- Izquierda Popular
- Publicado el 21/12/1972
Ramos – Silvetti: la fórmula de la Izquierda Popular*
El periódico Izquierda Popular (número 9, del 21 de diciembre de 1972) publicó bajo el título precedente, en sus páginas centrales, las dos notas que abajo se reproducen. Son la crónica de la Convención Nacional del Frente de Izquierda Popular (FIP) que el 9 de diciembre había proclamado las candidaturas de la Izquierda Nacional militante para las elecciones del 11 de marzo de 1973. Ambos textos constituyen un documento histórico acerca del papel desempeñado por nuestra corriente en aquellas circunstancias decisivas de la vida nacional, así como de las banderas socialistas, revolucionarias y nacional-populares que defendimos.
“Luchar, Vencer/La Patria Socialista con el pueblo en el Poder”. El estribillo coreado sin pausa por un centenar de convencionales y la barra que asistió a la Convención Nacional del FIP, el sábado 9 de diciembre, subrayaba con entusiasmo la nominación de la fórmula presidencial Jorge Abelardo Ramos-José Silvetti que representará a la Izquierda Popular en las próximas elecciones. Culminaba así un agitado día que comenzó con el informe sobre la situación política actual realizado por el compañero Ramos, en su carácter de presidente de la Junta Nacional del FIP.
“La crisis política que se está desarrollando ante nuestros ojos —puntualizó en ese momento nuestro compañero— adquirirá en los próximos días una aceleración pocas veces vista, cuando los partidos definan la última etapa en la lucha por las candidaturas y cuando el gobierno se quite la máscara definitivamente apoyando su tercera fórmula oficialista: la que parece será encabezada por el brigadier Ezequiel Martínez. Este es el gobierno más oficialista que existió en la Argentina —ironizó Ramos— ya que con Martínez serán tres los candidatos oficiales: los otros dos, Balbín y Manrique”.Continuó el informe del compañero Ramos exponiendo cuáles han sido los pasos del Frente de Izquierda Popular a lo largo de este proceso: hizo así una crónica verbal detallada del desarrollo de nuestra posición desde el surgimiento del FIP, cuando se lanzó la consigna de apoyar la candidatura de Perón si ésta era presentada por su partido, hasta las en ese momento recientes reuniones con la Mesa multipartidaria y con el propio jefe del justicialismo, hechos todos sobre los cuales Izquierda Popular informó exhaustivamente a sus lectores.
En otro momento de su intervención, el compañero Ramos analizó cómo la presión de la crisis fuerza a la revisión de las posiciones más reaccionarias en las fuerzas armadas y produce lentos cambios en la conciencia de la joven oficialidad y suboficialidad, un hecho que se patentiza en el intento de alzamientos de cabos de la Marina informados por una posición nacional… y socialista. Otro tanto ocurre en el arma aérea, donde la vieja influencia reaccionaria del nacionalismo teocrático está desapareciendo y comienzan a surgir ecos (lejanos aún) de un pensamiento de “izquierda”.
El compañero Ramos describió el proceso de “trasvasamiento” social operado en el seno del peronismo durante los últimos años, con la incorporación de varios sectores de las clases medias y el virtual alejamiento o pasividad de los trabajadores que esperaron a Perón, pero no se movilizaron masivamente en cantidades ponderables hacia Ezeiza el 17 de noviembre.
Finalmente, el compañero Ramos analizó cuáles serían los movimientos posibles del justicialismo, a partir de las declaraciones de Perón a diversos dirigentes políticos que lo visitaron (inclusive la delegación del FIP) según las cuales se disponía en ese instante a renunciar a su candidatura.
A partir del informe del compañero Ramos, se planteó cuál debía ser el camino a seguir por nuestro Partido en la última fase, la de oficialización de candidaturas. ¿Debíamos vedarnos la posibilidad de presentar una fórmula propia si Perón estaba dispuesto a renunciar a su candidatura (una candidatura cuyo derecho le había sido usurpado ya por los tres comandantes a través de la cláusula proscriptita del 25 de agosto)?
A propuesta del compañero Silvio Mondazzi, de Córdoba, se aprobó el criterio de que el FIP presentara en principio sus propios candidatos como camino para no atarse las manos ante un renunciamiento de Perón. Por el contrario —propuso— si el justicialismo impusiera finalmente su nombre y éste fuese inscripto por la Justicia electoral, entonces el FIP declinaría su fórmula y apoyaría en las urnas el nombre de Perón, juntamente con su propio programa socialista y sus hombres y mujeres para las restantes candidaturas.
