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- Artículo cargado el 14/07/2009 - 13:27
Debate con Cabildo
Gustavo Cangianotwitter @gcangianoSocialismo Latinoamericano
Texto 1. Crítica de Gustavo Cangiano a Aníbal D’Angelo Rodríguez
Aníbal D’Angelo Rodríguez es uno de los redactores más talentosos de Cabildo. Diría que leer sus notas es una de las causas principales por las que yo compro la revista.
Sin embargo, obviamente, disiento respecto de la mayor parte de lo que escribe.
En su última nota, ADR aborda el tema de la represión durante la última dictadura. Indignado, dice que “la historia que se cuenta a nuestros hijos” es una gran mentira. ¿Cuál es esa historia? Dice ADR: “El 24 de marzo de 1976, las Fuerzas Armadas realizaron un golpe de Estado, usurpando el poder e instalando, a partir de ese momento, el Terrorismo de Estado en la Argentina, metodología precisa y sistemática, producto de un plan político para la región, que estaba inmersa en procesos de luchas populares de liberación y reivindicaciones sociales en nuestro país”. ADR concluye que la historia así narrada es “una versión apta para lobotomizados” .
Después de leer y releer la versión de la historia “para lobotomizados” contra la que despotrica ADR, pensé: yo debo ser uno de esos lobotomizados, porque la verdad es que comparto en lo sustancial esa versión.
Y seguí leyendo a ADR para encontrar cual es la versión “verdadera” que nos cuenta. Me encontré con esto: “El pequeño detalle de que estos jóvenes idealistas asesinaran, torturaran, secuestraran y colocaran bombas queda piadosamente oscurecido. Y a este nivel de mentira llega la zurda en este país, como que está compuesta por adoradores del Padre de la Mentira”.
Digo yo: ¿en qué desmiente la versión que nos cuenta ADR a la versión que él atribuye a los “adoradores del Padre de la Mentira”, es decir, del mismísimo “Príncipe de las Tinieblas”? Salta a la vista que ambas versiones son perfectamente compatibles entre sí. Que los “subversivos” hayan eventualmente asesinado, torturado, etc. no indica que las Fuerzas Armadas no hayan usurpado el poder e implantado el Terrorismo de Estado. En todo caso, la primera versión omitirìa lo que la segunda subraya, del mismo modo que la segunda versión omite lo que la primera subraya.
Posiblemente intuyendo que esta confrontación entre torturadores “subversivos” y torturadores militares conduciría a tener que dar explicaciones acerca de los objetivos políticos que determinaron la aplicaciòn de la tortura, ADR aborda la cuestión. Dice: “No nos referimos sólo a las bombas, secuestros y asesinatos que los subversivos cometieron. Hablamos sobre todo de los que no llegaron a cometer porque los frenaron. Quizás todo el problema de esa guerra radica en una cuestión de perspectiva. Si uno se decide a entender lo que enseña el siglo XX, entonces no puede ignorar lo que fue la guerra revolucionaria en todo el mundo”.
Está claro. El mérito de las Fuerzas Armadas habría sido exterminar a los “subversivos” no sólo por lo que estos efectivamente hacían (torturar, matar, secuestrar), sino fundamentalmente por lo que hubieran hecho en caso de alcanzar el Poder (haber implantado el “socialismo” con apoyo de Cuba y la URSS). Al no considerar este punto, “la partidocracia” —dice ADR— fue ingrata con “nuestros camaradas que patearon puertas, que expusieron su vida y la ofrendaron para evitar que fuéramos una Cuba austral”.
Respuesta de Aníbal D’Angelo Rodríguez
Un amigo me comunica un mail que le enviara un tal Cangiano, en el que luce una nota sin firma.
En esa nota se critica una notícula de mi autoría aparecida en la revista Cabildo. No contesto notas anónimas, aunque comiencen con un homenaje a mi talento, pero voy a concederle el beneficio de la duda al señor Cangiano y voy a suponer que es el autor de la nota.
Veamos. Mi notícula es una crítica a un texto de la Secretaría de Derechos Humanos en la que sintetiza la historia de la guerra contrarrevolucionaria de esta manera: “El 24 de Marzo de 1976 las Fuerzas Armadas realizaron un golpe de Estado usurpando el poder e instalando, a partir de ese momento, el Terrorismo de Estado en la Argentina , metodología precisa y sistemática, producto de un plan político para la región, que estaba inmersa en procesos de luchas populares de liberación y reivindicaciones sociales en nuestro país”.
Comentando este texto, sostuve que era una versión para “lobotomizados o desinteresados”, pues olvidaba el pequeño detalle de que los jóvenes idealistas reprimidos por los militares “asesinaban, torturaban, secuestraban y ponían bombas”.
