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  • Artículo cargado el 17/07/2009 - 03:04

Demencial armamentismo

Pedro Godoy P.

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El armamentismo no es de Chile, sino de su clase política y la cúpula castrense. Es inaceptable la chilenofobia. Un pueblo no es su casta dominante. Conceptualicemos correctamente. Así, por ejemplo,  es un contranegocio aludir al “sueño de Bolívar”. Lo militante es referirse al “proyecto de Bolívar”. Nada con “americanismo” porque, en un mismo saco metemos a los yanquis y los canadienses. Lo exacto es “latinoamericanismo”,  “iberoamericanismo”, “suramericanismo” o “americoiberismo” . Sea cual fueren las etiquetas lo clave es marcar la diferencia con el lenguaje usado por quienes detentan el poder. Se trata de un esfuerzo por reflexionar sobre lo que parece un detalle. Digamos “hay detalles insignificantes y detalles significativos”. Lo anotado es “significativo”.  Se integra a la guerra cultural no siempre suficientemente atendida.
Dicho lo anterior se debe manifestar que CEDECH hace ya —no menos de dos decenios— viene denunciando de modo público la transformación del país en un arsenal. Se ha exhortado a Palacio Quemado, a Casa de Pizarro y a Casa Rosada a reaccionar ante tan gravísimo problema. Ello porque con tal acumulación de artefactos bélicos se altera el equilibrio de poder en el Cono Sur y se genera, de modo, solapado una Guerra Fría entre repúblicas fraternas. En un país como el nuestro con un desempleo de dos dígitos, huelgas laborales crónicas, hospitales fiscales destartalados y atención deficiente, planteles escolares que se derrumban o llueven… esos gastos millonarios son un “crimen de lesa humanidad”. Sin embargo, aquí nadie, absolutamente nadie -con excepción de la entidad anotada- es capaz de protestar por tal perversión.
No hay que ver sólo influjo exterior en la compra de tanques Leopard, submarinos nucleares, lanchas misileras, aviones F-16, satélite artificial que permitirá espiar a los vecinos… Ahora mismo EE.UU. se queja porque La Moneda le compra a Rusia helicópteros y no recurre a la oferta de Washington. La misma gira de Bachelet a Europa es continuar en esa política de “paz armada” que prepara, en la vieja Europa de fines del XIX, la I Guerra Mundial. Se convence a la población que es un armamento disuasivo. No se denuncia el despilfarro, la naturaleza agresiva de los artilugios castrenses. Se destapan a cada rato viejas y nuevos escándalos por corrupción en dichas adquisiciones. Corrupción que mezcla a políticos y generales. El lubricante es el chauvinismo y la geopolítica expresada en el ABP -o HV3-, según la cual Argentina, Bolivia y Perú son nuestros enemigos.
Se manifesta en mi libro “FFAA: reflexión permanente” que la cúpula uniformada —de modo soterrado— suprime el Servicio Militar Obligatorio y, al mismo tiempo, en contubernio con la clase política —de derecha e izquierda— se embarca en compras millonarias de sofisticados artefactos de guerra. Ello mientras la alimentación y el equipamiento de reclutas es insuficiente y hasta deben ser apoyados por sus familias en la magra vida de cuartel a que son sometidos. En la cima de la pirámide están los negocios suculentos que convierten a un empleado público —ministro o general— en plutócrata con mansiones suntuosas y cuentas en bancos extranjeros. De allá hacia abajo “apretarse el cinturón porque estamos en crisis”. Mudos testigos de lo expresado son los conscriptos que mueren, como moscas, hace un par de años, congelados en Antuco.
En volumen la compra de armamento en 17 años de dictadura es pequeño comparado con la efectuada por la democracia restaurada en 1990. El supremo campeón del armamentismo es el “progre” Ricardo Lagos quien, por la ceguera que existe en nuestro mundo, es —después de su mandato— homenajeado con Doctorados Honoris Causa en Universidades que lideran personeros de avanzada. Quedamos perplejos de cómo se ignoran las actitudes antilatinoamericanas de políticos nuestros en países vecinos cuyos embajadores se supone informan de políticas agresivas como ese afán hitleriano renovar la flota, la FACH y el Ejército. No se hace la mismo con Carabineros —policía uniformada— y menos con el personal penitenciario. Ello mientras un tsunami delictual inunda ciudades y campos.
Se estima que no se pasará de esta caricatura de Guerra Fría impulsada por La Moneda a una Guerra Caliente. Se harán pantomimas de “gran potencia” como despachar antes que nadie soldados al pobre Haití ocultando que, en esa república, hubo un golpe de Estado francoyanqui que depuso al Presidente Aristide. O gestos como el protagonizado por el archipremiado “Richard Lakes” que humillara al Presidente Mesa de Bolivia en Monterrey. Mientras tanto hay despilfarros colosales y turbios negocios. También -no por mencionarse al final algo menos importante- se usan las armas para anestesiar a las FFAA a fin que olviden el cuartelazo de 1973 que depone a Allende, los 17 años de régimen militar y toleren persecusiones a quienes —vistiendo uniforme— participan en aquellos hechos. Así se deja conforme a la “europrogresía” y de yapa de consiguen los sufragios comunistas, comunizantes y criptocomunistas para triunfar en los comicios presidenciales.

