01 Nov 2009Debates
Hacia una convergencia de las fuerzas nacionales, populares y revolucionarias
El pasado 17 de octubre distintos representantes de corrientes del campo nacional, discutieron en la Facultad de Ciencias Sociales, las perspectivas de la situación política en Argentina y en Latinoamérica. Lo que sigue es una síntesis de las exposiciones
Somos una neocolonia
“El gobierno no ha cambiado ninguna de las estructuras que se implantaron, que son estructuras de saqueo, porque verdaderamente uno no encuentra otra palabra para definirlas”, sostuvo Mario Cafiero en el inicio de su exposición. Señaló, por ejemplo que no se puede entender que además de las ventajas impositivas que tienen las mineras, además se les permita que las divisas producto de las exportaciones –de lo que dicen que exportan- no tengan obligación de traerlo al país: “Se llevan el mineral, no lo procesamos en el país, y ni siquiera nos quedamos con los dólares”. Algo parecido ocurre en materia de petróleo. “Nos estamos quedando sin reservas y lo único que se les ocurre es “es aumentar los precios internos para emitir una señal las inversiones… El salario de los argentinos no da para que le lleven el precio a ese nivel”.
El problema del campo es otro ejemplo. Cafiero señalo que hay una discusión entre la Mesa de Enlace y el gobierno por las retenciones, pero ninguna de las dos partes denuncia la existencia de un Estado paralelo montado por las cerealeras exportadoras a partir de su formidable dominio sobre la demanda. “Dominan el mercado no sólo a partir del precio, sino a partir de la logística y la infraestructura, porque tiene plantas de acopio, puertos, ferrocarriles, dan financiamiento… Somos una suerte de neocolonia y el nudo que ata todo esto son las finanzas. No hemos abandona el paradigma de la libertad de mercado que instaló Martínez de Hoz en la dictadura. Hoy tenemos una deuda de 170 mil millones de dólares externa, y una fuga de capitales de 150 mil millones de dólares. Esto es coloniaje financiero puro”.
Cafiero destacó la importancia estratégica de la disputa territorial en el Atlántico sur y la pretensión de Gran Bretaña de europeizar su base militar en Malvinas. Se trata de 350 millas náuticas alrededor de las islas y de la Antártida, vale decir de un espacio geopolítico y neoeconómico de cinco millones de kilómetros cuadrados, mientras que nuestra superficie terreste tiene 2,8 millones de kilómetros. “Es la disputa territorial más importante del planeta”
Proyectos para la Patria Grande
El gobierno de Bolivia pidió al Astillero Río Santiago cotización por la construcción de 16 barcazas que serían pagadas 100% por adelantado. Natalia Diez y Angel Cadelli, compañeros del MNL 26 de Julio que mantuvieron reuniones en La Paz con el ministro y viceministro de Transporte de Bolivia, explicaron los detalles del proyecto que incluye la posibilidad de incorporar aceros venezolanos a la construcción de las barcazas que serán empleadas en la navegación de la hidrovía Paraná-Paraguay. Cadelli explicó que también se iniciaron tratativas con vistas a la venta de barcos, porque los derechos soberanos son buenos negocios: “Una tonelada de mineral de hierro en el yacimiento sale U$S 5, la misma tonelada puesta en la China U$S 205, la diferencia es el flete desde el yacimiento hasta la China, y la guita grande se hace en el mar”. Cadelli explicó que el transporte es fundamental para asegurar la continuidad de la producción porque una vez que se empieza a producir “no es tan fácil de parar”, y hay que tener en cuenta que se ha comprometido capitales, miles de puestos de trabajo. “Una vez que se compromete todo eso, esa producción tiene que seguir saliendo… No es imposible que Bolivia, país que no tiene litoral marítimo, pero si tiene reserva de cargas, termine no solo construyendo barcazas para la hidrovía sino que también construya buques de ultramar, aunque no tiene mar, por ahora”.
Cadelli explico que hay conversaciones con diputados nacionales sobre un proyecto de industria naval a ser presentado. Uno de los ejes es el transporte por agua con reserva de cargas. Todos los países tienen derecho a transportar la mitad de lo que entra y sale en buques propios, eso en una relación bilateral significa que el exportador transporta la mitad de lo que trae y el importador trae la otra mitad. No hay participación en el negocio del shipping de parte de los países si no tienen reserva de carga, y ese negocio lo entregó la Argentina. Lo entregó en la ronda Uruguay del GATT”. El otro proyecto que se está impulsando es el desarrollo de la industria naval a financiar con un impuesto de 2% sobre el valor bruto de los fletes. Argentina paga entre 3 y 4000 millones de dólares en fletes al año.
Unir fuerzas para un Frente Nacional
Cristian Bay del Movimiento Universitario Nacional y Popular señaló que durante estos últimos años se ha registrado un avance importante de la corriente nacional en la Universidad, pero que este avance no fue acompañado durante el kirchnerismo por una construcción de poder popular. Esa construcción fue muy mediática y esto se comprobó cuando estalló el conflicto por la 125: “Era muy difícil de movilizar a la gente y veíamos que los que estaban del lado de enfrente sí ganaban la calle. Si el enemigo te gana la calle, algo está mal, me parece. No sólo esto, sino que también se perdió la pantalla”. Bay señaló que ve el futuro muy complejo. “Luego de la derrota electoral de junio –que era totalmente esperable- 2011 se ve complicado, en términos de una opción de izquierda o de centro izquierda, que sea viable, hoy por hoy, electoralmente”. A su juicio si el duhaldismo, el cubismo, Solá, De Narváez, lo que hoy es la derecha, logra consolidarse, tener cierta cohesión, será el próximo gobierno. En este sentido consideró que más allá de las recriminaciones que merece el kirchnerismo el enemigo es “muy complicado, muy difícil”, y que es necesario juntar fuerzas con vistas a un proyecto de Frente Nacional. Aclaró a pesar de tener gran cantidad de críticas, la agrupación que representa mantiene relaciones con el kirchnerismo desde una posición totalmente autónoma. “Creemos que hoy no hay una alternativa que nos permita aportar. Me parece que hay grandes sectores del kirchnerismo que podrían aportar en esto, y creo que hay rearmar un frente. Cada uno con sus identidades, cada uno con su forma de pensar, pero me parece que si no nos podemos unir en ese sentido, lo que viene que es peor para todos, para el país, y para la patria grande. Porque vamos a estar aislados, y Argentina es un país llave en América”.
La historia a la luz de dos momentos fundacionales
Gustavo Cangiano de Socialismo Latinoamericano subrayó el carácter no nacional y no popular del kirchnerismo a la luz de la relación de éste con el 17 de octubre en particular y con el peronismo en general. Explicó que el 17 de octubre “fue el momento fundacional de una nueva Argentina, que se extendió desde 1945 hasta 1976. Eso es lo que fundó, cuando digo fundó, lo que digo es que aún los antiperonistas quedaron marcados por el 17 de octubre de 1945”. En ese momento surgió una nueva Argentina, es un momento de inicio, el momento de un mito fundacional, a partir del cual se traza una línea divisoria y todo se piensa a partir de ahí. Es el momento en que las masas liberan a Perón y se sella el pacto entre el líder y el pueblo. “A partir de ese momento argentina ingresa en un momento de felicidad y anterior era lo malo, lo no feliz; antes de eso el pueblo estaba explotado por la oligarquía. La alianza entre el líder y el pueblo fue una especie de liberación mutua”.
Cangiano comparó este momento con otro que también adquirió un carácter fundacional: el 30 de octubre de 1983, cuando se recupera la democracia tras la sangrienta contrarrevolución de marzo de 1976. En el nuevo discurso mítico no aparece la oligarquía lexplotando al pueblo, sino lo que hay son los violentos de izquierda y de derecha enfrentados, y entre ellos quedaban los inocentes, las víctimas pasivas que asistían al choque entre dos demonios. El sujeto posterior al 17 de octubre del 45’ es un sujeto que repudia a la oligarquía, que habla de pueblo y oligarquía; el otro es un sujeto construido por el enfrentamiento entre la violencia de la derecha y de la izquierda. Pero como derecha e izquierda son “malas palabras”, después del 83’ se suavizan los términos adosándole el “centro”, el centroizquierda y el centroderecha. Entonces Fernández Meijide, que era comando civil en el 55’, se la da de centroizquierda y puede reciclarse de este modo.
