• Nacional 
  • Artículo cargado el 29/02/2008 - 11:39

Reflexiones acerca de una intelectual mediática del Régimen

El Regimen capitalista tiene en nuestro país dos grandes grupos de intelectuales orgánicos: los liberales y los progresistas. Ambos desempeñan, como si de una función teatral se tratara, roles distintos aunque trabajan (consciente o inconscientemente) para un mismo fin: contribuir a la dominación de las clases populares mediante la cración de una arquitectura ideológica persuasiva que impida la hegemonia cultural en el seno de ellas de un autentico pensamiento alternativo de construcción de una sociedad diferente de la vigente.

En el caso de los intelectuales liberales su función consiste en la defensa abierta del Regimen, ya sea considerándolo como el mejor de los mundos posible o de su inevitabilidad. Se caracterizan por tener una prosa cuidada, solemne y grandilocuente. Ejemplifico de memoria como algunos de sus representantes más conocidos a Rosendo Fraga, García Hamilton, Santiago Kovladoff, Marcos Aguinis, Halperin Donghi, Luis Alberto Romero.

El otro grupo, el de los intelectuales progresistas, se presenta a si mismo como interpelándo al Régimen, denunciando sus falencias, sus lacras y miserias. Parecen (remarco esto: parecen) estar enfrentándolo; su crítica toma a veces un tono lastimero y de indignación moral ante las injusticias del presente. Pero en el fondo son funcionales al Regimen, tanto por la naturaleza de sus críticas, intrascendentes y moralistas, como por sus propuestas, dado que no apuntan a cambiar el sistema sino mejorarlo, o limar sus perfiles más crueles. Viene a ser, como se ha dicho alguna vez del Partido Laborista británico “la oposición de su Majestad”. No calan en profundidad los problemas sino que los rodean, se ilusionan con poder cambiar el mundo apelando a la conciencia moral del bloque dominante, la palabra “etica” es una constante en sus labios. La critica moralista ha sido la constante en el siglo pasado y el presente. Son defensores de causas “bien pensantes” como los derechos de los homosexuales, la libertad de expresión artistica, y últimamente los derechos humanos. Por el hecho que generan propuestas que llevan a via muerta es que son funcionales al Régimen y por su carácter tramposo e ilusorio es que son más peligrosos que los intelectuales liberales. Han contribuido a generar propuestas políticas que se presentaron como alternativas de cambio, pero que finalmente no cambiaron nada. Es el caso de Alfonsin, el Frepaso, y hoy la pareja K, y hasta Carrio. El Regimen lo sabe, no son peligrosos para su subsistencia, más aún sabe que le resultan beneficioso, por ello es que les brinda espacios en los instrumentos culturales que posee: los grandes diarios y sus suplementos culturales, los medios de comunicación de masas, las grandes editoriales, las fundaciones e instituciones.

La mayoría de los intelectuales tiene en común con los liberales el gorilismo, su antiperonismo es en el fondo un desprecio hacia los sectores populares. Puedo mencionar entre los más conocidos a Sebrelli, Tomás Eloy Martínez, Carlos Altamirano, el fallecido Portantiero, Julio Godio, José Nun, Oscar Terán. Y la inefable Beatriz Sarlo. Muchos de ellos tienen un pasado un pasado radicalizado, ahora se proclaman socialdemocratas. Un ejemplo de esto son los intelectuales aglutinados en el Club de Cultura Socialista, quienes en la decada del 60 eran apologistas del accionar guerrillero y terminaron siendo escribas de Alfonsin (Aricó y Portantiero) o funcionarios de Kirchner (Nun). Por último existen algunos intelectuales que navegan de modo ambiguo entre el liberalismo y el progresismo conforme a los vientos políticos favorables; el ejemplo paradigmático de esta ubicuidad es Pacho O´Donnell.

La gran mayoría de los intelectuales, a diferencia de los trabajadores comunes que en relación a su tarea fundamentalmente les interesa el salario, son muy sensibles al reconocimiento de sus pares y del gran público. No es que lo material no les interese pero muchas veces este reconocimiento suele ser hasta más importante que el éxito material. Y como el bloque dominante esto lo sabe es que poniendo sus recursos culturales, que ya señalaramos arriba, al servicio de este reconocimiento coopta y dociliza a los intelectuales (liberales y progresistas). Les abre caminos de expresión a través de los medios, les publica sus artículos, los reportea, y algo muy importante, les promociona sus libros. Los transforma frente al público consumidor (generalmente sectores medios) en personajes importantes, conocidos y en virtud de ello, les facilita el éxito editorial.

Este mecanismo de cooptación ya lo señaló Jauretche en su estilo sencillo y socarron ("un autor insoportable” para el Secretario de Cultura José Nun) en su libro “El medio pelo en la sociedad argentina” en un capítulo dedicado a Martínez Estrada. Allí explica este mecanismo de cooptación a través del reconocimiento. Un escritor desconocido para el gran público pasa a ser conocido gracias a los grandes diarios de la oligarquía; dice Jauretche, el escritor “en su barrio pasa a ser un tipo importante; escribe en La Nación, dicen las vecinas”. Este mecanismo de cooptación y posterior viene de lejos, recuerdo el caso de Leopoldo Lugones, que de furibundo anarquista en su juventud, se convirtió (desde las páginas de La Nación) en liberal antiobrero y luego facista y golpista, hasta que finalmente descubrio en su madurez que había sido un simple instrumento (desechable cuando ya no era necesario) de la oligarquía y terminó suicidándose desilusionado de la Argentina oligarquica, fraudulenta y corrupta, la real, no la que él imaginaba.

