• BloginViolencia
  • Entrada del 13/10/2008 - 23:05

Sobre la violencia VIII

Lucas, algunas consideraciones:

No se puede “concordar en una versión histórica”, pues, la historia no admite versiones. Desde el materialismo, la historia es necesariamente una, la del desarrollo de las fuerzas productivas en términos contradictorios con las relaciones sociales de producción que genera, y por lo tanto se constituye de modo científico, a través de datos y hechos concretos y mesurables. En todo caso, donde puede haber divergencias es el análisis del proceso histórico concreto. Así, Mitre, el revisionismo histórico con rasgos nacional chauvinistas y Ramos no difieren en la versión histórica, sino en el análisis que hacen de aquellos datos y hechos concretos y mensurables. El mérito de Ramos es precisamente, ante los “psicologismo del líder” propios de las otras dos corrientes, que opone la idea de un proceso histórico caracterizado por el desarrollo concreto de las condiciones subjetivas, es decir, desplaza la vaguedad ideologista en favor de una categoría de carácter científico y, en principio, mensurable.

Necesariamente, las condiciones subjetivas no se establecen a través de una suerte de abstracción o “psicologismo social”, sino que sobre la interpretación de los hechos y datos concretos que permiten inferir el sentido histórico de una determinada especificidad. Así, obviamente que resulta materia de discusión el grado de conciencia de clase o el grado de conciencia revolucionaria alcanzado por los obreros argentinos en 1955, aquí, cada uno tendrá su librito, algunos sostendremos que se daba un tibio avance hacia posturas de tinte socialista, otros sostendrán que efectivamente se había desarrollado la conciencia socialista y, otros, normalmente gorilas o desquiciados, dirán que los desarrollado en el seno de la clase obrera era el corporativisimo. Sin embargo, lo que no puede negarse es que, en 1955, la clase obrera aparecía como actor político concreto bajo una dirección unificada, la CGT, y ampliamente extendida por el apoyo que a su desarrollo había dado el gobierno peronista (afiliación obligatoria, representación sindical en el Congreso, etc.). Es decir, podemos diferir en el carácter revolucionario o no de esa clase obrera (lo subjetivo) pero no podemos impostar su debilidad, falta de desarrollo como herramienta política o cierta renuencia a apoyar al gobierno de Juan Domingo Perón (lo objetivo). Cuando esos elementos son impostados, no estamos ante una diferencia política, sino a una de carácter ideológico que se radica entre las diferencias del pensamiento revolucionario y del pensamiento legitimador de la dominación oligárquico-burguesa. No hay posibilidad de discusión con quienes, por su interés de clase o por falta de desarrollo subjetivo, falsifican la historia coincidiendo necesariamente con los afanes del bloque dominante.

Idénticas observaciones deben observarse cuando se práctica el “psicologismo del líder”. Hay desviación ideológica. Ya sea que intentemos ver a un Perón socialista, socialdemocráta, democráta-burgués o corporativista, siempre estaremos haciendo un ideologismo vago y reaccionario, Perón es la figura emergente de un proceso histórico dado, y, si queremos saber algo de la conformación del pensamiento concreto de Perón debemos analizarlo en función del proceso histórico que lo posiciona como referente político, es decir, de hechos y datos concretos y mensurables. Posturas como la siguiente: “afirmar que Perón cometió un error o una traición (al no defender la revolución armando a la clase obrera) conlleva un error de enfoque que en el pasado acarreó posiciones políticas erróneas. Personalmente estoy convencido que a Perón no le cabía duda que armando a la clase obrera para resistir iba a mandarla a una masacre y que provocaría un daño inconmensurable para el país. No confiaba en las solas fuerzas de la clase obrera” son de tinte ideologista, psicologista y reaccionario. No me importa en nada bucear en las intenciones o dubitaciones de Perón, es decir, en datos que de ninguna manera puedo mensura (a menos que retrocedamos en el tiempo y sentemos a Perón frente algún terapeuta que resuelva las implicacias del Edipo en su renuncia) y lo que conlleva a afirmar posiciones políticas erróneas es subordinar lo objetivo (la defección ante la presión de la base social del movimimiento peronista, e incluso del propio Ejército, y el aislamiento de la expresión concreta del intento de golpe reaccionario) a lo subjetivo (que pensaba o en que confiaba Perón abstractamente como individuo aislado y no como sujeto social concreto).