Cangiano señaló que hoy se acostumbra a decir que no hay que incurrir en el pensamiento binario. Sin embargo en términos de la lógica simbólica es posible explicar que el pensamiento binario es legítimo en algunos casos y en otros no. Después del 45’ se pensaba en términos binarios: por un lado estaba el pueblo, por el otro la oligarquía; por un lado la revolución nacional, por el otro la contrarrevolución. Después del 83 los términos binarios giran en torno a la oposición civil-militar: militar es malo; civil es bueno. A partir del 83’ se constituyen nuevas identidades colectivas, y quienes las constituyen son los triunfadores del 76’. El 83’ es la continuidad del 76’. Entonces queda resuelta la preocupación central: “¿Cómo ser democráticos, hacer que la gente vote y que no gane el peronismo?”. Se logró más que eso: que ganen los propios peronistas, pero que lleven adelante la política de los gorilas.
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El 07/11/2009 a las 04:16 Sebastián dijo:
La respuesta a tu pregunta sobre un gobierno nacional burgués es la siguiente: apoyar críticamente sus decisiones y atacar sus indecisiones. Sin jugarle ningún juego a la oligarquía, al imperialismo ni al capital internacionalizado, es necesario marcar las falencias que estos tienen así como sus aciertos, por más tibios que sean, pues ayudan a equilibrar la balanza de los ingresos. Es necesario que la gente sepa históricamente que desenlace tuvieron esta clase de gobiernos, por eso una prensa y lugares de distribución se hace esencial, así como charlas y convocatorias por supuesto. El apoyo debe ser totalmente independiente, autónomo y crítico, una agrupación socialista no debe fundirse bajo un programa nacional burgués porque eso sería una traición para sus objetivos. Esa es la cuestión por la cual personas de izquierda votaron a Perón. Por su característica antiimperialista y por construir un estado intervencionista. Quienes hayan hecho seguidismo con Perón no merecen ser llamados socialistas, aunque siempre se puede cambiar, claro. Con respecto a Norberto Galasso, ni siquiera es peronista (si ser peronista significa defender un capitalismo nacional en un país oprimido y morir con esa consigna sin analizar que solo mediante control obrero se puede luchar y emanciparse completamente del imperialismo en momentos cruciales como por ejemplo golpes de estado) porque hasta donde sé y he leído, él ahora es kirchnerista. Como Abelardo Ramos, que cuando se unió a Menem como ministro en México dejó de ser militante de izquierda.
Saludos.
El 20/11/2009 a las 18:21 Carlos A. Zelada dijo:
La Política es ante todo praxis; luego se vuelve logos, para decirlo con pretensiones. De otra manera, el ejercicio político genera la teoría que no es ciertamente una especulación basada en nuestros deseos, cualquiera sea la lógica que quiera sustentarla.
Poner el adjetivo sin conocer el sustantivo no parece la mejor manera de conseguir resultados. Políticamente hablando, la lectura de la realidad de cada país es un espectro de luz que recorre toda la gama de frecuencias. Un país no es un cuerpo celeste aislado del universo. Pero sus intereses, al igual que la fuerza de gravedad, es un fenómeno propio. “La gravedad tiene un alcance teórico infinito, sin embargo, la fuerza es mayor si los objetos están cerca uno del otro, y mientras se van alejando dicha fuerza pierde intensidad.” No es lo mismo, de ser posible, vivir en la Tierra que en Saturno. Querer un país “socialista” debería implicar alguna base de sustentación que permitiera imaginar tal posibilidad.
Decimos esto en razón que una política no es un traje de confección al que luego, visto que no encaja, se le dice al cliente que tiene los brazos cortos o los hombros estrechos.
Pero tampoco es un traje a medida que calza como algo que ha sido hecho sobre la estimación concreta que, socialmente, nunca puede darse.
La Política no abomina de la Teoría pero ésta emerge de la Realidad de cada país que hace que quienes lo interpreten no desperdiciarán sus energías inútilmente.
El gobierno de los K, nominalmente peronista, aunque no lo proclame, tal vez juega para las mismas fuerzas sociales que le sirvieron al menemismo felón para vivir “felizmente”, él y su cohorte despreciable, en esa Segunda Dècada Infame que fueron sus dos presidencias. Desde luego eso no los hace una misma cosa.
De cualquier forma tanto uno como otro tienen solo un norte, incompatible con la “patria socialista” que no solo carece de viabilidad sino lo que, en lo inmediato es muchísimo más importante: carece de votos.
La Política que es ante todo el Poder y luego la posibilidad de consolidarlo con el apoyo de los sectores afines, no está para hacer críticas si se entiende que ellas no afectarán al adversario o al enemigo que no es decir lo mismo. Ni tiene algún sentido aplaudir sus presuntos aciertos sino se tiene alguna esperanza cierta de convencerlo. Una “política” de ese cariz solo es una columna política en un blog que comenta los vaivenes de un gobierno. No el desideratum de toda acción política: aglutinar voluntades para luchar por el Poder. Porque sin el Poder no hay posibilidades de implementar ningún camino.
Lo que queremos decir se resume en dos cosas. La primera es que criticar o apoyar las acciones de un gobierno como el de los Kirchner solo es hacer que ese “gobierno burgués” tenga más o menos éxito en consolidar un “gobierno burgués”. Esa tautología sería solamente el reconocimiento indirecto de la imposibilidad de acercar posiciones que redundaran en acortar los tiempos hacia el “socialismo” declamado. Y la otra, es que, cualquiera sea la publicidad de una idea que no tiene arraigo en la sociedad argentina, está condenada a no acumular el Poder necesario para incidir en la trayectoria política nacional. Para que esto no quede solamente como una afirmación caprichosa, bastaría recordar el porcentual de votos que toda la izquierda, en sus diferentes versiones, consiguió reclutar.
Hasta aquí el análisis o lo que trata de serlo – dejando a la distancia los hechos –para imaginar si la “lucha” por el “socialismo” tiene algún sentido desde el punto de vista político entendida como una aplicación.
En otro sentido debería considerarse el sentido que tiene esa actividad llamada Política.
No compartimos la afirmación que se transcribe: “solo mediante control obrero se puede luchar y emanciparse completamente del imperialismo en momentos cruciales como por ejemplo golpes de estado”
La Política, siendo ante todo una acción tiene su justificación en su razón de ser. O, de otro modo, la Política tiene, al mismo tiempo que administrar la vida pública de los ciudadanos, marcar lo que con elegancia dijera alguna vez John Kennedy acerca del liderazgo:
“Solo merece llamarse líder quien en los problemas de hoy ve las crisis de mañana” (dado que se cita de memoria es posible que las palabras no coincidan exactamente, pero el concepto no está deformado)
Y esto lleva al Fin último de una Política que es abrir caminos cuyos resultados quien los imagina no los verá. Cuando el Peronismo hizo entrar a las masas en la vida nacional, no solo favoreció a un sector injustamente ignorado por el poder político sino que al traer a la luz pública eso que se dio en llamar Justicia Social, dejó algo perdurable a las generaciones futuras al integrar a todos los sectores del país con las salvedades que pueden hacerse al término “integrar” en política. Porque sea justo o no,—aquí solo se trata de establecer lo que “es” y no lo que debiera ser – el hecho innegable es que todos los países están integrados en clases sociales, aun cuando algunas sientan esa condición por encima de la Nación, con lo que se vuelven nocivas para el país del que parecieran ser aves de paso.
Si no se avizora el tan mentado “socialismo” sostenido con voluntad por las “izquierdas”, cuyo ejemplo más notorio es la defección de la actual China , nos preguntamos ¿cuál es la razón de “luchar” por algo que es ignorado en el plano interno y, cuando menos, en retroceso en el plano internacional?
Sembrar dudas en las filas de quienes están embanderados es propio de “quintacolumnistas”, para decirlo con una voz otro tiempo. Pero tratar de sumar a la corriente principal – en este caso el peronismo – a quienes están preparados políticamente no es sino tratar de ensanchar las posibilidades de libertad de las mayorías que hoy son peronistas, aun cuando no todos sean “obreros” y haya bastantes “oligarcas” infiltrados como sucede con cualquier corriente principal.
