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NACIONALES | Artículo cargado el 23 de febrero de 2005
Oligarquía, Renta Diferencial y Socialismo en Argentina
HÉCTOR ALONSO
 

El artículo que publicamos constituye un valioso aporte a la tesis sostenida por el socialismo revolucionario en relación al problema básico de la economía argentina: el estancamiento de la producción agropecuaria por el influjo poderoso que la oligarquía ha mantenido en tan vital área de nuestra economía.

Por un lado, el uso de las categorías de la Economía Política marxista permite verificar el papel reaccionario que la clase terrateniente juega en la Argentina, y el mecanismo por el cual articula su clásica política expoliadora en complementación con la burguesía de los países imperialistas.

Por otra parte señala, con la promesa de desarrollarlos en otro trabajo, el valor estratégico que la nacionalización del conjunto de la economía agraria de la Pampa Húmeda tiene para el proceso de la “acumulación socialista originaria”, aspecto que desarrolla por vez primera el ilustre economista bolchevique Eugen Preobrazhensky en la obra “La Nueva Economía”.

Artículo aparecido originalmente en la Revista Izquierda Nacional Nº26, de octubre de 1973 del PSIN.

1. Introducción

El presente trabajo forma parte de uno más vasto, que intenta delinear con carácter de hipótesis los problemas fundamentales de una economía en transición.

La pobreza existente en materia de desarrollo teórico alrededor del tema en cuestión encuentra su explicación en la parálisis del pensamiento marxista ruso impuesta por el stalinismo, y en la impotencia revolucionaria de los marxistas metropolitanos.[*]

A modo de síntesis diremos que lo esencial, en el período de abandono de un sistema productivo presocialista hacia otro socialista, viene dado por el enfrentamiento de dos leyes fundamentale?s y una restricción:

a. La ley del valor
b. La ley de la acumulación socialista originaria, o principio de planificación
c. La restricción a la ley del valor, es decir, la fijación monopólica de precios.
d. Y en la medida en que abramos el sistema, introduciéndolo en el mercado mundial, la ley del valor mundial.

La expresión de la lucha entre estas leyes en el terreno económico real, se verifica en la disputa que establecen el Sector Estatal y el Sector Privado. Ambos procurarán acumular en desmedro del otro. Según la alianza de clases que maneje el aparato político-estatal, la cuestión se definirá a favor de uno u otro.

II. El uso de la categoría “renta diferencial del suelo”

Un breve repaso a la categoría “renta diferencial del suelo” nos permitirá una más clara comprensión del planteo que desarrollaremos más abajo. Podremos también entender cómo la burguesía histórica la utilizó como instrumento ideológico contra los terratenientes.

El nacimiento de la economía política clásica encuentra a la clase social que representa —la burguesía industrial— en una lucha sin cuartel contra la oligarquía feudal y terrateniente. El viejo orden monárquico ha tenido que ceder paso a la democracia burguesa. Se requiere un pensamiento que presente ante el mundo a los triunfadores  y que hable por ellos.

Adam Smith aparece en escena y sienta los lineamientos generales de un sistema económico, que a diferencia del anterior, el feudalismo ha generalizado las relaciones salariales de producción y universalizado el cambio. Las fábricas son puestas en movimiento por un cuantioso proletariado industrial que necesita alimentarse. La fuente de alimentos no es la ciudad fabril y capitalista sino el campo feudal y latifundista. Es necesario someter el campo a la ciudad. Para ello nada mejor que desplazar a la oligarquía improductiva de los mismos, y someterlos a las relaciones capitalistas con una productividad —y por ende producción— hasta ese momento desconocidas. Ninguna clase social se deja arrojar de la historia sin ofrecer resistencia. Para eliminar al enemigo terrateniente, los capitalistas le quitan su base de sustento, la propiedad feudal.

Al amparo de la teoría del valor-trabajo, formulada en ciernes por Smith, cuando la burguesía está en su ascenso revolucionario, tomará la “renta agraria” como descuento del trabajo de los obreros agrícolas. En otro momento de su construcción teórica, Smith se acercará a una teoría del “costo de producción”, tomando a la “renta” como la remuneración por el uso de la tierra.

Mas la demostración de la impotencia del pensamiento burgués para desarrollarse científicamente, la encontramos en este tema, en Ricardo. Si bien en su formulación sobre la “renta agraria” considera que ésta no sale del suelo sino del trabajo, enunciará la “renta diferencial de la tierra” al amparo de la teoría del costo de producción y definirá a la renta desde el punto de vista de la circulación.

La renta diferencial de la tierra en Ricardo

Ricardo define a la renta diferencial como la diferencia de lo producido por las tierras más fértiles y las de menor rendimiento. O sea, si hay tres parcelas: A, B y C, y producen 120, 100 y 80 toneladas respectivamente; A tiene una renta diferencial dew 40 y B de 20 con relación a C, que no tiene renta diferencial. Hay otro caso en que existe renta diferencial y es cuando se toma en cuenta la distancia que separa a un centro productor de un mercado consumidor.