La traición o no, es un elemento de carácter objetivo y no implica ninguna valoración subjetiva. La traición de Perón se remite a que todos los actores sociales concretos (la clase trabajadora organizada, el Partido Peronista y el Ejército) que adherían a su gobierno, en el período que media entre el 16 de junio de 1955 y el 16 de septiembre de 1955, actuaron decidida y orgánicamente para instar al líder del proceso, Perón, a enfrentar abiertamente a la reacción proimperialista. La respuesta, concreta y mensurable, de Perón fue su renuncia el 19 de septiembre. Es decir, objetivamente, concreta y mensurablemente, Perón defecciona traicionando el mandato del heterogéneo y contradictorio movimiento político que era su base real de sustentación.

El error o no, es un elemento de carácter subjetivo y por su vaguedad anula toda posibilidad de análisis objetivo. ¿Perón consideraba que no había fuerzas suficientes para enfrentar a la reacción proimperialista y que el efecto de mantener la lucha hubiese sido contraproducente para el desarrollo proceso revolucionario en ciernes? En concreto, a menos que consigamos los ya nombrados máquina del tiempo y terapeuta, no lo sabemos, ni podemos saberlo. Es totalmente imposible inferir si Perón traiciona porque evalúa incorrectamente las condiciones, porque busca neutralizar un desarrollo revolucionario concreto con hegemonía obrera, etc. Todo ello es imposible porque no existen elementos que nos permitan mensurar el “psicologismo” de Perón, y, en su caso, lo único que tenemos para realizar una valoración de sus acciones en 1955 son los propios descargos del interesado, sobre los cuales no podemos tener más que una vaga creencia sobre la sinceridad o no de tales declaraciones.

Pero, estas desviaciones no son casuales, sino que responden a concretos intereses de clase y políticos. Recordemos posicionamientos que suelen tener los compañeros Montoneros sobre la falta de respaldo que les dió Perón en su tercera presidencia. En concreto, se alude a dos: “el Viejo estaba senil y tenía apenas unos períodos de lucidez” o “el Viejo estaba rodeado como Irigoyen, aislado de la realidad por López Rega”. Esta alusión al “psicologismo” de Perón y no a su condición de emergente de un proceso histórico concreto, lo cual implica necesariamente las limitaciones objetivas que demostró cuando la revolución de carácter democrático-burgués que encabezó - muy a pesar suyo - en el 45 comenzó a tomar otro cariz, son propias de las desviaciones ideologistas y pequeñoburguesas que debieran ser extrañas a la Izquierda Nacional.

No debe resultarnos extraño, Lucas, que precisamente estas aberraciones sean planteadas por quien las plantea, es decir, por un elemento nefasto que da siempre sobradas pruebas de alineación con elementos ajenos y contrarios a la construcción de una Izquierda Nacional Militante, al cual, a pesar de que le tendamos la mano cada vez que reaparece, siempre termina por responder de idéntica manera: llamando a la desmovilización y buscando posicionamientos que justifiquen el seguidismo hacia las estructuras justicialistas, o, lo que es lo mismo, no diferenciándose en mucho a las tácticas oportunistas del morenismo.

Un abrazo, metele para adelante con todo

Jorge Miranda

P.D.: Y, la verdad, si que sorprende como escribís… En todo caso, deberías ser un ejemplo para compañeros que tenemos más años sobre el lomo, pero, tené cuidado, porque hay ciertos elementos que no les interesa en absoluto recibir ejemplos de ese tipo, es decir de militancia, compromiso y visión crítica

COMENTAR ESTE ARTÍCULO





Recordar mi información personal


¿Notificarme de comentarios nuevos?

Por favor ingrese la palabra que se ve en la imagen de abajo:


*  Campos obligatorios

El contenido de esta página es de libre circulación mencionando la fuente • Izquierda Nacional, publicación del grupo Socialismo Latinoamericano, se realiza sin aportes de particulares, es un esfuerzo militante.