El Señor Cangiano (supongamos que sea él) me pregunta en qué desmiente la versión que yo cuento a la de la Secretaría de DDHH y por qué no complementar ambas versiones ya que el “que los «subversivos» (yo no uso ese término, es de Cangiano, con comillas y todo) hayan eventualmente (sic) asesinado, torturado, etc. no indica que las Fuerzas Armadas no hayan usurpado el poder e implantado el terrorismo de Estado”.
Con mucho gusto le explicaré al Señor Cangiano lo que me pregunta.
El —y la Secretaría de DDHH— saben de buena tinta que hubo un plan para la región de reprimir a los jóvenes idealistas. Supongo que se refieren, ambos, al Plan Cóndor pero también a algo mucho más siniestro: un plan imperialista urdido por los Estados Unidos para sofocar esas “luchas populares” y esas “reivindicaciones sociales”. Para aceptar esto hay que pasar por dos pequeños obstáculos. El primero es que entre 1977 y 1980 gobernó los Estados Unidos Jimmy Carter, un presidente de izquierda que puso todos los palos posibles —Patricia Derian incluida— en las ruedas del Proceso. Pero claro que Cangiano tiene una versión del asunto inspirada mitad por Vladimiro Ulianov (a) Lenín y mitad por las películas de la serie Bourne. Los malos son “la CIA y el Pentágono” que trabajan por su cuenta a espaldas del Presidente y el Senado. Pero ese obstáculo es lo de menos. El otro, ya más gordito, es que los militares del Proceso no fueron ni los primeros ni los únicos en reprimir a los jóvenes idealistas con terrorismo de Estado y todo. ¿Esa metodología precisa y sistemática” fue también la de los gobiernos constitucionales peronistas?
¿Se acuerda el Señor Cangiano de la represión legal de los primeros guerrilleros durante el gobierno de Illia? ¿Recuerda la represión legal, sin terrorismo de Estado, que hizo el gobierno de facto pero legalista de Lanusse? ¿Recuerda la amnistía de 1973 y cómo los terroristas “volvieron a matar”? ¿Recuerda lo que pasó en el gobierno CONSTITUCIONAL de Juan Domigo Perón y su señora esposa? Los militares “usurparon el poder” como lo habían hecho otras cinco veces en el siglo, pero no “implantaron el Terrorismo de Estado” Ya estaba implantado dos años antes. No hicieron más que continuarlo, si uno quiere usar una expresión inventada casualmente por los creadores del Estado terrorista. Uno lamenta ciertos métodos del Proceso pero a la luz de lo que pasó tras la actuación escrupulosamente legal de Lanusse se siente tentado a comprenderlos si bien no a justificarlos.
Vamos a ser breves. La versión real, simplificada en pocas líneas, de lo que pasó en la Argentina es esta. A principios del siglo XX Lenín corrigió la versión marxista de la lucha por el poder para el proletariado. En lugar de la huelga revolucionaria había que emprender la guerra revolucionaria. En cumplimiento de esta consigna, desde 1917 hasta 1991 en todos los continentes se desató esa guerra en cuyo desarrollo los revolucionarios asesinaron cien millones de personas. Esa guerra llegó a la Argentina entre 1965 y 1979 y fue enfrentada por gobiernos civiles y militares, constitucionales y de facto. Tanto en algunos gobiernos civiles como en el último gobierno militar se utilizaron métodos ilegales de represión, cuya descripción es para la izquierda la de “terrorismo de Estado” y para las personas sensatas un “exceso en la legítima defensa”.
Esto aclarado, confieso no tener ya paciencia para responder las tonterías que el Señor Cangiano dice en la segunda parte de su nota. Es la versión zurda según la cual:
1) Lo que había en los setenta eran “luchas populares de liberación” y “reivindicaciones sociales en nuestro país” (¿Reivindicaciones sociales contra el gobierno constitucional peronista? ¿En serio?)
2) Los militares “mataron y murieron…para que ocurriera lo que efectivamente ocurrió, para que fuéramos lo que somos, un país arrodillado ante el imperialismo, inmerso en la degradación económica y moral, con millones de compatriotas subalimentados y regenteado por (la) partidocracia…”
Insisto en que no creo que valga la pena refutar estas afirmaciones. Son la versión zurda del conspiracionismo, una especie de enfermedad senil del izquierdismo. Según ella Videla, Martínez de Hoz, Alfonsín, Menem, de la Rúa, Kirchner, son todos parte de ese plan siniestro elaborado en la CIA y el Pentágono. Es que la zurda, sin programa político desde que se cayó el socialismo real, se refugia en esta clase de simplificaciones que pretenden explicar todo y no explican nada. Con ellas tranquiliza su alma y duerme mejor: “todos, todos manejados por el imperialismo”. Solo ellos, los grupúsculos residuales de la izquierda violenta, están libres del pecado. Los guerrilleros urbanos y rurales habrán “eventualmente” asesinado pero su lucha era justa.
