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  • Artículo cargado el 05/01/2009 - 18:13

Gaza y el ocaso del arabismo

El bombardeo israelí sobre el territorio de Gaza, iniciado el pasado sábado 27 de diciembre, no sólo trajo consigo una nueva y brutal masacre sobre el pueblo palestino sino que también ha puesto al descubierto el fracaso absoluto del arabismo y de sus representantes en la arena política meso-oriental. Dos proyectos políticos identitarios palestinos se enfrentan entre si, al tiempo que la entidad sionista arremete contra uno de ellos. En las líneas que siguen intentaremos una aproximación a las ideas rectoras de estos proyectos y a las perspectivas reales de desarrollo de los mismos en el marco de la resistencia contra Israel.

Antecedentes y precisiones

Es menester aclarar que por arabismo entendemos al “nacionalismo de tipo moderno basado en la conciencia de arabidad”.[1] Se podrá argüir, contra esta definición, que cierto sentimiento de especificidad (y superioridad) árabe se encuentra presente en algunos pueblos arabo-parlantes desde antes de la aparición moderna del concepto, pero, como señala acertadamente Rodinson, el conjunto humano caracterizado como “árabe” ha ido modificándose a lo largo de la historia, sin que podamos encontrar elementos diferenciadores y específicos más allá del uso de un idioma en común. Sabemos que tras la muerte del Profeta Muhammad (PBD) y con la expansión del Islam con los Omeyas (siglo VII de la Era cristiana), esta dinastía intentó perpetuar en el poder a ciertas tribus árabes en detrimento de los pueblos recientemente islamizados, para esto limitó incluso la posibilidad de abrazar al Islam, intentando con esto mantener los niveles de ingreso en concepto de jizya y de jaray.[2] La expansión del Islam y la incorporación dentro de la Ummah[3] de una enorme cantidad de pueblos con tradiciones culturales de lo más diversas, significó el paulatino debilitamiento de esta idea exclusivista de una dirigencia árabe para todos los musulmanes. No resultó extraño entonces que persas, beréberes, kurdos, turcos, etc., asumieran, en diferentes momentos históricos, la defensa y la representación de los intereses de la Ummah. El celebre Salah ud Din (Saladino), por ejemplo, quien consigue expulsar a los Cruzados de Jerusalén en 1187 de la Era cristiana, no era árabe sino kurdo. A los musulmanes arabo-parlantes “…esa misma fidelidad al Islam los ligaba a los musulmanes que hablaban otras lenguas y que se sentían orgullosos de otros linajes, unos musulmanes que aportaron una vitalidad renovada en la defensa y expansión del Islam.”[4] Lo mismo sucedió con la consolidación del Imperio Otomano, desde el siglo XV, que supuso el traslado de la dirección política religiosa de buena parte de la Ummah a Estambul. De hecho, y como señala Kramer, “…todos los súbditos musulmanes de la familia otomana se vieron como partícipes y beneficiarios de esta empresa islámica compartida, y no establecieron ninguna distinción entre árabes y turcos.”[5]

Un doble proceso nos conduce a las raíces del arabismo en los términos en los que lo planteamos anteriormente. Por un lado, la decadencia del poder otomano y la cada vez mayor injerencia europeo occidental en los asuntos de este Imperio, conducen a la dirigencia del mismo a optar por una exacerbación de los elementos específicamente turcos en detrimento de los aportes de los otros pueblos que formaban parte del basto espacio otomano. Influidos por la consolidación en el resto de Europa de la idea de Estado Nación, los otomanos intentaron repetir ese proceso sobre la base de “la nación turca”. Esto no podía conducir sino al aumento del descontento de las zonas arabo-parlantes y a la exigencia de las mismas de mayor autonomía. Esto último fue, como sabemos, ampliamente aprovechado por las potencias europeas para acelerar el proceso de descomposición del Imperio Otomano mediante el apoyo, o incluso la organización, de levantamientos árabes funcionales a sus intereses. Los árabes musulmanes, contemplando la decadencia otomana se creyeron llamados a devolver al Islam a su pujanza de los primeros siglos, situando nuevamente a los árabes a la cabeza de la Ummah. Lo que se ha dado en llamar el “Reformismo Musulmán”, de fines del siglo XIX y principios del siglo XX, se inscribe en esta lógica.

Por otro lado, es fundamental el papel desempeñado por las minorías arabo-parlantes no musulmanas en la construcción de la idea de arabismo. Así, “… fueron las minoritarias comunidades cristianas (…), más influenciadas por las corrientes europeas, las que se esforzaron en transformar la lengua árabe en un medio para la labor misionera y el aprendizaje moderno. Desde mediados del siglo XIX aproximadamente, sus esfuerzos fueron una gran ayuda para suscitar el interés hacia la literatura árabe profana (…) El renacimiento literario árabe, centrado en Beirut, no se tradujo inmediatamente en un nacionalismo árabe, pero abogó por la existencia de una cultura árabe secular.”[6] Se trataba, para estas comunidades, de crear una idea movilizadora común que no reconociera raíces islámicas y tuviese como eje elementos no religiosos de identificación. No es casual, entonces, que en esta empresa estuvieran profundamente implicados los maronitas libaneses (apoyados por Francia) y los coptos egipcios. Anuar Abdel Malek sostiene que el primero que “…habló de mundo árabe o de arabismo de manera seria, pero esencialmente desde el punto de vista político, fue (…) Muhammed Talaat Harb, fundador de la banca y del grupo Misr, figura central del capitalismo egipcio en 1920”.[7] Esta idea fue luego adoptada oficialmente por el partido nacionalista burgués Wafd de Egipto bajo la conducción del copto Makram Ebeid.

