14 Dic 2010Politica Nacional 

El ministro Fernández se posiciona a la derecha de Macri

En Soldati irrumpieron las víctimas del régimen liberal-partidocrático

gcangiano Socialismo Latinoamericano

El ministro Aníbal Fernández observa a su alrededor “una norme desorientación” respecto del conflicto de Villa Soldati. Para disiparla, escribió una nota en el diario El Argentino. Se titula: “Soldati, origen del conflicto y una solución por vía política”.

Es una gran nota, pero no porque eche luz sobre el conflicto y sus causas, sino porque constituye un testimonio más del papel parasitario que desempeña una partidocracia demoliberal absolutamente incapaz de resolver los probemas sociales de fondo e interesada únicamente en “gestionar” el statu quo.

¡Yo no fui! La culpa es tuya

Uno espera que, al decidirse a abordar las causas del conflicto, Fernández vaya a hacer referencia a la crisis habitacional, a los negocios inmobiliarios, a la pauperización y expulsión del mercado laboral de millones de compatriotas argentinos y latinoamericanos, etc. Pero no. Para Fernández todo se reduce a problemas de política menuda. Dice: “Alentados por las promesas (de Macri) de inicio de campaña electoral, la gente de las villas se lanzó a ocupar el predio del Parque Indoamericano. Esa fue la consecuencia de la promesa del PRO”. ¿Está claro? La causa que explica que más de 1500 familias desesperadas se hayan instalado en un parque público tratando de erigir allí una precaria vivienda es… ¡“la promesa del PRO”! A Fernández ni se le ocurre explicar por qué, tras siete años del “mejor gobierno desde Perón” hay miles y miles de familias desesperadas que no tienen ni siquiera un techo bajo el que resguardarse.

¿Hace falta explicitar lo que significan Macri y el PRO en la política Argentina? Como la lógica del discurso kirchnerista reposa en un mecanismo según el cual es imposible imaginar siquiera una alternativa política fuera de la que encarnan ellos y sus opositores partidocráticos, todo aquel que no sea kirchnerista está avalando, necesariamente, a esos opositores. Ciertamente, esos opositores no hacen algo muy diferente: dicen que detrás de la irrupción del pobrerío en Soldati está la mano de los punteros kirchneristas, y que si uno descarga sus críticas sobre Macri, entonces está avalando a esos punteros que contratan barrabravas y lúmpenes de la peor calaña, como los que asesinaron al compañero Mariano Ferreyra, del PO. Es decir: unos y otros quieren atenazarnos conceptual y políticamente en una opción de hierro que impide la construcción de una fuerza nacional-popular y nos obliga a conformarnos con “lo posible”. Por todo lo anterior, conviene explicitar: criticar las zonceras del lenguaraz ministro del Interior no implica en modo alguno reivindicar toda esa podredumbre social, moral y política que gira en torno de la figura de “Mauricio”. La Revolución Nacional que la Argentina necesita habrá de emerger sobre la base de la destrucción de este entramado reaccionario, y no sobre la base del “diálogo”, el “respeto al otro”, la “reconciliación” y demás patrañas con las que se pretende anestesiar la voluntad de lucha de los patriotas.

¿Quién está más a la derecha? ¿Aníbal o Mauricio?

Según Fernández las culpas de Macri no se terminan con las “promesas” que habrían desatado la ocupación del parque público. Además, “la Policía Federal desalojó el predio y se lo entregó a la Policía Metropolitana que, insólitamente, permitió que los grupos que lo habían ocupado volvieran a hacerlo por segunda vez”. Después de leer el párrafo con detenimiento, uno no puede menos que preguntarse: ¿está Fernández criticando a Macri por haberse negado a desalojar con la fuerza policial, es decir, con los recursos de la represión, a ancianos desdentados, a madres que amamantan, a niños de pantalones cortos? Sí, evidentemente, lo está criticando por eso, por no hacer lo que el gobierno nacional habría hecho: “desalojar el predio con la Policía Federal”. Sin dudas, don Arturo Jauretche se valdría de este ejemplo para mostrar los lugares intercambiables de la izquierda y la derecha, cuando de fuerzas antinacionales y antipopulares se trata.

Ahora bien, como hasta el ministro Fernández está obligado a aceptar que la solución defintiva de un conflicto social no puede ser la mera represión policial, aclara: “Este conflicto sólo tiene solución política”. En este punto hay que coincidir con Fernández: la solución al problema político suscitado por la irrupción intempestiva del pobrerío es una solución… política. ¿Por qué? Por la misma razón que la solución a un problema médico es una solución médica o que la solución a un problema matemático es una solución matemática. Fernández es un verdadero genio, sin dudas. Pero, ¿qué clase de solución política es la solución política que debe darse a este problema político? Existen varias clases de soluciones políticas. Una de ellas podría ser que los propios Mauricio Macrí y Cristina Fernández acordaran, por ejemplo, donar el 1 % de sus propiedades inmobiliarias para dar cobijo a esos miles de villeros que se hacinan en casillas de lata y loneta. Después de todo, ¿no les sobra a ellos y al resto de los “representantes del pueblo” lo que le falta al pueblo al que supuestamente representan?