A esta propuesta, que contó con el asentimiento de la Asamblea, se incorporó otra: en caso de triunfar el Frente de Izquierda Popular en las elecciones, si se mantuviera la cláusula proscriptita (que impide a Perón ser candidato), el gobierno del FIP se compromete ante el pueblo a convocar a nuevas elecciones en un plazo de sesenta días de tomado el gobierno, luego de derogar toda la legislación represiva que afecta al general Perón, a organizaciones políticas d cualquier signo y luego de firmar la liberación de todos los presos políticos, sociales y conexos. También esta propuesta fue aprobada por la Convención.
El compañero Luis María Cabral mocionó más tarde que la Convención Nacional se hiciera cargo de la designación de candidatos a diputados y senadores en la capital Federal, y a que la Carta Orgánica partidaria contemple que sea este directivo el que asuma tal responsabilidad en caso de no estar completado el reconocimiento judicial (como es el caso) en algún distrito.
Aprobado el criterio, pasó a integrarse la nómina de candidatos a diputados por Capital Federal que incluye en los puestos titulares a los compañeros Jorge Enea Spilimbergo, Luis Alberto Rodríguez, Luis María Cabral, Esteban Rey, Alberto Converti, Eduardo Fossatti, Alberto Marino, Jorge Raventos, Horacio Cesarini, Jorge López, Francisco Di Fonzo, Alejandro Balmaceda, Hugo Ferrarino, Francisco Leonel Rojo.
Se pasa así al cuarto punto del orden del día, que es la elección de la fórmula presidencial
El compañero Jorge enea Spilimbergo propone entonces para el primer término de la fórmula el nombre de Jorge Abelardo Ramos, y una ovación unánime consagra la propuesta. “el compañero Ramos ha encabezado durante los últimos treinta años el firme intento de construir el partido de los trabajadores compenetrado de la realidad nacional que la revolución latinoamericana requiere”, señala el compañero Spilimbergo. Historia luego la trayectoria del compañero Ramos: la temprana oposición a los últimos años de la década del 30 y los primeros de la del 40; la formulación de las posiciones de apoyo crítico al movimiento nacido el 17 de octubre de 1945, que marcaron el embrión de la Izquierda Nacional y Popular agrupada hoy en el FIP. Su tarea como intelectual, sus trabajos de revisión socialista de la historia argentina; su lucha contra la “revolución libertadora” y sus personeros, la fundación en 1962 del Partido Socialista de la Izquierda Nacional y, más tarde, del Frente de Izquierda Popular.
Como acompañante de Ramos en la fórmula máxima, la Convención designó al compañero José Silvetti. Santiagueño, nacido en noviembre de 1940, Silvetti trabaja actualmente en la sección pintura de los talleres metalúrgicos Winco, y es delegado gremial. No se encontrará en él ni una gota del burocratismo venal que afecta a la mayor parte de los directivos cegetistas. Silvetti es un verdadero trabajador, socialista y revolucionario, que ha demostrado durante años su capacidad de lucha por ensanchar las bases de la liberación nacional y social. “La nominación de Silvetti —señaló el compañero Spilimbergo— tiende a ratificar nuestra convicción de que la liberación de los trabajadores será (es) obra de los trabajadores mismos”.
Luego de solicitar un minuto de silencio por todos los caídos en la lucha por la emancipación nacional, el compañero Ramos habló para aceptar la candidatura, “como una nueva tarea militante”.
Señaló Ramos que al FIP “no le interesa ser la bandera de los izquierdistas abstractos y gorilas que siempre se han enfrentado a los trabajadores y a los grandes movimientos populares, sino convertirse en el arma de lucha y en la expresión de las grandes masas oprimidas de la patria oprimida”. Reiteró luego la voluntad del Frente de Izquierda Popular de luchar por el derecho del general Perón a ser candidato y en contra de la cláusula proscriptita del 25 de agosto. “De nosotros, del FIP y de las grandes mayorías trabajadoras que en inmensa proporción son peronistas y repudian a la burocracia corrupta de los Rucci y los Coria, y a los estancieros de apellido Anchorena, depende que el general Perón pueda ser candidato. Si por la vía de la movilización popular, o por otra cualquiera, la candidatura del general Perón se presentara efectivamente a los próximos comicios, el FIP retiraría su fórmula presidencial para apoyar al General Perón. Nuestro Partido cumplirá su compromiso, además, en caso de surgir triunfador del comicio de marzo, de convocar en el plazo de sesenta días a nuevas elecciones, después de anular toda la legislación represiva y proscriptita. El gobierno del Frente cumplirá así con su postulado de defensa de la soberanía popular y la democracia política”.