Pero las ideas del arabismo que de tanta utilidad fueron para emprender la lucha contra el Imperio Otomano habrían de orientar, algunos años más tarde, a los movimientos independentistas en el mundo arabo-parlante contra el colonialismo europeo. La época de oro del arabismo como construcción movilizadora se encuentra, precisamente, entre los años en los que el mundo asiste al triunfo de los distintos movimientos anticoloniales e independentistas en Asia y África.[8]

La causa palestina y el fracaso del arabismo

La avanzada sionista sobre territorio palestino, desde mediados del siglo XIX, y la reacción árabe frente a la misma ha puesto permanentemente en entredicho la solidez del arabismo como referente político movilizador para los arabo-parlantes. El accionar siempre ambiguo de las dirigencias árabes para con el sionismo contrastan con la rotunda negativa del Sultán otomano Abdul Hamid II de negociar, con los representantes sionistas, las tierras palestinas. El mismo Yassir Arafat recordaba el triste accionar de los líderes árabes tras la declaración de independencia de Israel en 1948, frente a la cual los egipcios tomaron como primera medida desarmar a la resistencia palestina en Gaza. “No puedo olvidarlo —relataba Arafat— ; yo estaba en Gaza. Un oficial egipcio vino hacia mi grupo y ordenó que entregáramos nuestras armas. Al principio no podía creer lo que oía. Preguntamos por qué y el oficial respondió que era una orden de la Liga Árabe”. (…) Cuando el 10 de junio la Liga Árabe acepta un alto el fuego de treinta días, el Secretario General Abdurrahman Azzam se levanta murmurando ‘El pueblo árabe jamás nos perdonará lo que hemos hecho’. La tregua da tiempo a los judíos para consolidar sus posiciones; mientras, los árabes ni siquiera se reaprovisionan”.[9]

Vencidos los ejércitos árabes, la posibilidad de establecer un Estado palestino en Gaza y Cisjordania se desvanece, estos territorios quedan bajo administración de Egipto y Jordania respectivamente. La complicidad y las obscuras negociaciones que históricamente ha mantenido la dinastía jordana con Israel, en detrimento de los movimientos palestinos, son por todos conocidas y nos eximen de profundizar en las mismas. Más llamativo podría resultar el accionar del mayor representante del arabismo a nivel mundial, nos referimos al entonces presidente egipcio Gamal Abdel Nasser. La política de Nasser, como la de la mayoría de los líderes árabes antes y después de él, procuró fortalecer el poder de su propio país y la influencia del mismo por sobre los demás estados árabes, manteniendo bajo control a la resistencia palestina. La primera Organización para la Liberación de Palestina, creada en 1964 por la Liga Árabe, respondía a los intereses egipcios y se mostraba claramente incapaz de organizar la resistencia contra las fuerzas sionistas.[10]

Los errores cometidos durante la Guerra de los Seis Días y la aplastante derrota de los ejércitos árabes señalan el comienzo de la decadencia del arabismo como proyecto político movilizador. Perdido todo el territorio palestino en manos de los sionistas, los éstos dependen de la solidaridad de los estados árabes vecinos a Israel para la realización de acciones armadas. La respuesta jordana será la masacre contra las fuerzas de resistencia palestinas en 1970 durante el tristemente conocido Septiembre Negro. Egipto, por su parte, asiste a la muerte de su líder en ese mismo año, siendo sucedido por el abiertamente pro occidental Anwar As Sadat. Siria, en tanto, ve mutilado su territorio ante la pérdida de las Alturas del Golán, lo que sitúa a las fuerzas israelíes a unos pocos kilómetros de Damasco. La causa palestina es objeto, entonces, de un descarado intento de manipulación por parte de los distintos gobiernos árabes que buscan dirigir la resistencia según sus intereses particulares; asistimos por estos años al surgimiento de una enorme cantidad de grupos armados palestinos funcionales al estado árabe que lo financia.