Un concepto presente en su elaboración es la “ley de los rendimientos decrecientes” que supone que, a medida que se hace uso del suelo, éste tiende a disminuir su rendimiento. Pero su intento va más allá. Históricamente habrá un desplazamiento de las tierras más productivas hacia las de menor rendimiento.

El afán de Ricardo por atacar a la oligarquía y demostrar su infecundidad lo llevó a encontrar una categoría que desnudaba esta situación. La imposibilidad objetiva de profundizar su pensamiento lo lleva, sin embargo, a la elaboración de una categoría de “superficie” en la órbita de la circulación en el marco de una teoría de los costos de producción. En síntesis la renta diferencial será una poderosa arma en su lucha contra la oligarquía, pero desde el punto de vista científico será una categoría ideológica.

La renta diferencial en Marx

Hasta aquí los aspectos básicos del enfrentamiento de la burguesía con los terratenientes en torno a este problema. Será Marx el encargado de desarrollar esta cuestión a la luz de los intereses históricos de otra clase social: el proletariado. Marx constituirá el estudio de la renta desde una “teoría del valor-trabajo”.

Así aparecerá rejuvenecida la renta diferencial, ahora en su formulación como categoría científica. Para Marx la renta agraria sólo puede surgir de la explotación de las manos de obra. Esta renta es otra forma de plusvalía. Pero tiene una característica distintiva: no concurre a la constitución de la tasa de ganancia media social por el peculiar régimen de propiedad agraria: el monopolio de un medio de producción no reproducible.

La “renta absoluta” aparece básicamente como causa de la diferencia que existe en las relaciones de propiedad del campo y la industria. Mientras que en este sector la competencia conduce al constante aumento de la composición orgánica del capital, no ocurre lo propio en el agro en donde la composición orgánica es más baja. Esto permite una ganancia adicional para los terratenientes, en desmedro de las posibilidades de acumulación industrial.

Para los productos agropecuarios hay una característica especial a considerar: la demanda dirigida a los mismos. Al ser esta demanda totalmente elástica permite que aun los terrenos menos fértiles encuentren la posibilidad de vender sus productos en el mercado. Así, todas las tierras que estén a un nivel de fertilidad superior, obtendrán una ganancia adicional. Los precios medios serán tendencialmente iguales al valor, y no al precio de producción. Aquí está la renta diferencial de la tierra.

Por lo tanto, la renta diferencial es la que se obtiene de la diferencia de valor de los productos de las tierras más fértiles (emplean menos trabajo para la misma cantidad de productos) con las menos fértiles (emplean más trabajo para la misma cantidad de productos).

III. Dónde se genera la renta

A estas alturas del desarrollo conviene precisar algunos conceptos para la comprensión del punto siguiente.

Si el capitalista somete a los obreros a explotación mediante el régimen de salarios, lo hace con el fin de obtener plusvalía. Esta plusvalía se repartirá como beneficio del empresario, interés del prestamista, salario del obrero y renta de los terratenientes. Lo que quiero decir es que lo que se lleva la oligarquía es una parte del excedente creado por el trabajo productivo. La renta es una de las partes en que se divide la plusvalía, y es generada en la explotación de la fuerza de trabajo bajo el régimen salarial.

Si definimos a la renta diferencial como parte de la renta absoluta, su origen no puede ser otro que el subrayado en el párrafo anterior. La renta diferencial es una parte de la renta absoluta que queda en manos de una sola parte de los terratenientes: los que tienen títulos de propiedad de las tierras más productivas.

Resta aclarar que cuando decimos que la renta procede de la explotación de la fuerza de trabajo nos referimos al trabajo del obrero universal, tanto sea industrial como agrícola.

Característica de la renta agraria

a) Proviene de las relaciones salariales en el campo y en la industria

b) El régimen de propiedad existente en el agro es el del monopolio de una de las condiciones de la producción: la tierra, cuya singularidad como medio de producción es ser irreproducible. Esta particularidad de la apropiación del suelo impide la competencia, y de esta manera, si bien la renta forma parte de la plusvalía global de la sociedad, no entra en la perecuación de la tasa de ganancia. Es así como la oligarquía puede mantenerse alejada de los peligros de la disminución de la tasa de ganancia. Como se verá a continuación, al no invertir, en virtud de la barrera infranqueable que impone la citada tenencia de la tierra, tampoco permite que inviertan otros

c) Existen dos tipos de renta diferencial. La que se origina en la fertilidad del suelo y la que es provocada por el aumento de la tecnología (en caso de relaciones capitalistas puras en el agro)