Entre otros conceptos, Ramos señaló que “al FIP no le interesa cumplir el triste papel de aquella izquierda amarilla que hacía la ‘oposición constructiva’ en los parlamentos oligárquicos. A nosotros no nos interesan unas banquitas. Luchamos por el Poder. Por todo el Poder”. Ramos finalizó su intervención sintetizando el ideario del FIP: “El pueblo en el poder; la Patria Socialista”.
El acto terminó con toda la Convención de pie, cantando el Himno Nacional, la Zamba de la Izquierda Nacional y la marcha del combate de los proletarios del mundo: La Internacional.
SPILIMBERGO, REY, SILVIO FRONDIZI, CANDIDATOS DEL FIP
Los lectores de Izquierda Popular, así como miles y miles de trabajadores en todo el país, saben ya cómo surgieron los candidatos del FIP. No fueron el producto de la digitación, el acomodo o el reparto de situaciones hecho en algún lujoso piso de la Avenida Alvear, sino el resultado de la lucha, la participación y la elección concientes de centenares de asambleas populares, reunidas en villas de emergencia, en fábricas, en barrios que se anegan, junto a la modesta mesa cedida por un trabajador como símbolo de su voluntad de liberarse junto a su clase y su país.
Pero las nóminas de candidatos del Frente de Izquierda Popular muestran además otro hecho excepcional en la política argentina: la presencia de intelectuales y políticos revolucionarios que han demostrado con una consecuente conducta de más de 30 años su compromiso sincero con la clase trabajadora, con los derechos de todos los oprimidos.
Baste decir que nuestro compañero Jorge Enea Spilimbergo es quien encabeza la lista de candidatos a disputados por la Capital Federal. Spilimbergo, a los 43 años de edad, tiene ya una larga tradición en la política argentina, aunque no en la vieja política con espacio reservado en los medios de comunicación del régimen. Militante del Socialismo de la Revolución Nacional durante los duros momentos de la represión gorila, autor de importantes libros que contribuyeron a formar una nueva generación (Nacionalismo oligárquico y nacionalismo revolucionario, La Revolución Nacional en Marx, Juan B. Justo y el socialismo cipayo, Irigoyen y la intransigencia radical), fundador con el compañero Ramos del FIP, Spilimbergo es una garantía de conducta intransigente en la defensa de nuestra política nacional, revolucionaria y socialista.
La lista de senadores nacionales por la Capital Federal está encabezada por otro nombre prestigioso: el del doctor Silvio Frondizi. Treinta años de cátedra de Derecho no han sido para él —como para tantos picapleitos de toga que defienden el capital extranjero— excusa alguna para olvidar su compromiso militante. El doctor Frondizi ha puesto sus conocimientos y su práctica profesional al servicio de los derechos de los oprimidos, de los insurgentes, de los torturados, de los reprimidos. Defensor jurídico de presos políticos, periodista de pluma culta y combativa, los sicarios de la dictadura oligárquica quisieron cobrarle un alto precio a su compromiso y debió soportar la bomba anónima y el atentado aleve.
Esteban Rey, organizador del hoy poderosa Federación Obrera tucumana de la Industria Azucarera (FOTIA), inspirador de la primera gran huelga de los trabajadores de esa importante rama industrial, miembro en 1955 de la Federación de la Capital del Partido Socialista de la Revolución Nacional y director de Lucha Obrera, órgano de ese partido que fue clausurado por el ministro gorila Eduardo Busso, e el cuarto candidato a diputado nacional por la Capital Federal. Rey es autor de varios ensayos polémicos, entre los cuales merece destacarse por su potencia crítica y su capacidad premonitoria, el que escribió en 1957 bajo el título ¿Es Frondizi un nuevo Perón?.
Izquierda Popular, número 9, del 21 de diciembre de 1972.
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