Bien. Si el señor Cangiano quiere tranquilizar su alma creyendo estas cosas, allá él. Puedo explicarle algunas cosas pero no puedo rehacer su concepción del mundo. Que le haga provecho.
Respuesta de Gustavo Cangiano
A pesar de que el señor ADR dice que “no contesta anónimos”, como supuestamente sería mi texto, lo contesta; a pesar de que dice que no tiene “paciencia” para “responder las tonterías” que yo escribo, intenta responderlas. El señor ADR dice una cosa y hace otra. Tratándose de quien se trata, no debería sorprendernos: ADR dice que es nacionalista y católico pero defiende a una dictadura que torturó y mató argentinos para permitir que hoy estuviera vigente un régimen demoliberal que destruye a las fuerzas armadas, se burla de la Iglesia y reduce la Argentina a la condición de semicolonia violentada por los vampiros del capitalismo trasnacionalizado.
Pues bien, yo voy a ir directo al punto que me interesa debatir, no con estos sedicentes “nacionalistas” de Cabildo que han apoyado y todavía reivindican el golpe antinacional y antipopular de Videla-Martínez de Hoz en 1976, sino con los nacionalistas sin comillas a quienes aguarda un lugar en el Frente Nacional Antiimperialista que tenemos que construir entre todos los patriotas.
¿Qué es lo que está en discusión? Nada menos que el golpe del 24 de marzo de 1976 y la política represiva que lo caracterizó. ¿Cuál es la tesis que defienden ADR y los redactores de Cabildo? Que tanto el golpe como la política represiva que lo caracterizó fueron legítimos. ¿Y de dónde proviene esa legitimidad? El argumento empleado para defenderla es verdaderamente insólito, siendo que quien lo expone (el señor ADR) me acusa a mí de incurrir en el “conspiracionismo”, que sería una “estupidez” según la cual “un plan siniestro elaborado por la CIA y el Pentágono” explicaría todo lo malo que pudieran haber hecho Videla, Martínez de Hoz, etc. El argumento con el que ADR reivindica la legitimidad del golpe del 24 de marzo y la represión sangrienta que lo caracterizó, préstese atención, es el siguiente: “A principios del siglo XX Lenin corrigió la versión marxista de la lucha por el poder para el proletariado. En lugar de la huelga revolucionaria había que emprender la guerra revolucionaria. En cumplimiento de esta consigna, desde 1917 hasta 1991 en todos los continentes se desató esa guerra en cuyo desarrollo los revolucionarios asesinaron cien millones de personas. Esa guerra llegó a la Argentina entre 1965 y 1979…”.
¿No es verdaderamente llamativo que alguien que reprocha a “los zurdos” incurrir en el “conspiracionismo” pretenda explicar todas las luchas políticas, sociales y nacionales del siglo XX a partir de supuestas directivas o consignas formuladas por Lenin? ¿Qué clase de método historiográfico es aquel que busca las causas de un fenómeno histórico de la magnitud de la Revolución Rusa de 1917, por ejemplo, o de la Guerra de Vietnam, o del inacabado conflicto en Palestina, o de cualquier otro fenómeno semejante, no en factores sociales, económicos o culturales, sino en la voluntad perversa de tal o cual individuo (Lenin, en este caso)? ¿No se trata, semejante extravío metodológico, de una de las formas más pueriles y evidentes del “conspiracionismo”?
En el mismo número de “Cabildo” que publica la vergonzosa defensa que hace ADR del golpe de Videla-Martínez de Hoz y de la sangrienta represión por ellos desatada (no hay que llamarla “terrorismo de Estado”, nos previene ADR, sino apenas “excesos en legítima defensa”), aparece una nota titulada “La salvajada de ‘El Cordobazo’“. La nota incurre en el mismo error metodológico que afecta el cerebro calenturiento de ADR. Nos dice que el 29 de mayo de 1969 “gobernaba nuestra patria el General Juan Carlos Onganía”, cuyo gobierno tenía cosas malas, pero tambièn cosas buenas, tal como “su acentuada postura anticomunista”. Así estaban las cosas cuando “coincidió esta circunstancia -la de este desdichado gobierno militar así descripto- con el estallido de la Guerra Revolucionaria Marxista en casi todo el continente americano, auspiciada y solventada por Cuba, e indirectamente por la URSS”. Entonces, “como parte fundamental de esta Guerra Revolucionaria se planificaron, entre otras acciones, estallidos obreros y estudiantiles en diferentes ciudades”. El Cordobazo, en consecuencia, habría sido uno de esos “estallidos obreros y estudiantiles” decididos en algún rincón de Cuba o de la URSS por los “adoradores del Padre de la Mentira”, como diría ADR.
