- BloginViolencia
- Entrada del 13/10/2008 - 23:14
A ver muchachos, la ciencia no existe en el abordaje histórico!!!. Solo un cipayo redomado puede sostener, cuestiones de ‘objetividad’ y todas esas estupideces!!!!. Hasta la matemática y la física son ciencias subjetivas.
Que quede clarito: acá estamos en presencia de discípulos de Augusto Compte y no de Marx!!!!.
Lo cierto es que ningún hombre que se ubique en el campo nacional revolucionario va a sostener la tesis de que Perón entregó la revolución nacional a sus enemigos, porque era un cobarde ‘burgués’ temeroso de armar al ‘sepulturero de la historia’ y que por tanto, traiciona a quienes hasta ése momento lo sostuvieron en el poder.
Esa tesis tiene una genealogía precisa: parte de los enemigos de Perón y tiene la marca de los herederos de Vittorio Codovila.
Para los marxistas alienados de la semicolonia, lo más aceptable sería que Perón y el peronismo no hubieran existido!.
La tesis que yo he planteado en mi correo anterior, expresa claramente que la caída de Perón tiene que ver con la descomposición del régimen peronista. Eso es lo que explica que un movimiento muy débil aparentemente - dos barquitos en bb.aa. y la rebeldía de un sector del ejército en córdoba - haya hecho caer al régimen como si fuera un castillo de naipes. La parálisis burocrática, el desarme ideológico que se verifica en todo el período, la ausencia de una política cultural que sustituya a la cultura oligárquica (Jauretche en vez de comandar un ministerio de Educación y Cultura yacía olvidado en el Banco de la Prov. de Bs.As.), el control estatal de los sindicatos, así como también la supresión de la democracia interna en las filas del frente nacional, resultan los elementos que explican la debilidad del gigante.
Ahora bien, hablar de traición involucra una cadena de mentiras, infidelidades o cuanto menos, deslealtad a los propios. Precisamente Perón no traiciona, ni es infiel, toda vez que el horizonte de proyección que marca a su movimiento es el de un régimen de un capitalismo con justicia social, con redistribución de la riqueza por medio del estado. Ni la clase obrera argentina, ni los trabajadores organizados, ni el movimiento sindical, le endilgaron a Perón falta de coraje o traición. Por el contrario, permanecieron fieles a su jefatura hasta la hora de su muerte.
Sin embargo, los epígonos del imperialismo señalan que Perón traicionó a la clase obrera y entregó el patrimonio nacional por los contratos petroleros con la California… los cipayos, acusan de cipayo a Perón y agente del imperialismo norteamericano y luego agente inglés. En esta campaña estuvieron presentes por ‘izquierda’ los socialistas juanbejustistas, los súbditos de Stalin y los radicales democráticos.
Entonces, es necesario advertir que para construir una IN militante, no se necesita hacer oportunismo ideológico para encantar y endulzar los oídos de sectores de la izquierda cipaya, tomando como propios los argumentos contrarrevolucionarios del arcón del montonerismo que en realidad se trataban de argumentos, desprolijamente apropiados de la ‘nueva izquierda’, de versiones de Portantiero y Aricó, que devinieron en sacerdotes de la democracia colonial.
Hay que tener claro que quienes sostienen tales disparates sobre Perón, Rucci, Montoneros (en los 70’ y no hoy) son ajenos al pensamiento de la Izquierda Nacional y están tratando de re-significar , apropiarse de banderas y un lenguaje que ya no tiene anclaje social, pero con un destino preciso: unir sus fuerzas a la contrarrevolución en nuestro país.
Las expresiones de Miranda y Pereyra, en éste sentido se inscriben en lo peor de la izquierda cipaya: es una expresión gorila, pero con argumentos izquierdistas, hace gala de cierta utilización de un discurso muy ‘macho’ como sinónimo de lo popular, eso es lo que entendían los pobres montoneros por ‘popular’, exhiben una ignorancia supina sobre la historia reciente y resucitan del arcón de la vieja izquierda cipaya, frases hechas que trasuntan el agobiado universo espiritual del pequeñoburgués de una sociedad que se tornó asfixiante en las últimas tres décadas.
Yo les sugiero a éstos esforzados compañeros que agarren los libros de Ramos por lo menos y luego se pongan a opinar de cualquier cosa. De lo contrario, los veo bien ubicados charlatoneando en el bar sobre el último clásico de central y nob o sobre las bondades del gobierno de Binner.
Saludos cordiales.
m.mayer
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