08 Dic 2010Fuerzas Armadas 

El imperialismo agita los “derechos humanos” contra la revolución latinoamericana

gcangiano Socialismo Latinoamericano

A la politización de las fuerzas armadas, Oppenheimer opone hipócritamente una suerte de apoliticismo profesionalista comprometido con “la defensa de los derechos humanos”. Se advierte claramente la función reaccionaria que cumple la ideología antimilitarista y derechohumanista, porque el problema de América Latina no ha sido “la politización de los militares” sino la naturaleza de esa politización. Politizados han estado siempre y no podría haber sido de otra manera

En La Nación del 24 de noviembre, Andrés Oppenheimer, el ex trotskista que pasó a revistar para la CIA, publica una columna a la que titula “El peligro de politizar las Fuerzas Armadas”.
Escribe Oppenheimer que “existe una nueva amenaza para las democracias latinoamericanas que no está recibiendo la atención que merece: la creciente politización de las fuerzas armadas de la región”. Los ejemplos que menciona son los que uno puede imaginar: “el ejército boliviano se proclama socialista, antiimperialista y anticapitalista”, aúlla.
Y sigue aullando: “El teniente general venezolano Henry Rangel Silva señala que las fuerzas armadas están ‘casadas’ con la revolución bolivariana”.

Es notable y muy instructivo que Oppenheimer, un despreciable escriba al servicio del imperialismo yanqui, formule sus advertencias desde una perspectiva “derechohumanista”. Dice que el grupo no gubernamental Human Rights Watch, a través del director del Departamento de las Américas, Jorge Vivanco, le expresó a él de modo directo su preocupación por esta politización de los militares latinoamericanos. Oppenheimer dice: “Coincido con Vivanco y otros activistas por los derechos humanos en que las declaraciones de comandantes militares venezolanos y bolivianos sientan un terrible precedente”.

Es decir: a la politización de las fuerzas armadas, Oppenheimer opone hipócritamente una suerte de apoliticismo profesionalista comprometido con “la defensa de los derechos humanos”. Se advierte claramente la función reaccionaria que cumple la ideología antimilitarista y derechohumanista. Porque el problema de América Latina no ha sido “la politización de los militares” sino la naturaleza de esa politización. Politizados han estado siempre y no podría haber sido de otra manera. ¿O acaso cabe esperar que una institución que constituye la “última razón” del orden imperante renuncie a defenderlo en nombre del apoliticismo y los “derechos humanos”? Todo ese cacareo demoliberal es veneno ideoló-gico para anestesiar la conciencia de los sectores populares. ¡Como si fuera posible apartar a las fuerzas armadas de los antagonismos de clase que atraviesan las sociedades de las que ellas son parte!

Gracias a ese cacareo, por ejemplo, los militares pinochetistas prepararon tranquilamente el golpe de 1973 contra Allende mientras el gobierno de la Unidad Popular apostaba —mediante la doctrina Schneider— a “no politizar al ejército”.

Es altamente positivo que los militares venezolanos y bolivianos estén politizados y participen activamente de los procesos revolucionarios que atraviesan sus respectivas sociedades. Por la misma razón, es altamente negativo que el gobierno kirchnerista, en vez de tener una política militar de carácter nacional-popular, se empantane en el derechohumanismo pequeñoburgués, profundamente antimilitarista, y le entregue la formación ideológica de los cuadros militares a la derecha más reaccionaria (tanto la derechohumanista como la antiderechohumanista), que sabrá usarlos en el momento en que necesite hacerlo.

El imperativo de la hora es malvinizar a las fuerzas armadas, es decir, desenvolver en su seno el espíritu patriótico, popular, antiimperialista y revolucionario de la tradición sanmartiniana. Necesitamos un ejército comprometido con la revolución nacional-popular, y no un ejército defensor de “las instituciones”, “apolítico”, “profesionalista” y “derechohumanista”

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  • 08 Dic 2010Fuerzas Armadas 

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Comentarios

El  22/12/2010 a las 21:23 Pablo Rivera dijo:

Me parece excelente el contenido del artículo y comparto el punto de vista del autor.
Pues como decía Lenin, la política es una expresión condensada de la economía. Entonces un ejercito no politizado sería un ejercito que no estaría relacionado con la economía nacional,lo cual es absurdo.
En una sociedad dividida en clases todos los miembros de dicha sociedad pertenecen a una u otra clase social, cómo entonces pretender que los antagonismos entre clases sociales no afecten a todas las capas de la sociedad incluyendo a las fuerzas armadas.
Habría que decirle al señor Oppenheimer que para que los derechos humanos sean protegidos, y para que los derechos de la mayoría de la población sean protegidos, no se trata de despolitizar a las fuerzas armadas sino de acabar con la explotación de una clase social por otra clase social, pues como decía Mao:
“Realmente, en el mundo sólo hay libertad y
democracia en concreto, nunca en abstracto. En una
sociedad en que existe lucha de clases, si hay
libertad para que las clases explotadoras exploten al
pueblo trabajador, no la hay para que éste no sufra
explotación; si hay democracia para la burguesía, no
la hay para el proletariado y el resto del pueblo
trabajador.”

El imperialismo y el señor Oppenheimer quieren despolitizar al ejercito precisamente para que no comprenda la democracia en ese sentido, en el sentido de que solo puede existir verdaderamente en una sociedad socialista, para construir esa democracia será necesaria la colaboración de las fuerzas armadas para defender a la sociedad y el Estado socialistas.

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