• América Latina • Argentina
  • Artículo cargado el 03/03/2008 - 18:40

Soberanía o dependencia

Leopoldo Markus

”La materia prima de los complejos minero fabriles son las rocas. Éstas son mezclas de diferentes minerales, los que a su vez están compuestos por elementos químicos. En la roca podemos distinguir la ‘mena’, que es el mineral que presenta interés minero, y la ‘ganga’ o ‘roca de caja’, que comprende los minerales que acompañan a la ‘mena’. Para que la explotación y tratamiento de una ‘mena’ sea rentable, la concentración del elemento (ley de mineral) de interés debe tener valores suficientes para que los costos y ganancias sobre el producto sean compatibles con los precios de venta en el mercado.“

”La parte superficial de la corteza terrestre no tiene la simplicidad ni la homogeneidad en la distribución de los elementos que encontramos en las partes más profundas del manto o el núcleo. Esta heterogeneidad de la corteza terrestre hace que cada manifestación, depósito o yacimiento sea singular en cuanto a su geología, química, mineralogía, así como también a sus características radiactivas. Esta particularidad influye en el diseño de la mina, su explotación, el tratamiento químico de la ‘mena’ y, consecuentemente en las estrategias de decisión, para minimizar el impacto ambiental.“

”La explotación y tratamiento de minerales uraníferos con el propósito de producir concentrados comerciales de uranio comenzó en 1952. Desde entonces, se procesaron 5.658.000 toneladas de mineral, en los ocho centros productores (Complejos Fabriles o Complejos Minero Fabriles, Tabla 1). El 10% de la explotación minera, se realizó por minería subterránea (yacimientos Huemul, Agua Botada y Don Otto), y el resto por minería a cielo abierto. Los métodos de tratamiento también fueron diferentes, el 10% del mineral se procesó por lixiviación convencional (trituración, molienda y lixiviación en cubas por método continuo, Complejo Fabril Malargüe) y el 90% restante, por lixiviación en pilas (trituración grosera y lixiviación en discontinuo).“

”La producción histórica en la República Argentina fue de 2.540.819 kilogramos de uranio como concentrado, de los cuales el 88,7%, corresponde a instalaciones operadas por la Comisión Nacional de Energía Atómica y el 11,3% a instalaciones operadas por empresas privadas.“

”Las dos centrales nucleares consumen 120 toneladas de uranio por año. Expresado en términos de combustible para la producción de energía eléctrica, esto equivale a 2 600 000 toneladas de buen carbón o a 1 900 000 toneladas de petróleo.“[23]



  • Tabla N° 1

  • Resumen de mineral uranífero procesado en la Argentina


Fuente: la industria del Uranio. Plaza H. C.


La CNEA, firmó con la Pcia. de Salta, en agosto del 2007 un acuerdo de cooperación para activar formalmente la mina Don Otto. Don Otto, producirá 20 tn/año de uranio.

El plan de la CNEA incluye el cateo de uranio en la zona de “laguna Sirven” en el norte de Santa Cruz y Mina Franca en Catamarca, entre otras provincias.

El objetivo del plan es lograr un nivel de producción nacional que permita dejar de importar uranio de la ex república soviética de Kazajstán, entre otros proveedores. Hoy en día se importan por año 120 toneladas de uranio para las centrales núcleo-eléctricas de Atucha I y Embalse a un costo de más de 36 millones de dólares. Fuentes de la CNEA estiman que producir el uranio aquí “costará menos de la mitad y dará trabajo a cientos de personas”.

El uranio es el mineral que se usa para colocar dentro de las barras de elementos combustibles que se ponen en los reactores de las centrales núcleo-eléctricas. Este se convierte en dióxido de uranio en la planta de Dioxitek que la CNEA tiene en Córdoba. Dioxitek, cuyo paquete accionario pertenece en un 100% a la CNEA, anunció que estudia construir una nueva planta que duplicará su producción a 300 toneladas por año y se ubicará, fuera del área urbana de Córdoba.

Fuentes de la CNEA estiman que Atucha I, Embalse y Atucha II —que se espera terminar en el 2011— necesitan 7.500 toneladas de uranio para su vida útil, sin contar consumos como reactores de investigación.

Atucha I y Embalse están por cumplir 30 años de producción de energía eléctrica por lo que la CNEA está proyectando reciclar sus reactores para que funcionen 30 años más.

Además, el Gobierno firmó un proyecto con Canadá para iniciar los estudios para el diseño de una cuarta central núcleo-eléctrica con la llamada tecnología CANDU que tiene la central de Embalse, Córdoba.

La reactivación del plan nuclear que anunciada por el presidente Néstor Kirchner, implica una inversión total —prometida— de 8.500 millones de dólares en ocho años.