¿No es sorprendente que haya gente adulta que pueda escribir esta clase de cosas sin siquiera sonrojarse? ¡Y que encima califiquen de “conspiracionistas” a quienes denuncian la mano del imperialismo yanqui detrás de los golpes militares en los países del Cono Sur hace treinta años!
¿Así que el Cordobazo y demás levantamientos obreros y estudiantiles, por un lado, y el gobierno dictatorial de derecha de Onganía-Krieger Vasena, por el otro, no fueron más que “circunstancias coincidentes”? ¿Sería arriesgarse demasiado suponer que la política llevada adelante por el gobierno de Onganía, y su existencia misma en tanto dictadura ilegítima, podría haber sido la causa disparadora de las puebladas de entonces?
El problema fundamental de esta clase de seudoexplicaciones está situado más allá de su precariedad intrínseca. Lo que hacen es poner de manifiesto una visión del mundo según la cual nuestra Patria y nuestro Pueblo desaparecen como factores con identidad propia a la hora de explicar los antagonismos sociales, políticos y económicos. Todo quiere ser explicado a partir de la actuación de factores exógenos, de misteriosos demiurgos que mueven los hilos de esos títeres que vendríamos a ser nosotros, los que salimos a la calle a reclamar por un aumento de salarios, para que se vaya tal o cual gobernante corrupto, o en defensa de los recursos naturales que nos roban las multinacionales. Semejante seudoexplicación quita legitimidad a todo lo que podamos hacer, puesto que carecemos de autonomía y no somos sujetos individuales y colectivos de nuestra propia historia, sino meros objetos manipulados por instancias cuya existencia misma desconocemos. Este método historiográfico es el de los cipayos; tanto el de los cipayos de izquierda, que ven en la historia argentina una sucesión de gobiernos pro-ingleses, pro-norteamericanos o pro-alemanes que “engañan a las masas”, como el de los cipayos de derecha, que ven en las luchas populares las directivas dadas a sus “agentes locales” por el marxismo-leninismo-trotskismo-maoísmo que quiere hacer de nosotros una nueva Cuba, una nueva URSS o una nueva China.
“Cabildo” es la más prístina expresión de este cipayismo de derecha, o de ultraderecha. Su razón de ser es hacer creer a sus lectores militares, católicos o nacionalistas, que el golpe del 24 de marzo y la sangrienta represión a que dio lugar, fueron necesarios para “salvarnos del marxismo ateo”. En este sentido, “Cabildo” es exactamente la contrafigura que necesitan los mercachifles del derechohumanismo, cuya “política de la Memoria” consiste en presentar la historia argentina como un enfrentamiento políticamente vaciado entre los “buenos” (generalmente civiles) y los “malos” (generalmente militares). ¡Basta con dejar que ADR defienda la “tortura lógica” de las “dictaduras de derecha” para que el relato derechohumanista se torne verosímil!
La explicación casi de sentido común es la que señalé en el mail que dio origen a la réplica de ADR. La dictadura de Videla-Martínez de Hoz, con su política represiva funcional a su devastadora política económica y cultural, debe ser juzgada no a partir de lo que hipotéticamente podría haber sucedido en el país pero no sucedió. Debe ser juzgada a partir de lo que efectivamente ocurrió gracias a ella. Y gracias a esa dictadura, gracias a Videla-Martínez de Hoz, y gracias a los soldados mandados a “patear puertas y arriesgar su vida”, Argentina es hoy un país decadente sumergido en una democracia prostibularia que condena a millones de compatriotas al hambre y a otros tantos a la miseria moral e intelectual. Sin los apóstoles de la “guerra contrarrevolucionaria”, no nos solazaríamos hoy con los Tinelli, con los Sofovich y con el “rubro 69”, con los Macri y con los De Narvaéz. Ellos, Videla-Martínez de Hoz y sus soldados mandados a “patear puertas” lo hicieron posible.
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Comentarios:
Seba dijo:
Felicitaciones por poner en su lugar a los h de p de “Cabildo”. Esos tipos no son nacionalistas, son cavernícolas que quieren que las mujeres se queden en la cocina, que los gays vayan presos, que los morochos les lustren los zapatos y que los izquierdistas sean picaneados y asesinados. Admiran a Franco, a Pinochet y a Videla, aunque a Videla no tanto porque les perece que fue demasiado blando, jajaja… Quieren que vivamos como en la Edad media, con la Cruz y la Espada.
