- Bolivia Izquierda Nacional
- Artículo cargado el 24/10/2009 - 00:26
Brasil, el FMI y el Banco Mundial
Andrés Soliz RadaIzquierda Nacional de Bolivia
Brasil, al convertirse en acreedor del FMI e incrementar sus votos en el Banco Mundial (BM), se ha asociado a las naciones opresoras que estrangulan a las naciones oprimidas. El FMI y el BM organizan, monitorean y vigilan el orden mundial que imponen las grandes potencias. Son la parte informal del gobierno de EEUU y eficaces centinelas del Consenso de Washington, instaurado al disgregarse la URSS. Son, junto con la Organización Mundial de Comercio (OMC), los “fieles perros guardianes” del imperialismo (Atilio Borón).
La actual crisis económica mundial, con sus monstruosas quiebras bancarias, hizo temer (temor aún latente) un descontrolado colapso financiero. En ese escenario, los poderosos de siempre abren las puertas a un país emergente como Brasil, a fin de parchar las grietas del sistema. No es verdad, como dijo Lula, que ahora su país dictará las reglas al FMI y del BM. El mencionado ingreso no altera el equilibrio de poder dentro de ambas instituciones, en las que EEUU mantiene de facto su derecho a veto.
Lo cierto, sin embargo, es que Brasilia ha fortalecido su influencia en América Latina, en tanto EEUU y la Unión Europea han preferido compartir su poderío con Brasil, como lo hicieron antes con China, en la OMC. Es mejor distribuir la plus valía de la periferia, a cambio de prolongar el dominio imperial. Antes de conocerse la decisión brasileña, el Presidente Correa denunció que el FMI busca provocar un cataclismo social en Nicaragua, ya que una solicitud de crédito de 90 millones de dólares fue condicionada a la supresión total de subsidios, congelamiento salarial y rentas a jubilados. Como siempre, se exige control inflacionario, ajuste presupuestario, contracción económica, liberalización comercial y financiera, privatización de servicios básicos y recursos naturales, garantía ilimitada a las inversiones extranjeras y debilitamiento de los Estados nacionales.
Cuando Lula dice que a partir de ahora el FMI y el BM cambiarán las reglas de juego para proteger el medio ambiente y ayudar a los países pobres exhibe una hipocresía sin límites. Recuérdese que ya privatizó un tercio de la amazonía y vende enormes volúmenes de etanol a EEUU. Su respaldo al FMI y al BM incrementará la ingerencia transnacional en el MERCOSUR e impedirá que el Banco del Sur despliegue sus nacientes potencialidades. Y todo a nombre del abnegado pueblo brasileño.
La decisión de Lula coincide con la declaración de nueve gobiernos del ALBA, que avanzan en su integración soberana y en la creación de una moneda común. La realidad muestra que la integración latinoamericana no podrá hacerse con Brasil sino contra su gobierno y los demás centros de poder mundial. De manera paradójica, Bolivia pedirá al BM diez mil millones de dólares para su industrialización. La misma cantidad que Brasil transferirá al FMI para cortar afanes industrialistas.
El FMI prometió inmediata ayuda al golpista Carmona que derrocó a Chávez por algunas horas el año 2002. Cuba organizó decenas de foros contra la deuda externa, tutelada por el FMI y el BM. Correa y Ortega denuncian nuevas agresiones. ¿Por qué el ALBA guarda silencio frente a la decisión de Lula? Fidel Castro ha manifestado su alegría por la designación de Río de Janeiro como sede de las olimpiadas del 2016. También alabó el poderío bélico e industrial de China. Sería importante que ahora se pronuncie sobre la nueva relación de Brasil con el FMI y el BM y sobre los métodos usados por China para controlar recursos naturales en África, los que no tienen nada que envidiar a los usados por las transnacionales de Occidente.
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Comentarios:
Carlos A. Zelada dijo:
La nota de Andrés Solíz Rada, muy interesante en si misma por las razones que esgrime, es también sumamente aleccionadora por lo que queda implícito.
¿Por qué, por hacernos una pregunta inquietante, los diez mil millones de dólares que el Gobierno de Brasil aporta al FMI para sacarlo del presunto atolladero, no fueron aportados al Banco del Sur en ciernes?
¿Será que estima más conveniente ser “cola de león” que “cabeza de ratón”?
¿Será—decimos—que la pesunta solidaridad “humana” que se alega como la publicitada razón de “hermanarnos” con las demás naciones latinoamericanas en realidad es solo eso, es decir, una mera publicidad?
De cualquier forma, es indudable que el “modus operandi” de un país con vocación mundial—por el simple tamaño de su territorio, población, riquezas inexplotadas e inexploradas—es la forma palmaria del criterio con que se manejaron los países de todas las épocas.
Cuando más alejado está el centro de las decisiones más precaria se vuelve la posibilidad de hacerse oir a quienes necesitan que se tomen en cuenta sus necesidades. Si eso ocurre dentro de un mismo país, como no va a pasar con un presunto “gobierno mundial” si es que alguna vez eso llegara a pasar.
El dicho francés que dice que “bebo en mi vaso; no es grande pero es mi vaso”, debiera ser reflexionado por quienes tienen la responsabilidad de la conducción del Estado que es como decir la conducción de nuestros destino y el de nuestros sucesores.
La presunta “sombra” que puede llegar a cobijarnos en épocas inseguras como estas, puede también ser fuente de solidaridades no queridas cuando las riquezas del gigante sudamericano pasen de ser la codicia de los tiburones mundiales a maniobras ciertas para tratar de esquilmarselas.
Una política independiente de un país como Argentina debe ser preservada, hasta tanto el peso de su desarrollo que puede llegar a lograr, le de el peso específico suficiente como para negociar en términos aceptables.
Esta actitud no la fogonea ningún sentimiento provincial salido del temor infundado, empollado en el “pago chico”, que desconoce la vastedad del mundo. Es, simplemente, que alguien modicamente prudente—y todo gobierno debería serlo en razón de la responsabilidad que tiene—no puede desentenderse de un vecino que dispone de 5 veces su población y que invierte 14000 millones de dólares en armas, cuando le “sobra”, por ser irremediablemente pobres a causa de una política interna sostenida por décadas, una cantidad equivalente a la actual población argentina.
Si en verdad, es la necesidad la que nos empuja a buscar un marco político más amplio, éste debería dársele curso a la brevedad. Y nos referimos a la integración territorial sostenida por la integración económica. Ciertamente no esa que hace que nuestras escasas industrias sean adquiridas por capitales brasileños como el caso de Camargo Correa con la cementera más importante del país, ocurrida hace unos años solo por dar un ejemplo que puede extenderse a otros.
Afotunadamente, nuestra Presidente, nos dice que las “hipótesis de guerra” han excluído a Brasil en forma defnitiva. Seguramente tendrá la misma consistencia que la “hermandad izquierdista” con el Frente Amplio de Uruguay que no le impidió a nuestros hermanos orientales aceptar la inversión de Botnia aun cuando mediara un tratado de utilización compartida del río Uruguay.
Enviado el 13/11/2009 a las 22:42
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