“No existe la libertad del individuo, existe solo la libertad de los pueblos, de las naciones o de las razas; puesto que éstas son las únicas realidades históricas mediante las cuales se hace evidente la existencia de los individuos.”
Josef Göebbels, quien dijo lo que antecede, dejó una sombría estela de destrucción y muerte en Alemania por lo que no es alguien a quien citar honrosamente pero eso no quita que sea verdadero.
El 23/11/2009 a las 23:07 Sebastián dijo:
Evidentemente no es que usted no pueda falsear esa conclusión que puse con respecto a la clase obrera y el imperialismo sino que, por los hechos históricos, nunca se ha comprobado que un movimiento nacionalista burgues pueda enfrentar al imperio hasta el ultimo momento, todo lo contrario, en el instante más crucial terminan cayendo unicamente como una limitacion de su clase y las presiones de afuera y de la partidocracia nativa. Usted habla de comentar en un blog, no entendió. Se trata de militar y dar conciencia a la gente y a obreros, a los desposeidos, intervernir politicamente en sindicatos como hace el partido obrero (aunque en esencia no estoy de acuerdo con su estrategia) ya que ellos en cuanto a estrategia para enfrentar a la burocracia y a las patronales son los más valientes luchadores, aunque lamentablemente fallen en otros aspectos. Cuando digo “intervenir” me refiero a hacerle saber a los trabajadores el progreso de un movimiento nacionalista pero que sepan sus perspectivas y sus condiciones, a través de asambleas y comisiones se puede discutir si se sigue apoyando su politica o si su tibieza empieza a ser antinacional, pero sabiendo siempre que la clase obrera va a por más y que solo ella, como demuestra la historia, es la única clase capaz de enfrentar al imperialismo hasta el final, sin claudicar. Claro, usted puede escribir en un blog cuando exista un socialismo.
El 24/11/2009 a las 17:05 Carlos A. Zelada dijo:
“Evidentemente no es que usted no pueda falsear esa conclusión que puse con respecto a la clase obrera y el imperialismo sino que, por los hechos históricos, nunca se ha comprobado que un movimiento nacionalista burgues pueda enfrentar al imperio hasta el ultimo momento, todo lo contrario, en el instante más crucial terminan cayendo unicamente como una limitacion de su clase y las presiones de afuera y de la partidocracia nativa.”
1) Esta página no es “militancia”. Se milita sobre los hechos no sobre la Teoría. La Teoría es el basamento que apuntala la militancia. Esta afirmación quiere significar que nuestra intención no es falsear afirmaciones o negaciones propias o ajenas. No estamos militando, solo hacemos comentarios que, con torpeza o con inteligencia, es tratar de comprender la Política. Ciertamente no in abstracto sino la política nacional. Al menos eso creemos. Tal vez se haya entendido equivocadamente.
2) Es un hecho que el sentimiento nacional enfrentó SIEMPRE al imperialismo. Solo para traer algunos ejemplos pueden citarse a Prusia en 1806 (contra Napoleón), a España en 1808 (contra Napoleón), a Rusia en 1812 (contra Napoleón), a Francia en 1870 (contra Prusia ya transformada en Alemania) que echando leña al fuego por la “revanche” terminó en la hecatombe de la Primera Guerra Mundial y el Tratado de Versalles que encendió el más violento de los nacionlismo del siglo XX como fue el nazismo. Esto solo para ceñirnos a la Europa Occidental de la que nosotros hemos derivado nuestra cultura. Pero se podría extender a la misma Rusia en 1942 cuando el “padrecito” Stalin recurrió al sentimiento nacional para acicatear la resistencia contra Hitler.
Se dirá que solo son ejemplos “militares”. Pero es que la acción militar es la forma a la que el imperialismo recurre cuando sus otras formas de penetrción fallan. ¿O acaso Irak fue ocupado solo porque el horrible tirano Sadam invadió un país “inocente” y el Imperio decidió restablecer el orden?
“Usted habla de comentar en un blog, no entendió. Se trata de militar y dar conciencia a la gente y a obreros, a los desposeidos, intervernir politicamente en sindicatos.”
Lo que escribímos dirá mejor que cualquier descargo cuales fueron las intenciones que llevaron a mencionar “un blog” solo a título de ejemplo:
“Una “política” de ese cariz solo es una columna política en un blog que comenta los vaivenes de un gobierno. No el desideratum de toda acción política: aglutinar voluntades para luchar por el Poder. Porque sin el Poder no hay posibilidades de implementar ningún camino.”
Porque militar se centra sobre las acciones política con un fin específico, acercarse al Poder fuente de las decisiones que tienen sustento. Ahora, si hacer manifestaciones callejeras como una rutina se considera militar, es un concepto que no compartimos.
Es cierto que el apoyo multitudinario es un fuente de poder. Pero solo cuando el fin es concreto y cuenta con el apoyo de las masas. ¿Puede el clasismo reunir lo que aquel periodista de infausta memoria Bernardo Neusthad hizo con la “la plaza del si”.? Eso que no puede en un acto público tampoco lo consigue en las urnas. Eso, valoraciones aparte, no puede soslayarse.
Por eso tratamos de esclarecer la realidad de los trabajadores que, al parecer, la izquierda “fideista”, por decir lo menos, cuando no felona, quiere ignorar en una soberbio acto voluntarista. Los sindicatos son incuestionablemente peronistas. No porque estén encadilados por la verba de un “demagogo” que, por otra parte está muerto, sino porque el Líder de los trabajadores dejó una doctrina que vertebra los intereses de los trabajadores porque los funde con la Nación. Así lo dice la “Verdad” Nro. 8:
“En la acciónn política, la escala de valores de todo peronista es la siguiente: primero, la Patria, después el movimiento y luego los hombres.”
Esa doctrina es humanista en su esencia. Por tanto no puede dividir a los seres humanos en elegidos y réprobos. Y, mucho menos, con desaprensión, abogar por la imposición de una clase sobre las otras.
La izquierda clasista que va detrás del determinismo económico, quiere ignorar que las personas no vivimos para realizar los sueños de ningún mesianismo aun cuando sea en nombre de la Justicia que así, con mayúscula, no existe en ninguna parte. Si queremos, los humanos con alguna conciencia, hacer del “valle de lágrimas” de los cristianos, del “Nuevo Orden Mundial” que querrían establecer los centros de poder de las naciones industrializadas, del “Paraíso Socialista” por el que abogan los clasistas, algo más acorde con nuestra naturaleza, esa que nos dice simplemente que nacemos, vivimos y morimos.
Eso no quita que lucharemos en el terreno en que sea necesario. Pero eso también significa que, antes de desatar luchas extremas se debería reflexionar hondamente el sentido de romper los límites o acordonarlos alrededor de un sector humano.
Ya lo dijo Maquiavelo: “Las guerras se sabe cuando comienzan pero no cuando terminan.” Y hacer Política es lo contrario de la guerra aunque la violencia sea también un instrumento.
El 25/11/2009 a las 01:57 Sebastián dijo:
Usted recurre a la filosofía en vez de a la teoria o la practica, incluso sin darse cuenta la mezcla con la política, y de esa combinación intuyo que salen sus conclusiones. El problema aquí es que no me gusta mucho filosofar, el menos con respecto a la política y al futuro de las naciones y el mundo entero.
Dijo, refiriendose al peronismo:
“Esa doctrina es humanista en su esencia. Por tanto no puede dividir a los seres humanos en elegidos y réprobos. Y, mucho menos, con desaprensión, abogar por la imposición de una clase sobre las otras.”