La Guerra de 1973, de Yom Kippur o de Ramadán, es emprendida por parte de los países árabes con el sólo interés de establecer nuevas condiciones de negociación con los israelíes, sin contemplar realmente la posibilidad de recuperar parte alguna del territorio palestino. Esto quedará expuesto con claridad en las negociaciones de paz que egipcios e israelíes inician, con la anuencia estadounidense, tras el enfrentamiento, y que se plasma definitivamente en los acuerdos de Camp David en 1978. El repliegue más obsceno de los estados árabes sobre sí mismos, en detrimento de la causa palestina, se produce durante estos años. En 1976 Siria inicia una serie de ataques en el Líbano contra las fuerzas de resistencia palestinas, con el objetivo de evitar el fortalecimiento de cualquier fuerza política capaz de poner en entredicho su hegemonía en el país de los cedros. La masacre llevada a cabo en el campamento de refugiados palestinos de Tel Al Zaatar, donde fuerzas sirias junto a los falangistas cristianos asesinaron el 12 de agosto de 1976 a mil quinientas personas en un solo día, es la muestra más acabada de lo que sostenemos.

Nuevamente abandonados a su suerte, los palestinos recibirán el golpe más terrible durante la invasión israelí al Líbano en 1982, que contó con el visto bueno de los cristianos maronitas libaneses. El discurso arabista se había evaporado, dando lugar al chauvinismo nacionalista libanés más nefasto (que por otra parte seguía los pasos del que, en su momento y ante la inacción generalizada de los árabes, desplegara la monarquía jordana contra los palestinos).
Expulsados del Líbano, sin fronteras desde donde llevar a cabo acciones de resistencia a gran escala, solo los palestinos bajo la ocupación sionista consiguen, en un proceso largo y conflictivo, mantener la lucha contra el expansionismo israelí. La Intifada de 1987, recuerda al mundo la situación de ilegalidad sobre la que se construyó el estado israelí, pero también denuncia ante los pueblos árabes la solitaria resistencia a la que fueron confinados los palestinos. Rápidamente la OLP (bajo la dirección de Arafat), claro representante del proyecto arabista, se apropia de la espontánea movilización palestina contra los fuerzas represivas sionistas a fin de fortalecer su capacidad negociadora frente a Israel. Sin embargo, el escenario internacional había cambiado y el proyecto arabista ya no era el único capaz de movilizar las fuerzas resistentes en los territorios árabes. El Islam, como alternativa política, ganaba espacios otrora arabistas, y el proceso no hacía más que empezar.

La alternativa islámica


La enorme actividad de los Hermanos Musulmanes de Egipto y el triunfo de la Revolución Islámica en Irán en 1979, constituyen elementos indispensables a la hora de intentar comprender lo que hemos de llamar la “alternativa islámica” o el proyecto islámico. Con esto entendemos a aquel discurso político religioso que propone como eje movilizador la pertenencia al Islam y la lucha por la constitución de un Estado Islámico, más allá de distinciones de tipo étnicas o lingüísticas.[11]

En el caso de Palestina, dos organizaciones surgidas durante los ochenta representan con mayor claridad este proyecto: nos referimos a Hamas (Movimiento de Resistencia Islámico) y a la Yihad. Inspirados en los hermanos Musulmanes de Egipto, más organizado y con mayores recursos que Yihad, Hamas ha sabido desarrollar una amplia red de organizaciones sociales en los territorios ocupados (Universidades, comedores, clubes, asociaciones, etc.) además de contar con un ala armada propia (Izzedin Al Qassam). La radicalización progresiva de la primera Intifada de 1987, supuso un aumento de la influencia de Hamas en las acciones de resistencia, lo que preocupó sobremanera a los dirigentes de la OLP quienes inmediatamente, ante la amenaza interna que suponía Hamas, inician negociaciones con Israel en una situación absolutamente desfavorable y con escaso apoyo de las bases. En ese marco se realiza la Conferencia de Madrid en 1991 y los posteriores Acuerdos de Oslo en 1993, donde la OLP reiteró el reconocimiento de Israel como Estado, en tanto que los sionistas hacían lo propio reconociendo a la OLP como interlocutor de los palestinos y cediendo a la ahora llamada Autoridad Nacional Palestina cierta autonomía en algunas ciudades de Gaza y Cisjordania, donde, además se traspasaron competencias en áreas como la sanitaria y la policial. Es menester, sin embargo, recordar las limitaciones de la policía palestina dirigida por la OLP, la misma no estaba autorizada a detener a colonos o ciudadanos israelíes, es decir, su función era simplemente reprimir a los propios palestinos (recordemos que asistíamos a un progresivo aumento de la popularidad de Hamas en las calles). La primera Intifada termina, como vemos, no por la acción de las fuerzas represivas sionistas, sino por la claudicación de Arafat y sus hombres. Sin embargo, el impacto popular que significó para los palestinos el reconocimiento mundial de sus símbolos y autoridades le permitió a la OLP legitimar sus acciones a través de las elecciones de 1996, en las que Yassir Arafat fue elegido como Presidente de la Autoridad Nacional Palestina.