Pero no. A la hora de explayarse sobre la “solución política”, afirma que “Si bien somos convidados de piedra desde el punto de vista jurisdiccional, no lo somos desde el punto de vista de las convicciones. La gente nos importa, su situación nos importa”. ¡Qué tranquilizador es escuchar a los dirigientes partidocráticos repetir que la gente “les importa” y que tienen “convicciones” y una gran “sensibilidad social”! ¿Va a hacer algo entonces Fernández, además de ordenar a la policía que desaloje a “los intrusos”, como llaman los editorialistas de La Nación al pobrerío desesperado? Lamentablemente no. “Respetamos en todo momento la jurisdicción de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires”, concluye el ministro cervecero. Es decir, el gobierno “nacional y popular” o “progresista” dejará en manos de la derecha macrista la resolución “política” de un problema que afecta a miles de compatriotas.

Fernández debería decepcionar a más de un bienintencionado militante kirchnerista, ¿verdad? Pero ya adivinamos la justificación que desparramará por entre sus bases militantes el think tank kirchnerista: “la correlación de fuerzas no nos permite otra cosa”. ¡Otra zoncera sobre la cual habría escrito maravillas don Arturo! Si acaso fuera cierto el argumento de “la correlación de fuerzas” que impide al kirchnerismo hacer lo que cualquier gobierno nacional-popular debería hacer, ¿no sería esa misma “correlación de fuerzas” desfavorable el indicador más claro del carácter no nacional-popular del gobierno? Porque el carácter nacional-popular de un gobierno no deriva de las intenciones que puedan tener sus agentes, sino del programa que aplica y del entramado clasista sobre el que reposa y del cual es expresión. ¿Habría sido nacional-popular el gobierno de Perón si la “correlación de fuerzas” le hubiera impedido desplegar un prograna de justicia social, independiencia económica y soberanía política, y si el despliegue de ese programa no se hubiera sustentado en la movilización masiva de las clases y sectores oprimidos?

Veintisiete años de decadencia partidocrática

Pero dejemos este debate para más adelante. En Villa Soldati emergió con toda fuerza ese submundo de marginalizados y sufrientes que no ha dejado de crecer en las últimas décadas. Ya sabemos: la culpa originaria fue de Videla y de Martínez de Hoz. Pero lo cierto es que desde aquellos años oscuros han transcurrido casi cinco lustros, y bajo diferentes administraciones liberal-partidocráticas las cosas no han hecho más que empeorar para el Pueblo y la Patria. Y seguirán empeorando. A no ser que vuelvan en algún momento a sonar los clarines de la Revolución Nacional, Popular y Antiimperialista.

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Comentarios

El  26/12/2010 a las 01:42 Oscar dijo:

para el articulista, todo es lo mismo: la “partidocracia” que todo lo engloba. Gobierno y oposición, unificadas por la misma causa antinacional y antipopular. Desde la democracia para acá, nada ha cambiado. 5 lustros en que las cosas “no han hecho más que empeorar” para el pueblo, dice el articulista. ¡Y bue! A mí me da la impresión que lo que no ha cambiado en lo más mínimo es el articulista: 5 lustros diciendo lo mismas cosas. Ah, pero no. No todo es igual. Ahora, los del PO son “compañeros”. Se ve que estos no están ahora en el lodo “antinacional y antipopular”, donde estuvieron siempre (al menos, según los decires de ramos, “don arturo”, spilimbergo y demás). Frente a la partidocracia, el frente de las izquierdas, nacionales y cipayas. Te va a ir lindo así, izquierda nacional. Suerte.

El  29/12/2010 a las 22:00 GC dijo:

Estimado “Oscar”:
Habitualmente no respondo a quienes sólo agreden o critican nuestros puntos de vista sin contraponerles otros. Pero esta vez haré una excepción.
El régimen liberal partidocrático, en efecto, funciona con la “alternancia” entre dos variantes, una más “conservadora” y otra más “progresista”.Cuando irrumpe en el escenario un Frente Nacional Antiimperialista, ambas variantes se unifican bajo el manto de la “defensa de la democracia”. Esta es una enseñanza de Jauretche que conserva toda su vigencia. ¿Qué tenemos que hacer los nacionales en momentos como el actual, cuando el Frente Nacional aún no ha conseguido reconstruirse? Debemos apuntar estratégicamente a su reconstitución. Esto implica, entre otras cosas, denunciar las “zonceras” de progresistas y conservadores. En el plano por así decir “material” implica recomponer un sistema de cuadros militantes que se dirija hacia los potenciales componentes de ese Frente Nacional: la clase obrera, los militares nacionalistas, la intelectualidad no cooptada por el aparato cultural regiminoso, los cristianos “tercermundistas”, la juventud estudiantil, etc. También hay que dirigirse a esas “nuevas identidades” surgidas en los últimos tiempos (feministas, minorías sexuales, grupos étnicos marginalizados, etc.)impidiendo que el derechohumanismo (que es la ideología del imperialismo) las utilice en su provecho. Esta tarea, como comprenderás, no tiene nada que ver con el “frente de izquierda”. Sin embargo, la lucha político-ideológica de la izquierda nacional con la vieja izquierda no puede darse a partir de un discurso macartista (como el de Aníbal Fernández, por ejemplo, o como el de la “servicial” Garré,o el de los burócratas como Pedraza) sino a partir de demostrar que la auténtica izquierda es la Izquierda Nacional.
El kirchnerismo pasará (si es que ya no ha pasado), y seguirá pendiente la tarea de reconstruir una Izquierda Nacional. En eso estamos nosotros. Podés sumarte cuando quieras (pero ojo:en Socialismo Latinoamericano no ofrecemos empleo ni prebendas; ofrecemos un puesto de lucha).
Saludos.
GC

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