El imperialismo y el sionismo apuntan contra Irán
En los últimos días las versiones sobre un plan de ataque a Irán por parte de Estados Unidos, Gran Bretaña e Israel han ganado volumen en la prensa internacional. Uno de los primeros medios que reveló el asunto fue Yediot Ahronot de Israel dando cuenta de que el primer ministro Netanyahu y el ministro de Defensa, Ehud Barak, presionaban a los jefes militares para que aceptaran un plan de bombardeo a las instalaciones nucleares iraníes. Naturalmente a la conspiración se sumó inmediatamente el fascista, titular de la cartera de Relaciones Exteriores, Avigdor Lieberman. Casi en simultáneo el inglés The Guardian tituló en su sitio online: “Las fuerzas armadas británicas aceleran planes para un ataque a Irán en medio de temores nucleares”. La noticia decía que oficiales británicos estaban estudiando acciones de contingencia para respaldar un posible ataque de Estados Unidos. Poco después la prensa británica dio detalles de un plan destinado a desplegar fuerzas en Medio Oriente en previsión de la guerra que se desatará si se consuma la ofensiva imperialista contra el país persa. Una de las últimas voces de la euforia militarista fue la de Shimon Peres. El presidente de Israel declaró a Haaretz que es cada vez más probable un ataque de su país y de sus socios a Irán, para destruir sus instalaciones nucleares. Con el característico espíritu chantajista del sionismo Peres dijo que el mundo estaba en deuda con Israel.
La puesta en práctica del plan de ataque a Irán comenzó con la revelación en octubre pasado sobre un desbaratado intento terrorista iraní en Estados Unidos y también en Argentina contra las embajadas de Arabia Saudita y de Israel. El montaje presentado por funcionarios norteamericanos fue tan grotesco que el gobierno de Obama evitó seguir hablando del asunto. Pero esto no importa mayormente a quienes inventaron las “armas de destrucción masiva” en Irak o una “revolución democrática” en Libia.
El capitalismo ha entrado en una etapa de descomposición con rasgos que se presentan inconfundibles a la luz del desarrollo monstruoso del parasitismo financiero, el aumento de la explotación de las masas y el auge del militarismo. El objetivo ahora es Irán como antes lo fueron Irak, Afganistán y recientemente Libia. ¿Intentarán también presentar en este caso la antinomia democracia-dictadura, como cobertura de los intereses imperiales? Lo hicieron en Libia con el apoyo de la izquierda colonialista de las metrópolis y de la izquierda colonizada de la periferia. Sin embargo los pueblos no se engañan. Saben muy bien quienes son sus enemigos y están dispuestos a luchar por su independencia y dignidad.