Pero el proceso negociador estaba viciado desde sus orígenes, y lo que siguió a estos primeros encuentros fue una sucesión de concesiones palestinas y la reducción de las zonas autónomas a pequeñas zonas sin continuidad territorial ni viabilidad económica.[12] El fracaso de las negociaciones, la impunidad israelí en acciones de hostigamiento constante a la población palestina y la explicita provocación del líder del partido israelí Likud ingresando con fuerzas sionistas a la Explanada de las Mezquitas,[13] dieron origen a la segunda Intifada o Intifada Al Aqsa durante el 2000. Pero ese año traerá consigo otro acontecimiento de enorme trascendencia para los movimientos islámicos de la región: tras años de resistencia, Hizbullah consigue expulsar a las fuerzas israelíes y sus aliados del sur del Líbano. El hecho tiene enormes implicancias para el imaginario de los musulmanes del mundo que asisten al triunfo de una organización religiosa (con partido político, milicia irregular y organizaciones sociales de lo más variadas) por sobre unas fuerzas armadas que habían construido para si mismas el mito de la invencibilidad. Hizbullah había logrado lo que ningún Estado árabe u organización político-militar arabista pudo jamás conseguir, la rendición y la retirada incondicional de Israel de territorio árabe.

La contracara de los triunfos islámicos fue el fracaso del arco árabe para reaccionar de manera eficaz y conjunta a la invasión y destrucción de un estado hermano, Irak, en 2003. De hecho, autores como Kramer sitúan en la invasión norteamericana al país mesopotámico, la muerte definitiva del proyecto arabista y su discurso.

Unos meses después, Arafat moría (en 2004) dejando como herencia un proceso negociador absolutamente desfavorable para los palestinos y la cuestión de Jerusalén sin resolver. Mahmud Abbas (Abu Mazen) se hace cargo, entonces, de la dirección de la OLP y, por la tanto, de la Autoridad Nacional Palestina. Pero el trabajo y la coherencia de Hamas en su lucha contra Israel se traducirán en el triunfo de esta organización en las elecciones de 2006, arrebatando la representación de los intereses palestinos de las manos de la OLP. Contrariamente a lo que algunos analistas suponen,[14] el discurso arabista no se concilia fácilmente con las prácticas democráticas, y la OLP (con el apoyo de las potencias europeas, Estados Unidos y los países árabes)[15] desconoce el triunfo de Hamas que logra fortalecer sus posiciones en Gaza. Mahmud Abbas exigió a la organización islámica el reconocimiento del Estado de Israel para, a partir de la satisfacción de esta exigencia, contemplar la posibilidad de formar un gobierno de unidad. La negativa de Hamas no hizo más que exacerbar la enemistad de la OLP para con la misma y las complicidades del grupo de Abbas con el Estado sionista quedaron en evidencia.

Como sucediera en 2000, el 2006 trajo consigo eventos importantes en el Líbano que habrían de fortalecer al proyecto islámico. Utilizando la excusa de la detención de dos soldados sionistas y los cohetes lanzados por Hizbullah sobre su territorio, Israel lanza una invasión a gran escala sobre suelo libanés controlado por la organización shií. La inacción árabe nuevamente fue total. Incluso las autoridades libanesas, opositores políticos de Hizbullah, culparon a esta última organización de la “reacción” israelí. Contrariamente a todos los pronósticos y análisis realizados desde Occidente, Hizbullah logró resistir y expulsar a los israelíes, fortaleciendo definitivamente su posición como un actor fundamental en la arena política de Oriente Medio y como referente indiscutido de los movimientos de resistencia islámicos.

Gaza y la resistencia

El ultimo ataque israelí a la franja de Gaza controlada por Hamas contó con la anuencia de la OLP y de los Estado árabes, en especial de Egipto cuyas autoridades habían sido ya informadas una semana antes de la operación por la misma canciller israelí. Durante los primeros días del ataque el silencio y la inacción de los jefes de estado árabes fueron exasperantes. Abbas supone que permitiendo la eliminación física de Hamas, la OLP recobrará el control total de los territorios con población palestina, conciente de que el proyecto israelí no contempla la permanencia de sus tropas en Gaza, sino la destrucción de Hamas sin importar el costo humano que esto implique. Los poco atinados analistas mediáticos occidentales supusieron que la unidad de las fuerzas islámicas de la región sería imposible debido principalmente a la pertenencia de las mismas a distintas escuelas dentro del Islam. Se pensaba, entonces, que los sunnitas de Hamas, herederos ideológicos de los Hermanos Musulmanes, no lograrían establecer alianzas estratégicas con los shiítas de Hizbullah. Sin embargo este razonamiento desconocía las conferencias que, desde los noventa, Irán había venido realizando a favor de la causa palestina señalando su apoyo explicito a las organizaciones islámicas palestinas de resistencia (Hamas y Yihad). Una muestra por demás clara de la solidaridad entre los militantes musulmanes fue la gran convocatoria, la mayor de las que se llevaron a cabo alrededor del mundo, realizada en el Líbano por Hizbullah a favor de Hamas. De hecho, las tropas de la organización libanesa fueron movilizadas hacia la frontera con Israel y puestas en estado de alerta permanente, lo que no fue emulado por ningún país árabe. Igualmente, en Egipto y Jordania, los Hermanos Musulmanes realizaron importantes manifestaciones de apoyo a Hamas denunciando al mismo tiempo la complicidad de sus respectivos gobiernos.