No encuentro la relación entre la teoría humanista, que no comprende la política, y el peronismo. Al mismo tiempo, la única doctrina que no aboga por la imposición de una clase sobre la otra es el socialismo por lo cual esa frase es errónea. Cuando se habla de la dictadura del proletariado significa la construcción necesaria de un estado obrero para combatir los enfurecidos ataques de la burguesía y sus aliados. Al margen que no es cierto que todos los sindicatos son peronsitas, resutaría difícil que en aquella época no lo hayan sido, pues el aparato burocrático era muy fuerte por ese entonces captando y negociando y estorsionando con los dirigentes sindicales. Pero esto es propio de los movimientos nacionalistas, necesitan apoyarse en la clase obrera para juntos enfrentar al enemigo imperialista. Muy diferente es si los individuos que forman parte de la sociedad se percatan de esta caracteristica. La izquierda, que usted pronuncia con cierto desprecio, en realidad busca, en los campos donde pueda luchar, en nuestro caso el latinoamericano, ir más allá de lo que puede pensar un democrático o un reformista. Ir más allá no significa querer un socialismo, significa comprender que unicamente mediante él el hombre va a poder liberarse, por eso la necesidad de apoyar un movimiento nacionalista pero marchar separado, pues los antagonismos siguen vigentes, sabiendo que ese gobierno no puede por sí solo enfrentar al imperialismo y mucho menos marchar hacia otro horizonte. Usted dice que la gente no quiere un comunismo, pero esta demostrado historicamente que en toda revolución, por más que los jefes del ejercito o guerrilleros o luchadores que la hayan llevado a cabo no fuesen estricatemente socialistas (algunos sí), por la propia naturaleza del desenvolvimiento revolucionario, la única opción viable es el socialismo. No me refiero unicamente a Cuba o China. Hay millones y millones de personas que votan sabiendo, tal vez sin conocer mucho de política, que sus votos valen nada y que en democracia no todas las instituciones lo son. Saben que las cosas empeoran y que la recesión apuñala, que los salarios bajan o se congelan y los precios aumentan. Toda eta perspectiva social genera un cuestionamiento, quizá al principio pueda ser a la democracia, pero luego de un analisis no demasiado profundo salta a la vista que no hay democracia en un sistema capitalista. Como ellos muchas personas apoyarían un gobierno que enfrente al imperialismo porque eso significa abastecer a los propios habitantes, como dijo Perón: “yo solo agarré la manguera que abastecía para afuera y la apunté para el país”. Pero asimismo es neceario entender las limitaciones de esos gobiernos y como han sido historicamente sus desenlaces. Saber porque caen es esencial, la unica manera con la cual no podría caer un gobierno frente al imperialismo es con el apoyo popular armado, a través de un partido independiente de clase obrera que entienda las cuestiones nacionales y que vuelva a reencausar la reforma tomando sus aciertos para convertirla en revolución.
Saludos.
PD: como dije una vez, siento que nos estamos repitiendo.
El 25/11/2009 a las 20:11 Carlos A. Zelada dijo:
Si, recurro a la filosofía como la forma legitima de poner orden en las ideas porque, como decía un soldado y pensador francés del siglos XVII “Todo lo que tiene ser tiene orden”. Y, ante todo la filosofía es lógica, cualquiera sea su “significado”
No se puede afirmar la militancia política sin tener aspiraciones de hacerse del Poder. Y el poder surge de una correcta lectura de la realidad que no es lo que se desea sino la que simplemente es.
Sí, los sindicatos no son todos peronistas, sí lo son en su mayor parte, los que desde hace más de cincuenta años dan prueba que, a pesar de los denostados “burócratas”, latiguillo con que la izquierda quiere desacreditar a quienes, con las falencias, agachadas, acomodamientos y traiciones que pueden achacársele a más de uno, defienden a los trabajadores quienes saben que deshacer sus organizaciones, es un mal mayor que puede volverse irreversible.
“La organización vence al Tiempo” decía Perón y una organización mala puede ser mejorada pero si se destruye no es seguro que sea reconstruida. Para que esto no quede en vaguedades, la historia de YPF vaciada con la complicidad del Sindicato Petrolero conducido por Diego Ibáñez es la prueba de las lacras que anidan en las organizaciones
obreras. Y la Cooperativa “El hogar obrero”, sin ser un sindicato, fue vaciado y nunca más se reconstruyó.
Por otra parte, su función – la de los Sindicatos o sea la clase obrera organizada – no tiene sino un objetivo: tratar de mejorar las condiciones de trabajo de sus afiliados y tranzar sueldos acordes con el nivel de vida y las posibilidades políticas de cada momento. La prosecución de ese objetivo hace que los Sindicatos sean proclives a apoyar críticamente al gobierno de turno pero siguen siendo peronistas en la medida en que el peronismo de Perón los represento plenamente. Por eso siguen cantando la “marchita” en los actos del “centroizquierdista” Kirchner a quien, elípticamente, le están diciendo cual es el camino.
Pretender que se haga política clasista es ir a contrapelo no solo de la voluntad mayoritaria del pueblo argentino, sino, a nuestro entender claro, un error que solo puede derivar en enfrentamientos que dividirían al país mucho más que lo que, en su momento y a su pesar, originó el peronismo. Amén de dejar olímpicamente de lado la conformación de la sociedad actual.
Es la Política, esto es el Poder, uno de cuyos factores son los trabajadores pero no obviamente el único, quien debe determinar el rumbo del país. Porque el Estado, a través de quien lo maneja legítimamente, es decir como la expresión de las mayorías, es el responsable del destino de las generaciones actuales y futuras. No lo son ni la clase obrera, ni las cámaras empresarias, ni las Instituciones republicanas como gusta decir la Sra. Carrió. No lo es ninguna en forma separada, sí como representantes de cada uno de los sectores relevantes del país.
Eso, lo que es, puede o no tener que ver con la “verdad”, sea esta de orden científico o de orden social como en este caso, cuya calidad de científica es, a nuestro juicio, cuando menos, discutible. Si en la primera mitad del siglo XVI, cuando vivió Copérnico, se creía en la centralidad de la Tierra, eso era la verdad, no la teoría heliocéntrica que ciertamente es una verdad científica, es decir probada, pero que no podía ser la base de una cultura fundada sobre otros presupuestos.
La izquierda trata de “enseñar” a los trabajadores sus verdaderos intereses. ¿Acaso se piensa que debido a su calidad de trabajadores no son capaces de saber cuales son sus verdaderos intereses? No se necesita tener una educación superior para “saber” qué es lo que se necesita dentro de la esfera de nuestras aspiraciones. Es como imaginar que ser analfabeto automáticamente es desconocer si alguien esgrime la mano tendida o el puño amenazador prolegómeno del golpe.
“No encuentro la relación entre la teoría humanista, que no comprende la política, y el peronismo. Al mismo tiempo, la única doctrina que no aboga por la imposición de una clase sobre la otra es el socialismo por lo cual esa frase es errónea.”
Nosotros dijimos:
“Esa doctrina es humanista en su esencia. Por tanto no puede dividir a los seres humanos en elegidos y réprobos. Y, mucho menos, con desaprensión, abogar por la imposición de una clase sobre las otras.”
¿Acaso dijimos que la teoría humanista no comprende la política? “Esa doctrina (la del peronismo) es “humanista en su esencia”. Eso dijimos. Y todos somos humanos….aun los verdugos nazis…...Sí objetamos que en nombre de la Humanidad indeterminada se quiera hacer política. Y lo objetamos porque es simplemente un camouflage de quienes no tienen seguidores suficientes para implementar una política propia que, ante todo y por sobre todo, debe ser viable, no un sueño que conforta nuestras esperanzas.
Desde allí, desde las esperanzas, se puede hacer Filosofía Política, como una rama del conocimiento, pero no política, ni desde el Poder o sea desde el Estado, ni desde la militancia o sea desde la lucha por del poder.
En cuanto a que no haya voluntad de imponer a las demás clases sociales una óptica clasista se desprende simplemente de la insistencia en hacer una política obrerista como si los derechos de los ciudadanos debieran estar subordinados a los derechos de una parcialidad como es la clase obrera. Porque si a una cebra se le llama cebra no puede luego decirse que es un caballo con rayas solo porque tiene cuatro patas.
Es cierto; la izquierda que si desprecio en personas como— para dar un ejemplo – Julio Cortazar que se emocionaba con la Revolución Cubana o se extasiaba con el socialismo chileno de Salvador Allende pero desdeñaba el peronismo, olvidando su significado en la vida de los trabajadores argentinos. Mientras tanto vivió en París desde donde miró el mundo con el distanciamiento propio de quienes hacen de la vida humana un motivo de literatura que no aje la impoluta visión de lo que “debe ser” el hombre. Sí, en lo personal, lo desprecio. No es el único que cultivó y ni que cultiva ese izquierdismo que da lustre intelectual pero que es tan inocuo y pobrecito como militar para dar testimonio. No obstante, eso es entrar en un aspecto personal que solo a título de respeto por la alusión que hace la respondo.