Volviendo a los tiempos de hoy, una de las escritores representativa del grupo de los progresistas es Beatriz Sarlo. Como es sabido escribe asiduamente en Clarín y La Nación. Es una de las intelectuales más conoocidas y promocionadas de la Argentina. Pretende reflexionar “en profundidad” sobre cuestiones intrascendentes de la realidad. Dos aspectos se destacan de su pensamiento : su tilinguería y su gorilismo. El gorilismo viene de su juventud, de los tiempos que pertenecía aal PCR, que como desgajamiento del viejo PC, era profundamente antiperonista. Hasta que por 1974 (más o menos) sus dirigentes se convierten al maoismo, hacen el viaje iniciatico a China, dialogan con Mao, y como este les da una opinión favorable del peronismo, al que considera la versión argentina del KuoMingTang, pegan un viraje de 180º (lo que muestra la escasa capacidad crítica de éstos, pues los muestra totalmente permeable al principio de autoridad) y se vuelven filoperonistas, no asi Doña Beatriz que continuó siendo gorila, incluso después de su abandono del PCR motivado por su negativa a proletarizarse dada por la dirección del partido allá por el 80).

Beatriz Sarlo viene a ser la nueva versión mediática de un trío de escritoras que compartían con ella la tilinguería y el gorilismo. Me refiero a Beatriz Guido, Marta Linch (que supo tener un breve romance con el peronismo), y Silvina Bulrich. Ellas saltaron a la fama como escritoras por la década del 60 y se hicieron famosas gracias a los medios (en el caso de Beatriz Guido con el adicional de ser la esposa de un gran talento cinematográfico: Leopoldo Torre Nilson, que supo hacer algo inusual en la industria del cine, que la pelicula sea mejor que el libro original). Estas escritoras hoy, a diferencia de otro gran gorila que fue Borges, son casi olvidadas por el motivo que las diferencia de éste: eran unas escritoras mediocres.

Jauretche le dedico una feroz crítica al libro más famoso, un best-seller de la epoca, de Beatriz Guido, “El incendio y las vísperas”, cuya lectura padecí y que recomiendo no leerlo.[1]

Pero con quien más se ensañaba Jauretche era con Silvina Bullrich. En ello había yo diría que un cierto placer lúdico, por la frecuencia que le dedicaba críticas, donde desnudaba su tilinguería rayana en la exquisitez. Porque de las tres escritoras señaladas la que siempre estaba en lo alto del podio era Silvina, hay que decir que francamente tenía auténtico talento para decir tonterías mayúsculas. Paso a ejemplificar; allá por 1980 más o menos, siendo Martínez de Hoz ministro de Economía, y sintiéndose ya las consecuencias de su política ecónómica (desocupación, quiebra de bancos, desindustrialización) fui un dia a un consultorio médico. Embolado por la espera manotié un ejemplar de la Revista Gente, mitad por aburrimiento mitad por la curiosidad de asomarme a un mundo que me resulta distante en lo espiritual como en lo material. Hojeando veo un reportaje a Silvina Bulrich (era muy solicitada por los medios precisamente por las estupideces que decía). Recuerdo dos cosas, una en relación de la crisis que ya se vivía, dijo que “a diferencia de ahora que la sufren los pobres y los ricos, la crisis del 30 la sufrieron solo los ricos” (sic). Más adelante contradiciéndose consigo mismo, dice que la crisis no es para tanto, que la gente que no trabajaba era porque no quería hacerlo, y para fundamentar cientificamente esto puso como ejemplo que tenía dificultad para conseguir mucama.

Estos eran algunos de los intelectuales que calaban en ciertos sectores medios. Hoy la tenemos a Beatriz Sarlo, para consumo de las masas medias. Por cierto un poco más refinada y sin caer en los excesos de Silvina. Pero igualmente tilinga y gorila. Hoy se define “socialista”, un socialismo que por cierto no solivianta a La Nación, que le brinda sus medios, un socialismo “a la europea” (socialdemócrata), un socialismo imposible en un pais como el nuestro, semicolonial. Dice que este es un país partido en dos, no lo dice pero lo insinúa, están los pensantes (como ella), y los otros que no lo son, estos últimos son los “negros” que siguen considerándose peronistas (aunque voten por Kirchner o por Rodriguez Saa).

Basta con ver las objeciones que le hace a Kirchner (que las tiene y muchas) para ver que es de las que se quedó en el 55.

Notas:
  1. No transcribo el articulo de Jauretche por ser extenso, pero si alguien desea leerlo lo podra hacer en el link: http://ar.geocities.com/webratacruel06/prosa06.htm

Comentarios:

COMENTAR ESTE ARTÍCULO
ENVIAR ESTA NOTA POR E-MAIL A UN AMIGO
SUSCRIBIRSE A NUESTRA LISTA DE CORREO
El contenido de esta página es de libre circulación mencionando la fuente • Izquierda Nacional, publicación del grupo Socialismo Latinoamericano, se realiza sin aportes de particulares, es un esfuerzo militante.