El proyecto arabista está agotado, la historia de claudicaciones de sus referentes políticos nos lo ha demostrado. Los últimos acontecimientos en el mutilado suelo palestino señalan tres aspectos cruciales a la hora de pensar el futuro de esta región: la naturaleza genocida del Estado sionista, el fin del arabismo como proyecto político, y el fortalecimiento de la alternativa islámica como referente en las luchas de resistencia contra los invasores (sionistas o norteamericanos, según el caso) y el neocolonialismo.

Notas:
  1. RODINSON, M. Los árabes. Siglo XXI, Madrid, 2005. Página 26.
  2. Nos referimos a dos tipos de impuestos que debían pagar los no musulmanes que implicaban una serie de derechos y obligaciones dentro del estado islámico.
  3. Comunidad islámica mundial.
  4. KRAMER, M.; Nacionalismo árabe: una identidad falsa (I). En Nacionalismo Árabe
  5. Ibíd.
  6. Ibíd.
  7. ABDEL MALEK, A. “El mundo árabe, renacimiento y revolución: el problema crítico” en Revista Tercer Mundo Nº 2, Buenos Aires, febrero de 1975. Página 33.
  8. Un estudio aparte merece la justa ponderación del papel de los ideales islámicos en las acciones anticoloniales, que suelen ser menospreciados en la historiografía oficial de los países árabes.
  9. FAVRET,R.; Arafat, un destino para un pueblo. Espasa Calpe, Madrid, 1991. Páginas 36 y 37.
  10. Situación que se modifica posteriormente cuando otras fuerzas, entre ellas Al Fatah con Arafat a la cabeza, se hacen cargo de la OLP, aunque los presupuestos arabistas se mantienen.
  11. No vamos a emplear este termino para referirnos a las construcciones discursivas islámicas elaboradas por distintos Estados para legitimarse (Arabia Saudí, por ejemplo).
  12. De ahí la muy acertada comparación con los Bantustanes creados por la Sudáfrica del apartheid.
  13. El tercer lugar sagrado para los musulmanes después de Meca y Medina.
  14. KRAMER, M., Nacionalismo árabe: una identidad falsa (I). En Nacionalismo Árabe
  15. Recordemos que algo similar había sucedido ya en Argelia en 1992 ante el inminente triunfo del Frente Islámico de Salvación en las elecciones presidenciales.

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Comentarios:

Pablo Rivera dijo:

Estimado Molina,

me gustó tu nota y he aprendido cosas que no sabía.
Pero tengo ciertas preguntas:

Acaso el nacionalismo árabe fracasó por ser arabista; por ser laico y árabe en vez de musulmán panislamista?
No podríamos más bien decir quel nacionalismo árabe fracasó más bien por causa de sus limites burgueses?
Las razones de su fracaso están en su laicismo?
No podría entonces triunfar el nacionalismo laico?

Y el nacionalismo islamista acaso no podría llegar a fracasar (espero que no) si algún día se aburguesa demasiado?

Gracias,

Saludos

Pablo Rivera

Enviado el 06/01/2009 a las 02:05

Ángel Molina dijo:

Estimado Pablo; creo que nacionalismo árabe fracasó en gran medida porque, intentando seguir modelos europeos de organización estatal, procuró relegar al Islam al ámbito meramente cultural, suponiendo que “lo árabe” habría de suplir al elemento religioso. Una cuestión no menor, y que merece ser analizada en un trabajo aparte, es ¿qué significa “ser árabe”? ¿Qué tienen en común Mauritania, Somalia e Irak más allá de la adopción oficial del árabe como lengua? (todos, recordemos, son considerados “árabes”). La base misma sobre lo que se construyó el concepto de “árabe” carece de fortaleza alguna y no logra definirse ni a si misma ni a sus intereses. Contestando a su pregunta, creo que el laicismo (con limites variables) del arabismo constituye un elemento más de un concepto poco preciso y vago; y a esta debilidad constitutiva podemos atribuirle parte del fracaso.
Desde el arabismo se supuso que el Islam habría de constituir un aspecto cultural más de los distintos estados nacionales. Esta última idea, la del Estado Nación, fue absolutamente extraña en Oriente Medio hasta la avanzada colonial europea sobre Asia y África. De allí que los sionistas utilicen el falso argumento según el cual los palestinos nunca tuvieron un estado nacional propio para legitimar su negación. Por ello los defensores del proyecto islámico consideran a los nacionalismos como una ficción occidental orientada a dividir arbitrariamente las identidades de los pueblos de la región. El laicismo propuesto por el arabismo no ha logrado desplazar ni remotamente al Islam como elemento articulador del discurso en los movimientos populares. Interesante es el caso libio donde, a pesar del enorme desarrollo nacional conseguido en el marco de un proyecto arabista, el discurso de Ghadafi se ha ido perdiendo hasta llegar a plantear la necesidad de reconstituir el Califato Fatimí!, volviendo su mirada al continente africano más que a los otros países árabes (otro capitulo merece el impulso que el régimen ha dado en los últimos años a los estudios coránicos entre lo jóvenes). No creo, volviendo a su pregunta, que el nacionalismo laico sea la respuesta, recordemos que las excelentes medidas nacionalistas de Mosadegh en Irán (Estado musulmán no árabe) no pudieron ser defendidas por un pueblo movilizado en las calles, como si sucedió con la Revolución Islámica en 1979. Esto no significa que, en determinadas coyunturas, el proyecto islámico no apele a cierto nacionalismo, pero procura permanentemente trascenderlo (esta fue una cuestión largamente debatida entre Hizbullah y Amal con respecto a la realidad libanesa). Si se repliega en el nacionalismo, por musulmán que se manifieste, la alternativa islámica habrá fracasado, pues su concepto comunitario central, la Ummah, habrá sido sustituido por el de Nación, legado del colonialismo europeo.
Bueno Pablo, le envío un saludo cordial y espero que sigamos compartiendo ideas sobre este tema. Un abrazo.
Ángel