Características de la oligarquía terrateniente

a) El excedente económico que va a parar a manos de la oligarquía se destina a gasto improductivo, a diferencia de la burguesía que invierte productivamente una parte del mismo. La oligarquía no capitaliza la renta, y al hacerlo pone trabas a la realización de la acumulación ampliada

b) En general puede realizar la explotación de su tierra con una baja composición orgánica del capital (esto es más evidente en el sector pecuario). A mayor fertilidad del suelo, mayor vigencia de esta afirmación. El tradicional desinterés por la productividad que muestra la oligarquía encuentra su manifestación en la baja inversión en tecnología, en abonos, etc.

c) En los países semicoloniales la oligarquía terrateniente ha decidido ocupar, en el reparto internacional del trabajo provocado por el imperialismo, el papel de abastecedora de materias primas para los países industrializados. Esto la ha conducido a estrechar su dependencia de los países imperialistas

d) Se ubica así como mediadora entre los países metropolitanos y la sociedad dependiente (a la que pertenece). Esto se traduce políticamente en su hostilidad hacia la industria burguesa. Y como en el orden interno la industrialización la afectaría mortalmente, tratará de impedirla a toda costa

e) Su tradicional conducta no inversora se ve favorecida por las condiciones estructurales en que se desarrolla: falta de  un mercado externo que la fuerce a producir más, como ocurrió hasta la crisis del 30; y un proceso inflacionario que resulta más soportable con la inversión en bienes raíces cuyo precio aumenta paralelamente a la inflación

f) Pero impedir el desarrollo industrial significa seguir siendo la poseedora de la mayor parte del excedente económico, lo que en buen romance quiere decir:

“Quienes controlan el producto social excedente, controlan, en último análisis, la sociedad en su conjunto” (Trotsky)

La importancia del agro en la construcción del socialismo

El tema que estamos tratando adquiere una importancia fundamental para la construcción del socialismo, ya que como lo verifica la experiencia revolucionaria contemporánea, el socialismo triunfa en países atrasados en los cuales el problema agrario no ha sido resuelto, existiendo un estancamiento en este sector dado el régimen de tenencia de la tierra y la conformación oligárquica del Estado. Este problema es de capital importancia para la construcción del socialismo.

En la lucha por la consolidación de este objetivo se encuentran la disputa continua entre la ley del valor y el principio de la planificación.

La oligarquía semicolonial tiende a mantener estancada la producción agropecuaria, con un escaso arsenal tecnológico.

Y mientras haya insuficiencia de valores de uso habrá condiciones para que sobreviva el valor de cambio, y por consiguiente para que continúe rigiendo la ley del valor. La resolución de esta situación permitiría solucionar los problemas alimenticios de la población y abrirá la perspectiva de la acumulación interna.

Si proyectáramos la actual estructura agraria en un estado socialista, cualquier éxito que éste llevara a cabo en cualquier campo de la economía se vería afectado por la transferencia de valor que habría hacia el sector en desmedro de la acumulación socialista. Pero no sólo es importante en cuantoa a la existencia de la oligarquía, sino de los mismos trabajadores rurales.

Éstos tienen que introducirse al socialismo por su propia determinación, en base al convencimiento que brinda el trabajo cooperativo, apoyado por un fuerte esclarecimiento ideológico. La incorporación forzosa ya ha demostrado sus frutos en la Revolución Rusa.

Las relaciones entre el campo y la ciudad

La ciudad fabril funciona como productora de masas de valor generadas a partir de la incorporación del trabajo asalariado. El ordenamiento de la propiedad en el sector industrial permite que la competencia obligue al capitalista a innovar continuamente las formas de producir. Y como resultado paralelo se obtiene que cada bien creado disminuye su valor. Asimismo por la mayor composición orgánica del capital tiende a caer la tasa de ganancia.

De esta manera las empresas que apliquen una técnica superior a la media obtendrán un beneficio extraordinario. Y las que se encuentren por debajo de ella serán desplazadas del mercado. Pero estos dimes y diretes son posibles por la competencia que se da en el sector industrial, que igualará la tasa de ganancia para todas las empresas de una misma rama primero y para todas las ramas entre sí después.

Mientras que en el campo la tenencia monopólica del suelo cierra el camino de la inversión tecnológica y el avance hacia la productividad, haciéndolo un sector más atrasado que el industrial.

Al establecerse la relación de la economía como un todo, y relacionarse la producción del campo con la ciudad, el primero como sector más atrasado se beneficiará con la mayor productividad del sector industrial al tener insumos más baratos pero la zona más eficiente —la industria— gozará de una transferencia de valor desde el campo.

IV. Aplicación de la “renta diferencial” para el análisis de los países dependientes

Todo lo que vinimos exponiendo sobre la renta diferencial importa a los efectos de lo que desarrollaremos en este punto.

Para un país dependiente con un desarrollo capitalista combinado donde las relaciones de producción en el campo no son por excelencia salariales (en el sentido de que no es donde se genera la mayor parte de la plusvalía), el poder económico pertenece a la oligarquía y la relación con el mercado mundial es fundamental. Cabe entonces preguntarse: ¿dónde se genera la renta oligárquica?

