• Artículo cargado el 20/08/2006 - 22:06

Poder y elecciones:

algunas consideraciones acerca de la democracia

¿Quién tiene el poder ?

El poder nunca es individual, todo poder tiene una base social sobre la cual apoyarse. El individuo que lo ejerce, ya sea un monarca o un presidente es sólo la cabeza visible, la personificación del poder. Si el rey se muere se lo sustituye por otro rey, pero el feudalismo no desaparece. Entonces, para saber quién tiene el poder político, hay que ver qué intereses están detrás de éste, en otras palabras, hay que buscar sus bases sociales.

Bismarck decía que “todo hombre es tan grande como la ola que se mueve debajo de sus pies”. Es peligroso no prestarle atención a las olas que se mueven en la sociedad, pues éstas en vez de colocarse debajo de los pies pueden pasarle a uno por encima de la cabeza.

Fue precisamente eso lo que le pasó a De La Rúa cuando tuvo que huir en helicóptero en diciembre del 2001. Y vemos que el poder, así como no es individual, tampoco se encuentra en un lugar específico, Casa de Gobierno, Parlamento o cuartel, sino en la sociedad misma. Tampoco hay un “poder civil” y un “poder militar”: esta posición ingenua lleva a la conclusión de que “el problema son los militares”.

El poder lo ejerce una clase o varias clases sociales sobre otras, y los antagonismos que existen dentro de una sociedad repercuten en todas sus capas, incluyendo al ejército.  Si no, cómo explicar entonces que hayan habido militares patriotas, como Perón, y otros al servicio del imperialismo, como Videla? No hay que imaginarse ingenuamente que tener el poder político es estar sentado en el buen lugar, como un chofer está sentado detrás del volante de un vehículo y decide cómo manejarlo. Si no hay un “motor social”, por más que estemos sentados detrás del volante, el coche no irá a ningún lado!

Hacen falta ambas cosas: las palancas gubernativas y “el motor social”.

El estado

Según Marx, el Estado es un órgano de dominación de clase, un órgano de opresión de una clase por otra, es la creación del “orden” que legaliza y afianza esta opresión, amortiguando los choques entre las clases.

Lo es por supuesto únicamente si la sociedad está dividida en clases y ese mismo Estado dejará de existir en una sociedad socialista.

Pero mientras no cambien las bases sociales, éste seguirá siendo un órgano de opresión. Y en el caso de una semicolonia una doble opresión, porque es a la vez la opresión de una clase sobre otra, y la opresión de una nación (o de varias) sobre otra nación.

El juego electoral

Considerando lo arriba mencionado, se puede tomar el poder mediante elecciones? Cuando uno acepta jugar un juego, tiene también que aceptar sus reglas. Por lo general las reglas las creó el inventor del juego o el que se compró la patente y lo moldea a su gusto.

Y si se trata de elecciones, ya sabemos que los intereses que controlan los medios de comunicación y el financiamiento de los partidos políticos son los verdaderos ganadores. El “hincha” -por decirlo así-, el elector, no se queda con el jugador, sino el club que más le paga. Pues en este juego, los dados están trucados. Sin embargo, a la luz de ciertos acontecimientos históricos, se me puede hacer la siguiente objeción: Perón, Chavez y Evo Morales llegaron al poder mediante elecciones. Podríamos responder lo siguiente: los movimientos nacionales que ellos representaban -o representan en el caso de Venezuela y Bolivia- ya habían adquirido peso dentro de la sociedad.  Y en este sentido el voto ha sido más bien una formalidad de confirmación del cambio social que en cierta medida ya se había operado.

Porque si un movimiento nacional adquiere fuerza, puede aceptar “jugar a los dados”: la fuerza ya adquirida le brinda la posibilidad de exigir que dichos dados no estén trucados. Y es ahí cuando las fuerzas reaccionarias, al perder el poder, muestran su verdadero rostro y hacen o intentan hacer un golpe de estado. Por eso el poder se adquiere siempre primero en la sociedad.

Puede ser positivo que haya elecciones, pero tienen el enorme defecto de crear la ilusión de que a través de ellas pueda ganarse algo sin previa lucha social. Esto nunca es cierto.

La lucha social y la creación de un frente nacional antiimperialista son imprescindibles.

Más adelante, que la toma del poder sea mediante un mecanismo electoral o de otro modo, dependerá de las circunstancias, y eso, lo decide la historia.

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