Prof. Pedro Godoy P.
Centro de Estudios Chilenos CEDECH
director@cedech.cl

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Comentarios:

carlos A. Zelada dijo:

La vieja sentencia que “La Guerra es la continuación de la Política por otros medios” no es el resabio de un coronel prusiano de los tiemposl de la unificación alemana. Por otra parte, es un hecho demostrado por la Historia que los grupos de Poder que conforman una Nación solo negocian con sus vecinos cuando no pueden derrotarlos.

La “ideología” de hermandad latinoamericana ya fue desmentida en el pasado y lo será en el futuro. Y nos referimos a la innoble actitud del Gobierno chileno cuando Argentina enfrentó a Gran Bretaña por el territorio de Malvinas.

No queremos herir los legítimos sentimientos nacionales del Profesor Pedro Godoy. Pero, aun cuando como particular no tengo sino sentimientos de amistad y consideración para con el pueblo chileno, es un hecho que la discusión que casi terminó en una guerra por las Islas del sur de Tierra del Fuego, tuvo la mediata intención de legitimar una salida al Atlántico y eso, solo es una plataforma para “discutir” nuevos “derechos” como pudieran ser los de pesca o exploración de la plataforma continental que hoy suponemos pertenece a Argentina.

Los pueblos van donde sus dirigentes los convencen que deben ir. No faltarán razones atendibles si, llegado el caso, Chile quiere disputar a Argentina no solo derechos de pesca sino la legitimidad de la Patagonia que—tengo entendido—figura en algunos libros de textos como parte del territorio que Chile reclama.
Los gobiernos pasan pero el Estado que está conformado por los sectores de poder que permanecen, tienen estrategia de largo plazo que están al margen de los ocasionales gobiernos. El Profesor Godoy mismo lo dice. En el armamentismo chileno converge el apoyo de derechas e izquierdas, de pinochetistas y comunisstas.
No queremos que se crea que somos partidarios de iniciar una carrera a ver quien dispone de más armas sea con la excusa que fuere. Pero no cabe duda que el gastos en armamentos no es solo el producto de la corrupción de algunos generalotes que viven como ricachones mientras el pobre recluta vive a pan y agua. Una política armamentística es el resultado de una política de Estado que se expresa en el presupuesto para las FFAA.

Estimo que la mejor política que pudiera tener Argentina sería pactar con el Gobierno chileno un desarme proporcional a la extensión de territorio que actualmente detentan las dos naciones. Y, caso que las conveniencias estratégicas así lo indiquen, conformar una alianza que basicamente conduzcan a una unión política como el puntapié incial de una Unión Sudamericana.

La Guerra no se hace solo con las armas. También preparando mentalmente a la población y, al enemigo, adormeciéndolo con ideas tan cándidas como que “el pueblo no quiere la guerra”, como si no hubiera sido probado hasta la sacieda que ninguna ideología es capaz de interponerse en los planes de expansión de un país. Los socialistas alemanes se alinearon con su país cuando llegó el momento de las armas en la Gran Guerra, sin pensar en la carnicería que se desataba contra sus hermanos de clase.

Enviado el 31/07/2009 a las 23:16

Carlos A. Zelada dijo:

Volvemos sobre el tema “Demencial armamentismo” ya que las recientes declaraciones del Ministro de Defensa de Brasil Jobin, muestran claramente el sentido que està detràs de lo que el profesor Godoy llama “demencial”.

Todos los paìses disponen de Ministerios de Defensa y un presupuesto a veces desproporcionado. Pero solo una razòn sustenta la Instituciòn y justifica el costo de su mantenimiento: la insoslayable necesidad de cuidar el propio territorio y las fuentes de vida que procura a un pueblo. Brasil es conciente que el petròleo ha sido y es el disparador de muchas guerras. El reciente descubrimiento de oro negro en su plataforma continental funge de carne fresca en territorio donde merodean leones. Y claro, se hace atendible que haya invertido 14000 millones en armas francesas que, al margen de su calidad, tiene la ventaja indisputable de la sesiòn de las licencias para toda Amèrica Latina.

No obstante, aunque sin nombrarlo es una medida preventiva para la ambiciòn de EEUU que en forma reiterada ha querido propiciar a la Amazonia como bien mostrenco, patrimonio de la Humanidad, y que ha permitido la difusiòn de la solapada y ridìcula teorìa que el rìo Missisipi, luego de atravesar el mar vuelve a aflorar en Brasil en el rìo Amazonas, por lo que la frontera de EEUU deberìa ser ese curso de agua, no obstante decimos, cuando se dispone de un poder incontrastable en materia de armas, el peso especìfico de las decisiones de un paìs se vuelven incuestionable. Asì le pasò al Reino Unido cuando China reclamò a Hong Kong como parte de su territorio. Y, por razones inversas, España que reclama el Peñòn como propio, es diplomaticamente ignorada.

La reciente determinaciòn del Presidente Obama de desistir de la construcciòn del escudo antimisiles en Polonia no solo es hija del astronòmico dèficit que trajo aparejado la salvaciòn del sistema financiero sino tambièn de la firme oposiciòn de Rusia que està avalada por la existencia de un considerable arsenal de megatones.

Pero como las armas sirven tanto para “un cocido como para un fregado” como dirìa un español, es indudable que nosotros deberemos acrecer nuestras FFAA para hacerlas “disuasivas” en funciòn de una hipotètica controversia con el gigante de Amèrica del Sur.

No es tan “demencial” el armamentismo. Es una simple medida precautoria para no terminar siendo los amanuenses, màs o menos bien tratados, de quienes disponen de la fuerza para avalar las decisiones que cuidan sus intereses.

Enviado el 06/10/2009 a las 21:28

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