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Publicado en “Lucha Obrera” Nº 59, 1ª quincena de junio de 1971
Las recientes declaraciones de Paladino[a] sobre el socialismo de la Izquierda Nacional, lo mismo que el interés repentino que nuestro movimiento ha despertado en todos los órganos de difusión periodística y televisiva en las últimas semanas, están vinculados al descreimiento público sobre el agónico gobierno militar y a la ansiedad que despierta en el público una solución socialista da la actual crisis.
¿Que es la izquierda nacional?
EI Partido Socialista de la Izquierda Nacional se fundó en 1962, para continuar en el plano de la acción política la lucha ideológica y teórica que algunos de sus fundadores habían emprendido desde antes de la segunda guerra imperialista de 1939, para construir un partido obrero revolucionario independiente del imperialismo, la burguesía nacional y la burocracia soviética. En suma, para construir un verdadero partido marxista, socialista, argentino, popular y latinoamericano. En la etapa precursora, los militantes iniciales de la Izquierda Nacional no sólo habían escrito libros de historia o política, y publicado revistas periódicos de polémica, sino que habían adoptado ante los acontecimientos del 17 de Octubre de 1945 una posición de “apoyo critico” al naciente peronismo y una posición de abierta condena a los partidos de izquierda que llamamos “cipayos”, definidos públicamente por su adhesión a la Unión Democrática y al bando aliadófilo en la guerra que acababa de terminar.
¿Que se propone la izquierda nacional?
Nuestro partido sostiene que siendo la Argentina un país semicolonial como el resto de los Estados latinoamericanos, no puede la clase obrera ignorar la explotación imperialista a que se ven sometidas las otras clases sumergidas del país y en consecuencia, el partido revolucionario no sólo enarbola las banderas socialistas propias del proletariado, sino también las banderas democráticas y nacionales de las clases medias. Precisamente la lucha contra el imperialismo en la Argentina supone la necesidad categórica de que el proletariado encabece un gran frente nacional con dichas clases, infunda al movimiento su combatividad y prepare así la construcción de la sociedad socialista.
En este camino, el PSIN deberá convenirse en la gran fuerza del socialismo revolucionario en el país, ante el eclipse del viejo socialismo reformista del sistema portuario. Aquellos que llevados por su impaciencia o inmadurez teórica pretendan sustituir la voluntad, la conciencia y la organización de las masas populares por la acción de pequeños grupos armados, han olvidado las enseñanzas de Lenin y la rica experiencia que en materia de terrorismo ha atesorado el movimiento obrero nacional e internacional.
Sea por la acción revolucionaria, si las circunstancias son favorables y los trabajadores y el pueblo se inclinan por ese camino, como parecía indicarlo el “cordobazo”, sea por la vía del comicio, para denunciar la impotencia del parlamentarismo burgués desde sus propios recintos y contribuir a generalizar este juicio entre las masas que aún creen en él, el PSIN entra en la lucha final contra el gobierno militar y llama al pueblo a sumarse a sus filas.
[a] Jorge Daniel Paladino, delegado de Perón hasta fines de 1971, reemplazado por Hector J. Cámpora en esa función por su supuesta permeabilidad a los requerimientos de Lanusse.
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