Lo que aquí se trata es de orden público. La izquierda como concatenación de ideas que expresan una visión de la vida y de los hombres merece el respeto que se debe tener por el ejercicio de la razón cualquiera sea la inteligencia que se demuestre.
El peronismo en los sindicatos apoya esa corriente política porque está indisolublemente unida a la Nación entendida como un todo. Las parcialidades, cualquiera sean las razones que se aduzcan son eso, parcialidades y en tanto tal deberán enfrentar al resto con las consiguientes funestas consecuencias. Eso deriva irremediablemente en anarquía o en algo peor. Así ocurrió en España y el resultado fue un millón de muertos. Alto precio por fiar de las armas y dejarse arrastrar por el romántico sentimiento revolucionario y no de la prosaica política, a la que al fin y al cabo se debió volver. No hubo clasismo, no hubo “hombre nuevo”. Si una estela de odios interminables que, tal vez, como predicaba el Che Guevara, sea el motor de esa inalcanzable Thule socialista.
Nota: Tal vez haya reiteraciones. Pero repetir es, al tiempo que ver más claro también encontrar los límites.
Cordialmente….
El 26/11/2009 a las 06:08 Sebastián dijo:
Opino de la misma manera con respecto a Cortazar. Naturalmente estoy en desacuerdo cuando habla de la revolución española, horrorosamente traicionada por el estalinismo en su más cruel expresión desarmando las milicias populares. Yo tengo otra ideología como se habrá dado cuenta (a esta altura suena gracioso porque ya sabemos como piensa el otro) por lo que no considero al estado como un mediador entre las clases y sus antagonismos o un beneficiario del bien social. Más bien considero que a partir de las leyes y reglamentaciones que lo legimitan es que se logra el funcionamiento propio del sistema capitalista, esto es, la dominación de una clase sobre la otra.
“Por otra parte, su función – la de los Sindicatos o sea la clase obrera organizada – no tiene sino un objetivo: tratar de mejorar las condiciones de trabajo de sus afiliados y tranzar sueldos acordes con el nivel de vida y las posibilidades políticas de cada momento. La prosecución de ese objetivo hace que los Sindicatos sean proclives a apoyar críticamente al gobierno de turno pero siguen siendo peronistas en la medida en que el peronismo de Perón los represento plenamente. Por eso siguen cantando la “marchita” en los actos del “centroizquierdista” Kirchner a quien, elípticamente, le están diciendo cual es el camino.
Pretender que se haga política clasista es ir a contrapelo no solo de la voluntad mayoritaria del pueblo argentino, sino, a nuestro entender claro, un error que solo puede derivar en enfrentamientos que dividirían al país mucho más que lo que, en su momento y a su pesar, originó el peronismo. Amén de dejar olímpicamente de lado la conformación de la sociedad actual.”
Estoy en desacuerdo El objetivo lógicamente de los sindicatos es, en esencia, mejorar las condiciones de trabajo, pero no son un fin en sí mismos sino medios a emplear en la marcha hacia la revolución proletaria. El problema reside en el acercamiento y vinculación cada vez más estrecha de las organizaciones sindicales con el poder estatal. Lo que busca un socialista, como gran logro, es la independencia total e incondicional de los sindicatos respecto del estado capitalista. Esto significa luchar por convertir los sindicatos en organismos de las grandes masas explotadas y no de la aristocracia obrera que pacta con el poder estatal. Centrándonos en nuestro terreno, en nuestra vida, me refiero a Latinoamérica, en la medida que un gobierno nacionalista intenta ofrecer algún tipo de resistencia al imperialismo y al capital extranjero, se ve obligado necesariamente en mayor o menor medida a apoyarse en el proletariado. Por otra parte un gobierno del tercer mundo que pacta con el capital internacionalizado destruye las organizaciones sindicales e implantan un régimen más o menos totalitario, aunque por supuesto hay matices. Lo que hace un gobierno nacionalista es lo siguiente: en primer lugar atraer a la clase obrera para así ganar un punto de apoyo a la resistencia de las pretensiones imperialistas y al mismo tiempo para disciplinar a los mismos obreros poniéndolos bajo el control de una burocracia estatal. Por supuesto que en un país explotado por el capital extranjero, con un mísero desarrollo industrial (como el nuestro), con una oligarquía que saca tajada en cuanto negocio y evasión impositiva puede sin importarle en lo más mínimo el futuro del país y del mundo, con la mitad de la gente sin trabajo, esa clase de gobierno es totalmente progresivo en la medida que desarrolla las fuerzas productivas y estatiza servicios necesarios para la nación poniéndole un freno al avance imperial. Quizá mejor ejemplo que Perón (que cae en ese rubro de gobierno progresivo) fue lo que hizo el coronel Lázaro Cárdenas en Mexico, incluyendo la tan esperada y libertaria reforma agraria, expropiando la tierra de los terratenientes (que siempre son los que pactan y luchan para bajar este tipo de gobiernos) y repartiéndola entre el campesinado en pequeñas unidades productivas, algunas para consumo social y otras para autoconsumo.
Saludos.
El 26/11/2009 a las 16:35 Carlos A. Zelada dijo:
“....por lo que no considero al estado como un mediador entre las clases y sus antagonismos o un beneficiario del bien social. Más bien considero que a partir de las leyes y reglamentaciones que lo legimitan es que se logra el funcionamiento propio del sistema capitalista, esto es, la dominación de una clase sobre la otra.”
Lenín en su libro “El Estado y la Revolución” dice:
“El Estado es producto y manifestación del carácter irreconciliable de las contradicciones de clase. El Estado surge en el sitio, en el momento y en el grado en que las contradicciones de clase no pueden, objetivamente, conciliarse. Y viceversa: la existencia del Estado demuestra que las contradicciones de clase son irreconciliables”
Traemos esto a colación para volver a repetir que no es que se niegue la lucha de clases como el origen del Estado. Es más, en alguna línea de este ya extenso intercambio, decimos que no creemos que alguna vez dejen de existir clases porque ellas representan el modo de producción de un determinado momento.
El Estado expresa el dominio de una clase sobre las demás lo que no significa que las restantes deban desaparecer .¿Por qué?. ¿Acaso porque somos “derechos y humanos” para utilizar el giro publicitario del Proceso Militar? No!! Todas las clases se necesitan unas a otras aunque no sea en igual medida y el modo de producción determina taxativamente el predominio de la que es más afín con un periodo determinado.
La afirmación, que también es de Lenín, que un Estado es “democracia” para la clase que lo sostiene y “dictadura” para quienes se ven obligados a admitir sus dictámenes no solo es una exageración inequívocamente militante, es decir propia de las circunstancias en que fue escrita – 1917—sino una clara petición de principios que descuenta la irreconciabilidad de los intereses de los seres humanos. Seríamos solo agentes económicos ciegos similares a un mecanismo que se enciende o se apaga ya que por estar insertos siempre en clases, resultado de la actividad económica, no habría sino amigos-enemigos.
Por eso dice Lenin:
“La sustitución del Estado burgués por el Estado proletario es imposible sin una revolución violenta. La supresión del Estado proletario, es decir, la supresión de todo Estado, sólo es posible mediante un proceso de “extinción”.
Pero desde el Imperio Romano cuyo sustento económico en la agricultura determinó la esclavitud, hasta los días corrientes cuando el cultivo de la tierra ha dejado de ser en los países desarrollados la fuente de la “riqueza de las naciones”, el Estado ha expresado esa evolución de los modos de acumulación. ¿O acaso el Estado Democrático burgués no es el testimonio político de ese tránsito?
¿Es entonces imaginable que el Estado permanezca siempre en manos de la misma clase, aquella según el credo marxista, destinada a abolir todas las clases?
¿Tendría sentido derramar sangre, sembrar odios que duran por generaciones, destruir lo que esforzadamente construyeron los que nos antecedieron por algo que el tiempo traerá naturalmente al crear nuevas formas de vivir?