La respuesta puede dividirse en dos partes: una genérica, cuya explicación no se aparta de la expuesta más arriba; otra específica, que requiere una actualización de la categoría renta diferencial.

Causa genérica de obtención de renta en países dependientes

Corresponde lo dicho para la renta absoluta. La oligarquía obtiene la renta de las relaciones salariales internas, a través del arrendamiento de sus campos.

Causa específica de obtención de renta agraria en Argentina

El mecanimo que permite la existencia de esta renta es el mercado mundial, a través de los precios internacionales de los productos agropecuarios.

Las relaciones mercantiles de la oligarquía con las naciones capitalistas más avanzadas contribuyen a la consolidación del sistema de la economía internacional como un todo. Dicho sistema, bajo hegemonía de la burguesía imperialista, permite a través del precio medio del mercado mundial, la transferencia de valor de unas zonas a otras. Anteriormente se explicó cómo el sector más avanzado de la economía hace de polo de atracción de parte del valor generado en el sector más atrasado. Tomemos a los países capitalistas  más avanzados como el sector más productivo y a los países dependientes como el menos productivo. Luego habrá transferencia de valor desde los países semicolonialess hacia la metrópolis. Estamos ante la versión tradicional del intercambio desigual. Es fácil apreciar cómo la clase capitalista monopólica se apropia de parte de la riqueza nacional.

Pero queremos explicar de qué “vive” el socio tradicional de esta clase, la oligarquía. Ateniéndonos a la explicación dada, el imperialismo aparece explotando a la semicolonia incluida a su clase dominante a él ligada. Y esto es cierto, pero relativamente.

Introduzcamos nuevamente el problema de la “renta diferencial”.

La regla general nos indica que entre sectores de distinta productividad se crea una corriente de valor hacia el  más eficiente.

Ahora bien, en la explotación agraria en los países dependientes no existe un proceso de tecnificación que permita aumentar la productividad. Pero en el caso de Argentina, el papel que podría cumplir la tecnología ha sido sustituído por la elevada fertilidad natural del suelo, permitiendo que en términos relativos haya un traslado de valor desde el mercado mundial hacia nuestro país. Aquí tenemos en su pleno vigor explicativo la ”Renta Diferencial de la Tierra”.

La existencia de un área tan fértil como la Pampa Húmeda, más fértil aún que el Valle Central de EEUU o la región Ucraniana de la URSS, hace que el valor de sus productos sean más bajo relativamente que el de los otros países.

Es decir, la cantidad de trabajo vivo y pretérito (por baja tecnología) que se incorpora al producto es menor que en los otros centros de producción.

Si bien hay dos causas que actuarían como moderadoras de estas tendencias:

a) el incremento en la productividad de la explotación agraria metropolitana, y

b) la validez de la ley de los rendimientos decrecientes en un país donde la clase dominante tiende al estancamiento de las fuerzas productivas.

Lo cierto es que no cuestionarían el planteo en cuanto a su validez relativa, ya que la oligarquía terrateniente seguirá reteniendo una parte de la plusvalía originada en el intercambio del sistema capitalista mundial a través del comercio internacional.

Para expresarlo en forma directa, en gran parte la Renta Oligárquica se forma en la circulación, en el mercado mundial, como absorción de parte de la plusvalía apropiada por las metrópolis.

Se establece así un flujo y reflujo de masas de valor entre países dependientes y metrópolis. El flujo se realiza en el sentido de transferencia hacia los países industrializados desde las áreas atrasadas, y el reflujo tiene sentido inverso, desde los países centrales hacia los dependientes.

Cuando decimos que los países metropolitanos “expropian” riqueza mediante el intercambio desigual estamos diciendo que hay explotación del conjunto de las clases de estos países sobre el conjunto de las clases del país oprimido. En cambio en el caso del “reflujo de valor” de lo que se trata no es de explotación, sino simplemente de intermediación  de la clase dominante del país oprimido con relación a la clase dominante del país opresor.

Por si no hubiera quedado lo suficientemente claro queremos remarcar que la renta diferencial no se origina en la circulación, sino en el sistema mundial capitalista de explotación de la fuerza de trabajo. Lo que la circulación hace es crear los canales transmisores entre el centro generador y las clases que finalmente se apropian de él.

El hecho de que la oligarquía abra las compuertas al ingreso del valor dentro de las fronteras nacionales implica una gran “filtración” de la ley del valor mundial sobre la economía dependiente.

Por eso, al nacionalizar la renta agraria nacionalizando las grandes estancias de la pampa húmeda, haciendo que el conjunto pase al Estado, lo que se está haciendo es valerse de la ley del valor mundial para llevar a cabo la acumulación  socialista originaria, y por otro lado limitando la acción que dicha ley puede ejercer sobre la economía en su conjunto.

