La Izquierda Nacional responde a Fidel Castro
El texto fue editador en marzo 1966 por la Editorial de la Izquierda Nacional, en Buenos Aires. A continuación presentamos un extracto del texto.
Prólogo
La Mesa Ejecutiva del Partido Socialista de la Izquierda Nacional, al tomar conocimiento del contenido del discurso de clausura de la Conferencia Tricontinental de La Habana pronunciada por el primer ministro de Cuba, Fidel Castro, elaboró un documento respuesta por considerar que en ese discurso se fijaban posiciones peligrosas y negativas respecto a las luchas de los pueblos latinoamericanos contra ti imperialismo y las clases explotadoras nacionales”.
El socialismo de la izquierda nacional se define, frente a la realidad argentina, como síntesis militante del marxismo revolucionario y de las banderas del 17 de octubre. En la actual etapa, las tres grandes banderas del pueblo argentino Soberanía Política, Independencia Económica y Justicia Social sólo pueden adquirir realidad y consistencia a través de esta cuarta bandera: Gobierno Obrero y Popular.
La lucha de liberación del pueblo argentino confluye con la de los pueblos hermanos de Latinoamérica y culminará con la formación de los Estados Unidos Socialistas de América Latina. Por eso, y por necesitar América Latina abrir su cause propio en la transformación socialista del planeta, el destino de Cuba nos afecta directamente y la defensa de la República Socialista de Cuba es nuestra bandera inconmovible. Al responder a Fidel Castro, sin presumir de infalibilidad en nuestros juicios, lo hacemos con la autoridad moral de haber estado junto a los trabajadores argentinos en las jornadas de Octubre de 1945, de haber luchado con independencia crítica por la superación en un sentido latinoamericano y socialista del periodo nacional-burgués y democrático abierto por el gobierno de Perón; de haber combatido contra el golpe oligárquico de 1955 y desenmascarado sin capitulaciones a los gobiernos que lo sucedieron.
Hemos rescatado el marxismo de la charca envilecida de los frentes populares y las Uniones Democráticas. Hemos contribuido a integrar una visión de nuestro pasado histórico y de nuestros movimientos populares y nacionales, desde el ángulo de la clase trabajadora argentina.
El presente documento apareció publicado en los números 22, 23 y 24 (15 y 28 de febrero y 15 de marzo de 1966) de “Lucha Obrera”, órgano del Socialismo de la Izquierda Nacional.
(continúa)
Por qué cayó el gobierno peronista
por Jorge Abelardo Ramos
Texto aparecido circa de 1976-1978. A continuación un extracto del texto
Las fuerzas amadas han derribado el gobierno y ocupado el poder. En 1930, voltearon el gobierno popular de Yrigoyen; en 1943, al gobierno oligárquico de Castillo; en 1955 a Perón; en 1962 al gobierno de Frondizi, votado por los peronistas en forzada opción; y en 1966 a Illia, que había llegado a la presidencia por la proscripción del peronismo con el 20% de los votos.
Dejemos a un lado las veinte conspiraciones o cuarenta y más “planteos” en ese medio siglo de historia argentina. Semejante regularidad en los pronunciamientos militares indica claramente que la sociedad argentina está enferma, ¿Cuál es la naturaleza de su enfermedad? Simplemente que la Argentina está a mitad de camino entre el capitalismo avanzado tal cual se dio en Europa y Estados Unidos, y una estructura petrificada, puramente agraria, comercial y pastoril, típica de una semicolonia disfrazada con un barniz superficial de modernidad. La vieja oligarquía no deja avanzar hacia el capitalismo y la débil burguesía nacional es incapaz de eliminar a la oligarquía. El Ejército se ha hecho intérprete, según las circunstancias y el nivel político de la oficialidad, de uno u otro sector. Pero este dilema histórico-económico ha dado lugar a la aparición de dos grandes movimientos nacionales, el yrigoyenismo y el peronismo. Sus caudillos representaron la ambición legítima de las masas populares, del naciente proletariado, del pequeño empresariado, de los colonos y agricultores, de la clase media vinculada a la burocracia o a las economías provinciales, de crear un país autónomo, con un régimen capitalista próspero y una soberanía inatacable. Pero los grandes caudillos y las clases agrupadas alrededor de ellos fracasaron en ese empeño. Fueron infamados, después de vencidos, por un sistema rapaz integrado por los grandes ganaderos, bolsistas y zánganos, los exportadores, banqueros y capitalistas extranjeros, con una prensa venal a su servicio.
(continúa)
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