Las formas de producción, afortunadamente nos acercan, aun cuando el mesianismo de los dirigentes, mentores de las clases dominantes, carezcan de la suficiente lucidez como para reconocer que “los tiempos están cambiando” o, tal vez fuera mejor decir, sería deseable que cambiaran ya que el camino por el que vamos con velocidad creciente nos lleva a la destrucción de todos….Y no solo por el peligro de las armas. El clima, afectado por la insaciable criterio economicista de la vida, confirma la raíz irracional del hacer humano, luego de más de doscientos años de civilización industrial.
Según nuestro parecer siempre habrá clases porque la actividad económica es diversa y eso, en esencia, es lo que crea intereses comunes determinados que, cuando son suficientemente extendidos, devienen clases. Así surgió, por dar un ejemplo, en la Atenas de la Grecia Antigua. La clase de los comerciantes que, visto que la única posibilidad de sobrevivir era emigrar o buscar otra actividad que no implicara la tenencia de la tierra, se dedicaron al comercio marítimo creando un contrapeso al despotismo de los nobles. Ello, dicho sintéticamente, hizo surgir la Democracia en Atenas al obligar a los nobles a abandonar las tradiciones y establecer el derecho escrito. Pero, substancialmente, eso configuró el integrante de la polis, el “zoo politikon”, el animal político del que hablara Aristóteles que no es alguien que reclama derechos y admite obligaciones, sino también quien siente a su “polis” como parte de su ser en el mundo.
El ciudadano romano es alguien que ha dejado el seno materno de la polis. Aun cuando solo fuera un puñado privilegiado cuya fuente de riqueza era la tierra y el modo de producción la esclavitud, despuntaba en él un universo social donde las leyes son el marco donde se desenvuelve la vida.
Los derechos se fueron extendiendo y hoy, consustanciados del principio igualitario ante la Ley, ese sentimiento es una tibia esperanza que las diferencias que siempre habrá, sean dirimidas ante una instancia superior. Esa instancia es el Estado que no es un ente que trabaja con piloto automático, sino la institución que nos representa a todos como ciudadanos. Por eso, cuando señores como Macri evitan utilizar ese término no lo hacen inocentemente solo en función de la amigabilidad de la voz que la reemplaza. Porque “la gente” no es “el ciudadano”. Una es un sujeto natural y el otro es un sujeto social. Uno vive y tiene necesidades. El otro porque tiene derechos satisface sus necesidades y por eso puede vivir. En suma el ciudadano, así protegido por la Ley, puede efectivamente sentir y practicar la filia que es dejar de estar alienado.
El 26/11/2009 a las 20:46 Sebastián dijo:
“¿Tendría sentido derramar sangre, sembrar odios que duran por generaciones, destruir lo que esforzadamente construyeron los que nos antecedieron por algo que el tiempo traerá naturalmente al crear nuevas formas de vivir?”
Claro que tendría sentido. Tendría sentido por que más de la tercera parte del planeta es explotada o vive en la miseria o directamente muere de hambre o enfermedad, carece de educación y salud, no hay que ser ciego a esas cosas. Y no creo que traer ejemplos de Roma o Grecia tenga mucho sentido cuando actualmente vivimos en sociedades completamente diferentes no solo cultural sino política y económicamente, y más aún cuando estamos en un país semicolonial. Lo que usted esta firme a defender y fervoroso para encontrarle un sentido, es a la premisa simple de que la producción tiene que seguir siendo social y su ganancia individual.
“Pero desde el Imperio Romano cuyo sustento económico en la agricultura determinó la esclavitud, hasta los días corrientes cuando el cultivo de la tierra ha dejado de ser en los países desarrollados la fuente de la “riqueza de las naciones”, el Estado ha expresado esa evolución de los modos de acumulación. ¿O acaso el Estado Democrático burgués no es el testimonio político de ese tránsito?”
Si lo es, claro que lo es. La revolución burguesa fue revolucionaria. Así como lo fue la abolición del sistema esclavista (sigue existiendo la esclavitud actualmente, donde los países desarrollados utilizan mano de obra con salarios mortuarios en los países periféricos) y el fin de la monarquía por la sustitución de repúblicas parlamentarias. Pero no termina ahí la evolución de esos métodos de acumulación porque las contradicciones del capitalismo, que son muchas, como la de la ganancia y la plusvalía, dejan abierto el panorama para otro paso en la historia, el más fuerte que se vaya a vivir quizás.
“¿Es entonces imaginable que el Estado permanezca siempre en manos de la misma clase, aquella según el credo marxista, destinada a abolir todas las clases?”
Hace doscientos años (aproximadamente) el estado permanece bajo la misma clase. ¿De esto no se da cuenta? Teniendo en cuenta la política con respecto a una eficaz economía planificada y a una justa distribución de las tierras a la población, así como las herramientas para poder desarrollarse libremente en una sociedad (educación y salud) así como la destrucción de los valores paupérrimos que pregonan las clases dominantes actualmente y la creación de otras, son sin duda, medidas libertadoras para el ser humano en su conjunto y para su crecimiento. Una sociedad de este tipo, que integre a esos miles de millones de pobres, explotados y enfermos, ¿Usted realmente cree que no estarían a favor? ¿Qué no la defenderían hasta el hartazgo, dejando la última gota de su sangre en la lucha? Materialmente verían un renacer de su vida para poder dejar de preocuparse de problemas fisiológicos y así abrir su mente dedicándose a educarse y aprender. ¿Esos millones de marginados, miles de millones, dice usted que prefieren vivir en este estado capitalista que les da la espalda? No es únicamente una consecuencia que les den la espalda, es una necesidad para el propio sistema capitalista, tener gran cantidad de gente disponible dispuesta a dar su fuerza de trabajo es un equivalente a poder bajar salarios, congelarlos, y a desarrollas la nefasta precarización laboral. Aunque claro millones y millones ni siquiera entran en este rubro, son, decididamente, olvidados. ¿O acaso a algún estado le importa que los pobres mueran acá, en África o donde sea?
“El clima, afectado por la insaciable criterio economicista de la vida, confirma la raíz irracional del hacer humano, luego de más de doscientos años de civilización industrial.”
Con respecto a esta falacia le recomiendo que lea esta nota y otras de la izquierda nacional, define mi postura al respecto y es de muy larga explicación.
Saludos.
El 28/11/2009 a las 02:10 Carlos A. Zelada dijo:
La vocación política es la vocación por el Poder como instrumento indispensable para organizar la Sociedad Política. La Sociedad Política, no es ninguna organización filantrópica como parecen creer algunos idealistas, llamándolos así no porque manejen ideas sino porque sus presuntos buenos sentimientos, en el mejor de los casos, son la prueba de su ingenuidad. Y en el peor, lo que es más frecuente, el doblez que se esconde detrás de las grandes palabras tales como Humanidad, Hermandad de los Pueblos y algunos otros “significantes” cuyo “significados”, no por ser vacíos sino por carecer de intención fáctica, para usar un neologismo de hoy, son la prueba de su impotencia política.
“Lo que usted esta firme a defender y fervoroso para encontrarle un sentido, es a la premisa simple de que la producción tiene que seguir siendo social y su ganancia individual”
A fin de poner claro qué es lo que quiero decir, transcribí la afirmación que antecede.
Desde luego que quiero defender, al margen del fervor que me atribuye, un SENTIDO. Ese es la última intención de lo que leo y escribo. ¿ O acaso comprender no significa querer dar un sentido a la diversidad que nos llega? Pero ese sentido no es una imposición que se deba dar a la realidad en virtud de creencias personales sino lo que estimamos, inteligente o torpemente, que la “naturaleza de las cosas” dice.
Si hoy el mundo es Capitalista no deberemos – siempre en función política – preguntarnos si eso es bueno o malo como orientación. Eso es un concepto valorativo que es de orden personal o moral si se quiere hacerlo compartido. Analizar los hechos, dentro de los márgenes que cada país tiene, para tratar de orientar una política acorde con la realidad – tal como hizo la China Comunista que, en tanto hace homenajes a Mao, se hace aceptar en el sistema Capitalista mundial – es la obligación de quienes tienen la Responsabilidad. Hacer “poesía” acerca de abstracciones tales como la Justicia, la Revolución, la Clase Obrera, etc. no tiene ningún sentido como programa político. La Política se estructura sobre la base de lo que “es” no sobre lo que “debe ser”. Y eso no es “realpolitik”. Es simplemente aceptar que el margen de decisión de cada gobierno tiene límites acotados.