Así planteado el tema, hemos conceptuado el origen de la renta diferencial de dos maneras:

  • una siguiendo el criterio ricardiano que hace surgir a la renta de la circulación
  • otra, la de Marx, que la hace surgir en la explotación mediante la explotación de la fuerza de trabajo gracias a las características particulares de la propiedad agraria.

Sin embargo,  en lugar de considerar el problema en el marco de una sola nación como lo hacen Marx y Ricardo, hemos considerado indispensable actualizar el planteo a la luz de nuevas condiciones históricas.

Y esa actualización consiste en que hemos tomado a la economía como una economía mundial bajo dominio imperialista como un todo, lo que nos permite afirmar las hipótesis siguientes para una semicolonia donde el suelo posea una fertilidad como en el caso de Argentina:

  1. una parte de la renta oligárquica se genera en las relaciones de producción internas a la semicolonia (Marx)
  2. otra parte, la mayor, se genera en la órbita de la circulación, al relacionarse con el mercado mundial, donde la oligarquía “retiene parte de la plusvalía apropiada por la metrópolis, a partir de la elevadísima fertilidad natural del suelo (Ricardo)
  3. esta relación con el mercado mundial permite elevar los precios internos, provocando así una explotación nacional sobre las clases productoras y aun sobre el sector industrial, impidiéndole el incremento de la reproducción ampliada.

V. Política económica para el campo

Para las semicolonias existen una serie de tareas burguesas a realizar, que son puestas en marcha por la Revolución Nacional y que dado el grado de desarrollo del capitalismo, se constituyen en tareas antiimperialistas. Dentro de estas medidas se encuentran las nacionalizaciones. Pero éstas ya constituyen el campo de la acumulación socialista originaria. Asimismo, hay medidas que sólo pueden profundizarse por la Revolución Social, aunque sigan siendo tareas burguesas. Son dos fases entre las cuales es difícil marcar una divisoria.

La reforma agraria

Cuando el capitalismo derrota al latifundio improductivo procede a parcelar las tierras y entregarlas a pequeños propietarios a fin de que produzcan en ellas. El capitalismo consigue aumentar los alimentos para los obreros fabriles, así como generar en los campesinos esa conciencia individualista inherente al sistema existente. Es una forma de validar la propiedad privada individual. Vemos así nacer la reforma agraria como típica tarea burguesa, destinada a obtener una mayor producción.

Esto mismo se plantea el Estado popular al cuestionar al poder oligárquico. Afirmar que en Argentina deber realizarse, esencialmente, la reforma agraria es desviar la atención de cómo quitar el poder a dicha clase. Hay regiones en las cuales la reforma agraria resulta ya insuficiente para conseguir una mayor productividad y otras regiones que si bien son latifundios, la medida a tomar es otra por el alto grado de rendimiento posible del suelo.

La nacionalización del comercio exterior

Nacionalizar el comercio exterior es poner en manos del Estado el excedente generado al relacionarse con el sistema capitalista mundial, y poder hacer un uso productivo de ese excedente. Es al mismo tiempo limitar la acción de la ley del valor mundial, valiéndose de esa limitación para fines de inversión estatal.

Pero esta medida debe contemplarse acorde con la coyuntura que esté atravesando el mercado mundial. Hay dos casos.

  1. Si el precio del mercado internacional es superior al mercado interno. En este caso estamos en presencia de una expropiación a la renta oligárquica.
  2. Si el precio del mercado interno supera al internacional. A efectos de no desalentar la explotación el Estado deberá subsidiar a los productores. Pero entonces estará expropiando al sector industrial estatal para favorecer al agrario. Con lo cual se desvirtuará la misión para la cual fue hecha la nacionalización. Esta segunda variante fue la que se presentó a comienzos de la década del 50 con el IAPI. Y allí perdió su impulso revolucionario. La medida que a continuación debió tomarse fue la de nacionalizar la Pampa Húmeda. Al no procederse así, la oligarquía volvió a ganar terreno.

En síntesis, la nacionalización del comercio exterior debe tomarse analizando la coyuntura del mercado mundial y antento a las condiciones existentes en cuanto a la propiedad. Pero su instrumentación es limitada, debiendo completarse con la nacionalización de la renta.

La nacionalización de la Pampa Húmeda

La nacionalización significa pasar a manos estatales la explotación productiva del campo, y como consecuencia lógica el producto del mismo. La riqueza generada en la actividad agropecuaria queda en poder estatal, de forma tal que ella pueda ser utilizada de distinta manera que como lo haría la oligarquía. Si como ya dijimos ésta lo gasta improductivamente, el sector público podría aplicarlo a generar desarrollo industrial y productivo. La nacionalización no sólo afectaría a los terratenientes en cuanto a sus recursos financieros y permitiría expandir las fuerzas productivas en el campo, sino que la atacaría en las relaciones de propiedad; al pasar a manos públicas las tierras se les arrebata la propiedad privada a los tradicionales propietarios. Al no haber tomado esta medida, los dos movimientos mayoritarios de este siglo (Irigoyenismo y Peronismo) fueron derrocados.