Y además, son ultragorilas, que odian a Perón y a Evita.
Saludos
Enviado el 18/07/2009 a las 00:59
Carlos A. Zelada dijo:
A más de 30 años de ocurrido, la “represión” según unos, “los excesos en legítima defensa” según otros, el hecho cierto es que la lucha, con escudo ideológico de por medio continúa en la vida política argentina.
Hasta un sinceramiento de los verdaderos motivos que motorizaron esa lucha que algunos llaman “guerra” y otros “represión”, no creemos que pueda llegar a conformarse una Sociedad aceptablemente armónica y, frente a los cambios del mundo, seguiremos desperdiciando las fuerzas que tan necesarias son para poder afrontar las “acechanzas” que el vertiginoso paradigma que se está configurando exige.
No creemos que se pueda comprender algo si solo se cuentan los muertos y las iniquidades de uno y otro lado.
Pero una concepción que bajo el pagaguas del dinamismo histórico cree que puede cambiar la lucha por “la Revolución” que en las palabras del Che Guevara exigían un “odio” total, con evidente desprecio de la vida humana, por los Derechos Humanos y la Democracia en razón de los nuevos vientos históricos que corren, no parece la mejor forma de llegar a pacificar los espíritus y construir hacia adelante una patria para todos.
La Política es la contracara de la Guerra y ésta no debiera ser, al menos en lo interno, la continuación de la Política por otros medios.
De cualquier forma, si aceptamos la Guerra y no el nombre que evntualmente se le dé sino el hecho que el antiguo decía “Ay de la vencidos”, no nos deberemos lamentar por la iniquidades que los instintos desbocados traen aparejados.
Ser racional no es hacer lógica aunque eventualmente se la haga. Es también tener espíritu crítico, es decir, marcar un límite.
Quienes en sus hijos dejan la semilla maldita del odio, es probable que hagan lógica, de lo que no es seguro es que sean muy racionales.
Enviado el 05/08/2009 a las 18:25
Carlos Constantini dijo:
Hay que seguir trabajando por el Frente Nacional. No confrontemos a los que piensan distinto. Busquemos puntos de unión. Conozco gente de Cabilido, y les aseguro que son nacionalistas en serio. Muchos combatieron en Malvinas.
Tomemos el ejemplos de los rusos. ¡Hay que escuchar a Dugin!
Enviado el 15/08/2009 a las 23:17
Carlos A. Zelada dijo:
Es un hecho incontrovertible que las clases sociales dinamizan la Historia pero eso no quiere decir que “indefectiblemente” deban confrontar. Claro, una afirmaciòn de este tipo debe encender la ira de cualquier marxista y, tambièn debe admitirse, no le faltarìan razones. No obstante, las “clases” no las hace un sentimiento, legìtimo o no. Primero se constituye una clase que no es otra cosa que los intereses comunes estratificados por los modos de producciòn y luego crece la conciencia, la estètica, la ètica, etc. Y entre estos etcèteras se conforman tambièn sentimientos gatillados por los valores propios de cada clase social.
Traemos a cuenta estos lugares comunes en razòn que los anàlisis polìticos que suelen hacerse parecen recostados inevitablemente en una “moral” que, a nuestro parecer claro, obnuvilan la comprensiòn de la polìtica pero, sobre todo, se vuelve poco creìble luego de tanta agua que pasò bajo los puentes.
Debe comprenderse que la esencia de la polìtica no es un “deber ser” moral sino una correlaciòn de fuerzas a la que, su comprensiòn,
naturalmente, acrece la conciencia. Pero eso no harà que los modos de producciòn cambien porque “moralmente” sea legìtimo. La educada clase media, aquella que a nuestro juicio debiera tener un mayor grado de conciencia y, por tanto, una mayor responsabilidad, es la “mano de obra” màs o menos mejor pagada que hunde los clavos de la dependencia no solamente internacional sino tambièn interna. ¿Acaso serà que la “educaciòn” no sirve demasiado, al margen de sus beneficios personales?.
Percibir la realidad conduce a admitir la constante de la necesidad humana de sobrevivencia y su correlato indeseable pero comprensible: la agresividad. Como quien dijera, el imperialismo es la faz superior del capitalismo.
Se lucha por la independencia y se termina siendo imperialista.
En tanto las clases sociales no encuentren un modus operandi de respetar sus propios intereses aun cuando sean asimètricos, no se lograrà una base perdurable de paz social. Eso remite a una cultura nacional lejos de los internacionalismos de cualquier gènero incluido los tan carareados “derechos humanos”. El Estado debe establecer su autoridad que solo subsidiariamente es moral y docente y fincar su acciòn sobre la base de paràmetros fijos, divulgados a todos los estamentos sociales y cumplidos con una rigidez poco “polìtica”.
