• BloginDebate sobre la Izquierda Nacional
  • Entrada del 21/03/2008 - 13:30

Respondo posiciones I

Mauricio M. Mayer

En honor a la verdad hay que decir que si bien Ramos declaraba públicamente que ‘el FIP ha dejado de ser un partido marxista’ por ejemplo en El Porteño de 1984, en el abordaje de los porblemas políticos y sociales, no abandonaba el método del análisis de clase con más todos los aportes que él había hecho para realizar el abordaje de la realidad latinoamericana. En este sentido Ramos sigue siendo consecuente en sus convicciones si bien, advierte, que el capitalismo posindustrial (como lo llamaba Perón) estaba minando el substrato material respecto de la conceptualización que el marxismo clásico tenía acerca de las relaciones de producción (relación patrón-obrero-plusvalía) dado que la direccionalidad que tomaba aquél, no determinaba que la clase obrera sería la más numerosa cuantitativamente hablando y su peso en la sociedad capitalista desarrollada menguaría ya que se estaban observando los fenómenos de ‘tercemundización’ en el primer mundo, es decir, desocupados, homeless, marginados del sistema, etc.. A esto lo decía sin ambages: el marxismo clásico había presupuesto un desarrollo lineal del capitalismo imbuído por la ‘fé positivista’ (hacia 1850/80) , esto traería aparejado la vasta proletarización de las sociedades capitalistas desarrolladas y consecuentemente a dichas sociedades le era aplicable esa máxima de ‘clase heredera de la historia’ (una interpretación a contrario sensu de la dialéctica de Hegel), es decir el sujeto político que por antonamasia al producir su liberación provocaría la liberación de todas las capas sociales construyendo una nueva sociedad(el sepulturero de la historia, los expropiados que expropiarían a sus expropiadores). El capitalismo siguió otra perspectiva: la del imperialismo tal como lo advirtió Lenin. El dato es que la revolución proletaria hacia principios del S. XX no se verificó en los países de más alto desarrollo capitalista, es decir, en Europa y EE.UU. y no se verificaría más tarde, aún luego del acontecimiento de la 2da guerra interimperialista, en la que Trotski había puesto su fé. Aquí es preciso retener el dato que los maestros del socialismo del S. XIX habían pensado a éste como un sistema social racional y sustitutivo del capitalismo para lo cual se requería cumplir la etapa capitalista burguesa. 

Los acontecimientos históricos tomaron otro cauce, el del estallido de revoluciones en los pueblos atrasados (mirado desde el capitalismo) cuya fuerza motriz no estaba constituida en su gran mayoría por la clase obrera en razón de no poseer desarrollo industrial capitalista o bien dicho desarrollo estaba deformado como el caso del mundo colonial y semicolonial que resulta un apéndice del capitalismo metropolitano.

Obviamente, esto hizo repensar la teoría en la periferia semicolonial y en Rusia se dió de hecho. (hay que ver las posiciones de Lenin y Trotski en la primera etapa de la revolución, la defensa de la NEP, etc. y en contraposición ver la crítica de Rosa Luxemburgo). ¿En qué sentido?. En primer lugar, ver claramente esto de la fuerza motriz que impulsaba una ‘revolución liberadora’ en los países coloniales y semicoloniales. Dicha revolución no tenía caracter socialista ya que en principio no se ponía como bandera de lucha, la supresión de la propiedad privada y su sustitución por la propiedad colectiva de los medios de producción y tampoco se preconizaba la ‘dictadura del proletariado’. Los fines de la revolución están en concordancia con el sujeto revolucionario que toma a su cargo las tareas históricas que debe desarrollar, esto es, un Frente Nacional policlasista que tomaba a su cargo la realización de las tareas nacional-democráticas que por ausencia de una verdadera revolución burguesa -que la historia había negado o menos metafóricamente, el advenimiento del imperialismo había negado- resultaba el quid pro quo del alzamiento revolucionario con una nota característica, dicho Frente Nacional estaría conformado -como si se tratara de un problema algebraico-mayoritariamente por la clase trabajadora y los desposeídos y humillados del capitalismo paradójicamente para completar la tarea histórica de desarrollo capitalista. Esto de por sí resultaba explosivo.