Cabe preguntarse: por qué no fue tomada esta medida por los gobiernos populares y qué indica que no lo hayan hecho? La primera parte se responde por el carácter combinado que asumen las tareas burguesas en una semicolonia en la época imperialista. Por una parte estas tareas pueden ponerse en marcha por un movimiento nacional con dirección nacionalista burguesa, pero sólo puede llevarse a cabo en profundidad cuando la dirección de este movimiento está hegemonizada por el proletariado.

El enfrentamiento con la oligarquía en Argentina se ha planteado bajo el peronismo con la creación del IAPI, el Estatuto del Peón, la Ley de Arrendamiento, etc. Pero esto no fue suficiente para destruir su poderío, dado que mantuvo intacta la fuente de su razón de ser: la propiedad de las tierras. Y sobre esta situación, esperó a las sombras la coyuntura que le permitiera iniciar una nueva contrarrevolución. Por tanto, para derrocar a la oligarquía terrateniente definitivamente hay que proceder a nacionalizar la Pampa Húmeda.

Cooperación agrícola

Dentro de las medidas que venimos señalando corresponde determinar la política a aplicar en lo pertinente a la organización de las fuerzas productivas en el cultivo del suelo.

La regla esencial que debe guiar una política agraria revolucionaria es la agrupación cooperativa de las fuerzas productivas. Esto trae aparejado una seria de beneficios, que sin pretender agotar citamos aquí:

  1. Sentar las bases objetivas del abandono de la conciencia individualista creada en el campesino a partir de la existencia de la propiedad parcelaria individual. Lastre que la reforma agraria puede fomentar.
  2. Disminuir el valor incorporado a cada producto como resultado del trabajo cooperativo. Esto daría la posibilidad de llevar a cabo una política de precios baja.
  3. Incrementar la masa de  valores de uso producidos
  4. Que los miembros de la cooperativa realicen obras en común que beneficien la explotación (canalización, riego, etc.)
  5. Favorecer al conjunto del campesinado desposeído y más productivo, fortaleciéndolo contra el sector de los campesinos ricos.
  6. Acortar las distancias entre el sector de la industria estatal más productivo y el pseo que éste debe soportar por una atrasada explotación agropecuaria. 

En síntesis, la cooperación agrícola debe tender a: facilitar el desarrollo socializado de las fuerzas productivas agropecuarias, favorecer la productividad del sector, aportar factores objetivos de concientización social del campesinado, fomentando un vasto proceso educativo-ideológico del mismo.

Tareas burguesas y tareas socialistas

Anteriormente nosotros definimos a las nacionalizaciones como tareas burguesas en un país dependiente, pero que sólo puede profundizar un Estado con hegemonía proletaria. Esta enunciación contienen dos afirmaciones: la una —tarea burguesa— que tiene una serie de ventajas; la otra —Estado con hegemonía proletaria— marca la especificidad histórica de un país dependiente.

Tareas burguesas

Son aquellas que históricamente han sido llevadas a la práctica por la burguesía industrial (acumulación originaria, acumulación de capital, mayor productividad, etc.), y de las cuales se obtienen los siguientes beneficios:

  1. al amparo de esta política sería posible una real tecnificación del campo, viéndose la población ante dos consecuencias desconocidas bajo el régimen anterior: el incremento de la producción alimenticia y la disminución de los precios.
  2. Se eliminaría el monopolio oligárquico de la tierra, base de su poderío
  3. La productividad que alcanzaría el sector serviría, conjuntamente, para que haya aumento del consumo interno y de las exportaciones

Estado con hegemonía proletaria

La necesidad de que sea un frente de clases con hegemonía proletaria en su dirección viene dada por el hecho de que en las semicolonias la burguesía industrial —o quien la represente— es débil para luchar contra la dominación oligárquico-imperialista.

El desarrollo industrial nacional y autónomo no puede lograrse sin un enfrentamiento directo con el capital monopolista extranjero,  merced a la concentración y la centralización económica de la esfera productiva alcanzada con la ausencia de la clase dominante nativa. Es justamente el carácter que presenta la época imperialista, de impedimento del desarrollo nacional, lo que conduce a que las tareas burguesas se constituyan en las medidas antiimperialistas y al mismo tiempo que éstas no puedan desarrollarse sino sobre la base de un estado popular, liderado por la clase obrera. La revolución se pone en marcha como liberación nacional y culmina como revolución social. En el mismo movimiento se unen las tareas burguesas y socialistas.

Al tener el Estado un firme sustento popular se establecerá como objetivo estratégico que “la revolución es para hoy”, que serán sus actores los que reciban el frutode ella y no las generaciones futuras, como gustan afirmar los liberales. Traducido a términos económicos, significa que el objetivo es ”el incremento en el consumo de los productores”. Este mayor consumo por parte de las masas laboriosas permitirá la obtención de un aumento de la productividad,  con el consiguiente incremento del desarrollo económico.

