18 Mar 2011Declaraciones
Fuera el imperialismo de Libia
El Consejo de Seguridad de la ONU ha decidido intervenir directamente en Libia. La resolución autoriza a establecer zonas de exclusión aérea y utilizar los medios necesarios para dar protección a la población civil. En la jerga de esa oligarquía multinacional controlada por el imperialismo norteamericano, la decisión significa lisa y llanamente la intervención militar sin ningún tipo de limitación. Se trata de un cheque en blanco a la canalla de Washington y sus socios británicos y franceses, para que resuelvan según sus intereses la crisis en el país africano.
Sobre el alcance de la intervención difícilmente pueden existir dudas. Ayer jueves, la secretaria de Estado, Hillary Clinton, lo expresó en términos inconfundibles: “Sí, el tiempo juega en nuestra contra. Es urgente actuar antes de que los rebelde pierdan Bengasi”. Y agregó lo siguiente: “trabajamos tan rápido como podemos en Nueva York para ver si conseguimos una autorización suplementaria de la comunidad internacional para estudiar un amplio abanico de acciones. No sólo una zona de exclusión aérea”.
En boca de quienes aprobaron la resolución las razones invocadas son absolutamente falsas. ¿Países imperialistas como Estados Unidos, Gran Bretaña y Francia se han convertido en garantes de la democracia y los derechos humanos? Los dos primeros son responsables de la destrucción de Irak y los tres, a través de la OTAN, de múltiples crímenes de guerra en Afganistán y Paquistán. ¿Algunos de ellos alzó la voz para denunciar la masacre cometida por Israel en la Franja de Gaza entre diciembre de 2008 y enero de 2009, o para oponerse a la política sionista de depuración étnica en Palestina?
¿Ese imperialismo, enemigo de los pueblos que luchan por su emancipación, es el apoyo de una revolución democrática? ¿Qué clase de revolución es esa que pide a las potencias imperialistas la intervención militar? Sólo imbéciles crónicos pueden creer que lo que se dirime en Libia es la antinomia democracia-dictadura.
No es la democracia o la vida de los civiles lo que moviliza Estados Unidos y sus socios atlánticos. Por el contrario, está bien a la vista un interés geopolítico que tiene en la riqueza petrolera del país africano su centro de gravedad. No importan las concesiones que Khadafi haya hecho a los capitales extranjeros y a sus respectivas burguesías; aún así no es un personaje confiable. Lo que Washington, Londres y París quieren es el control total sobre un país clave, en una región sacudida por los movimientos emancipatorios de los trabajadores y las masas explotadas.
Al igual que en Irak, Afganistán, Palestina, Líbano, el bloque de países imperialistas y su socio sionista se ha revelado como la mayor fuerza destructiva de la historia y el más grande de los peligros que se ciernen sobre el destino de la humanidad.
Frente a las horas críticas que vive el pueblo libio la consigna sólo puede ser una: ¡Fuera el imperialismo de Libia. Solidaridad absoluta con la lucha de los trabajadores y el pueblo en defensa de su autonomía y unidad nacional!
Socialismo Latinoamericano
www.izquierdanacional.org
18-03-2011