Ramos tuvo lo oportunidad histórica de observar esto privilegiadamente con el primer peronismo. Comprendió los límites del mismo, los explicó tomando la herramienta del bonapartismo. Pero concluyó sobre todo en los 60’ que había que construir un partido revolucionario, esto es una organización con un alto desarrollo de su propia conciencia respecto de su propia existencia y el rol que debería en algún momento jugar. Es decir, lo que fue el PSIN en algún momento. Esta organización de ‘oficiales’ iba a servir como la herramienta que enhebraría a la clase obrera con sus tareas históricas: rebelarse o traspasar la conciencia de la jefatura nacional-burguesa para acceder al comando de una revolución que presupondría que quienes habían hecho el gasto por lo menos recogieran sus ganancias: en términos de fórmula se expresaría como: a.- Colectivización de los medios de producción (es decir estatización) y b.- gobierno obrero y popular (los cuadros del partido sobretodo).  El cordobazo y la experiencia boliviana (en épocas de Torres) dió pábulo para que se alimentara esta esperanza.

Sin embargo, el reflujo popular y el resurgimiento pleno de la figura de Perón como el único que podía venir a solucionar todos los males de los argentinos, hizo trizas la hipótesis de existencia del PSIN.

Desde esa época se está discutiendo la problemática del sujeto político. El advenimiento del FIP, fue el paso a otra etapa: Perón y el ‘peronismo ortodoxo’ (el movimiento sindical heredero de Vandor y los viejos peronistas provincianos) hegemonizaron el movimiento nacional. La pequeñoburguesía luego de las desilusiones de la libertadora-frondizi-illia, reelaboró una imagen de Perón y el peronismo a su manera: como un anciano bienintencionado y socialista humanista a lo cristiano, que estaba muy lejos y que probablemente no podría ya volver. Entonces el FIP fue una estrategia para captar a ese incipiente movimiento social de las clases medias que la oligarquía había arrojado al frente nacional a palazos. Se trataba de contribuir a la unidad del frente nacional: a ésto Perón lo tuvo claro y de alguna manera dió oxigeno a Ramos y al FIP. Sin embargo la ironía de la historia quiso que el amor culminara en tragedia: dichos sectores se pasaron al peronismo directamente y a causa de su universo cultural terminaron en un enfrentamiento por la hegemonía del movimiento con el sindicalismo y el viejo peronismo en un principio y luego con el propio Perón. Esta fue la culminación como estrategia del FIP. Y lo del MPL hay que vincularlo al acontecimiento de Malvinas si bien existen 4 años de distancia, la estrategia fue luchar por la jefatura de un frente nacional revolucionario.

De este breve raconto, cabe concluir con que la diatriba ‘antimarxista’ era de trazos gruesos, por ejemplo, los dardos envenenados dirigidos al estalinismo, que hacía una prédica ‘comunista’ y luego terminaba representando (o en aras de ) a la progresía en un frente cipayo, como el de la unión democrática, etc… pero más cercano en el tiempo, cuando en el 83’ llamaron a votar a Luder que era como para no cometer viejas torpezas, sus cuadros votaron por alfonsín y la cosa terminó en un sainete por el papelón porque luego que ganó Alfonsín los principales dirigentes se retractaron. También la prédica contra los ‘marxistas’ chinos, del frente único de cipayos y chacareros al mejor estilo trostkista de Milciades Peña)… esto mucho no ha cambiado y le dejo a los más jóvenes que estudien las posiciones actuales de la CTA (De Genaro, la Federación Agraria y el PCR) y verán que la cosa sigue como entonces, en los años 60’… para éstos epígonos imperialistas los chacareros y pequeños productores que cortan las rutas por las retenciones conformarán un frente revolucionario!!!, ignorando que las clases librecambistas del sistema semicolonial se diferencian de la clase oligárquica en cuanto perjudicada o por el régimen de propiedad o por el cuantum de producción pero sus intereses son confluyentes, ambos se dirigen a los precios del mercado mundial. 

Digo el antimarxismo de Ramos era negarles valor de verdad a estas expresiones políticas, estoy hablando del marxismo del P.C., de los trostkistas de Nahuel Moreno-Milciades Peña y también de Posadas, luego reagrupados en el MAS y en PO… luego el combate contra los que ‘necesitaban’ empuñar las armas abjurando de la lucha política (Guevara, Santucho y más). Pero llega a una síntesis interesante, fundacional, admite que su ‘marxismo’ tiene poco del clásico (si bien parte de ésa crítica) ya que los marxistas verdaderos son estos izquierdistas cipayos que he mencionado. ¿Para qué disputarles ése lugar de verdaderos marxistas? ... si los verdaderos marxistas a juzgar por la fuerza de los hechos son los que cometieron todas las atrocidades de la mano del padrecito Stalin (que Althusser y Sartre justificaron)… y luego el estado degenerado se desplomó para hacer resurgir las viejas tendencias nacionales tal como lo pudimos observar nosostros a partir del 90’. Si la filosofía liberadora de Marx con el paso de los años y en distintas latitudes perdía su esencia: el núcleo revolucionario anticapitalista. Unas veces imbuída de positivismo, otras de mecanicismo, otras de academicismo estrucutaralista, otras de oportunismo político a secas y otras como en el caso de latinoamérica, era parte del sistema alienante de la colonización cultural, de la alienación de la clase media que consume productos importados proque son buenos!!!!.

