- Artículo cargado el 15/07/2006 - 19:09
La Crítica Popular
La cultura es la Sonrisa[1]
Al menos una vez por semana hay noticias públicas de Bibliotecas Populares que están por cerrar. Poco más que eso cubren los medios, poco antes de llegar a ese límite que alimenta al morbo del telediario.
Problema primero y principal, siempre: La guita que no viene. Problema para quién? Para los que laburan en y por la Biblioteca: personal y comisión, relación tensa pero poco cuestionada, que trato más adelante.
Problema derivado del primero: las reuniones, actividades y desvelos de los comisionados se remiten casi exclusivamente a juntar fondos para no llegar al extremo del cierre para ser noticia. La cultura no sale, o sale poco. La cultura en la biblioteca es la cultura del trabajo a destajo para juntar el monto de los sueldos. Sin que sea obligación contractual del personal el colaborar con las actividades que juntan su propio salario.
La sonrisa de esa Gioconda llamada Cultura está a medio camino con la mueca irónica y resignada de los que poco pueden hacer por falta de recursos económicos y por falta de tiempo —que se emplea casi exclusivamente en la recolección de fondos.
Síntesis del presente título: Con la sonrisa te cagás de hambre.
Quién es el jefe[2]
Hasta el momento de sentarme a escribir no llevo dos meses de Secretario de la Biblioteca Popular Coronel Dorrego, aunque ya participé el año pasado en la comisión. La Comisión del período 2004 se fue resonantemente reconocida por el intento del Presidente de vender una colección importantísima de libros y revistas jurídicas. Los puestos de la comisión entrante eran una papa caliente. Entré como uno de los últimos vocales, y a menos de tres meses ya era pro tesorero, gracias al tsunami de renuncias de esa época.
Esta semana discutimos por qué el trabajo de la Comisión es estar todo el tiempo organizando eventos para recaudar fondos, vender rifas, manguear subsidios a dios y a maría santísima, y justificar las migas que te dan. Las Bibliotecas tienen gastos fijos que van de una botella de detergente ($ 3) a una Bibliotecaria ($ 1.200 más aportes sociales cada una). Para lo demás está Master.
Y en un momento de calentura, pregunto si no hay manera de renegociar esos salarios (dos bibliotecarias) inflados de antigüedad, justos pero enormemente onerosos para la comisión. Un compañero me dice que nosotros somos el jefe, y que a un empleado le importa nada si el jefe recauda: si no le pagás el salario, tu empleado te mete un juicio.
Le explico que no creo que seamos un jefe, porque nosotros no obtenemos ganancia material de las bibliotecarias, no somos sus explotadores, más bien estamos laburando gratis para ellas.
Otra compañera me responde que lo que uno hace en estas ocasiones lo hace por amor, que por eso estamos acá. Y me cuesta negárselo porque lo comparto, pero mi crisis, mi calentura, mi pregunta viene de pensar que a veces hacés las cosas por amor y si no te sale te meten un juicio. Como autoridades de la Biblioteca, la presidente, la tesorera y yo, venimos de zafar de una multa que casi pagamos con nuestro patrimonio porque una comisión de hace 6 años no contrató ART, pagó las cuotas, pero no firmó contrato con ninguna.
Haces las cosas por amor y te comés un juicio del Estado o de los empleados.
Tomarse el Codo
La gente se acerca poco a la biblio. El público fundamental de la Popular es de estudiantes hasta Polimodal y de viejos. Sólo los segundos son socios. La PEA de Coronel Dorrego trabaja en el campo y negocios que, si no están directamente relacionados a la producción agropecuaria, son subsidiarios de ella. Dorrego vive del campo y el campo viene mal. Entonces, a quién le vas a pedir una mano? La comunidad colabora, y mucho con los eventos recaudatorios (se han hecho ferias de pulgas, remates populares, rifas). Pero tiene un límite que más que por su predisposición está puesto por la condición en la que estamos. Todos. La mayoría.
Mi primer intento (renegociar los salarios) no es justo, es desesperado. No podemos pedirle más a nadie.
¿A nadie? Revisemos los números. La Comisión Nacional de Bibliotecas entregó al presente año subsidios sólo para la compra de libros en la Feria Internacional del Libro en Buenos Aires. La Dirección Provincial de Bibliotecas ha entregado por mes $ 800. La municipalidad, que declama el superávit que tiene desde hace 3 años, $ 300. Los socios con cuota al día $ 900.