La reciente instrucciòn de Esteban Righi a los fiscales para que los delitos de corrupciòn sean ventilados inevitablemente en juicios pùblicos pudiera ser un ejemplo del ejercicio de la “autoridad” que se hace cargo no de los presuntos deseos sociales por legìtimos que parezcan, sino de los superiores intereses de la Naciòn cuya fibra moral es carcomida por la impunidad que los funcionarios pùblicos hacen gala.
En suma, la Democracia no son cuatros Instituciones apolilladas que, por otra parte son solo instrumentos; es la voluntad de las Mayorìas corporizada en sus Representantes que no son lo que un periodista de malhadada memoria creìa que eran, solo “empleados” pagados con “nuestro dinero” volcados en los impuestos. Un Gobierno, aunque sea limitado en el tiempo, es la Voluntad de todos aun de aquellos que no lo votaron pero que estàn en minorìa. Es y debiera ser el volante que nos conduce hacia el Futuro siempre incierto pero que debe adivinarse màs con arte de poeta que con tècnica de operario.
Enviado el 17/08/2009 a las 00:27
Elmar Genovesi dijo:
Discrepo con quien arriba afirma que los de Cabildo son nacionalistas en serio. Son anticomunistas enfermizos. Ven conspiraciones marxistas en todas partes, y detrás de las conspiraciones marxistas, en su delirio, ven la figura del mismísimo Príncipe de las Tinieblas. Su locura los lleva a ser absolutamente funcionales a los intereses antinacionalistas del imperialismo norteamericano. Odian a fidela Castro y a Hugo Chávez con el mismo ardorcon el que en su momento odiarona Perón. ¿Qués se puede construir junto a esa gente? En cuanto a Malvinas, también Mariano Grondona dice reivindicarlas.
Elmar
Enviado el 17/08/2009 a las 03:29
Eduardo Barranco dijo:
Este articulo de Cangiano, me despierta “curiosidad”. Cangiano es capaz de escribir un articulo en el que critica la postura de las agrupaciones de derechos humanos hablando de genocidio y tomando distancia de esta aseveracion , comparando las decisiones de los gorilas asesinos con las del Che Guevara.”...Nos cuenta Guevara que un campesino combatiente llamado Eutimio Guerra fue condenado a muerte por el Ejército Rebelde, que lo juzgó culpable de delación y otras cosas. Dice el Che: -Eutimio escuchó (la condena) en silencio y con la cabeza gacha. Se le preguntó si quería algo, y él contestó que sí, que quería que la Revolución o, mejor dicho, que nosotros nos ocupáramos de sus hijos. La Revolución cumplió. El de Eutimio Guerra es un nombre que ahora resurge al recuerdo de estas notas, pero que ya ha sido olvidado quizás hasta por sus hijos; éstos van con otro nombre a una de las tantas escuelas y reciben el tratamiento de todos los hijos del pueblo, preparándose para una vida mejor…”. Es notable comparar al Che y un juicio revolucionario con los asesinato cobardes y el rapto de menores.Pero ese es el maravilloso mundo de las “ideas” y las “polemicas”.Cangiano polemiza en la facultad de Cs Sociales llamando pavotes a quienes militan en las organizaciones de DDHH. Es cierto que no lo hace por calificacion de esta la militancia sino por las posiciones politicas de estas organizaciones.Pero llamar pavote a alguien es ...llamarlo pavote.A su vez tambien polemiza con…Cabildo !! Tambien puede opinar elogiosamente sobre…Aldo Rico (dificil encontrar el libro, pero su existencia se puede corroborar aqui http://www.libreriahernandez.com/ficha_del_libro.spy?bookId=175459)
Que entiende Cangiano por la polemica ? Discutir ideas para llegar a quienes se desea organizar o discutir ideas para mostrarse un “chico listo” ? Si es esto ultimo se entiende que Cangiano dedique el mismo esfuerzo en debatir con Cabildo que con los organismos de DDHH.
