Douglas Tompkins personero del Banco Mundial
Colonia Carlos Pellegrini es un pueblo enclavado en el corazón del Iberá, a 130 km de Mercedes. Se accede por un camino de tierra y no tiene hospital, farmacia, banco ni cajero. La mayoría de sus 6oo habitantes se dedica a la ganadería y la agricultura. Trasciende por su flora, su fauna y sus atardeceres pero pocos la conocen por las penurias que están pasando sus pobladores desde 1992, con la llegada del siniestro personaje norteamericano Douglas Tompkins que ya lleva “compradas” más de 150.000 has. en la zona de los esteros.
A poco de instalado, comenzó a desplegar tácticas para desalojar a los pobladores de sus tierras. Primero anunció que con el funcionamiento de Yacyretá la Colonia iban a quedar bajo el agua, haciendo que muchos malvendieran sus tierras. Después, implementó vuelos rasantes intimidatorios, incendios de campos o matanzas de animales. Intentó crear asambleas ciudadanas en defensa de la fauna -con el apoyo de ambientalistas cipayos, incluidos los de Gualeguaychú- para enfrentarlas con los productores de la zona. Para esto armó festivales chamameceros que quedaron enmudecidos frente a las denuncias a viva voz de los habitantes expulsados de sus tierras con métodos de terror y amenazas permanentes.
Pero ¿cómo este supuesto filántropo multimillonario puede llevar adelante todos estos atropellos? Evidentemente solo no podría.
Douglas Tompskin representa en este lugar a dos ONG: Fundación Ecos y Conservation Land Trust (CLT). Así, es beneficiario de un proyecto PNUD/GEF financiado por el Banco Mundial, que exige el respaldo provincial con endosos de la Nación. CLT compra las tierras. Fundación Ecos impulsa el plan de manejo sustentable; es decir, expulsar a los habitantes de la zona para reducir a cero todas las actividades productivas. A esto se suma el aporte de Fundación Vida Silvestre, versión local de la World Wide Foundation, lo cual hace que Tompskin cuente con capital suficiente para comprar no sólo tierras sino voluntades, funcionarios y todo lo necesario para lograr su propósito.
El gobierno nacional no quedó ajeno a la entrega de nuestro territorio y recursos naturales. El ministro de Turismo Enrique Meyer, de conocidos lazos de amistad con Tompkins, pretende transformar a los esteros del Iberá junto con las propiedades de CLT en Parque Nacional, haciendo entrega de recursos económicos que se destinan a la construcción de obras complementarias.
En síntesis, el siniestro plan de este personero del Banco Mundial -presentado como filántropo- es afectar las 500.000 has. fiscales más 800.000 has. privadas para transformarlas en Parque y liberarlo de ocupantes y de producción. Así podrá cobrar los bonos verdes que las empresas que contaminan como las petroleras dan en contraprestación a estos ecologistas, en función de la superficie que pueden probar haber liberado de explotación agroindustrial.
Les llevó 10 años darse cuenta de este nefasto proyecto y entonces comenzaron a juntarse cientos de correntinos para luchar y denunciar este proceso de extranjerización de las tierras y de los recursos hídricos.