La Política es el arte de hacer que las clases en que ciertamente están divididas las sociedades porque ese es el resultados de sus modos de producción, no es establecer una presunta “Justicia”, sino en permitir, en los económico, que las fuerzas productivas abastezcan las necesidades de la población. Eso hace que en EEUU se glorifique la “libre empresa” y en China “la economía planificada”. Al margen de las razones por las cuales así es en una y en otra Economía, la cuestión indiscutible es que la Eficacia de uno y otro sistema permiten satisfacer las necesidades de cada uno de los dos países. Eso conduce a la Paz en el orden social, y a la Gobernabilidad en el orden político. La justicia con o sin mayúscula – por otra parte tema controversial ya que no hay solo una óptica – viene después. Todo sistema organizado tiene un mínimo de justicia, al menos para las mayorías que son las que deciden aun en los sistemas autoritarios como es el de China. Y decidir se hace por acción o por omisión. No hay una reunión en el Agora para votar cada cuestión. Por otra parte la vida actual es tan compleja que se vuelve engorrosa aun para los que se dedican específicamente al arte de gobernar. Y gobernar se hace en PRESENTE no en un futuro indeterminado. Y gobernar se hace en un ESPACIO ESPECIFICO, no hablando sobre los Derechos Humanos en la Asamblea de las Naciones Unidas.
Eso no quita tener una óptica más allá de los hechos tales como se dan.
No querría, en una falta de respeto evidente, disminuir la capacidad de comprensión de quien esto lea diciendo obviedades. Pero un hombre trabaja para vivir. No vive pensando que un golpe de suerte le hará ganar la Lotería y solucionará todos los problemas. No obstante, alguien gana el premio mayor de la Lotería ya que forma parte de la Realidad pero como generalidad, es decir la que comprende a la mayor parte, esa forma de solucionar los problemas es irrelevante.
Pensar no es hacer una Ley general que esté fuera del Espacio y el Tiempo. Por eso, pensar la política, al menos desde mi punto de vista, es pensar la Realidad argentina como se da hoy y aquí en la Argentina.
Supuse, a través de las ya muchas páginas que generosamente nos cede Socialismo Latinoamericano, que el objetivo era COMPRENDER, no satisfacer el íntimo convencimiento que nos hace creer que el Futuro puede ser nuestro con solo esforzarnos. Eso no quita que se luche. Pero querer “imponer” políticas inviables – y eso no necesita ser probado porque la realidad lo prueba todos los días, es hacer “literatura”. Tiene la misma consistencia que los innúmeros volantes que se reparten a las puertas de la Universidad en nombre de la “Revolución”, de la “Clase Obrera”, por la “Expropiación de los explotadores”, etc. etc. etc.
Y para que esto no quede solo como una afirmación descolgada, puede pensarse en el deslucido papel de la OEA en su intervención en el conflicto de Honduras. El ex presidente Zelaya jugó y perdió. Washington le dijo “no” y la Unión Europea se apresta a convalidar las elecciones del próximo 29 de Noviembre..
“La mayoría de los países de la región y el propio organismo (la OEA) mantendrán su posición de no reconocer las elecciones del 29 de Noviembre. Pero en la OEA evalúan que Panamá, Colombia, Canadá y quizás Perú acompañarán a Estados Unidos en el reconocimiento del nuevo gobierno”
(Página 12 – 22.11.09—Santiago O’Donnell – “Escenarios”)
Respecto de si tiene sentido derramar sangre porque haya 1200 millones de hambrientos en el mundo, dicho esto por la FAO, organismo de las Naciones Unidas, EEUU lo tiene clarísimo. Cuando algún país como Iran por dar un ejemplo, quiere hacer una política independiente, con mucha educación le dice que su “paciencia” se está terminando.
Derramar sangre no es una opción moral…...entiende?....es una decisión acorde a las posibilidades que esa sangre no sea derramada en vano…......
Por eso la “verdad” Nro. 11 de las Veinte Verdades del Peronismo dice:
“El Peronismo anhela la unidad nacional y no la lucha. Desea héroes, pero no mártires”
El 28/11/2009 a las 19:57 Sebastián dijo:
Para empezar yo comprendí muy bien cuando Lenin dijo que la revolución debe y tiene que ser sangrienta. Es únicamente un producto del choque entre dos antagonismos que nacen de lo más profundo del pensamiento humano. Cuando cita los volantes que muchos alumnos reparten en universidades supongo (usted no lo aclaró) que se refiere al PO o al PTS. Pero ya debe saber lo que yo pienso al respecto!! Esos partidos no me representan. De hecho, ¿sabe que dicen esos partidos de Perón? Que era un agente inglés y que era un mito que era popular, nacional y antiimperialista. ¿A usted le parece? Son una aberración. Trotsky dijo una vez que la estupidez no es traición….pero que una estupidez MUY grande puede serlo. Este es el caso.
Estoy en desacuerdo con algunas cosas que plantea.
No soy ningún idealista, simplemente, como muchas personas, tengo mis propias ideas políticas. Que no coincidan con las suyas no me hace ser portador de tal característica. Reducir el intento de abolición de un sistema o su lucha contra él (como cada vez que se produjo una rebelión en un país) a un mero idealismo no me parece una conclusión acertada. Ahora le doy vuelta la tortilla: ¿no es más idealista pensar que este sistema capitalista, que salta cada vez con más frecuente alternancia de crisis en crisis, sea el fin de la historia? Piense por un momento que pasaría si Argentina, África, Colombia etc (todos los países explotados económica, cultural, políticamente, invadidas su soberanías territoriales) rompieran esas cadenas de opresión. Evidentemente los países centrales estarían prohibidos de su festín colonial. ¿Y como siguen sosteniendo aquel sistema económico (a través del saqueo del tercer mundo) por el cual pueden mantener a su población adecuadamente estable? Pensar en esto es muy interesante, al menos para mí.
Usted dice:
“Eso hace que en EEUU se glorifique la “libre empresa” y en China “la economía planificada”. Al margen de las razones por las cuales así es en una y en otra Economía, la cuestión indiscutible es que la Eficacia de uno y otro sistema permiten satisfacer las necesidades de cada uno de los dos países. Eso conduce a la Paz en el orden social, y a la Gobernabilidad en el orden político. La justicia con o sin mayúscula – por otra parte tema controversial ya que no hay solo una óptica – viene después. Todo sistema organizado tiene un mínimo de justicia, al menos para las mayorías que son las que deciden aun en los sistemas autoritarios como es el de China”
China, pasados años luego de la revolución, se ha convertido en un comunismo “superficial”. Ahora es directamente lo opuesto. Es un error que tiene una economía estrictamente planificada. Hace tiempo que es un capitalismo como el de cualquier país (quiero decir que acepta inversiones extranjeras y privatiza) y que no representa a sus trabajadores. Pero lo que más estoy en desacuerdo es cuando dice que ambos permiten satisfacer las necesidades de cada uno de los países. En EEUU hay más de 40 millones de pobres (la población nuestra), ¿qué satisface? Y claro, ¿A costo de la pobreza y explotación de quienes? ¿Con qué guerras? Y lo de China es muy similar, posee más del 20% de la gente en extrema pobreza, los campesinos son tan explotados como en la Rusia zarista. Además, no menos importante, en China, con el auge industrial, se llegó incluso a la creación de fábricas controladas militarmente donde los obreros viven (si, viven) dentro, el salario es miserable y sólo pueden ver a su familia los fines de semana. Un análisis bien profundo de la cuestión requiere averiguar porqué razón es que el imperialismo es la fase superior del capitalismo. Para abastecer a la población de los países centrales es que se produce el saqueo económico de los países periféricos, a través de la invasión de las multinacionales y las empresas privadas que, una vez erradicadas en el tercer mundo, tienen a su merced los recursos ajenos. Otro asunto no menos importante es la mano de obra barata que encuentran en estos lugares, donde pueden pagar a trabajadores que trabajan en sus empresas salarios menores al 25% de lo que deberían pagar en sus propios países.