Enviado el 06/01/2009 a las 23:17

Pablo Rivera dijo:

Gracias Angel por tu respuesta, veo que la importancia del Islam es su fuerza de unificación de las masas en base a su común religión.

Cuales serían las perspectivas del socialismo en tal contexto?

Enviado el 07/01/2009 a las 00:36

Ángel Molina dijo:

Estimado Pablo: creo que cualquier proyecto socialista encontrará mayores posibilidades de desarrollarse dentro de una propuesta islámica, atento a las sensibilidades populares (históricamente conformadas) y reconociendo el complejo arsenal simbólico del que se valen los pueblos en sus luchas.
Es bueno recordar que uno de los pensadores más influyente en los años previos a la revolución iraní fue Alí Shariatí (asesinado por orden del Shah en 1977), quien supo combinar en sus discursos una propuesta económica socialista con un profundo sentimiento shií.
El mismo Ayatullah Jomeini sostuvo que: “El capitalismo es el sistema opuesto al Islam (…) los religiosos comprometidos están sedientos de sangre de los capitalistas parásitos”.
Un fuerte abrazo Pablo.
Ángel.

Enviado el 07/01/2009 a las 16:45

Pablo Rivera dijo:

Estimado compañero, ante todo mil gracias por tomarte el tiempo de responderme.
Creo que formulé mal mis interrogantes y voy a tratar de exponer con más claridad mis ideas.

Cuando hablamos de ‘’arabismo’’ vs ‘’islamismo’’, cual es mejor, estamos discutiendo de la eficacia de una ideología vs la otra relativamente a su papel en la lucha por la liberación nacional de los pueblos del Oriente medio. Y cuando empleo el termino ‘’ideología’’ para mi este no tiene nada de peyorativo o de despectivo.

Pero haciendo abstracción del ‘’islamismo’’ vs ‘’arabismo’’, mi pregunta es la siguiente; cual es la causa ‘’material’’ del fracaso del nacionalismo árabe?

Es mi opinión (no se si tengo razón), quel nacionalismo árabe fracasó por causa de sus limitaciones burguesas, sobretodo por eso, más que por su ‘’arabismo’’y que para que no vuelva a fracasar, habrá que sobrepasar esos limites.

Gracias por compartir

Enviado el 09/01/2009 a las 00:42

Ángel Molina dijo:

Coincido compañero Pablo, las limtaciones del arabismo son claras, el “socialismo” declamado por algunos gobiernos árabes nunca pasó de ser un eslogan carente de contenido real (aunque, claro, las situaciones no son todas iguales: Libia, por ejemplo, presenta una situación absolutamente distinta a la de Egipto). Sobrepasar esos límites burgueses a los se refiere, sin dudas es una taréa aún pendiente y, personalemte, creo que algunos movimientos islámicos podrían llevarla a cabo. En la historia del Islam (sobre todo del Islam Shií) se hallan ejemplos de movimientos religiosos con proyectos economícos y sociales verdaderamente revolucionarios.
Bueno Pablo, siempre un gusto encontrar un espacio como este para compartir ideas.
Un fuerte abrazo.
Ángel

Enviado el 09/01/2009 a las 17:17

opineitor dijo:

Apoyarse en el Islamismo?

Saben de lo que hablan?

No es cierto que el enemigo de mi enemigo es mi amigo.

Disculpenme pero es mas reaccionario el regimen irani que el norteamericano, bien que uno es mas pobre que el otro.

Pobre no es sinonimo de revolucionario y por eso se confunden. Hacen seguidismo a cualquier fascista que pase con el pantalon remendado y es un grave error.
El islamismo va a terminar de hundir en la pobreza y la igorancia a los pueblos arabes.

No entendieron lo que significa la religión?

No saben que la libertad y progreso de que se goza en occidente es fruto de la derrota y con ello separacion de la iglesia y el estado?

Menudo favor le haran a los pueblos arabes apoyando a los islamicos.
No van arranar por siglos.

Uds. son izquierdistas?

