16 Mar 2012Politica Nacional
Choque con la realidad
La tragedia de Once descubrió macabramente una de las facetas ocultas del “modelo”, fundado en la generación de una “burguesía nacional” adicta, a través de privilegios y prebendas, derivó en corrupción, complicidad entre funcionarios, concesionarios y cúpulas sindicales
La tragedia de la Estación Terminal de la línea del Sarmiento, que enlutó al pueblo argentino y en particular a sus trabajadores, con 51 muertos y 701 heridos, descubrió macabramente, de la manera más dura, una de las facetas ocultas del “modelo”. El proyecto de poder de Néstor Kirchner, fundado en la generación de una “burguesía nacional” adicta, a través de privilegios y prebendas, derivó en corrupción, complicidad entre funcionarios, concesionarios y cúpulas sindicales, que el gobierno intenta infructuosamente cubrir.
Recordemos el caso Taselli-YCRT en la provincia de Santa Cruz, en el 2001, cuando el empresario procesado por la justicia Federal, Sergio Taselli endeudaba a Yacimientos Carboníferos de Río Turbio con compras fraguadas y utilizaba los subsidios para beneficiar a empresas de su grupo, mientras incumplía con el contrato de concesión deteriorando las condiciones de operación de la mina, ocasionando la muerte de 14 mineros. El gobierno premió a Taselli con otras concesiones y contratos en diversos lugares del país. En el caso de los Cirigliano, también con víctimas fatales para lamentar, parece repetirse el esquema.
Resulta patético y hasta vergonzoso, las actitudes adoptadas por diversos funcionarios y hasta por la misma presidente en sus discursos de Rosario y en el Congreso. La presidente defendió enfáticamente la política ferroviariadel kirchnerismo, continuidad de la menemista, como si todo funcionara bien y nada grave hubiera pasado, llegando al colmo de aducir que la Auditoría General de la Nación (AGN), nunca había pedido la rescisión de ninguna de las concesiones, como si esa fuese la función de la Auditoría.
Pero no puede alegar ignorancia. El gobierno conocía perfectamente la gravedad de la situación. El último informe que la Comisión Nacional de Regulación del Transporte (CNRT) entregara hace un año al Secretario de Transporte, señalaba claramente el peligro potencial que encerraba el estado general del sistema ferroviario, ante la falta de mantenimiento y la desinversión. Los sucesivos informes de la AGN también son más terminantes. El gobierno, sin embargo, esquiva su responsabilidad directa y adopta una actitud de observador de una realidad en la que no interviene y llega al mamarracho de presentarse como querellante en la causa, es decir damnificado, cuando debiera ser el principal acusado por la responsabilidad política que le cabe. Por supuesto la justicia “independiente” aceptó al gobierno como querellante en la causa.
Se ofrece al pueblo argentino, la visión de un espectáculo alucinante, cual tragicómico videoclip: la intervención a TBA, llevada a cabo por el titular de la SIGEN, dependiente del Poder Ejecutivo, la conminación que hizo la presidente a la justicia para que se expida en quince días, la difusión mediática del interrogatorio al conductor Córdoba (quien seguramente no fue bien asesorado), la “claque” oficialista aplaudiendo la renuncia del secretario Schiavi, mientras que el Ministro De Vido lo defendía, luego de haberlo removido por indicación de la presidente, diciendo cínicamente y de manera auto exculpatoria que “no se puede imputar al funcionario de turno por accidentes que se producen por décadas de abandono” y las manifestaciones de los Cirigliano, quienes se lavan las manos acusando al gobierno de “no haber hecho las inversiones necesarias en infraestructura y de ¡no haberlos controlado! Así como también que los subsidios recibidos no alcanzan a cubrir todos los costos”. Todo esto parece señalar que, como siempre, el hilo se cortará por lo más delgado: la posible inculpación del conductor y la exculpación de TBA y del gobierno.
Los trabajadores ferroviarios, desde sus distintas organizaciones, habían también efectuado cientos de denuncias desde hace más de ocho años, advirtiendo de los peligros potenciales a los que se sometía a los usuarios y a los propios trabajadores. El viernes 2 de marzo, se realizó una masiva movilización a Plaza de Mayo, organizada por el cuerpo de delegados del Sarmiento, a la que adhirió el Movimiento Nacional Ferroviario (MONAFE), con cuyo presidente, Ramón Duarte, conductor y afiliado de la Fraternidad, Socialismo Latinoamericano marchó hasta la histórica Plaza. Los manifestantes partieron de Once y al pasar por el Congreso se sumaron la CTA y algunos partidos de izquierda. Al llegara la plaza se leyó un petitorio consensuado entre los distintos participantes. Se le solicitó al gobierno la formación de una comisión investigadora independiente, el cese de la concesión a TBA y la reestatización de los ferrocarriles bajo el control de trabajadores y usuarios. El compañero Duarte responsabiliza al “triángulo de la corrupción ferroviaria que lo conforman las direcciones sindicales de la fraternidad de Omar Maturano, la Secretaría de Transporte de la Nación, Juan Pablo Schiavi, Antonio Luna(al mismo tiempo subsecretario de Transporte y sindicalista de La Fraternidad) y las concesionarias como TBA del grupo Ciriglianoque matan, como lo venimos denunciando desde el MONAFE, carne de cañón somos los sufridos y maltratados pasajeros y trabajadores ferroviarios.” “Sobre 24 formaciones que debieran operar actualmente en el Sarmiento, por fallas detectadas se han retirado 9 formaciones las que son reemplazadas por colectivos de… ¡Cirigliano! “Como en hechos anteriores se intenta disimular y minimizar el fracaso de la política ferroviaria de concesiones que lleva adelante el gobierno nacional desde la época menemista y se trata de responsabilizar a los trabajadores, al compañero conductor de la formación y al guarda, de ésta tragedia anunciada”“ El gobierno ha creado un organismo denominado Administración de la Infraestructura Ferroviaria (ADIF) que tiene un presupuesto anual de 1.100 millones de pesos. Está supuestamente encargado de las inversiones para el correcto mantenimiento de la infraestructura ferroviaria que es propiedad del Estado Nacional, por eso cuando roban rieles, es un delito federal (las malas lenguas dicen que los llevan como chatarra a la planta de Altos Hornos Zapla en Jujuy propiedad de Sergio Taselli). La ADIF es responsable de la compra de material ferroviario obsoleto, prácticamente chatarra en España y Portugal, material inservible, que está en las playas deteriorándose aún más. También es el organismo encargado de rematar como chatarra material ferroviario. Nadie cuestiona éstas compras ruinosas para el país, desde el gobierno, tampoco desde la oposición.” “Desde el MONAFE seguimos bregando por la reconstrucción del Sistema Ferroviario de Transporte del país, con participación de usuarios y trabajadores. Por un Ferrocarril del Estado al servicio del Pueblo y por un Sindicato Democrático al servicio de los Trabajadores”.
El MONAFE está preparando un plan de lucha para lograr el restablecimiento de la administración estatal de los ferrocarriles, bajo control de los trabajadores y usuarios. Hará una convocatoria amplia a todos los sectores políticos, sindicales y de usuarios. Socialismo Latinoamericano se suma a esa lucha como parte inescindible de un programa nacional, democrático y antimperialista.