De paso se nota que no esta en un sindicato donde por decir pavadas al aire se acostumbra a bajarle los dientes al orador y que esta acostumbrado al libre macaneo de la discusion universitaria sin necesidad de trabajar para la construccion politica.Tambien se nota que ese libre albedrio “opinologo” no tuvo que llevarlo adelante en los 60 ni los 70. Aunque disfrazado de “outsider” es un reflejo de todos los pequeño burgueses que discuten ardientes en los blogs de Clarin y La Nacion. Cangiano “polemiza” como si eso fuese una construccion. Cangiano no emite un informe sobre la situacion, ni un ensayo sobre la relacion de fuerzas. A Cangiano no le importa el hoy, ni lo que se puede hacer conforme la estrategia. Si Cangiano se tomase el trabajo de construir o trabajar seriamente para destruir lo que odia,si se tomase el trabajo de cambiar algo, en vez de “racionalizarlo”, de mirarlo como un cuadro y destrozarlo con la critica, entonces Cangiano seria un cuadro…politico.Alguien a quien podriamos admirar pese a pensar distinto.Pero Cangiano “polemiza”, porque le resulta mas facil la chicana que la construccion.Porque le resulta mas facil el juego intelectual. Como a Borges, aunque hasta ahora, para ser justos,Cangiano no ha aportado nada a la literatura
Enviado el 02/09/2009 a las 00:00
Carlos A. Zelada dijo:
“ADR dice que es nacionalista y católico pero defiende a una dictadura que torturó y mató argentinos para permitir que hoy estuviera vigente un régimen demoliberal que destruye a las fuerzas armadas, se burla de la Iglesia y reduce la Argentina a la condición de semicolonia violentada por los vampiros del capitalismo trasnacionalizado.”
Este fuerte pàrrafo de la rèplica de Gustavo Cangiano a Anibal D’Angelo Rodriguez es paradigmàtico de la interpretaciòn de la “izquierda” que està compuesta por:
A) Hubo una dictadura que matò para entronizar un règimen “demoliberal”.
B)Argentina resultò, como consescuenscia, una semicolonia vampirizada por el capital trasnacionalizado.
La Polìtica persigue el Poder y el Poder es un instrumento insoslayable para conseguir un Fin, no el Fin mismo.
La lucha que implica la Polìtica en pos del Poder no es nunca una lìnea recta y, como consecuencia, tampoco es valedero un solo medio.
Las “tàcticas” expresan su parentesco con el arte militar pero tambièn con el hacer de todos los dìas, tàcticas que impulsa el instinto de sobrevivencia donde se asienta la ùltima ratio del hacer humano.
La Polìtica es—segùn nuestro parecer—la màs compleja de las actividades humanas, justamente porque en ella se expresa la “lucha por la vida” en el hacer colectivo.Requiere aunar voluntades limitando las ambiciones de los màs fuertes, alentando a los màs dèbiles y, por fin, dando un marco de contenciòn a todos, creando en el imaginario colectivo el sentimiento del “nosotros” que supere al del “yo” aislado que es sinònimo de esterilidad, sea del individuo o de los grupos.
Aquì cobra dimension el principio de Autoridad que es una variable dependiente. Unos suponen que la Autoridad es una mera Legalidad y otros, a nuestro juicio, màs acertados, que emana de la Legitimidad.
Discutir la Legalidad no tiene sentido. Es una norma que todo el mundo conoce pero que, cuando no coincide con las necesidades humanas, indefectiblemente falla.
La Legitimidad cambiò en el imaginario colectivo con el dominio econòmico y polìtico de la burguesìa que fincò esa legitimidad en el ciudadano.
Por tanto, la Polìtica, antes y despuès de conseguir el Poder, debe ser tan flexible como rìgida, tan flexible como un guante que se adapta a la mano que cubre pero tan resistente que ni se deforme ni se rompa.
Es, segùn la sobada definiciòn “el arte de lo posible”, no debe ir màs allà de lo lograble pero tampoco, por “prudencia”, por instinto de conservaciòn, dejar espacios que el enemigo inmediatamente ocuparà.
Todas estas generalidades vienen a la consideraciòn cuando se piensa còmo la Dictadura Militar llegò al Poder, còmo configurò un aparato “represivo” segùn quienes lo sufrieron, o ejerciò un derecho de “legìtima defensa” segùn quienes lo aplicaron.
Comprender, ante todo, con el riesgo que ello conlleva, es dejar los hechos, muchas veces muy importantes, para centrarse en lo esencial.
No se puede hacer juicios por los modos aun cuando ellos sean aberrantes como fue la tortura institucionalizada por el règimen militar. La lucha por el Poder no es inocente. O se es tal (inocente)
y entonces se es estùpido o no se lo es y entonces se miente.
Los juicios “morales” solo escamotean las razones de los intereses que se defienden.