Enviado el 24/01/2009 a las 06:13

Ángel Molina dijo:

Opineitor!!! Así son de valientes los sionistas, masacran cientos de chicos pero no se animan a firmar las opiniones con nombre y apellido. Opineitor, sos coherente con la ideología que defendés.
Ángel Molina

Enviado el 26/01/2009 a las 02:42

Pablo Rivera dijo:

Mr Opineitor,

te recomiendo que leas la entrevista de Mateo Fossa a Trotsky.

Lenin decía; ‘’quién no defiende al nacionalismo del país oprimido defiende al nacionalismo del país opresor’’
Puedes estar en desacuerdo con el gobierno de Irán en relación a algunos aspectos de su política social, pero si sos revolucionario tenés que apoyar a Irán en la cuestión nacional; es decir, en su lucha contra la opresión imperialista.
Lo mismo con el Hezbollah o el Hamas.
Ese apoyo que los socialistas brindamos a esos grupos revolucionarios no significa una renuncia a nuestra identidad política ni tiene porqué significarlo.

Enviado el 26/01/2009 a las 03:03

Opineitor dijo:

Defendi el nacionalismo oprimido de Galtieri contra el nacionalismo opresor de la Tatcher.

Despues me arrepentí.

Si ganaba Galtieri ni vos ni yo estariamos vivos y los milicos seguirian gobernando secula secularum. Gracias Tatcher.

Se que es politicamente incorrecto pero es biologicamente correcto De la otra forma seria politicamente correcto pero estaria biologicamente muerto.

Ni que lo diga Trotstsky puedo apoyar a Hamas para que despues me ejecute como hizo con los izquierdistas el regimen irani,(ni hablar si sos homosexual, lesbiana, adultera, otros, etc).

Organizaciones revolucionarias Hamas, Yihad? Basadas en el Coran?

Poque no hacer alinaza con el Opus Dei que esta contra el conrol de la natalidad y el aborto y contra USA?
Tambien son revolucionarias?

Y el Opio de los pueblos?
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El punto central del medio oriente es la negativa de algunas organizaciones en reconocer el estado de israel.Ignoro porque la izq. si acepta una patria arabe palestina y se niega a otra israeli caundo ambos tenian derecho a lo mismo y habia poblaciones de ambos.
Porque acepta un “sionismo” palestino y no uno judio?

Si los palestino hubieran aceptado hace 60 años esas tierras hoy tendrian un estado a la par del de Israel.

Egipto y Jordania tardaron sus buenos años en reconocer el estado hebreo quien no se quedó con ningun territorio, pese a lo denunciado como expansionista durante años.
Una fraccin palestina recientemente reconoció el estado y de hecho esta administrando parcialmente un territorio y se espera que a la brevedad consiga la soberania a plenitud.

Hamas en cambio persiste en la idea de la “destrucción” del estado y arrojar los judios al mar.

Esos terminos no fueron usados ni contra la chile de pinochet ni jamas contra usa.

Si son terminos usados por gobiernos fascitas tipo sebo-bosnia Ruanda,y desde luego todo tipo de limpiezas etnicas. Eso apoya hoy la izquierda que perdio el rumbo.

Enviado el 26/01/2009 a las 21:12

Kiril dijo:

Siguiendo la lógica de opinaitor( si es que a eso se le puede llamar lógica), uno podría llegar a pensar que Israel asesina a niños palestinos con bombas de fósforo blanco o disparándoles a la cabeza, para defender los derechos de los homosexuales o el derecho al aborto en Irán!
Qué progresista que es el ejercito israelí!  Cómo no me había dado cuenta antes? Gracias opinaitor, ahora sé que Israel es progresista!!

Es más, les sugiero a usted y a los demás asesinos de pibes palestinos, que funden un partido político cuyo nombre sería: ‘’el partido del genocidio progresista y liberal’’

Enviado el 27/01/2009 a las 01:37

Ángel Molina dijo:

Insisto en no debatir con “seres virtuales”, no conduce a nada. Sólo me voy a detener en esta frase de opineitor: “la izq. si acepta una patria arabe palestina y se niega a otra israeli caundo ambos tenian derecho a lo mismo y habia poblaciones de ambos”; ¿¡había poblaciones de ambos?! Todo tiene un límite, una cosa es expresar ideas y otra es mentir descaradamente.  No hace falta que le explique a opineitor que la población judía en suelo palestino era ínfima antes de la llegada masiva (organizada por el sionismo)de judíos desde Europa ¿necesita que recuerde el lugar de nacimiento de sus Presidentes y primeros ministros?. No, opineitor seguramente lo sabe.
Cuando desee debatir seriamente, le responderé.
Ángel Molina.

Enviado el 27/01/2009 a las 03:46

Opineitor dijo:

Siguiendo la logica de kiril uno podría llegar a pensar que es progresista un gobierno como el irani que asesina izquierdistas, homosexuales y se guia por el coran. Es eso razonable?
Hasta lo prefiero a Kischner.