Por fin, afrimás que Ramos construyó un partido en su época marxista y luego lo destruyó en su época ‘antimarxista’… Esta afirmación parte de unas presunciones que no han sido demostradas: ¿Ramos construyó un partido o más bien, unas determinadas condiciones lo ponen a Ramos a tocar la ‘balalaika’ como él mismo decía?. El maduro Ramos confluye con algunos más jóvenes (spilimbergo, Blas, Laclau, etc.) en la fundación del PSIN, lo que sucedía simplemente es que el Colorado era conocido porque era un publicista, ya había escrito en Crítica o Democracia en épocas de Perón bajo el seudónimo de Victor Almagro, había publicado América Latina un País, luego Crisis y Resurrección de la literatura argentina y revolución y contrarrevolución… El partido revolucionario estaba en la fantasía de todos esos jóvenes, creo que el más fervoroso debía ser el propio Spilimbergo, que tenía una actitud militante. En general, para Ramos el Partido fue una cuestión literaria: desarrollaba grandes discursos y tenía su auditorio. Este era su arte, desarrollar grandes y ‘bien escuchados’ auditorios.

Lo demás es fantasía nuestra, que obviamente formabamos parte del auditorio de Ramos. Es cierto que esto también tenía implicancias económicas, el Colorado vivía de sus publicaciones y del accionar político.

La destrucción del ‘auditorio-partido’ viene impuesta por las circunstancias. La lucha del último Ramos ya no era por conquistar nuevos auditorios jóvenes sino por ‘retener algún auditorio’. Es cierto eso que el simple paso del tiempo exige nuevos discursos, nuevos portavoces.

En este sentido para proseguir en la senda de Ramos, hay que tomar lo que espistemólogicamente está vivo del marxismo, su sustancia liberadora del hombre, complementándola con las aproximaciones del psicoanalisis respecto de la naturaleza humana: esa conformación de las fuerzas libidinales y tanatológicas. Esas tendencias hacia lo bueno y lo bello y también hacia el mal y la destrucción. De lo contrario, estaría mos en presencia de un social cristianismo humanista, la mirada ingenua de que el hombre es bueno pero existen condiciones favorables a unos pocos malos, egoístas, poderosos. que son las que hay que cambiar. Asimismo, entiendo que el análisis de clase resulta sustancial. El punto es no caer en el economicismo, ya que esto supone un hombre únicamente motivado por cuestiones económicas cuestión que es falsa. El análisis de clase debe empleárselo en el contexto del análisis político: la lucha política y su vinculación con las fuerzas que la protagonizan. Finalmente la filosofía de Ramos está imbricada con el derecho a la Unión como la negación de la balcanización producto de la política del imperialismo en latinoamérica. América Latina encontrará su destino en la unidad de sus pueblos y aunque no resuelva todos sus problemáticas, podrá encontrar el proceso dentro del cual se vayan resolviendo. Es este el sentido del esfuerzo de unir la inteligencia de Marx respecto del capitalismo con la de Bolivar respecto del destino de los pueblos al sur del río bravo.

Por fin, respecto de Ramos y el menemismo tengo una visión crítica pero que sin embargo, no presenta como argumento la cuestión moral, es decir que se tomaron determinadas posiciones políticas a cambio de la embajada, etc.  Pero como esto no está en la discusión lo posponemos para más adelante.

Luego sigo con las otras posicioens que apenas he podido leer.

COMENTAR ESTE ARTÍCULO





Recordar mi información personal


¿Notificarme de comentarios nuevos?

Por favor ingrese la palabra que se ve en la imagen de abajo:


*  Campos obligatorios

El contenido de esta página es de libre circulación mencionando la fuente • Izquierda Nacional, publicación del grupo Socialismo Latinoamericano, se realiza sin aportes de particulares, es un esfuerzo militante.