El anàlisis de un periòdo històrico debe ser juzgado a la luz cruda de las causas que devinieron en un resultado. No el resultado mismo, aunque sea legìtimo valorarlo. Pero la misma valoraciòn tiene su lògica. Y el principio ùltimo que expresa una valoraciòn es una visiòn del hombre y su existencia. Es una ideologìa. Eso es el telòn de fondo que legitima a los ojos de quien lucha una polìtica pero no la lucha polìtica. La Polìtica es una praxis de resultado. No debiera, como dijera Clemenceau de la guerra, “la guerra (y la polìtica agregamos nosotros) es una cosa demasiado importante para dejarla en manos de los militares”
Esa es la diferencia entre la Responsabilidad y la Legitimidad. Una està lindante màs con la poesìa que con la tècnica militar y la otra, la Legitimidad, es solo un sentimiento, respetable como cualquier cosa que uno no puede dominar, pero que solo es vàlido si se compadece con la Realidad.
Enviado el 03/09/2009 a las 12:22
julio dijo:
Muy bueno el debate, a veces se dicen cosas impunemente y se crítica la impunidad, así que doble mérito hacer que los que critican la impunidad diciendo cosas no tan reales impunemente no terminen impunes.
Enviado el 09/09/2009 a las 05:50
El Tano de Congreso dijo:
Para Eduardo Barranco:
Hermano,si un tipo (Cangiano en este caso) sostiene una opinión sobre Cabildo o sobre los derechos humanos, vos no podés atacarlo porque el tipo supuestamente no hace otras cosas que según vos debería hacer. Eso es tirar la pelota afuera de la cancha. Si Cangiano “no construye nada”, como vos decís, eso no tiene nada que ver con la justeza o no de sus posiciones sobre Cabildo y los derechos humanos. En cuanto a los derechos humanos, a mi ya me tienen hinchadas las pelotas. Los derechos humanos estàn en boca de los yanquis y de los europeos. En nombre de los derechos humanos atacan a Fidel, a Chávez, a la resistencia palestina islámica. Lenin seria hoy un acusado de violador de derechos humanos. Los derechos humanos son el caballito de batalla de los imperialistas. En eso estoy totalmente de acuerdo con Cangiano. Si el Che viviera, lo estaría citando un tribunal penal internacional, presidido por el atorrante de Moreno Ocampo (ex hombre de Cavallo)o por el juez Garzón, torturador de militantes de ETA, para condenarlo. Pero los tribunales de derechos humanos jamás van a encarcelar a Bush o a los jerarcas de Israel.
A lo mejor Cangiano no aportó nada a la literatura (aunque a mi me parece que el tipo escribe bastante bien), pero al menos dice cosas originales, y no repite como loro las frases hechas de la izquierda tradicional (el PO, pr ejemplo)
Saludos
El Tano
Enviado el 02/10/2009 a las 01:33
Eduardo Barranco dijo:
Tano de Congreso: Estimado. Gracias por la respuesta. No estoy en desacuerdo con tus observaciones sobre el uso que se da los DDHH para atacar a Chavez, Fidel o como bien decis el supuesto de enjuiciarlo al Che. Pero hablemos de casos concretos. Aca ha habido muertos en un proceso que destruyo la conciencia nacional, la economia nacional y dejo el futuro que es hoy nuestro presente. Mi intencion no es desprestigiar a Cangiano (si pensase que es un ser despestigiado, para que gastar polvora en chimangos ?). Mi intencion (quizas no lograda) es marcar que este juego del debate con Cabildo es darle entidad a alguien que no la tiene en el terreno que se discute. Te pediria que vuelvas a leer atentamente la polemica de Cangiano y a lo que yo me refiero: “...En el mismo número de “Cabildo” que publica la vergonzosa defensa que hace ADR del golpe de Videla-Martínez de Hoz y de la sangrienta represión por ellos desatada…”. En este parrafo existe la sangrienta represion. Que produjo muertos. Que produjo que familiares de los muertos busquen justicia y memoria por ellos. No se que es lo que te tiene “hinchado las pelotas” de la discusión sobre los DDHH. Pero si los ligamos al motivo real de la discusión que es la matanza clandestina y la desaparición de personas no se entiende tu molestia. Si lo ligamos al uso hipócrita entiendo que se puede separar la paja del trigo. Y si lo ligamos a posiciones políticas que consideramos equivocados de participantes honestos de ese movimiento de DDHH, para eso esta la discusión política
Atentamente
Enviado el 26/11/2009 a las 03:18
Eduardo dijo:
Algunos confunden algunas cosas. El nacionalismo argentino (Cabildo) siempre denunció la entrega del Proceso. Al punto que fue la única publicación que se les animó a los militares, y por ello la clausuraron. No sólo la entrega sino su liberalismo político. De manera que el hecho que defiendan la justa guerra contra el terrorismo marxista (con algunas desviaciones), no implica en absoluto el apoyo a “la dictadura”, como insisten en llamarla. Los nacionalistas católicos y los militares masones tenían dos visiones del país totalmente distintas.
Enviado el 01/03/2010 a las 17:08
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