Este texto fue publicado en abril de 1991. Se suma a los demás textos que hemos recopilado sobre el periodo de ruptura del Movimiento Partriótico de Liberación (MPL). La “introducción” es la que consta en el texto original. Se puede acceder a la versión completa del texto descargando el archivo .pdf que lo contiene.
Introducción
Los dos trabajos que componen este folleto han sido elaborados con motivo de la crisis interna que fracturó al Movimiento Patriótico de Liberación.
Aun no se habían acallado los festejos por el triunfo electoral cuando Carlos Menem ya anunciaba
su decisión de continuar el rumbo político abierto en 1976. Las masas populares que le habían
confiado el voto se sumieron en el desconcierto y los partidas políticos que habían integrado el FREJUPO sufrieron un corte horizontal: de una parte quedaron los cuerpos de dirección, que con
su silencio cómplice sumaron a la traición menemista lo suya propia y del otro, la militancia de
base decidida a reagrupar fuerzas para la próximo e inevitable embestida popular.
El MPL vivió intensamente este proceso. Mientras gran parte de su dirección decidió aferrarse con uñas y dientes a los cargos en el Estado otorgados por el menemismo, renunciando así a las
banderas históricas de la Izquierda Nacional, el grueso de lo militancia comenzó o hacer oír su
voz de protesta. Finalmente, en octubre de 1990, una Convención Nacional formalizó la división
interna. El grupo de empleados y funcionarios menemistas encabezado por el embajador
Abelardo Ramos pudo conservar el aparato partidario, pero no así a los mejores militantes que
habían contribuido a su creación. Comenzó entonces, en el seno de la militancia, un debate en torno al camino a seguir. El presente folleto es parte de ese debate aún
en curso y en tal sentido no expresa sólo opiniones particulares de su autor sino las de un
número importante de compañeros.
Sin embargo, muchas de las cuestiones aquí abordadas exceden los límites “domésticos” de un
pequeño partido como el MPL. Argentina llega hoy al final del ciclo histórico abierto en 1945, y
si bien los problemas que sufre son los de siempre, las viejas respuestas ya no alcanzan y las
nuevas aún no aparecen. Hay que hallarlas, y es responsabilidad de los militantes del campo
nacional y popular hacerlo.
Los socialistas de la Izquierda Nacional podemos ayudar en la tarea. Estuvimos junto a las masas
que hicieron el 17 de octubre y enfrentaron a la fusiladora después del 55; participamos del Cordobazo que la derribó y sumamos nuestros votos a Perón y a la Patria Socialista en 1973; ofrecimos nuestros mártires en la lucha contra la
dictadura videlista. Hoy volveremos a estar con las masas explotadas en su lucha contra el
gobierno menemista y por la reconstrucción del Frente Nacional. Lo haremos sin renunciar a
nuestras banderas: las del socialismo revolucionario y latinoamericanista.
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