En una guerra “legitima” si las hay, mueren civiles y niños, de modo que eso en modo alguno es argumento. Por otro lado los cohetes y atentados de hamas producen muertos igualitos ( no los distinguirias por las fotos). El numero asimetrico a uno y otro lado no es argumento y en todo caso de hablarse de exceso de fuerza no cuestiona la legitimidad de una guerra.
Ciertamente que son escenas conmovedoras y son los palestinos quienes cargan con mayor sufrimiento pero ello en modo alguno, absolutamente exime a Hamas de responsabilidad en esta catástrofe.
Ser pobre no supone automaticamente el camino de la “verdad,y el bien y la izquierda”, como creo que ingenuamente deben suponer Uds.
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Si a los palestinos le niegan la tierra por 2000 años, lo seguirian apoyando en su lucha? Seguramente reponderian que si.

Bien, el pueblo hebreo fue despojado de esa tierra hace 2000 años.Porque le niegan el derecho que si le adjudicarian a palestinos?

No apoyan acas a armenios, subshaharianos, canacas,gitanos y otros pueblos sin tierra a tenerlas?

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Siempre quedo una poblacion hebrea en Palestina. Se incremetó en el siglo XIX con las persecuciones en europa.En el 1947 con la independencia habia universidades, bibliotecas, kibutz, plantaciones y forestaciones muy desarrolladas.

Habia decenas de miles. Cuanto es insignificante ? Los palestinos no solo que no tenian ese desarrollo sin que ni hablaban de una patria palestina y ni siquiera hablaron de ella cuando estuvieron bajo dominio de Egipto y Jordania.

El “ imperialismo “ ingles estaba con la liga árabe y el estado de israel no fue una facil concecion de él como se cree ni tampoco fue como ingenuamente se dice porque el mundo se hallaba impresionado por el holocausto toda vez que los ingleses prohibieron toda inmigracion previa y ningun pais queria recibir refugiados de guerra ni les vendió armas.

Estados coloniales si fueron Iraq ( “yo lo cree un viernes a la tarde” W. charchil, siria, y Jordania).
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Creo que la izquierda mide con doble vara, actua con un prejuicio simplista reflejo tipo sionismo=imperialismo, y peor aun, porque suponiendo que asi lo fuera llama a la destruccion de un estado cuando no lo hace con ningun otro por mas derechista que lo sea En todo caso llama a destruir su direccion politica pero en este caso actua como contaminado por un fascismo derechista de la pero claña historica.

El daño mayor no es tanto para Israel, sino que alienta a grupos palestinos radicales a una guerra eterna impidiendoles la tenencia de un estado desde hace 60 años ademas de alentarlos a islamismo.
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No miento y menos descaradamente. El vehemente y agresivo que asi lo hace probablemente sea mas ignorante que malo. Virtual o no lo que cuenta son las ideas. Me da lo mismo que se llame pedro que juan.
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La honestidad intelecutal es algo muy raro de encontrar. Inviten a klimovsky que es uno de esos raros

Enviado el 29/01/2009 a las 00:49

Pablo Rivera dijo:

Opineitor dijo :’’Bien, el pueblo hebreo fue despojado de esa tierra hace 2000 años.’’

Y los cananeos? Estaban allí antes que lleguen los hebreos. Te gustaría dibujar el mapa como era antes de que las tribus hebreas invadieran Canaan?

Seguro que no! No te conviene!

Si querés dibujar el mapa como era hace 2000 años atrás (o como se supone que era), serás responsable de varios genocidios.
Pretender de que los judíos vivían allí hace 2000 mil años no sirve de pretexto para expulsar a los palestinos de su patria.
Y no olvidemos que un alto porcentaje de judíos que viven en Israel, no tienen antepasados en Palestina, son descendientes de europeos que se convirtieron al judaísmo en la edad media.

Doy por terminado el debate pues usted es como los soldados israelíes, valientes para matar pibes nada más, y hasta les tienen miedo, se esconden dentro de tanques o detrás de un nombre virtual.

Enviado el 29/01/2009 a las 01:10

María E. Gantus dijo:

Coincido con Ángel y Pablo: discutir con anonimos es una total pérdida de tiempo. Me llama la atención que opineitor pondere la honestidad intelectual sin tener la valentía de hacerse cargo de sus opiniones con nombre y apellido.La honestidad intelectual es algo muy raro de encontrar y Ud., opineitor, nos lo demuestra. Le recomiendo, de todas maneras, la lectura del marxista Maxime Rodinson sobre la creación de Israel y las políticas sionistas de expulsión y exterminio de la población palestina.
Reitero,no hay nada peor que la cobardía del anonimato en las discusiones políticas, le resta seriedad al debate.
Un saludo a todos.
María E. Gantus

Enviado el 29/01/2009 a las 04:50

eduardo dijo:

Opineitor, por qué no te vas a… Israel????
Tu lógica modernista, pseudoizquierdista, abortera y laica es muy coherente con todo lo que decis.

Enviado el 12/03/2009 a las 15:42

Jorge Miranda dijo:

Ángel, Pablo y demás, por fin tengo el nombre de opineitor: Ely Karmon Ja,ja, ja (Un poquito de humor negro para amenizar)

Enviado el 02/04/2009 a las 21:50

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