- Artículo cargado el 07/09/2007 - 18:32
ENtregARSA
En un nuevo capítulo de la novela entreguista que corona el modelo privatizador de los 90, Kirchner y su pretendido “gobierno nacional” —con veleidades de revolucionario en las palabras, pero cuya praxis es de las más antinacionales de la historia del país— va por más. En los próximos días la Cámara de Diputados de la Nación tratará un proyecto de ley, girado desde el Poder Ejecutivo, para la Promoción de la Exploración Petrolera.
Ya no alcanza con “sostener” la exacción vergonzosa a la que nos someten transnacionales como Repsol o Total. Ahora vamos a terminar de allanarles el camino, cumpliendo lo que queda pendiente de la Constitrucha del 94 —la transferencia del dominio originario de los recursos naturales a las provincias, con poder de policía y potestad de administración, todo incluido— y ya que estamos, por qué no, subvencionando empresas privadas para que “exploren” nuevas áreas petroleras y gasíferas.
Entiéndase bien: subvencionar a las mismas empresas transnacionales que obtienen descomunales ganancias de exportar nuestros recursos naturales no renovables, y que nos venden nuestro petróleo y nuestro gas a precios internacionales. Subvencionar a las mismas empresas que incumplieron los contratos de privatización —la simple aplicación de la actual Ley de Hidrocarburos, un engendro del onganiato, sería cuasi revolucionaria y ninguno de esos contratos sobreviviría una auditoría seria—, y que día tras días tras día nos enseñan que no hace falta ganar elecciones para gobernar una nación dependiente: sus empleados “públicos” se encargan de esas minucias.
El menú es atractivo para el sector privado: un combo de exenciones impositivas en IVA y ganancias que llegan a los 15 años de gracia, y desgravaciones a la importación de bienes de capital y a las construcciones en infraestructura. Es cierto, tendrán que compartir obligatoriamente la aventura con ENARSA como socia, pero la cláusula no los desvela demasiado: es una sociedad anónima, no una sociedad del estado, y eso facilita “el retorno” que semejante negociado seguramente implica… A buen entendedor…
La frutilla política del postre es la firma de Lavagna al pie del proyecto que el PEN envió al Congreso, entre las de Kirchner, De Vido y Alberto Fernández, allá por mayo del 2005, cuando parecía que “las diferencias no eran tan diferentes”.
Por eso decimos ¡BASTA DE ENTREGA!
ENARSA debería convertirse seriamente en una empresa nacional.
Deberían auditarse con absoluta intransigencia los contratos de las privatizadas, y recuperarse para la Nación las áreas petroleras ilegítimamente adjudicadas.
Deberían derogarse los instrumentos legales que posibilitan la dilapidación de los recursos naturales, patrimonio de todos los argentinos.
Debería recuperarse la capacidad de planificación del Estado Nacional sobre los recursos energéticos del país.
Deberían suspenderse las exportaciones de hidrocarburos, para proteger el horizonte de reservas.
Deberían fijarse los precios de consumo interno de hidrocarburos a precios del coste de producción local, no a precios internacionales.
Y finalmente, la Nación, para ser tal, debería terminar con la parodia de la descentralización de la propiedad de los recursos naturales, último eslabón del desmebramiento del país.
La vecina República hermana de Bolivia ha demostrado que es posible nacionalizar los recursos estratégicos.
¡Ya no hay excusas plausibles!
Cualquier otro camino es, simplemente, un nuevo acto de claudicación que hipoteca el destino de millones de argentinos: de los que estamos y de los que estarán por venir.
¡Si a un Frente Nacional por la Nacionalización de los Recursos Naturales!