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  • Artículo cargado el 05/12/2011 - 00:57

Clarín, La Nación y la intelligentsia colonizada temen perder su control sobre el relato histórico

Gustavo Cangianotwitter @gcangianoSocialismo Latinoamericano

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Mariano Grondona expone en “La Nación” de hoy, domingo 4 de diciembre, su punto de vista respecto de la creación del Instituto de Revisionismo Histórico presidido por Pacho O’Donnell (ver “La ‘batalla cultural’, ¿ha llegado hasta la historia argentina?”, página 33).

Grondona dice que los argentinos contamos con “tres historias para consultar”. Y serían las siguientes:

1) la “clásica”, también llamada “liberal” por sus adversarios, aclara Grondona. Ejemplo de esta historia, dice, son las biografías de San Martín y de Belgrano escritas por Bartolomé Mitre.

2) la “revisionista”. Grondona cita como ejemplo de esta historia a José María Rosa.

3) quienes habrían llegado a “una versión abarcadora” valiéndose de “los modernos elementos de la investigación”.

Grondona se extiende en calificativos elogiosos respecto de esta supuesta “tercera historia”, que sería diferente de las dos anteriores. Dice que los partidarios de la “visión abarcadora” proponen una “visión pluralista” y cuentan con “un espíritu de seriedad científica y tolerancia ideológica”, persiguiendo una “intención pacificadora” en el debate historiográfico. Sus representantes más notorios, dice Grondona, son Tulio Halperín Donghi y Luis Alberto Romero.

El esquema grondoniano tiene una falla de base: establece una diferenciación entre la historia “clásica” o “liberal”, por un lado,  y la historia “pluralista”, por el otro. Pero esta diferencia en realidad no existe. Además, pretende que esa diferencia se sustenta en dos factores que caracterizarían a la “visión pluralista”:

1) la “seriedad científica”;

2) la “tolerancia ideológica”.

Ahora bien, ¿en qué consistiría la presunta “seriedad científica” de los textos que escriben Halperín Donghi, Romero y sus secuaces de la calle Puán? Supuestamente en que recurrirían a “modernos elementos de investigación”. La cientificidad de un cuerpo de conocimientos, entonces, sería consecuencia de las técnicas empleadas para recoger y analizar datos. Pero esta es la posición del instrumentalismo metodológico, de matriz positivista, a la que cientistas sociales como Wright Mills mandaron al desván de los trastos viejos hace medio siglo. Esta creencia tuvo su época de oro en la Universidad “desarrollista” de los ‘50 y los ‘60, cuando la contrarrevolución gorila que derrocó al peronismo instaló a Gino Germani y otros cientificistas “yancófilos” (Halperín y seguidores, entre otros) al frente de las cátedras y los institutos de investigación. Sería largo demostrar acá el carácter no-científico y meramente político-ideológico de esta gente. Pero si uno considera que Halperín Donghi caracteriza al más importante fenómeno de masas de la Argentina del siglo XX como “fascismo”, puede hacerse una idea del rigor científico de sus trabajos. Confundir al peronismo con el fascismo (homologándolo o analogándolo), significa para un historiador lo mismo que significaría para un astrofísico confundir un planeta con una estrella o seguir sosteniendo la cosmología tolemaica. Por añadidura, esta caracterización del peronismo por parte de los historiadores que Grondona llama “pluralistas”, es un claro indicador de que el “pluralismo” está por completo ausente en sus trabajos. Quien lea las notas periodísticas de Romero en el diario de Magnetto o en “La Nación”, con su indisimulable carga de odio contra todo lo que huela a pueblo, podrá advertirlo también. Más aún: que Magnetto y “La Nación” abran sus páginas a Romero, está indicando cuál es la catadura moral e intelectual de este historiador “científico”.

¿Y por qué entonces Grondona inventa una tercera línea historiográfica, cuando la realidad indica que hay una única línea hegemónica en los aparatos ideológicos —la historiografía mitrista debidamente “aggiornada” por los Halperín y cía, inclusive con sus versiones “marxistas” estilo Milcíades Peña—, y una línea opositora cuya heterogeneidad interna es compatible con el nombre unificador de “revisionista”? Porque lo que le importa a Grondona es atacar la intervención del gobierno en un campo intelectual que las clases dominantes hegemonizan absolutamente y sin solución de continuidad al menos desde la contrarrevolución de 1976. Grondona lamenta que el gobierno pretenda “volcar partidas del Presupuesto Nacional” a un instituto que se propone imponer una “versión maniquea” de la historia según la cual en nuestro pasado hubo “héroes y villanos”. Grondona desea que sigan siendo los aparatos ideológicos de la Argentina semicolonial —la gran prensa, el sistema escolar, las sociedades de escritores, etc.—, con sus camarillas bien alimentadas, los encargados de imponer una versión de la historia que —aunque él no lo diga— es igualmente “maniquea”, sólo que presentaría a los villanos como héroes y a los héroes como vilanos.

Ciertamente, la figura políticamente oportunista e intelectualmente discutible de Pacho O’Donnell no es un dato para entusiasmar a nadie respecto de la posibilidad de emprender una auténtica batalla cultural contra el pensamiento colonizado en sus múltiples variantes. Sin embargo, no hay que perder de vista que es la primera vez desde que triunfó la contrarrevolución oligárquico-imperialista en 1976 que el pensamiento nacional-popular, también en sus múltiples versiones, puede presentar batalla.

Veremos qué sucede. Los temores de Grondona deben ser nuestras esperanzas.

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Comentarios:

Fabio L dijo:

A ver, el antifascismo de Donghi se homologa al antifascismo historiográfico dominante que no es más que otra expresión (equivalente a su hermano gemelo el anticomunismo) del relato histórico liberal y yanquicéntrico.
El antifascismo lo promovió Stalin como instrumento para controlar a las izquierdas del mundo, pero desde finales de los años treinta es también un instrumento ideológico del imperialismo angloamericano, y ha terminado por ser sólo un recurso paralizante más de la clase dominante en ambos lados del Atlántico.

Enviado el 13/12/2011 a las 15:03

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