Pese a esta necesidad de uranio, siguen empantanadas las negociaciones entre la CNEA y el gobierno de Mendoza para permitir la reapertura del complejo minero-industrial de Sierra Pintada, que el menemismo paralizó en 1998 por un problema de costos y ahora sectores ecologistas se oponen a su reapertura. Sierra Pintada reduciría rápidamente el costo del uranio al 50 por ciento.

La Ley de Inversiones Mineras y consideraciones finales

Hasta aquí se esquematizaron las ventajas de establecer centrales núcleo-eléctricas, las que junto a las hidroeléctricas, deberían constituir el elemento central —en un esquema racional— de la generación básica de energía eléctrica. Pero ello no es así tan directamente, por cuanto el esquema político y económico que rige a la Argentina, desde 1976, no tiene interés en que ello ocurra. El peso de la deuda externa, cuya ilegitimidad fué probada en sede judicial en junio de 1992, fué contraída bajo el peso de las bayonetas de la dictadura colonial y convalidada por la partidocracia de la democracia colonial y actúa como una soga sobre el cuello de los argentinos. Además fija un techo a la capacidad de acumulación económica dentro de nuestras fronteras, limitando nuestro crecimiento industrial y científico. A esos elementos, hay que sumarle la presencia del capital imperialista en la economía, cuya presencia es decisiva.[24] Pero la extranjerización adopta la forma de usurpación de las rentas del suelo, de la energía (renta petrolera), de los granos, de los bosques, de la minería metalífera y del pillaje de las empresas Estatales, las que fueron entregadas como prenda de pago —en forma de especies—, de la deuda. Es decir que los argentinos somos parias en nuestra propia tierra y la dotación de los recursos naturales de que dispone la Argentina, esta siendo saqueada y su transformación industrial, se efectúa en otros países.

El pago de la Deuda Externa, es una imposición del imperialismo mundial, con el objeto de establecer una suerte de esclavización de todos los ciudadanos, que permita justificar el pillaje de nuestros recursos y de la plusvalía generada por el trabajo de los argentinos. A esas dos sangrías, se agrega la política (deliberada) de sabotaje presupuestario y falta de oportunidades para los jóvenes egresados de nuestras universidades, particularmente en las carreras científicas y/o tecnológicas, con el objeto de alentar desde los centros metropolitanos la fuga de cerebros, aumentar la brecha económica y social entre aquellos y la periferia capitalista del Tercer Mundo y así poder sostener el orden de explotación de las naciones de Asia, Africa y América Latina. Estas políticas, cuentan con la complicidad del sistema político actual, empleado del imperialismo mundial.

Tampoco, hay medidas de preservación de nuestros intereses soberanos en materia ambiental, así como medidas de control por parte de la autoridad aduanera, en cuanto a la cantidad y composición de recursos naturales que son exportados, solo en base a declaraciones juradas efectuadas por las firmas exportadoras. La propia legislación efectuada por el Congreso, desde 1984 en adelante, ha promulgado leyes beneficiosas al capital imperialista, que alientan a este a la fuga de capitales, en el caso de granos, combustibles y minerales.[25] En los dos primeros casos, las divisas originadas en la exportación de granos, de petróleo crudo o de subproductos, pueden ser comercializadas en el extranjero hasta un 70% y las mineras hasta un 100%. Las mineras, por ley N° 24.196, llamada de Inversiones Mineras, tienen estabilidad fiscal por 30 años y no pagan ningún impuesto nacional de carácter indirecto (nacional, provincial o municipal); no están obligadas a ver gravadas sus actividades de lucro dicho en otras palabras, no pagan impuesto a las ganancias. Además se han visto beneficiadas con reembolsos de entre un 5 a un 8%, si sus exportaciones se efectúan desde puertos patagónicos. Este despropósito, es extensivo a las empresas petroleras extranjeras que nos están saqueando el recurso. Por otra parte las regalías a pagar a las provincias, ni siquiera se calculan por analogía a lo que prevee la Ley de Hidrocarburos (12%), sino que se pagan en base a un valor de boca de pozo —con un cálculo absolutamente perverso—, el cual no puede superar al 3% del mismo.

Continúa » | « Página Anterior | Página Siguiente »

Página 5 de 6 páginas « First < 3 4 5 6 > Last »

Comentarios:

COMENTAR ESTE ARTÍCULO
ENVIAR ESTA NOTA POR E-MAIL A UN AMIGO
SUSCRIBIRSE A NUESTRA LISTA DE CORREO
El contenido de esta página es de libre circulación mencionando la fuente • Izquierda Nacional, publicación del grupo Socialismo Latinoamericano, se realiza sin aportes de particulares, es un esfuerzo militante.