Saludos.
El 29/11/2009 a las 01:48 Carlos A. Zelada dijo:
Aun cuando se sintió aludido en lo personal, el comentario con que comencé el anterior tuvo la intención de hacer una generalización basada en la habitual actitud de indignarse por la situación presente pero soñar con una presunta posibilidad que NADA avala que pueda llegar a darse.
Si, por dar un ejemplo, China—la nueva estrella rutilante junto con los otros componentes del BRIC—juega en el tablero mundial asentado en la competencia del Capitalismo y su política en Africa es la misma que los depredadores tan denostados, no parece muy perspicaz ir a romper lanzas por una posición que, por decir lo menos, no tiene posibilidades.
Si Brasil, que con sus 180 millones de habitantes y sus 8 millones de Kms.2, juega como líder de América Latina e invierte 14000 millones en armas, no me parece que, desaprensivamente, debemos ignorarlo como dato.
La Historia, al margen de ser una disciplina del conocimiento es el espejo donde quienes tienen sobre sus hombros la Responsabilidad de marcar el derrotero de una Nación, deben mirarse. Porque, como dije en otros comentarios, su carga es la de hacer segura la continuidad en el tiempo de un grupo humano.
La Ucronía – término que designa ese perpetuo “si” condicional que quiere imaginar qué hubiera pasado si tal acontecimiento histórico no se habría dado del modo en que se dio – es materia de la novela histórica, género legítimo dentro del ámbito de la Literatura pero inconsistente en el espacio de la Política.
No sé si tendrá un nombre esa actitud aplicada al Futuro. Pero la prospección, basada en datos, no suele ser muy feliz en sus aciertos. Cuánto más la futurología que imagina situaciones sin ninguna base cierta. Lo digo puntualmente por las líneas que escribe:
“Piense por un momento que pasaría si Argentina, África, Colombia etc (todos los países explotados económica, cultural, políticamente, invadidas su soberanías territoriales) rompieran esas cadenas de opresión. Evidentemente los países centrales estarían prohibidos de su festín colonial.”
La “Convergencia de fuerzas nacionales, populares y revolucionarias” es posible pero a condición que esa convergencia se haga sobre metas alcanzables en el tiempo.
La Política no es una Religión que quiere salvar almas inmortales. Quiere obtener resultado tangibles que mejoren aquí y ahora la vida de los pueblos. Y no de los pueblos en general sino del pueblo que está bajo la Soberanía del Estado. ¿Por qué? ¿Acaso los que sufren hambre y miserias no son también humanos, estén en EEUU, la India o en Salta?
Simplemente es que los desdichados de EEUU son la responsabilidad del gobierno de EEUU y nosotros no podemos ir a discutir su política aunque pareciera que ellos sí pueden discutir la nuestra. Eso se llama tener mayor peso específico que, para no ir más lejos, hace que Inglaterra no quiera discutir con Argentina la soberanía de las Islas Malvinas a pesar de las exhortaciones de las Naciones Unidas y de las rutinarias protestas de nuestro gobierno en los foros internacionales.
El Estado, con la dirección de la clase que sea, debe velar por la continuidad histórica de Argentina y si para ello debe mantener a un grupo social sin posibilidades de acceder a la “sociedad de consumo” deberá hacerlo porque esa no es su misión aunque si esté obligado a proporcionar las condiciones que permitan que TODOS con un trabajo socialmente útil tenga asegurada su subsistencia.
En un momento crucial de la historia de su país, Abraham Lincoln, adalid del abolicionismo de la esclavitud, lo dijo con crudeza pero asumiendo estoicamente lo que su responsabilidad le imponía: “Si para mantener la Unión es necesario abolir la esclavitud lo haré y si para mantener la Unión es necesario mantenerla lo haré.”
El 29/11/2009 a las 05:32 Sebastián dijo:
Yo nunca hable de futurología, pensé que usted iba a estar de acuerdo con esa frase porque es evidente y no tiene falsación. Si los países del tercer mundo rompen lazos con el capital extranjero y se desarrollan, se van a desquebrajar las bases que sustentan el buen salario y el crecimiento de los países que sacan provecho de dicho saqueo, eso no es futurología. Lo cierto es que además dije que es interesante saber que pasaría luego, ya que desconozco. Pensandolo, se llega a la conclusión (al menos la mía) de que los habitantes del primer mundo (por recesión, congelamiento de salarios, aumento de jornada laboral, todas medidas que utilizarian para intentar sacar más tajada de sus trabajadores porque ya no pueden sacarla de la misma manera en el tercer mundo) se verían más explotados que nunca. Intuyo que esto podría crear las raíces de un movimiento llevado a cabo por las masas oprimidas. Es esta la razón por la cual ante cualquier gobierno nacionalista (que pretenda repatriar organizaciones privadas y limitar empresas extranjeras), EEUU y la UE utilizan sus sistemas de inteligencia para desastabilizarlo y apoyar golpes de estado con ayuda interna. No veo otra opción viable ante tal circunstancia, seguramente, y lo debe haber intuido, se producirían guerras, más que las actuales.
Sabrá que no estoy de acuerdo con apoyar un Estado que prefiera “su continuidad historica” (no se a que se refiere) antes de asegurarse que todos los habitantes puedan acceder al consumo. Cuando dice que si debería proporcionar a todos trabajo, ¿No se contradice con lo anterior? El trabajo es lo que hace que un hombre pueda consumir.
Saludos.
El 29/11/2009 a las 15:58 Carlos A. Zelada dijo:
Bueno….creo que continuar este intercambio, enriquecedor por cierto, carece de justificación. Como todo en este mundo y en algún otro si lo hay, debe llegar a su fin. No por repetirse – aun cuando el tema, como el Universo, no se sabe si se agranda o se contrae—es merecedor de ser hablado, según mi ver claro.
Solo tengo una objeción y es que, desde mi punto de vista, no se debe trabajar políticamente con deseos sino con los hechos.
Cuando la casa se incendia no es cosa de discutir quien fue el imprudente que dejó la colilla del cigarrillo sobre la frazada, si fue eso o u otra cosa, si es una fatalidad o si es producto de la imprevisión, etc. etc. y muchos más etcéteras.
Nuestro país está siendo esquilmado con la complicidad de una “clase dirigente” que no parece tener el instinto de la Responsabilidad que es lo que impulsa a reclamar la Autoridad.
Las acciones individuales son siempre estériles y el sentimiento del nosotros, aun cuando es reiteradamente mencionado por todas las fuerzas políticas no se plasman en acciones que lo demuestren.
No obstante, este o cualquier gobierno no puede ser alabado o rechazado in totum. Algunas de sus acciones son claramente beneficiosas para los sectores más postergados. La recuperación del sistema jubilatorio que la institucionalización de las AFJP hizo una fuente de negocios para el sector financiero, podría decirse que, en materia económica, tal vez fue el mayor acierto de este Gobierno. Aun cuando la necesidad de fondos haya sido su origen, es indudable que hacer del principio de solidaridad intergeneracional un axioma inamovible, es un acierto que contribuye a cohesionar a la población, cualquiera sea el manejo que se le de lo que obviamente, puede cuestionarse.
Bien dice un artículo de la IN de Noviembre de 2008:
“Más allá de esto, la instauración del sistema de capitalización formó parte del programa hegemónico de los 90 destinado a quebrar el principio de solidaridad de clase, e imponer la lógica del interés individual”
Porque la Política de un país no puede hacerse ni sobre la base de la Justicia in abstracto, ni sobre conceptos ideológicos que la Realidad rechaza. Sí está obligada a actuar sobre la base de la “áspera verdad” de la que hablaba Dantón. Si, también, sobre la cohesión de las mayorías que se aglutinarán detrás de quien sepa interpretar en sus necesidades el espíritu de una época.
Y para cerrar, al tiempo que nuevamente agradecemos a SOCIALISMO LATINOAMERICANO el espacio que nos permitió ejercitar nuestro pensamiento, recordando a Leonardo Da Vinci dejamos su breve y certera sentencia:
“LA VERDAD ES HIJA DEL TIEMPO”



