- BloginParo del Campo
- Entrada del 27/03/2008 - 02:43
Y seguidamente, estoy de acuerdo con vos Gustavo en que “No hay un gobierno de Frente Nacional” y no lo hay –entre otros motivos- porque este gobierno no se animó a trabajar en este sentido y esto ocurre porque este no es un gobierno auténticamente nacional y popular, sino que esta formado de arriba para abajo por políticos profesionales sin ideología que se mueve en función de su propia permanencia. Pero que, ante el agotamiento del modelo que lo precedió asumió el rol de reorganizador de una sólida económica basada en los aún enormes recursos naturales del país. Y de dicha base se conformarían sus correspondientes relaciones socioproductivas las cuales inicialmente no demandarían mucho pero mientras tanto debía hacerse relativamente tolerable la existencia en el país para poder asegurar su rol de superestructura.
Entonces, ante la siempre inllevable voracidad de las empresas, era necesario establecer cierto nivel de regulaciones, de lo contrario no podría sostenerse políticamente y este capitalismo marginal se devoraría a si mismo pero antes se comerían al gobierno de turno. Así se fue formando un modelo heterodoxo que solo rendía tributo a uno u otro sector en virtud de su poder, así no le pagaba a los tenedores sueltos de bonos de nuestra deuda externa pero si a los institucionales, etc. Pero en la tensión por la renta nacional y la legitimidad simbólica este gobierno terminó asumiendo banderas nacionales, algunas solo “pur la galleri” y otras de puro acorralado por la rapacidad del imperio, entonces pendulando de izquierda a derecha y de derecha a izquierda, entre la transversalidad (promesa de un frente nacional) y la mafia pejotista fue zafando y reelegido.
Pero, esa política pendular es intolerable para algunos que estaban acostumbrados a los Menem y los De La Rua y ya cumplido su papel de estabilizador del nuevo modelo productivo se disponen a librarse de ellos antes de que se constituya una nueva organización social y política capaz de tener su propio proyecto de país. Y ese es el punto donde estamos hoy.
Entonces, ante esta situación que puede hacer la izquierda nacional, sentarse a ver pasar la historia esperando ser descubiertos por las multitudes desesperadas o meterse en el sector con más potencial revolucionario, yo creo que debo meterme en el impuro campo de la política real y tomo partido –con mis amigos de Evita y Libres del Sur – que, dicho y sea de paso, muchos han leído a Ramos y nos respetan mucho, incluso algunos se definen como izquierda nacional - aunque terminemos defendiendo a los menemistas “arrepentidos”, pero allí estaremos luchando por la distribución de la renta agraria. Otros opinaran diferente, por ejemplo los chicos de Convergencia Socialista y serán usados por Macri y la Sociedad Rural, entre otros.
Pero esta disyuntiva de la hora, no implica que no debamos reorganizar nuestra corriente de pensamiento, por el contrario, nos urge hacerlo, pero antes debemos estar seguros de que todavía tenemos una unidad ideológica común, de lo contrario, cada uno sabrá con quien se siente más cómodo.
Saludos afectuosos