Ítem Ingresos Egresos
Subsidio Dir. Prov. $ 800 -
Subsidio Municipal $ 300 -
Cuota Societaria $ 900 -
Salarios - $ 2.400
Total $2.000 $2.400
La Momia Regresa[3]
Hay especulación detrás de la pobreza. No, no estoy hablando del sistema financiero, o de la relación entre la Bolsa y la vida. Hay operaciones interesadas detrás de la aparente desidia municipal, con la colaboran la indiferencia de los otros estados. Según rumores, el intendente Osvaldo Crego quiere que la crisis lleve al cierre para luego convertirla en biblioteca municipal. Será por eso que desde hace años el subsidio municipal a la única biblioteca pública de la cabecera del Partido es de $ 300 por mes.
Pasan preguntitas de razón y de indignación: si tiene tantos ñoquis, ¿no puede tener uno más ahora? Si quiere tener ñoquis ¿no puede tenerlos ahora sin camibarles el nombre? No, lo que pasa es que no sabe qué inaugurar para las próxima elecciones, y a la Biblioteca que, a pesar de todo, está funcionando, le pone una chapa en la entrada que diga “municipal” arriba de Popular y se manda una inauguración más cara que la inversión inicial (para eso el municipio tiene superávit!) y flor de propaganda…
Últimamente la gestión culturalmente radical —esto es: algo más que los peronistas pero tampoco como para decir que tiene una gestión cultural— de la comuna se destaca por:
1- haber cerrado un año el museo municipal Dr. Carlos Funes Derieul para arreglar los techos, tarea que una vez finalizada mereció su acto de reapertura con comitiva, delegaciones, discurso y banda;
2- convocar con afiches en la casa de la cultura a los Torneos juveniles y abuelos bonaerenses;
3- avalar, auspiciar, favorecer, apoyar, colaborar, acreditar, y ponerle onda a toda cosa que otros quieran hacer en el campo cultural;
4- proveer de modernísimos equipos de audio al empleado que hace el sonido, pero organizar sólo actos con discursos, en síntesis: micrófonos con efecto para que hablen los funcionarios;
5- prestarnos la casa de la cultura para un doble concierto (piano & poesía) por el cumpleaños de la Biblioteca Popular, evento al que no asistió –de la plana oficial- ni la dueña de casa (Directora de Cultura);
6- traer una obra de teatro.
Sí, estoy siendo injusto, e incompleto. También hacen cursos (llamados asistencias técnicas), y otras cositas que puedo profundizar (bue, no será pa’ tanto!), en un próximo artículo.
Tiren, tiren papelitos
Lo que anda dando vueltas, más que a proyecto suena a amenaza: una Ley de Bibliotecas Populares que propone, o impone “que no es lo mismo pero es igual”, el principio de mecenazgo, por el cual las bibliotecas deberían salir a ganarse el pan a los pies de las empresas que:
a. deseen lavarse la cara financiando una institución mientras echan empleados basura,
b. deseen lavar guita a través de una biblioteca pública que funcionaría de facto como una Fundación.
Esta estrategia representa una clara desresponsabilización del Estado, que ya se anticipaba en la “descentralización” y en algunos aspectos de la Ley de Educación Federal y de Educación Superior.
Y por casa, ¿cómo andamos? Ejem… el Estatuto de la Popular Coronel Dorrego, es de 1950 ó 60, ¡todavía contempla licencia por colimba!, pero desde hace dos años apenas si alcanzamos a juntar gente para constituir la Comisión Directiva y una Asamblea que la avale, como para convocar a una de reforma de estatuto.
Triste, solitario y final
Por ahora esto entonces, crítica situación de bibliotecas populares, lindo epígrafe, o prólogo, o glosa, o titular de la época en que estamos, del proyecto de nación que atravesamos, ese que, si nos guiamos por Moreno, veríamos negro, ya que según el colega Secretario:
Si los pueblos no se ilustran… si cada hombre no conoce lo que vale…, nuevas ilusiones sucederán a las antiguas y después de vacilar algún tiempo entre mil incertidumbres, será tal vez nuestra suerte mudar de tiranos, sin destruir la tiranía.
Nazareno Leandro Furguelle
Secretario Biblioteca Popular Coronel Dorrego.
Registro ante CoNaBiP Nº 1312
Registro en Dir. Provincial de Bibliotecas Nº 68
Coronel Dorrego, Provincia de Buenos Aires
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