Finalmente, queremos señalar que en el movimiento revolucionario, la nacionalización de la Pampa Húmeda y su explotación por el Estado permitirá que la productividad que se alcance logre que la transferencia de valor del que antes se apropiaba el agro en desmedro de la industria privada y estatal se atenúe. Asimismo, que dentro del sector estatal la industria tenga mayores posibilidades de acumulación gracias al desarrollo de la explotación agraria. Pero habrá sentido inverso en la transferencia de valor del sector público agrario hacia la industria privada. Dejamos la explicación detallada de esto para otro trabajo.

VI. Aspectos de la Economía Política. Precios y acumulación

Tendencia de los precios industriales

La competencia entre los distintos capitales conduce al aumento del capital constante (y de la composición orgánica) básicamente por la búsqueda de mayor productividad. Esto da como resultado que se produzca una mayor masa de valores de uso en el mismo tiempo de trabajo , lo que hace que el valor de cada mercancía sea menor. Si aceptamos el supuesto de que tendencialmente el precio tiende a ser el valor, luego los precios industriales tienden a la baja.

Existe sin embargo una restricción a la validez de la afirmación dada, y es la alteración de la vigencia de la ley del valor a través de la fijación monopólica de precios, que logra mediante la fijación arbitraria de precios que éstos tiendan al alza, permitiendo una mayor ganancia para el capitalista y creando las bases de un proceso inflacionario.

Tendencia de los precios agropecuarios

Hay una característica esencial que diferencia la organización del sector industrial del agropecuario. En éste no es posible la comptencia como en aquel, dada la propiedad monopólica de la tierra, lo que evita la competencia y el avance tecnológico. Y así como en la industria el precio de producción permite nivelar la tasa de ganancia, en el agro no ocurre el mismo fenómeno. Al no existir competencia, la plusvalía del sector no entra en la perecuación de la tasa de ganancia.

El carácter particular de la demanda dirigida a los productos agropecuarios que la torna perfectamente elástica hace que aun los productos provenientes de las tierras de menor rendimiento puedan colocarse en el mercado. De esta manera, el precio de estos bienes tiende a ser el de las tierras marginales.

Como el suelo tiende a desgastarese, el valor de cada producto tiende a aumentar. Nuevamente, si suponemos precio igual a valor, el precio de los productos agropecuarios tiende al alza.

Todo lo dicho tiene validez siempre y cuando se mantengan las condiciones en cuanto a la tenencia de la tierra. Sin embargo en el momento en que la explotación del campo se realice por el Estado, la determinación del precio deberá realizarse de forma tal que cumpla con las posibilidades de la integración deun fondo nacional de acumulación y de tecnificación agraria.

Asimismo al socializarse la explotación de los cultivos y determinar la planificación del sector estatal en su conjunto, deberá actuar como redistribuidor de recursos productivos, favoreciendo ciertos cultivos en vez de otros.

Acumulación

La conducta histórica de la oligarquía ha sido hacia el despilfarro. Lo que quiere decir que no ha habido, relativamente, la posibilidad de acumulación ampliada. En realidad, la oligarquía ha restado posibilidad de acumulación a través de su gasto improductivo.

Cuando un Estado con liderazgo obrero en un país atrasado nacionaliza las relaciones de producción, está abonando el terreno para la acumulación, pero no de la capitalista, sino de la acumulación socialista.

VII. Consecuencias de la nacionalización de la Pampa Húmeda

Al poder contar con el excedente agropecuario en manos del Estado se solucionarían los siguientes aspectos:

  1. Lograr la baja del precio de los productos agropecuarios, por la abolición del monopolio de la tierra y la innovación tecnológica
  2. Acrecentar la acumulación en el sector industrial y agropecuario, por la política inversionista que llevaría adelante el Estado con los fondos obtenidos del comercio exterior. Habría desaparecido la causa de la debilidad histórica de la industrialización autónoma
  3. Romper con el estrangulamiento del sector externo. Como consecuencia de la mayor producción industrial y agropecuaria se disminuirían las importanciones y se acrecentarían las exportaciones
  4. La mayor productividad agraria no sólo aumentaría el nivel de exportaciones, sino también el del consumo interno y a precios menores. Suponiendo un mismo nivel de salarios nominales, al ser más bajo el precio de los alimentos, aumentará el salario real
  5. Eliminación de la causa esencial de la inflación en la Argentina

La inflación y la oligarquía

El despilfarro es la actitud oligárquica por excelencia. El dinero obtenido en el comercio internacional no llega a convertirse en capital productivo. Queda como capital comercial, que sí como entra en la órbita de la circulación, por ella misma se va.

El carácter excepcional de la riqueza del suelo argentino ha condicionado a la oligarquía a que no tuviera ni necesidad ni incentivos para preocuparse por la escasez de productos.

