investigación que abrió la justicia en relación al veto de la ley de glaciares. Y cuando uno analiza este veto se da cuenta que eso tiene nombre y apellido, que es Barrick y el proyecto Pascua-Lama, porque si se hubiera promulgado esa ley se caía ese proyecto. Y el veto de la presidenta Cristina lo que marca es la existencia de una sólida alianza del gobierno nacional con las mineras. Es otro de los ejemplos de que no hubo cambio en la política de Menem, que instaló la actual política minera, y la política de Kirchner. Es más, Kirchner obviamente, ha profundizado ese modelo, porque Kirchner, por ejemplo, le permite a las empresas mineras liquidar el cien por ciento de las divisas afuera del país. Cuando uno profundiza un poquito más el tema específico de Pascua-Lama, se da cuenta que hay un gran fraude, que nos han vendido que un emprendimiento binacional, cuando en realidad no hay ni capitales chilenos ni argentinos involucrados, sino que es un proyecto de la Barrick. Por ejemplo, la Argentina por el tratado minero con Chile, en realidad a lo que se ha comprometido es a proveer el agua, que falta del otro lado. El noventa por ciento del agua de Pacua-Lama lo provee la Argentina. Y el cien por ciento de los residuos van a quedar en el país, o sea, toda esa lixiviación con cianuro termina en un dique que se construye en Argentina, y que va a guardar 312 millones de toneladas de residuos por los siglos de los siglos, en una zona sísmica.
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