El desarrollo de nuestra estructura productiva y la del mercado mundial han llevado a una incipiente evolución industrial, necesitada de las divisas con las cuales proveer a sus requerimientos tecnológicos mediante la importación. No se trata de valorar si está bien o mal que esto sea así, son de demostrar de dónde proceden las causas de la inflación en Argentina. Para no caer en el endeudamiento externo, las divisas deben  ser conseguidas de las exportaciones. Pero cómo será posible obtener divisas cuando la producción del sector agropecuario tiende al estancamiento? Y por otro lado, si el campo  no incrementa su producción, cómo podrá atender a una demanda de materias primas industriales cada vez mayor?

Por la teoría del valor trabajo sabemos que la suma de dinero necesaria debe coincidir con la masa de valores creados por la economía, y que si esto no ocurre habrá un alejamiento de los precios del valor. Como la renta diferencial que percibe la oligarquía le permite embolsar más dinero que el valor creado estamos en presencia de una de las causas de la inflación. (Dejamos de lado las causas que no pertenecen a la conducta económica de la oligarquía, como ser la fijación monopólica de precios industriales. No es pretensión hacer un análisis de las distintas causas que generan la inflación sino solamente las que provienen del sector agropecuario). Amén que este dinero no es invertido reproductivamente.

Si a esto añadimos el carácter de la demanda agropecuaria, que requiere cada vez mayores cantidades de productos para atender al mayor consumo originado en la acumulación histórica de necesidades y al aumento de la población, así como de los mayores insumos industriales. Y si consideramos el carácter histórico de la oferta agropecuaria que se mantiene estancada, podremos concluir que hay un principal responsable de la inflación en Argentina: la oligarquía improductiva.

En síntesis, al decir que la inflación interna responde a la rigidez de la oferta agropecuaria y a la conducta de derroceh, encontramos una razón más para poner la renta agraria en manos del estado. Las medidas que dinamizarán el control de la inflación son la nacionalización del comercio exterior y la de la fuente de la renta agraria –la propiedad oligárquica del suelo- lo que haría que el excedente económico se destinara a incrementar el trabajo productivo y no se continuara alimentando el flujo monetario especulativo sin la correspondiente creación de bienes en el otro polo de la ecuación.

En una reciente publicación de la Sociedad Rural Argentina (diciembre de 1972) se explica como causa de la inflación al desequilibrio entre “aspiraciones sociales y posibilidades económicas”, “porque los distintos sectores exigen más allá de lo que les corresponde en su aporte a la generación de riquezas con el fin de incrementar sus niveles de ingreso”.  La oligarquía no puede dejar de usar los argumentos de su socio mayoritario y refugiarse en explicaciones psicologistas de la realidad social al estilo del marginalismo. Es justo, la explicación científica corresponde a las clases en ascenso. Y no puede dejar de demostrar su odio a la sociedad argentina: los culpabes de la inflación son “los distintos sectores que exigen más allá de lo que les corresponde” y no los terratenientes que imponen el estancamiento y la frustración económica a esos sectores por la injusta distribución de la riqueza.

Conclusión

De la presente exposición surge un conjunto de medidas a llevar a cabo en el sector agropecuario, a saber:

  • Reforma agraria en aquellas regiones en que por sus particularidades no pueda ser el estado su explotador.
  • Nacionalización del comercio exterior
  • Nacionalización de la Pampa Húmeda para estancias de elevado número de hectáreas
  • Fomento de las relaciones cooperativas, tanto mediante grandes chacras estatales, pequeñas cooperativas públicas y cooperativas privadas
  • Administración racional del campo, incorporando las metas del mismo en un Plan Nacional

Es importante destacar que el poder económico de la oligarquía será destruido a condición de la aplicación unitaria e indisoluble de estas propuestas.

Nota:

[*] En los primeros años de la década del veinte se desarrolla en Rusia una frondosa polémica en torno a la industrialización, sus ritmos y los problemas político-sociales que tales cuestiones implicaban. Las condiciones atrasadas de la Rusia zarista imponían la necesidad de adecuar la estrategia del socialismo a esas realidades. Participaron en la citada polémica, entre otros, el propio Lenin, Trotsky, Bujarin y Preobrazhensky, este último autor de un importantísimo tratado de economía política, cuyo aporte principal consistía en plantear los problemas del crecimiento de una economía socialista en un país atrasado. Lenin murió en el 23. Trotsky fue desterrado y más tarde asesinado y Bujaron y Preobrazhensky corrieron la mimsa suerte en los trágicos “procesos” de Moscú. En adelante la tradición marxista fue reemplazada en la Unión Soviética por los cánticos de alabanza al Padre Stalin y a la “madre” Rusia. El catecismo de la economía oficial, donde todo debía terminar bien, como en las novelas rosa, reemplazó al filo acerado de la crítica marxista representado por aquellos bolcheviques enterrados por la burocracia inepta.